El equilibrio

 

- Debes comprender que, al igual que la música, la vida está hecha de sentimiento y de instinto, más que de normas. -

Muchas personas, en este mundo, no llegarán nunca a encontrar el sentido a su vida.

Tenemos que partir de la base de que cualquier persona que no crea en la existencia de la vida eterna, está condenada a malvivir en este mundo, no estoy diciendo que no pueda tener muchas cosas, pero padecerá de una infelicidad constante.

Si tras la muerte no hay nada, no existe nada, no queda nada, y el tiempo es capaz de borrar de la memoria de las generaciones precedentes nuestro recuerdo de la existencia, el sentido de la vida queda relegado a un concepto plenamente material y sensual en este mundo.  

Cualquier persona que no crea en el más allá, está condenada a sufrir.

Las personas utilizarán recursos para esquivar esta realidad. Llámalo consumo desordenado y alienante, acumulación de riquezas, honores, títulos, prestigio social, drogas, fama...... Es ahí donde vamos a ir buscando en este mundo un fin a nuestra existencia.

Lo que nos encontramos después, es tan decepcionante espiritualmente que, como no vemos otra salida en el túnel por el que caminamos, llegaremos a nuestra destrucción espiritual o a la muerte de la persona.

La destrucción espiritual de la persona se reconoce en una serie de individuos que han perdido su conciencia de "Ser persona" y que a partir esa anulación o de esa pérdida de sentido a su existencia buscan sobrevivir materialmente al precio que sea. Nace la corrupción, la prostitución, el chantaje, la mafia, el tráfico de niños, de esclavas, la mentira, la calumnia, la maldad en todas sus manifestaciones..... siendo esta forma de vivir, la única manera de dar sentido a sus nulas expectativas de trascendencia a esta realidad. Esta es la gran diferencia entre el creyente y el ateo. El creyente se siente realizado en este mundo cuando consagra su vida a los demás. Supera el sufrimiento y la injusticia y se levanta constantemente del fracaso porque tiene su esperanza en Dios. El ateo tiene perdida toda esperanza a su existencia. Haga lo que haga todo se desvanecerá algún día y pasará a formar parte del olvido, llegando algún día a formar parte de la nada. Ante esta expectativa de futuro, el ateo que lucha por un mundo más justo es lo que para los creyentes sería un santo, porque va a estar sometido constantemente a la tentación de aprovechar el momento y sacarle un partido material o placentero a la vida.

  Por eso no se puede eliminar de raíz a Dios o el concepto de trascendencia en el Hombre. Si creamos una sociedad donde rechazamos de plano la idea de Dios y el concepto de vida futura en otra dimensión u otro plano - podemos llamarlo Cielo - e intentamos que las personas o niños se desarrollen plenamente esquivando esta reflexión o idea, nos vamos a encontrar con que al final, vamos a condenar a la humanidad a la destrucción necesaria, al enfrentamiento de los unos contra los otros por una subsistencia exclusivamente material.  

Si Dios no es una realidad cercana al hombre, ¿Qué le queda? Será la ley del más fuerte. Los mejor cualificados genéticamente sobrevivirán frente a los peor dotados. Existirá una élite gobernando a una mayoría. Se someterán unos hombres a otros por principios de ley natural. El horror y miedo a la muerte provocará un sufrimiento eterno entre los vivos que anulará su pensamiento y destruirá sus energías hasta transformarlos en simples máquinas de consumo que enriquecerá las arcas de la élite que sólo vivirán para el placer momentáneo.

Nadie pensará en las generaciones precedentes, nadie cuidará la naturaleza, todo el mundo pensará en sobrevivir y en hacerlo de la mejor manera posible cueste lo que cueste.

Entonces llegará la destrucción de nuestro planeta y de nuestra forma de existencia.  Si matamos a Dios, matamos al Hombre.

  Te invito a pensar y a buscar a partir de ahora TU EQUILIBRIO.

 Hace aproximadamente dos mil años, nació en lo que ahora llamamos Israel, en un pueblo pobre y humilde llamado Belén, Jesús.

-         Todo aquel que quiera profundizar en su vida histórica o quiera obtener una información valiosa sobre su persona le invito a visitar está página Web: aquí

Es, de todas las personas que inspiraron futuras Iglesias o Comunidades Religiosas, la única que se denominó a sí misma Hijo de Dios e Hijo del Hombre. 

Sin miedo a la muerte y por lo tanto, sin miedo a la vida. Incorruptible ante los hombres, dador de vida a todo aquel que busca la verdad o el sentido a su existencia. Hacedor de la única esperanza que permite al Hombre ser libre en este mundo, la vida eterna.

Jesús murió y resucitó en este mundo. A partir de él, la vida tiene un nuevo sentido para todo aquel que busca el sentido último de la existencia.

Todo aquel que es capaz de comprender el mensaje, tiene vida nueva y vida eterna. Pierde su ceguera, la ceguera que impone el mundo y esclaviza a los hombres.

Todo aquel que profundiza en Jesús de Nazaret, en su realidad histórica, en su vida, en sus obras, en sus palabras.... de una manera objetiva pero abierto a la verdad, puede llegar a descubrir el porqué de su existencia, la finalidad última de la creación y a partir de entonces, descubrirse a sí mismo como presencia activa de Dios en la Tierra.

Pero para ello debes buscar TU EQUILIBRIO PERSONAL, en qué consiste:

Las personas vivimos en un mundo que tiene como misión fundamental hacernos olvidar que nuestra vida tiene un sentido.

El mundo sobrevive gracias a la anulación constante de las personas.

