*D O X O G R A F
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Sevilla, 2004
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[DOXOGRAFÍA]
a a a* de procedencia desconocida:
CUANDO la ignorancia es una bendición es tonto ser sabios.
ABSURDO es morirse sano.
CREER que algo es eterno es empezar a matarlo
EN ESTADOS UNIDOS cualquiera puede ser
presidente
ESCLAVO de las palabras, dueño de los silencios
LA VIDA es como la escalera de un gallinero:
corta y llena de mierda
A BATALLAS de amor, campo de plumas
(Góngora)
A LA LARGA, la máscara se convierte en rostro (Marguerite Yourcenar)
A LA MEMORIA de la muerte y del infierno (Góngora)
A LAS MASAS no las salva nadie; en cambio siempre se podrá disparar
sobre ellas (Antonio Machado)
A LO LARGO de todos sus
días terrestres el hombre se hace su alma (Pierre Teilhard de Chardin)
A MÍ ESTO de salir al
campo a nada, a mirarlo, me aburre más que un concierto de tambores (Plinio,
de García Pavón)
A QUIEN CERNUDA, Dios le ayuda
(alguien, con motivo de los fastos de su centenario)
A QUIEN LE DAÑA el saber,
enemigo es de sí mismo (La vida es sueño, 654-5)
A ROMA por todo (refrán)
A TODO EL MUNDO se le suele caer el despertador a la
alberca en un descuido, es de lo más normal (José María Guelbenzu)
A WELLES le preocupan los
sentimientos ordinarios de la gente extraordinaria, mientras que a Hitchcock se
interesa por los sentimientos extraordinarios de la gente ordinaria (Mark Shivas)
ABDERRAMÁN III, Testamento
(en Vallejo Nájera, Locos egregios). He anotado diligentemente los días
de pura y auténtica felicidad que he disfrutado: suman catorce.
ABULAFIA,
Hayye ha-Olam ha-Ba. Que tus vestiduras sean cándidas. Si es de noche,
enciende muchas lámparas, hasta que todo resplandezca. Ahora comienza a
combinar algunas letras, desplázalas y combínalas hasta que tu corazón se
encienda. Concéntrate en el movimiento de las letras y en lo que puedes
producir al mezclarlas. Y cuando adviertas que tu corazón está caliente, cuando
veas que mediante la combinación de las letras captas cosas que no habrías
podido conocer sólo por ti o con ayuda de la tradición, cuando estés preparado
para recibir el influjo de la potencia divina que penetra en ti, entonces
aplica toda la profundidad de tu pensamiento a imaginar en tu corazón el Nombre
y Sus ángeles superiores, como si fueran seres humanos que se encuentran a tu
lado.
AGRAPHA (de Jesucristo). En el estado
en que os sorprenda, en él os juzgaré.
AGUSTÍN de Hipona (atribuido).
Las virtudes de los paganos son vicios espléndidos.
AGUSTÍN
de Hipona, Ciudad de Dios, XI, 26. Si me engaño, soy.
AGUSTÍN
de Hipona, Ciudad de Dios, XXII, 19. Donde no hay armonía de las partes
hay algo que ofende.
AGUSTÍN
de Hipona, Confesiones IV, 4. Y maravillábame aún más que siendo muerto
él viviera yo, que era otro él.
AGUSTÍN
de Hipona, Confesiones, VII, 10. Entré en lo íntimo de mi corazón, y Vos
fuisteis mi guía, y púdelo hacer porque Vos me ayudasteis. Entré y vi con el
ojo, tal cual, de mi alma, por encima de mi entendimiento, una luz inmutable;
no esta vulgar y visible a toda carne, ni tampoco de la misma naturaleza, sino
mucho mayor, como si esta nuestra luz fuese creciendo, y haciéndose más
resplandeciente ocupase todo lugar con su grandeza.
AGUSTÍN
de Hipona, Confesiones, VII, 10. Tú me tomaste para que viese que
existía lo que había de ver, y que aún no estaba en condiciones de ver. Y
reverberaste la debilidad de mi vista, dirigiendo tus rayos con fuerza sobre
mí, y me estremecí de amor y de horror. Y advertí que me hallaba lejos de ti en
la región de la desemejanza, como si oyera tu voz de lo alto: “Manjar soy de los
grandes: crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne,
sino que tú te mudarás en mí”.
AGUSTÍN
de Hipona, De beata vita, I, 45. Y, súbitamente, tan profundo dolor
desgarró mis entrañas que, no pudiendo soportar el peso de la ruta que seguía
por la que acaso navegaba hacia las Sirenas, lo tiré todo por la borda y
conduje mi quebrada y maltrecha nave a la tranquilidad ansiada. Ya conoces,
pues, en qué filosofía, como en un puerto, navego.
AGUSTÍN
de Hipona, De Trinitate, X, 14. ¿Quién duda que vive,
recuerda, entiende, quiere, piensa, conoce, juzga?; puesto que, si duda, vive;
si duda, recuerda su duda; si duda, entiende que duda; si duda, quiere estar
cierto; si duda, piensa; si duda, sabe que no sabe; si duda, juzga que no
conviene asentir temerariamente. Y aunque dude de todas las demás cosas, de
éstas jamás debe dudar: porque, si no existiesen, sería imposible la duda.
AGUSTÍN
de Hipona, Enchiridion, XI. ¿Qué otra cosa es el mal sino la privación
del bien? Del mismo modo que los cuerpos de los animales, al estar enfermos o
heridos no es otra cosa que estar privados de salud. Así también los defectos
de las almas son privaciones de bienes naturales.
AGUSTÍN de Hipona, In Ioannis evangelium, I,
13. Pues ¿qué
son, sino gusanos, todos los hombres nacidos de la carne? Y de los gusanos hace
[Dios] ángeles.
AIKEN,
Conrad P. Preludio V. Aquí está el supremo silencio / que sueña
convertirse en un sonido / y el sonido pensando convertirse en silencio.
AL
MUTANABBI de Sevilla. Evita a tus ojos lo penoso de ver. / Al fin y al cabo,
todo pasa, y lo que ven / tus ojos despiertos es como sueño.
ALAIN
(Émile Chartier), Charlas sobre educación, I. El hombre es un animal; y el hombre superior es quizás
más animal que ningún otro; observo en él una fuerza disciplinada, pero una
fuerza al fin y al cabo.
ALAIN
(Émile Chartier), Charlas sobre educación, V. El hombre se forma por el esfuerzo; sus auténticos
placeres, debe ganárselos, debe merecerlos. Debe dar antes de recibir. Esa es
la ley.
