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El mundo
necesita nuestras manos, llenas de ideales y estrellas,
cuya obra magna sea contribuir día a día,
a forjar una nueva civilización,
que busquen valores superiores,
que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado
y puedan al final llegar vacías,
porque entregaron todo el amor, para lo que fueron creadas
y Dios seguramente dirá:
¡ esas son también mis manos !