En el
principio fue el Proyecto (la Ley), y
el Proyecto (la Ley) estuvo con Dios, y
el Proyecto (la Ley) fue Dios.
Lo mismo fue en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas
por El; y sin El no hubo nada que fuese hecho. En El estuvo la vida;
y la vida fue la luz de los hombres. Y la luz brilló en las
tinieblas; y las tinieblas no la contuvieron.
Desde
la lejanía del desierto llegaron los hombres buenos (los
Hermanos), para dar testimonio
de la Luz, para que por ello los hombres caminaran a la Luz de lo
marcado en ese Proyecto (Sagrada Ley). Pues la Luz verdadera ilumina a todo hombre que llega
al mundo, pero el mundo no la conoce. Pero a cuantos aceptaron ese
Proyecto (recibieron la Ley), a ellos será dado el poder de convertirse en Hijos de Dios, y
entrar en el Mar Eterno donde se yergue el Árbol de la Vida.
Y
Jesús les enseñó, diciendo: "Ciertamente, ciertamente os
digo, excepto que un hombre renazca, no podrá ver el Reino de los
Cielos".
Y
un hombre dijo: "¿Cómo puede un hombre nacer cuando es
viejo?, ¿Podrá entrar por segunda vez en el vientre de su madre y
nacer?".
Y
Jesús contestó: "Ciertamente, ciertamente os digo, excepto
que un hombre nazca de la Madre Terrenal y del Padre Celestial y
camine con verdaderos valores materiales y espirituales (los Ángeles del Día y de la
Noche), no podrá entrar en
el Reino Eterno. Lo que nace de la carne es carne; lo que nace del
espíritu es espíritu. Y la carne de vuestro cuerpo nace de la
Madre Terrenal, y el espíritu en nosotros nace del Padre Celestial.
El viento sopla donde quiere, y escucháis el sonido, mas no podéis
decir de dónde viene. Eso pasa con los valores y los mandatos que
nos enseña y marca el creado Proyecto de Amor (el
camino de la Sagrada Ley). Todos los hombres
los oyen, mas no los conocen, aunque con ellos está desde el primer
aliento. Mas quien nace de nuevo del Padre Celestial y de la Madre
Terrenal, escuchará con oídos nuevos, y verá con ojos nuevos, y
en él se encenderá la llama que ilumina ese gran Proyecto (de
la Sagrada Ley)".
Y un hombre
preguntó: "¿Cómo pueden ser tales cosas?".
Jesús
contestó y le dijo: "Ciertamente, ciertamente os digo,
hablamos de lo que conocemos, y damos testimonio de lo que hemos
visto; y no aceptáis nuestro testimonio. Pues el hombre nació para
caminar con los Ángeles, y sin embargo busca joyas en el lodo. A él
legó el Padre Celestial su herencia, para que construyera el Reino
de los Cielos en la tierra, mas el hombre volvió la espalda a su
Padre, y adoró el mundo y a sus ídolos. Y esta es la condena, que
la Luz vino al mundo, y los hombres amaron las tinieblas en lugar de
la Luz, porque sus actos fueron perversos. Pues todo aquel que hace
mal odia la Luz. Pues somos Hijos de Dios y en nosotros Dios es
glorificado. Y la Luz que brilla en derredor de Dios y de sus hijos
es la Luz del Sagrado Proyecto divino
(de la Sagrada Ley). Y quien odia
el Proyecto divino (la Ley), niega a su Padre y
a su Madre, que le hicieron nacer".
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Y
un hombre preguntó: "Maestro, ¿Cómo podremos conocer la
Luz?".
Y
Jesús contestó: "Ciertamente, ciertamente, os doy un nuevo
mandamiento, que os améis los unos a los
otros, así como os aman quienes trabajan juntos en el Huerto de la
Hermandad. Así sabrán los hombres que vosotros también sois
hermanos, como somos Hijos de Dios".
Y
un hombre dijo: "Todo cuanto hablas es para los hombres de
buena voluntad (de la Hermandad), sin
embargo no todos podemos ser hombres de buena voluntad (de la
Hermandad). No obstante queremos
adorar la Luz y esquivar las tinieblas, pues nadie hay entre
nosotros que desee el mal".
Y
Jesús contestó: "No permitáis que vuestro corazón se
conturbe: Creéis en Dios. Sabed que en la casa de nuestro Padre hay
muchas mansiones y nuestra Comunidad de hombres de bien (Hermandad) es tan solo un oscuro cristal
que refleja la Comunidad (Hermandad) Celestial a la que pertenecen las criaturas
del cielo y de la tierra. Nuestra Comunidad (Hermandad) es la vid, y el Padre
Celestial es el Viñador. Toda rama en nosotros que no produzca
fruta, la poda, para que produzca más frutos. Mora en nosotros y
nosotros en El. Como la rama no da frutos por sí misma, a menos que
more en la ,vid, tampoco vosotros, a menos que moréis en los
valores y principios de los hombres de bien (Sagrada
Ley), que es la roca sobre la que se levanta nuestra
Comunidad (Hermandad). Quien
vive con estos valores producirá muchos frutos: Pues sin estos
principios no podríais
hacer nada. Si un hombre no vive con ellos, es expulsado cual rama y
se marchita; y los hombres la reúnen y las lanzan al fuego en el
que se consumen.
"Y
como todos los hombres moran en el amor recíproco, como les enseña
el Ángel del Amor, así os pedimos que os améis. Amor mejor que
este no tiene el hombre, el de enseñar estos valores y estos
principios (la Ley) el uno al otro, y el
amor a los demás como a sí mismo. El Padre Celestial está en
nosotros, y nosotros en EL, y extendemos las manos con amor y te
pedimos que seas uno de nosotros. La gloria que nos dio os la damos
a vosotros; para que podáis ser uno, así como somos uno. Pues el
Padre Celestial en el cielo os ha amado antes de la formación del
mundo".
Y
de esta manera enseñaron los hombres que caminan en el sendero del
Amor (la Sagrada Ley) a quienes
quisieron escucharla y se dice que hicieron cosas maravillosas, y
curaron al enfermo y a los afligidos con diversas hierbas, y usos
maravillosos del sol y del agua. Y hay tantas otras cosas que
hicieron, que si fuesen escritas, el mundo mismo no podría contener
los libros que habrían de escribirse.
Amén.
Decir
LEY equivale a decir PROYECTO o JESUCRISTO, es decir EL HIJO DE
DIOS, el HOMBRE DIOS. Es el resultado y el fin último de la
Creación. Dios engendra un HIJO ÚNICO, que toma en su forma
humana, la realidad material y espiritual de lo creado, precisamente
para este fin. Desde el mismo instante de la primera explosión
materia-tiempo, hasta el momento presente, todo se ha hecho por El y
para El. Bendito sea.
En
los textos cambiamos el literal "LEY" y
"HERMANDAD" por sus equivalentes, para que tenga sentido
el texto.
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