ALAIN (Émile Chartier),
Charlas sobre educación, XIX. Geometría y poesía; con eso basta.
ALAIN
(Émile Chartier), Charlas sobre educación, XIX. La gran poesía hace mella en todo el mundo. Y los más
bruscos compañeros son los que necesitan la mejor poesía. Poesía para todos, y
tanta como se pueda.
ALAIN
(Émile Chartier), Charlas sobre educación, XIX. La poesía es la clave de todo orden humano, y, como he
dicho a menudo, el espejo del alma.
ALAIN (Émile Chartier), El hombre que
tenía alma de perro (‘El doble’). Lo que no hacemos es lo que proyecta luz
sobre lo que hacemos.
ALAIN (Émile Chartier), El hombre que
tenía alma de perro (‘El inconsciente, noción inútil’) El frío en los pies
hace cambiar nuestros sueños.
ALAIN (Émile Chartier), El hombre que
tenía alma de perro. (‘La escritura’). Escribir es siempre un acto sagrado.
ALAIN (Émile Chartier), El hombre que
tenía alma de perro. (‘Lenguaje y pensamiento’). El hombre ha conocido los
signos antes de conocer las cosas.
ALAIN (Émile
Chartier), El hombre que tenía alma de perro. (‘Signos: La mano’). Todas las `palabras nos cierran la mano: nos aprestan
los puños. Por eso una mano que se abre es siempre signo de un pensamiento
contemplativo.
ALAIN
(Émile Chartier), Sobre la felicidad, 15. Creo que en el miedo no hay
nada más que una agitación sin resultado y que la meditación aumenta siempre el
miedo. Los hombres tienen miedo a la muerte cuando piensan en ella, y no me
extraña. Pero ¿a qué no tienen miedo, cuando piensan sin hacer?
ALAS ‘Clarín’,
Leopoldo. La Regenta XVI. Toda Vetusta se aburría aquella tarde, o tal
se imaginaba Ana por lo menos; parecía que el mundo se iba a acabar aquel día,
no por agua ni por fuego, sino por hastío.
ALAS ‘Clarín’,
Leopoldo. La Regenta XXI. Para las almas enamoradas de lo infinito,
vivir en Vetusta la vida ordinaria de los demás era como encerrarse en un
cuarto estrecho con brasero. Era el suicidio por asfixia.
ALAS ‘Clarín’,
Leopoldo. La Regenta XXI. Y como si sus entrañas entrasen en una
fundición, Ana sentía chisporroteos dentro de sí, fuego líquido que la
evaporaba, y llegaba a no sentir nada más que una idea pura, vaga, que
aborrecía toda determinación, que se complacía en su simplicidad. Prolongaba
cuanto podía aquel estado; tenía horror al movimiento, a la variedad, a la
vida.
ALCMAN,
30P. La Musa alzó la voz, clara sirena.
ALCOFARADO, Mariana de. Cartas de amor. Lloro por todas las inagotables
delicias que perdiste.
ALCOFARADO, Mariana. Cartas de amor. Y soy más feliz que tú, porque
amo mi propio amor. Mi amor ya no depende del modo como me trates.
ALDANA, Francisco
de. Canción a Cristo crucificado. No me podéis huir porque esos clavos /
que os cosen a ese palo me aseguran / que me habéis de esperar, aunque me
tarde.
ALDANA, Francisco de. Carta para Arias Montano.
Desde Dios para
Dios yendo y viviendo.
ALDANA, Francisco de. Carta para Arias Montano.
Que en el aire
común vivo y respiro.
ALDANA, Francisco
de. Poema I. Hasta en el ángel hay santa lujuria.
ALDANA, Francisco
de. Soneto XII. Amor, mi Filis bella, Que allá dentro / nuestras almas
juntó, quiere en su fragua / los cuerpos ajuntar también tan fuerte / que no
pudiendo, como esponja el agua, / pasar del alma al dulce amado centro, / llora
el velo mortal su avara suerte.
ALDROVANDI, U. Monstrorum
historia (en M. Foucault, Las palabras y las cosas). La boca es
Venus, ya que por ella pasan los besos y las palabras de amor.
ALEIXANDRE, Vicente. Carta a J. L. Cano, 1939. Besar unos labios, acariciar
unos senos vívidos, enajenarnos en el delirio amoroso, es sólo el ciego acto de
entrega a ese destino totalizador, de fuga de nuestros límites, hacia la
hermosa, liberadora pérdida de nuestra conciencia.
ALEIXANDRE, Vicente.
La destrucción o el amor. Ah, eres tú, eterno nombre sin fecha.
ALEIXANDRE, Vicente.
Sombra del paraíso. Sí, poeta: el amor y el dolor son tu reino, / Carne
mortal la tuya, que, arrebatada por el espíritu, / arde en la noche o se eleva
en el mediodía poderoso, / inmensa lengua profética que lamiendo los cielos /
ilumina las palabras que dan muerte a los hombres.
ALEIXANDRE, Vicente.
Sombra del paraíso. Vosotros conocisteis la generosa luz de la
inocencia.
ALGAZEL. Confesiones.
Quizá la vida de este mundo sea un sueño en relación a la Otra y cuando se
muera aparezcan las cosas de una manera distinta a como se ven ahora y se le
diga entonces al hombre: ‘te hemos quitado tu velo, tu vista es hoy aguda’.
ALLEN, Woody. Cómo
acabar de una vez por todas con la cultura. ¿Es cognoscible el
conocimiento? ¿De no ser así, cómo podemos saberlo?
ALLEN, Woody. Cómo
acabar de una vez por todas con la cultura. ¿Por qué a menudo la existencia
es considerada absurda, en especial por hombres que usan calzado marrón y
blanco?
ALMA / en pene (Ángel González)
ALONSO DE CASTRILLO,
Fray. Tratado de República. Si el rico fuese justo no sería rico.
ALONSO, Dámaso. Hijos
de la ira (‘En el día de los difuntos’). Porque sé que en el fondo, entre
los peces de colores, / está la muerte.
ALONSO, Dámaso. Oscura
noticia (‘Sueño de las dos ciervas’). Al fin de cada rama hay una estrella.
ALPHA BETA DIBEN
SIRA, 47 (R.
Graves, ‘los mitos hebreos’). Adán y Lilit nunca encontraron la paz juntos,
pues cuando él quería acostarse con ella, Lilit consideraba ofensiva la postura
recostada que él exigía. ¿Por qué he de acostarme debajo de ti? -preguntaba-.
Yo también fui hecha con polvo, y por consiguiente soy tu igual’. Como Adán
trató de obligarla a obedecer por la fuerza, Lilit, airada, pronunció el nombre
mágico de Dios, se elevó en el aire y lo abandonó.
