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(SALMOS DEL EVANGELIO Pedro Trigo SJ )
porque pretende inducirlo por el camino del mal justo cuando acaba de bendecirlo porque habló inspirado por el Espíritu Santo. ¡Qué desconcierto el de Pedro, bendecido y rechazado! ¡Qué cerca están, Señor, la clarividencia y la ceguera! !Qué difícil discernir cuándo obedecemos tu voz y cuándo hablamos desde nuestro propio entusiasmo sacralizado!
porque tú se lo revelaste pero no puede aceptar que Jesús defina con su vida el destino mesiánico. Para él ese camino ya está revelado Si Jesús es el Ungido por ti para salvar a tu pueblo él tiene que ser el caudillo incontrastable que prevalecerá sobre todos los enemigos porque tú pusiste en sus manos tu poder definitivo.
¿dónde quedaría tu poder? Tú no serías el Señor de los señores ¿El Mesías en poder de tus enemigos? Es una blasfemia Jesús escandaliza a Pedro y Pedro escandaliza a Jesús. Pedro cree defender la religión, defender tu honor al ponerle sus reparos, y Jesús le replica que no que esa no es tu idea que esas son tradiciones humanas.
él quiere seguir con Jesús, aunque no esté de acuerdo con él. Pero no se deja convencer no está dispuesto a que se le caiga toda su lectura de la Biblia. Pedro sigue a Jesús, cada vez más irreductible más imposible de encasillar en expectativas y planes pero también se aferra a esos planes, que considera sagrados. Pedro acepta a Jesús como absoluto pero también considera absoluta su noción de mesianismo.
y piensa que su pretensión forma parte de su fe. Jesús mete el bisturí de su palabra para separar su misión mesiánica de ese modo tradicional y prestigioso de realizarla. Pero ni el gritarle Satán fue bastante ni el echarle fuera de sí.
que era en definitiva su idea de ti y de tu salvación que eran lo más sagrado que tenía pero que en realidad eran su ídolo. Pedro se abrió a la novedad de la persona de Jesús pero no se abrió a la novedad de su propuesta. Hasta en la mañana de la Ascensión trató de llevar a Jesús por sus caminos le pidió que llenara sus expectativas por el camino estatuido por la tradición. No le bastó la resurrección Jesús tenía que restaurar el reino de David, el reino de tus santos poniendo a tus enemigos como escabel de sus pies.
y cuándo pretendemos que seas tú quien realices nuestros viejos anhelos! Es que en el fondo pensamos que no es posible un camino nuevo. No hay más camino, pensamos, que prevalecer salvación es que prevalezcan los buenos que venzamos nosotros, los tuyos, sobre los malos. Jesús le dijo a Pedro, que esa es la idea humana y humanos somos nosotros, Señor.
Jesús es tu camino hacia nosotros y nuestro camino hacia ti Que aceptemos la propuesta de Jesús que nos propongamos vencer el mal a fuerza de bien en nosotros mismos y en los demás. Te lo pedimos, Señor, desde nuestra impotencia. Pero, al menos, Padre, que no dejemos a Jesús Que algún día, como a Pedro, nos llegará la hora de ser tus testigos, de ir entregando, como Jesús, la vida.
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