No diré que Cristo fue crucificado por el mundo, es evidente que el mundo no estaba dispuesto a tolerar un mensaje que permitiera que las personas se sintieran libres. Pero como Cristo, todas las personas que han intentado abrir los ojos a las personas que caminan ciegas en el mundo, sin discutir sus principios o sus valores, han sido eliminadas o ridiculizadas hasta anularlas por cualquier medio posible.  

Por lo tanto, para llegar a descubrir cuál es la realidad última a la que hemos sido llamados, es necesario que te cuestiones desde ahora mismo: ¿Quién eres realmente? ¿Qué sentido tiene tu existencia? ¿Qué finalidad principal y última guía tus pasos?

Si por un momento te cuestionas estas preguntas, pero al poco tiempo no profundizas en ellas, sino que las olvidas por problemas pasajeros e intranscendentes, tu falta de EQUILIBRIO te anula y te imposibilita para llevar a cabo el plan que Dios te tiene preparado en este mundo.

Si sólo piensas en ganar dinero, en tu bienestar familiar o el de tu familia, en aparentar ante los círculos sociales que te rodean. Si sólo pretendes alcanzar fama o reconocimiento de cualquier tipo. Te estás anulando como persona. Te estás destruyendo como Ser espiritual y trascendente.  

  Equilibrio. Consiste en el ejercicio de repetir cada día las tres preguntas anteriores.

Si desde que te levantas hasta que te acuestas te cuestionas realmente el sentido a tu existencia e intentas darle una respuesta, la respuesta llega sola.

Si tienes la constancia de cuestionarte estas tres preguntas antes de tomar cualquier decisión, te darás cuenta de que sin proponértelo, empiezas a consumir cada vez menos bienes materiales. Empiezas a crearte menos necesidades. Empiezas a pasar más tiempo con tu familia. Ves mucho menos la televisión y lees más. Comes más reposadamente y eliges mejor tus alimentos. Esquivas todo aquello que pueda crearte adición o intentar manipularte. Eres consciente de lo que las personas que te rodean dicen y empiezas a no compartir todo lo que dicen o hacen. Empiezas a desligarte de las personas "marioneta" que no tienen ningún valor. Empiezas a aborrecer la mentira y la falsedad. Buscas respuestas claras a tu vida y todo lo que te rodea a partir de entonces, empieza a producirte un placer personal y espiritual tan grande que cada vez demandas más y más este tipo de vida para ser feliz.

Todo lo que sea volver a la masa, a ser un número, a actuar sin ser consciente de lo que se desea, te parece supérfluo y vano. 

El Equilibrio es un estilo en el comportamiento que hace a la persona y destruye poco a poco la animalidad a la que nos tiene sometido el mundo (enemigo mortal del Hombre que busca ser libre).

Quien, desde ese Equilibrio busca la realidad última a la existencia descubre a Dios. Pero es necesario un esfuerzo de consciencia de veinte y cuatro horas al día. Un ejercicio de voluntad de veinte y cuatro horas al día. Un ejercicio de concentración de veinte y cuatro horas al día.

A cambio de este esfuerzo, cuando te mires al espejo, podrás mirar mucho más que un cuerpo que envejece con el tiempo. Podrás observar a una persona feliz, con una paz interior indescriptible, y con una esperanza (que nadie podrá quitarte) de una existencia en el más allá junto al dador de ese Equilibrio, junto al creador de esa paz interior y de esa felicidad suprema que no puede explicarse con palabras, que sólo puede experimentarse desde el interior para aquellos que buscan y ejercitan esa búsqueda sin desanimarse, junto a Dios.

Y cuando se llega a Dios, desde ese convencimiento espiritual, tras esa profundización en tu vida. Cuando eres capaz de tocarle, de sentirle, cuando te sientes pleno porque sabes que vive en ti. Ningún filósofo o pensador puede arrebatarte teóricamente lo que tienes tan dentro de ti espiritualmente. No existe lucha, no existen dudas. Es como cuando te enamoras y te quieren convencer de que el amor no existe. Es imposible. Esa realidad contamina tu existencia hasta poseerte. La vida ya no es una carga o un sin sentido constante. La vida tiene sentido y la disfrutas a partir de esa consciencia de Dios en tu vida. Ahora sabes que vivir, no consiste en tener una determinada edad, sino que consiste en saborear cada segundo de tu existencia como si fuera el último. Que la vida se hace plena cuando todo el mundo es consciente de la misma. Que todo tenía un sentido y una explicación pero teníamos que hacer el esfuerzo para encontrárselo.

  No se puede forzar a la persona a aceptar a Dios en su vida. Pero si se puede invitar a la misma a experimentarse. A profundizar sobre el sentido de su vida. A que busque su Equilibrio.  

 Sólo desde esta lucha por la búsqueda de la verdad, realizada desde el interior de cada uno, respetando la libertad de cada persona, haremos una sociedad más libre, más igualitaria y más justa.

 Lo que ocurre, es que muchas veces, los que nos enseñan, lo único que hacen es imponernos ideologías y pensamientos sin permitirnos aceptarlos o no libremente. Y aunque ese tipo de personas lo hagan desde la Iglesia, la Política, la Enseñanza, la Familia....y lo hagan con buena intención, lo único que están haciendo es atrofiar a la persona y destruirla.

Piénsalo; te dejo un cuento para que lo reflexiones:

 Una vez, al observar un hombre cómo una mariposa luchaba por salir de su capullo, con demasiada lentitud para su gusto, trató de ayudarla soplando delicadamente. Y en efecto, el calor de su aliento sirvió para acelerar el proceso. Pero lo que salió del capullo no fue una mariposa, sino una criatura con las alas destrozadas".

 Cuando se trata de crecer, no se puede acelerar el proceso, porque lo único que puede conseguirse es abortarlo.

Busca tu Equilibrio, se Persona, se Libre y descubre a Dios. Está ahí, experiméntalo..

Miguel Ángel