ALTOLAGUIRRE,
Manuel. Las islas invitadas. ¡Qué juntos los dos estábamos! / ¿Quién el
cuerpo? ¿Quién el alma?
ALTOLAGUIRRE. Era dueño de sí, dueño de nada.
AMABA a algunos amigos,
pero más a la amistad que a ellos mismos (André Gide, El inmoralista)
AMADO, Jorge. Memoria
de un niño. Animales y hombres desaparecieron en la noche. En el mirador,
con doña Eulalia, quedaban el niño y la muerte. La muerte, compañera de toda mi
infancia.
AMAR es una forma de olor (Leopoldo de Luis)
AMIEL, Diario,
22.05.1860. La poesía siempre es lo lejano.
AMIEL,
Diario, 29.04,1852. Sepamos ser ociosos, lo que
no debe confundirse con la pereza. Cuando estamos en una inacción atenta y
recogida, nuestra alma borra sus pliegues, se extiende, se desenvuelve, renace
con suavidad como la hierba hollada del camino, y, como la hoja marchita de una
planta, repara sus daños, vuelve a ser nueva, espontánea, verdadera, original.
AMIEL,
Diario, 31.10.1852. La verdadera
poesía es más verdadera que la ciencia, porque es sintética y se apropia
inicialmente lo que la combinación de todas las ciencias podrá alcanzar si acaso
como resultado. El poeta adivina el alma de la naturaleza.
AMOR, Rafael. No me llames extranjero.
No me llames extranjero, / tu trigo es como mi trigo, / tu mano como la mía, /
tu fuego como mi fuego / y el hambre no avisa nunca, / vive cambiando de dueño.
AMOR, Rafael. No me llames extranjero. No
me llames extranjero, / mírame bien a los ojos, / mucho más allá del odio, /
del egoísmo y del miedo, / y verás que
soy un hombre, / no puedo ser extranjero.
ANAXIMANDRO de
Mileto. Fg. 1. Mas la fuente de la cual surgen las cosas existentes es
también aquella a la que retornan según la necesidad, pagan así justo castigo y
expiación por su injusticia de acuerdo con el orden del tiempo.
ANDERSEN, Hans Ch. Una
historia de las dunas. En medio de mi vida siento y comprendo que es una
presuntuosidad, un pensamiento arrogante el exigir otra vida después de ésta,
una felicidad continua.
ANDRADE, Eugénio de. Branco no branco.
Regressar ao corpo, entrar nele / sem receio da insurreçao da carne. (‘Regresar al cuerpo, entrar en
él / sin recelo da la insurrección de la carne’.)
ANDRADE, Eugénio de.
Próximo al decir. As gaivotas. Vâo e vêm. Entram /
pela pupila. / Devagar, também os barcos entram. (‘Las gaviotas. Van y vienen. Entran / por la
pupila. / Muy despacio, también los barcos entran’).
ANDREAE, Johann
Valentin. Bodas químicas de Christian Rosencreutz, 2. En cada tercer
árbol, a ambos lados, había colgada una linterna, y una hermosa doncella,
también vestida de azul, las encendió con una antorcha resplandeciente y yo me
demoré más de lo necesario para admirar el espectáculo, que era de una belleza
indecible.
ANDREAE, Johann
Valentin. Bodas químicas de Christian Rosencreutz, 6. Se incendió la
corona de la trompeta, y entonces vi cómo se abría el ojo de la cúpula y un resplandeciente
dardo de fuego hendía el tubo de la trompeta y penetraba en los cuerpos sin
vida. Después el ojo volvió a cerrarse y también se alejó la trompeta.
ANDREIEV, Leónidas. El
misterio. La tristeza y el miedo tienen su encanto, y es muy grande el poder
de las fuerzas oscuras sobre el alma que no ha conocido nunca la alegría.
ANDREIEV, Leónidas. Lázaro.
Pero pasó algún tiempo, y el sabio comprendió que el conocimiento de lo
espantoso no es el espanto, que la visión de la muerte no es tampoco la muerte,
que la sabiduría y la estupidez son iguales ante el Infinito, pues el Infinito
las ignora. Y toda barrera desapareció entre la ciencia y la ignorancia, la
verdad y la mentira, lo bajo y lo alto. Y el pensamiento informe del sabio se
bamboleó en el vacío.
AN-NAWÂMÎ, Abu
Zakariya Yahya. Hadiths, 1. Cada persona será retribuida según lo que
esperó alcanzar.
ANÓNIMO
(atribuido a Jesús). El reino de Dios en este mundo existirá cuando vayáis desnudos y no
os avergoncéis de ello.
ANÓNIMO (Fórmula
egipcia). Te conozco
porque conozco tu nombre.
ANÓNIMO (Frag. de Turfán M7, budismo
chino). Vengo de la luz y de los dioses y ahora estoy separado de ellos, en
este exilio.
ANÓNIMO (Máxima alquimista). Aurum nostrum non est aurum vulgi
ANÓNIMO. (El rey de las orejas de caballo,
en Viaje a través de los mitos irlandeses). Rey mío -dijo Craftine-.
Esta arpa me da miedo. No fueron precisamente mis dedos los que arrancaron esta
música: fue la música la que hizo mover mis dedos.
ANÓNIMO. (Herido por los elfos,
balada danesa). Y en el hombro ella le tocó, / él lo sintió en la raíz del
corazón.
ANÓNIMO.
(Poema
encontrado bajo la armadura de un samurai; en Kazantzakis, El jardín de las
rocas). ¡Oh, ciruelo que te alzas ante mi casa, / yo ya no volveré jamás,
pero tú / no olvides florecer en primavera!
ANÓNIMO. (Saga escandinava, La ley
de la sangre). Degollaron a los dos criados que trataban de huir y algunos
querían matar también al joven Hardben, el hijo de Helgi. Pero Bodli se colocó
delante del niño y dijo a los que le amenazaban: . -La
tarea de los valientes está terminada; ahora sólo queda la de los cobardes.
Nadie cortará ni un cabello a este niño; vivirá en paz y más tarde, si se
acuerda, cumplirá con su deber. Puso las manos sobre la frente del niño, lo
tuvo largo rato bajo su mirada y le dijo: -Mírame, y que los rasgos de Bodli,
hijo de Bodli, queden en tu memoria, a fin de que puedas reconocerlo el día en
que, a tu vez, tengas que satisfacer a tus muertos.
ANÓNIMO. (Tradición musulmana). Abdalá
Ibn Omar preguntó al Profeta: ¿Notas cuando viene la revelación sobre ti?’ El
profeta respondió: ‘Oigo un estrépito y en medio de este estrépito soy
alcanzado como por un golpe. Jamás viene la revelación sin que yo crea que me
arranca el alma’.
ANOUILH, Jean. La
salvaje, II. Sí, ahora que estoy desesperada, me he escapado de ti,
Florent. Acabo de entrar en un reino donde nunca has estado, donde no podrías
seguirme para recobrarme. Porque no sabes lo que es sufrir y hundirse. No sabes
lo que es perderse, ensuciarse, encenegarse. No sabes nada humano, Florent.
Esas arrugas, ¿qué penas las han trazado? Nunca tuviste un verdadero dolor, un
dolor vergonzoso como un mal que supura. Nunca has odiado a nadie, se te ve en
los ojos, ni siquiera a los que te han hecho daño.
ANOUILH, Jean. La
salvaje, III. Pero al final de la desesperación hay un claro blanco donde
se es casi feliz.
ANTES quiero perecer con las víctimas que no triunfar con los verdugos
(Martínez de la Rosa)
ANTIFON, Fg. 44.
En verdad, que un hombre que infringe la ley (nomos) queda libre de
oprobio y de castigo en tanto no es observado por quienes guardan las
convenciones. Distinto es el caso con las transgresiones de los dictados de la
naturaleza (fisis). Si estos son eludidos por alguien las consecuencias
no son menos graves aunque nadie los observe; y ello se debe a que la vergüenza
no alcanza en virtud de la opinión de los hombres, sino de la verdad. La
consideración sobre estos hechos se debe en general a que la mayoría de las
acciones justas según la ley son juzgadas hostiles para la naturaleza.
ANTÍSTENES, Frag.
188. Debías escribir estas cosas en
el alma y no en el papel.
ANTONIO de Nebrija fue el Pelayo de la latinidad (Torres Villarroel)
APOCALIPSIS,
10, 6. Ya no
habrá más tiempo.
APOCALIPSIS, 10, 9-10. Toma, devóralo; te
amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel.
APOCALIPSIS, 3,
15:17. Conozco
tus obras: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así,
porque eres tibio, y ni caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca.
APOCALIPSIS,
8,10. Entonces
cayó del cielo una estrella muy grande, ardiendo como una antorcha.
APOLODORO, Biblioteca,
II, 6, 7. Cuando Zeus y Hera disputaban sobre quién disfrutaba más en el
amor, la mujer o el hombre, preguntaron a Tiresias. Éste dijo que, si el placer
tuviera diez partes, los hombres gozarían sólo de una y las mujeres de nueve;
entonces Hera lo cegó, pero Zeus le concedió el arte de la adivinación.
APOLODORO, Biblioteca,
II, 6, 7. Él [Tiresias] vio a la diosa completamente desnuda, y ésta,
tapándole los ojos con sus manos, lo cegó.
APOLONIO DE RODAS, El
viaje de los Argonautas. Entonces ella le echó de abajo a arriba su brazo
izquierdo al cuello, y con la mano derecha lo atrajo por el codo. Y lo hundió
en medio de un remolino.
APULEYO, El asno
de oro, X, 3. Una cosa que nadie sabe, no llega a ser nunca auténtica
realidad.
APULEYO, El asno
de oro, XI, 23. Llegué a las fronteras de la muerte, pisé el umbral de
Proserpina y a mi regreso crucé todos los elementos; en plena noche, vi el sol
que brillaba en todo su esplendor; me acerqué a los dioses del infierno y del
cielo, los contemplé cara a cara y los adoré de cerca.
AQUINO, Tomás de. Pange,
lingua. Pange, lingua, gloriosi / corporis mysterium. (‘Canta, lengua, el
gran misterio / del cuerpo glorioso’).
ARCIPRESTE DE HITA, Libro
de buen amor, 76. E yo, como só omne como otro, pecador, / ove de las
mugeres a las vezes grand amor; / provar omne las cosas non es por ende peor, /
e saber bien e mal, e usar lo mejor.
ARGENSOLA, Bartolomé
Leonardo de. A una mujer que se afeitaba. Porque ese cielo azul que
todos vemos / ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande / que no sea verdad tanta
belleza!
ARISTEAS de
Proconeso, Arimaspea (en Pseudo Longino, De lo sublime, X, 4).
Sus ojos están en las estrellas, su alma en el mar.
ARISTÓTELES, Ética
a Eudemo, 1248 a 26 b1. Porque, en cierto modo, lo divino que está en
nosotros modifica todas las cosas. El principio del razonamiento no es el
propio razonamiento, sino algo más poderoso. Pues bien, ¿qué puede ser más
poderoso que la ciencia o que la razón, sino el dios?
ARISTÓTELES, Fragmento,
60. El castigo que padecemos viviendo la vida presente es evidentemente la
sanción de un crimen cometido por nosotros en una vida anterior.
ARISTÓTELES, Metafísica
1072a. Hay, pues, algo siempre movido por un movimiento incesante, y este
movimiento es circular. Esto es manifiesto no solamente en virtud del
razonamiento, sino prácticamente. En consecuencia, el primer cielo es eterno.
Existe también algo que lo mueve. Y puesto que lo que es al mismo tiempo movido
y mueve es un término medio, debe haber algo que mueva sin ser movido, un ser
eterno, substancia y acto puro. Así mueven lo deseable y lo inteligible: mueven
sin ser movidos. Lo supremo deseable y lo supremo inteligible son idénticos. El
acto de la inteligencia que es por si misma tiene por objeto lo mejor por si
mismo, y el supremo pensamiento es el supremo bien. Esta inteligencia se piensa
a si misma. Es manifiesto por todo lo dicho que existe una substancia eterna e
inmóvil y separada de los seres sensibles. No puede tener ninguna magnitud,
pues es simple e indivisible. Es también impasible e inalterable.
ARISTÓTELES, Metafísica
982b. Pues los hombres comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos
por la admiración; al principio, admirados ante los fenómenos sorprendentes más
comunes; luego, avanzando poco a poco y planteándose problemas mayores, como
los cambios de la luna y los relativos al sol y a las estrellas, y la
generación del universo. Pero el que se plantea un problema o se admira,
reconoce su ignorancia. (Por eso también el que ama los mitos (filómito)
es en cierto modo filósofo; pues el mito se compone de elementos maravillosos).
ARISTÓTELES,
Metafísica1032b. Del arte se generan todas las cosas cuya forma está en
el alma.
ARISTÓTELES, Retórica
1405 b. En general, de una buena expresión enigmática se puede sacar una
metáfora pertinente, porque, en realidad, la metáfora expresa mediante un
enigma.
ARIWARA NO NARIHIRA,
Cuentos de Ise, CI. Muchos son / Los que se ocultan / Bajo las flores. /
Ahora más que en el pasado / De las glicinas la sombra crece.
ARNALDO Amalrico, abad de Citeaux, cuando le preguntaron qué había que
hacer con los ciudadanos de Béziers, ciudad sospechosa de herejía: “Matadlos a
todos; Dios reconocerá a los suyos” (Umberto Eco)
ARQUÍLOCO,
77 D. Cuando el rayo del vino llega al alma.
ARTAUD, Antonin.
Carta a la vidente. El lector tiene que creer en una verdadera enfermedad
que atañe a la esencia del ser y sus posibilidades centrales de expresión, y
que se aplica a toda una vida.
ARTE es aquello por lo que las formas se convierten en
estilo (André Malraux)
ATANASIO DE
ALEJANDRÍA, Vida de San Antonio, 9. Era como si los demonios se abrieran
paso por las cuatro paredes del recinto, reventando a través de ellas en forma
de bestias y reptiles. De repente, todo el lugar se llenó de imágenes
fantasmagóricas de leones, osos, leopardos, toros, serpientes, áspides,
escorpiones y lobos. El león rugía, listo para saltar sobre él; el toro ya casi
lo atravesaba con sus cuernos; la serpiente se retorcía sin alcanzarlo; el lobo
lo acometía de frente; y el griterío armado simultáneamente por todas estas
apariciones era espantoso, y feroz su furia.
ATKINS, Peter W. La
creación. Lo que a nosotros se nos muestra como motivo y finalidad es, de
hecho, una degradación que en última instancia carece de motivos y de objetivo
alguno.
ATTAR, Fard Uddin. El
lenguaje de los pájaros, 46. Entonces el Simurg les dio, sin utilizar la
lengua, esta respuesta: “El sol de mi majestad es un espejo; el que viene se ve
en él, en él ve su alma y su cuerpo, se ve todo entero. Puesto que habéis
venido hasta aquí treinta pájaros, os encontráis treinta pájaros en el espejo.
Si vinieran aún cuarenta o cincuenta pájaros, la cortina que esconde el Simurg
sería también abierta. Aunque hayáis cambiado extremadamente, os veis a
vosotros mismos como erais antes. Aniquilaros pues deliciosa y gloriosamente en
mí, a fin de volveros a encontrar vosotros mismos en mí”. Los pájaros en efecto
se aniquilaron finalmente para siempre en el Simurg; la sombra se perdió en el
sol y eso es todo.
AUDEN,
Wystan H. Otro tiempo (‘Mientras paseaba una tarde’). And the crack in
the tea-cup opens / a lane to the land of the dead. (‘Y la grieta en la taza de té / lleva a la tierra de
los muertos’)
AUDEN, Wystan H. September 1, 1937. We must
suffer them all again (‘Debemos sufrirlo todo de nuevo’).
AY MEJILLA, en que lo rojo / con lo blanco se debate, / y que de sólo
mirarla, / sin morderla, ya echa sangre (Moaxaja, XXI)
AYER, Alfred J. Lenguaje,
verdad y lógica, IV. Un ser cuya inteligencia fuese infinitamente poderosa
no encontraría interés alguno en la lógica ni en la matemática.
AYESTA, Julián. Helena o el mar del
verano. El cielo está azul, azul.
AYESTA, Julián. Helena
o el mar del verano. Íbamos juntos,
solos, entre el silencio del crepúsculo. Íbamos solos entre el silencio del
mundo. Solos entre el silencio del tiempo. Solos para siempre. Juntos y solos,
andando juntos y solos entre el silencio del mundo y del mar y del mundo,
andando andando. Y todo era como un gran arco y nosotros lo íbamos pasando y al
otro lado estaba nuestro mundo y nuestro tiempo y nuestro sol y nuestra luz y
nuestra noche y estrellas y montes y pájaros y siempre.
AYESTA, Julián. Helena o el mar del
verano. Olía a fresas de mayo y al sol azul.
AYESTA, Julián. Helena
o el mar del verano. Y sentía uno
como si el pensar fuese tener la cabeza llena de bichitos pequeños como
perdigones que daban vuelta muy de prisa y cada vez más, hasta que iban dejando
unos surcos humeantes por dentro de la cabeza, y era imposible de resistir.
AZORÍN (José
Martínez Ruiz), La voluntad, VIII. Los
niños tienen sus juguetes: los hombres los tienen también. Platón, Aristóteles,
Descartes, Spinosa, Hegel, Kant, son los grandes fabricantes de juguetes. La
metafísica es, sí, el más inocente y el más útil de todos.
AZORÍN (José
Martínez Ruiz), La voluntad, XX. El
maestro ha estado mirando atentamente un respetable coleóptero que subía lento
y filosófico.
BÁBEL, Isaac. Relatos
de Odesa (‘Historia de mi palomar’). En el mundo nadie siente las cosas
nuevas con la fuerza que las siente el niño. El niño se estremece ante ese olor
como el perro ante las huellas de la liebre y experimenta una locura que
después, cuando somos mayores, se le llama inspiración.
BACHELARD, Gaston. La
poética del espacio. En cuanto a nosotros, aficionados a la lectura feliz,
no leemos ni releemos mas que lo que nos gusta, con un
pequeño orgullo de lector mezclado con mucho entusiasmo.
BACHELARD, Gaston. La
poética del espacio. En cuanto estamos inmóviles, estamos en otra parte;
soñamos en un mundo inmenso. La inmensidad es el movimiento del hombre inmóvil.
BACHELARD, Gaston. Lautréamont.
El ser humano siempre debe sufrir una metamorfosis con el poema verdadero. La
función principal de la poesía es la de transformarnos.
BACHELARD, Gaston. Poética
de la ensoñación. Porque las palabras se aman. Descansar en el corazón de
las palabras, ver con claridad en la célula de un nombre, sentir que es un
germen de vida, un alba creciente.
BACHELARD, Gaston. Poética
de la ensoñación. Un exceso de infancia es un germen de poema.
BACHELARD, Gaston. Psicoanálisis
del fuego. Sólo puede estudiarse aquello que se ha soñado. La ciencia se
forma más bien sobre una fantasía que sobre una experiencia, siendo necesarias
las experiencias para borrar las brumas del sueño. En particular, el mismo
acto, trabajando la misma materia y susceptible de producir idéntico resultado
subjetivo en mentalidades tan distintas como las del hombre primitivo y las del
civilizado. Para aquél, el pensamiento es una fantasía centralizada, para éste,
la fantasía es un pensamiento detenido. El sentido dinámico, de un caso al
otro, es inverso.
BACON,
Francis. Entrevista con David Sylvester, Mayo 1966. Creo que puedes hacer, muy en el estilo de la pintura
abstracta, trazos involuntarios en el lienzo, que pueden sugerir medios más
profundos de atrapar el hecho que te obsesione. Si las cosas resultan alguna
vez, en mi caso, es porque llega un momento en que no sé conscientemente lo que
hago.
BACON,
Francis. Entrevista con David Sylvester, Mayo 1966. Yo siempre pretendí expresar las cosas del modo más
directo y crudo posible, y puede que, si una cosa llega directamente, la gente
sienta que es horrible. Los hechos suelen ofender a la gente; los hechos, o lo
que solía llamarse verdad.
BACOVIA, George. Lacustre.
Aud materia plîngînd. (‘Oigo llorar a la materia.’)
BAKUNIN, Mihail. Confesión.
Es buscando lo imposible como el hombre ha realizado siempre lo posible, y
quienes se han limitado sabiamente a lo que les parecía lo posible no avanzaron
jamás un sólo paso.
BALART, Federico. Restitución.
Pensamiento y palabra de ti recibo; / tú en silencio las dictas, yo las
escribo.
BALZAC, Honoré de. Serafita.
Cuando la materia se agota, entonces surge el espíritu.
BALZAC, Honoré de. Serafita.
Desgraciado aquel que se calla en medio del desierto, creyendo que nadie lo
oye: todo habla y todo escucha aquí abajo. La palabra mueve los mundos.
BAROJA, Pío. El
árbol de la ciencia. Yo, en el fondo, estoy convencido de que la verdad en
bloque es mala para la vida. Esa anomalía de la Naturaleza que se llama la vida
necesita estar basada en el capricho, quizá en la mentira.
BARTH, Karl. La
oración. La fe es una cosa tremenda que no desearía a nadie.
BARTHES, Roland. El
grado cero de la escritura. El lenguaje nunca es inocente: las palabras
tienen una memoria segunda que se prolonga misteriosamente en medio de las
significaciones nuevas. La escritura es precisamente ese compromiso entre una
libertad y un recuerdo.
BARZILAY, Yehudah
ben. Comentario al ‘Yesirá’ ( en Scholem, La
cábala.). Se dirigió Abraham enseguida a su maestro Sem, el hijo de Noé, y
se pasó tres años con él, dedicándose ambos a investigarlo, hasta que llegaron
a saber cómo crear el mundo , siendo capaces a
continuación de realizar todo cuanto apetece su corazón.
BASHÔ, Matsuo. Sendas
de Oku. Cuando observamos serenamente, descubrimos que todas las cosas
tienen su perfección.
BASHÔ, Matsuo. Sendas
de Oku. Los meses y los días son viajeros de la eternidad.
BASHO. Es primavera / la colina sin nombre / entre la
niebla.
BASTA con que una mujer cuente sobre sí misma para que de inmediato se
le reproche que ya no sea mujer, y ya bastante difícil es poner alguna verdad
en boca de un hombre (Marguerite Yourcenar)
BATAILLE, Georges. El
azul del cielo. Sentía envidia de las gentes que tienen un Dios a quien
poderse aferrar.
BATAILLE, Georges. La
experiencia interior. Libérame de mí, / ya no quiero el ser.
BATAILLE, Georges. Sobre
Nietzsche. Ardo y me desoriento y, al final, quedo vacío.
BAUDELAIRE, Charles. El viaje. Au fond de l´Inconnu pour trouver du nouveau.
(‘Al fondo de lo
ignoto para encontrar lo nuevo’)
BAUDELAIRE, Charles.
Spleen et Idéal (‘L’homme et la mer’).
Homme libre, toujours tu chériras la mer! (‘¡Hombre libre, siempre desearás el mar!’)
BAUDELAIRE. Un hombre tiene que haber caldo muy bajo
para considerarse feliz.
BAUDELAIRE. Yo soy la herida y el cuchillo, / soy la
bofetada y la mejilla, / soy los miembros y la rueda, / soy la víctima y el
verdugo.
BAUDRILLARD, Jean. De
la seducción. Hay que desconfiar de la humildad de los espejos, humildes
sirvientes de las apariencias, no pueden sino reflejar los objetos que están
enfrente, sin poder sustraerse, y todo el mundo se lo agradece (salvo con la
muerte, donde se les cubre por esta razón). Son los perros de la apariencia.
Pero su fidelidad es capciosa, y sólo esperan que caigamos atrapados en su
reflejo. No olvide tan rápido su mirada oblicua: le reconocen y cuando por
sorpresa le encuentran allí donde usted no se esperaba, su turno ha llegado.
BAZIN, André. A partir de una cierta calidad de
creación artística, en lugar de imaginar sacar de una obra sus pretendidas
imperfecciones, es mejor concederles el prejuicio favorable y tratarlas como
cualidades de las que no hemos sabido todavía percibir el secreto.
BÉCQUER, Gustavo
Adolfo. Cartas desde mi celda, I. Yo he oído decir a muchos, y aun la
experiencia me ha enseñado un poco, que hay horas peligrosas, horas lentas y
cargadas de extraños pensamientos y de una voluptuosa pesadez, contra las que
es imposible defenderse.
BÉCQUER, Gustavo
Adolfo. Cartas literarias a una mujer. Por lo que a mí toca, puedo asegurarte que cuando siento, no escribo.
Guardo, sí, en mi cerebro escritas, como en un libro misterioso, las
impresiones que han dejado en él su huella al pasar; éstas, ligeras y
ardientes, hijas de la sensación, duermen allí agrupadas en el fondo de mi
memoria, hasta el instante en que puro, tranquilo, sereno, y revestido, por
decirlo así, de un poder sobrenatural, mi espíritu las evoca, y tienden sus
alas transparentes que bullen con un zumbido extraño, y cruzan otra vez mis
ojos como en una visión luminosa y magnífica. Todo el mundo siente. Sólo a
algunos les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria viva de lo que han
sentido. Yo creo que éstos son los poetas. Es más, creo que únicamente por esto
lo son.
BÉCQUER,
Gustavo Adolfo. Introducción sinfónica. Entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo
puede salvar la palabra.
BÉCQUER, Gustavo
Adolfo. Leyendas. Era uno de esos seres que adivina el alma.
BÉCQUER, Gustavo
Adolfo. Rimas.Ese sueño en que acaba el soñar.
BÉCQUER. Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y
cuáles me han sucedido; mis afectos se reparten entre fantasmas de la
imaginación y personajes reales.
BÉGUIN, Albert. El
alma romántica y el sueño (‘El alma y el sueño’). Ciertos seres, en
particular, traen al mundo esta nostalgia: los poetas son aquellos que, no
contentos con expresar las voces interiores, tienen la temible audacia de
seguirlas hasta las más peligrosas aventuras. Saben que no es una cosa tan
natural ser un hombre en esta tierra. Una especie de reminiscencia enclavada en
toda creatura, pero capaz, en ellos, de súbitas resurrecciones, les enseña que
hubo un tiempo lejanísimo en que la creatura, en sí misma más harmoniosa y
menos dividida, encajaba sin dificultad en la armonía de la naturaleza. ¿Por
ventura no guarda cada ser en su corta memoria el recuerdo de una época en que
la separación no había sobrevenido aún? Edad de oro de la infancia, que creía
en las imágenes y no sabía que hubiera un mundo exterior real y un mundo
interior imaginario. La reminiscencia remonta la cadena infinita de los
recuerdos. Y quien está dotado de esta memoria se pone a esperar, porque
adivina dentro de sí, adormecidos, pero capaces de despertar, los gérmenes que
dejaron esas épocas infantiles.
BEGUINO, texto
anónimo del s. XIV
( en N. Cohn, En pos del Milenio). Cuando un
hombre ha alcanzado realmente un conocimiento grande y superior ya no está
obligado a observar ninguna ley ni mandamiento, pues se ha hecho uno con Dios.
BELLI, Carlos Germán. Somos lo que nos falta, no lo
que tenemos.
BÉNABOU, Marcel. Por qué no he escrito ninguno de
mis libros. Sobre todo no vaya usted a creer, lector, que los libros que no
he escrito son pura nada. Por el contrario, están como en suspensión en la
literatura universal.
BENET,
Juan. Otoño en Madrid (‘Barojiana’). Pero
tal vez lo que el vulgo entienda por pesimista no sea más que eso, un hombre que
extiende hacia lo inesperado las leyes generales deducidas de la experiencia.
BENET, Juan. Otoño
en Madrid (‘Luis Martín-Santos, un memento’). Todas las fotografías están
tomadas por la muerte.
BENJAMIN, Walter. El
carácter destructivo. Como por todas partes ve caminos, está siempre en la
encrucijada.
BENJAMIN, Walter. La
obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 3. Definiremos
esta última [el aura] como la manifestación irrepetible de una lejanía (por
cercana que pueda estar).
BENJAMIN, Walter. Tesis
de Filosofía de la Historia, 9. Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus
Novus. En él se representa a un ángel que parece como si estuviese a punto
de alejarse de algo que le tiene pasmado. Sus ojos están desmesuradamente
abiertos, la boca abierta y extendidas las alas. Y este deberá ser el aspecto
del ángel de la historia. Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros
se nos manifiesta una cadena de datos, él ve una catástrofe única que amontona
incansablemente ruina sobre ruina, arrojándolas a sus pies. Bien quisiera él
detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el
paraíso sopla un huracán que se ha enredado en sus alas y que es tan fuerte que
el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia
el futuro, al cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen
ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.
BEOWULF,
22, 1520. El
rayo de los combates rehusaba morder, dañar la vida.
BEOWULF,
22, 1520. La
adornada espada cantó su canto de guerra sobre la cabeza del monstruo.
BEOWULF, 31, 2260 . Terminaron los goces del arpa,
la alegría del bardo, no vuela el buen halcón en la gran sala ni se oye en los
patios de la fortaleza el golpe de los cascos del veloz corcel.
BEOWULF,
31, 2270. Hasta
que la creciente marea de la muerte tocó su corazón.
BERCEO, Gonzalo de. Milagros
de Nuestra Señora, 16. Sennores e amigos, lo que dicho avemos / palavra es
oscura, esponerla queremos: / tolgamos la corteza, al meollo entremos, /
prendamos lo de dentro, lo de fuera dessemos.
BERDIAEV, Nicolás. El
credo de Dostoievsky, 1. Todo arte verdadero es siempre simbólico. Es un
punto entre dos mundos: la profundidad de la existencia y lo real.
BERDIAEV, Nicolás. El
sentido de la Historia. La memoria es la lucha contra el poder mortífero
del tiempo en nombre de la eternidad.
BERDIAEV, Nicolás. Reino
del espíritu y reino de César. El hombre está situado en el no-sentido de
la vida, pero rehuye el reconocimiento del único sentido que podría oponerse a
ese no-sentido. El mundo llega a unas tinieblas racionalizadas. La
racionalización misma de la vida puede ser irracional.
BERENSON. El arte no sólo nos enseña a ver, sino a
ser; nos hace tal como somos.
BERGAMÍN, José. La
importancia del demonio. El Demonio es, como San Agustín lo definía, no un
no ser, no nada, sino una voluntad de no ser, una voluntad de la nada; porque
no quiso ser lo que era: angélico, criatura airada y luminosa; porque quiso no
ser, no quiso dejar de ser, sino ser lo que no es, lo que no era, o quiere, ser
nada, queriendo ser todo, queriendo no ser. Todo lo contrario que Dios. ¡Ahí es
nada querer ser nonada! Querer ser contratiempo luminoso del cielo: querer ser
contrasentido de la vida: querer ser contra Dios.
BERGSON, Henri. La
evolución creadora. Nuestra duración no consiste en un instante que
reemplaza a otro instante; sólo habría entonces presente, y no una prolongación
del pasado en lo actual, una evolución, una duración concreta. La duración es
el continuo progreso del pasado que va comiéndose al futuro y va hinchándose al
progresar.
BERGSON, Henri. Sueños
(en Fromm, El lenguaje olvidado, 103). No olvidamos nada, y todo lo que
hemos sentido, percibido, pensado, deseado, desde el mismo instante en que despierta
la conciencia, sobrevive de manera indestructible.
BERK, Ilhan. Veterano
del mar (en la Introd. a sus Poemas). Todos los poetas
escriben con el sentido primero de las palabras, es decir, con su infancia.
BERKELEY, George. Tratado
sobre los principios del entendimiento humano, I, 35. Yo no pongo en tela
de juicio que las cosas que veo con mis ojos y toco con mis manos existen
realmente. No me hago la menor cuestión de si las cosas que veo con mis ojos y
toco con mis manos existen realmente. La única cosa cuya existencia negamos es
eso que los filósofos llaman materias o substancia corpórea. Y al eliminarla,
el resto de la humanidad no sufre el menor daño, ni tampoco -me atrevo a decir-
la echará nunca de menos.
BERKELEY, George. Tratado
sobre los principios del entendimiento humano, I, 3. Pues lo que se dice de
la existencia absoluta de las cosas no pensadas, sin relación alguna con el
hecho de ser percibidas, me resulta completamente ininteligible. Su esse
es su percipi; y no es posible que posean existencia alguna fuera de las
mentes o cosas pensantes que las perciben.
BERNANOS, Georges. Diálogos de carmelitas, III,
1. Tal vez eso que
nosotros llamamos azar sea la lógica de Dios.
BERNANOS, Georges. Diario
de un cura rural. El infierno es dejar de amar. Mientras estamos en vida,
podemos hacernos ilusiones, creer que amamos según nuestras propias fuerzas,
que amamos al margen de Dios.
BERNANOS, Georges. Diario de un cura rural.
Nuestras faltas ocultas envenenan el aire que otros respiran.
BERNHARD, Thomas. Extinción. Mi bajeza me
desconcierta.
BERNHARD, Thomas. Extinción. Todo el tiempo
suspiro por estar solo pero, cuando estoy solo, soy el más infeliz de los
hombres. No soporto la soledad y hablo continuamente de ella, predico la
soledad y la aborrezco profundamente, porque hace infeliz más que cualquier
otra cosa, como me consta, como comienzo a sentir ya, le predico por ejemplo a
Gambetti la soledad, pero sé muy bien que la soledad es el más terrible de los
castigos. Le digo a Gambetti, Gambetti, la soledad es lo supremo, porque me
hago pasar por su filósofo, pero sé muy bien que la soledad es el más terrible
de los castigos.
BERNHARD, Thomas. Helada. No se es siempre el
mismo hombre que se es.
BERNHARD, Thomas. Helada.
Un día se vuelve a casa y se sabe que, a partir de ese momento, habrá que pagar
por todo, y desde ese momento se es viejo y se está muerto. Un día todo ha
acabado, ya puede durar la vida lo que quiera. De una vez para siempre se está
muerto, y toda la belleza, lo que es y puede ser la felicidad, la riqueza y
todo, se han retirado para siempre.
BERNHARD, Thomas. Helada. Un día se vuelve a
casa y se sabe que, a partir de ese momento, habrá que pagar por todo, y desde
ese momento se es viejo y se está muerto. Un día todo ha acabado, ya puede durar
la vida lo que quiera. De una vez para siempre se está muerto, y toda la
belleza, lo que es y puede ser la felicidad, la riqueza y todo, se han
retirado para siempre.
BERNHARD, Thomas. Relatos. Toda existencia es
una circunstancia atenuante.
BERNHARD, Thomas. Trastorno. El mundo se
desgasta más por nosotros, el mundo más por nosotros que nosotros por el mundo.
BERNHARD, Thomas. Trastorno. Sí estoy en plena
Naturaleza, pienso que es mejor no estar en plena Naturaleza; si no estoy en
plena Naturaleza, pienso que debería estar en plena Naturaleza. En esas
especulaciones envejezco, me hundo... La libertad gravita sobre mi ánimo como
una coraza, la plena libertad de que gozo me ahoga. Estoy construido totalmente
en contra de la realidad. La mayor parte del tiempo mi consuelo lo encuentro,
puede reírse, doctor, únicamente en el desconsuelo. Cuando estoy solo tengo
ganas de estar acompañado; cuando estoy acompañado, tengo ganas de estar solo.
BERTALANFFY, Ludwig
von. Robots, hombres y mentes. Pero no puede dudarse de que el hombre es
todo él un animal fabricador de símbolos, usador de símbolos, dominado por los
símbolos.
BHAGAVAD GÎTÂ, II, 12. No, en verdad, nací yo
nunca / ni tú, ni esos reyes de pueblos; / y en verdad no dejaremos de existir
/ nosotros todos en otro tiempo.
BHAGAVAD GÎTÂ, II, 22. Como los viejos
vestidos quitándose / un hombre se pone otros nuevos, / así dejando los viejos
cuerpos / se dirige a otros nuevos la Encarnada (alma)
BHAGAVAD
GÎTÂ, II, 38. Haciendo iguales el placer y el dolor, / la ganancia y
la pérdida, la victoria y la derrota, / así, disponte a la lucha / y no
cometerás pecado.
BHAGAVAD
GÎTÂ, IX, 25. Los que veneran a los dioses van a los dioses, / los
que veneran a los padres van a los padres, / a los seres van los que dan culto
a los seres, / los que Me dan culto, vienen a Mí.
BHAGAVAD
GÎTÂ, IX, 29. Soy el mismo para todos los seres, / ninguno me es
odiado, ninguno me es querido
BHAGAVAD
GÎTÂ, V, 7. Identificado su Ser con el Ser de todas las cosas, /
incluso si obra no se mancha.
BHAGAVAD
GÎTÂ, VII, 27.
Todos los seres al nacer / caen en confusión.
BHAGAVAD
GÎTÂ, XI, 15. Veo los dioses, o dios, en tu cuerpo.
BHAGAVAD
GÎTÂ, XII, 17. El que no se alegra ni odia, / no sufre ni desea, /
abandonando el bien y el mal, / si Me es devoto, ése Me es querido.
BHAGAVAD
GÎTÂ, XIV, 24. Igual en el dolor y en el placer, residiendo en sí
mismo, / igual para el terrón, la piedra y el oro, / igual para el amado y el
no amado, sabio, / igual ante el reproche y los elogios, / igual en el honor y
el deshonor, / igual ante las tropas de amigos y enemigos, / renunciando a toda
iniciativa, / superador de los Hilos es llamado.
BIEN se parece, Sancho,
que eres villano y de aquellos que dicen: “¡viva quien vence!” (Don Quijote,
II,20)
BINGEN, Hildegard
von. Vida y visiones. Desde mi infancia, cuando todavía no tenía ni los
huesos, ni los nervios, ni las venas robustecidas, hasta ahora, que ya tengo
más de setenta años, siempre he disfrutado del regalo de la visión en mi alma.
En la visión mi espíritu asciende, tal como Dios quiere, hasta la altura del
firmamento y otros aires, y se esparce entre pueblos diversos en lejanas
regiones y lugares que son remotos para mí.
BIOY CASARES,
Adolfo. La invención de Morel. Al hombre que, basándose en este informe,
invente una máquina capaz de reunir las conciencias disgregadas, haré una
súplica: Búsquenos a Faustine y a mí, hágame entrar en el cielo de la
conciencia de Faustine. Será un acto piadoso.
BIOY CASARES,
Adolfo. Plan de evasión. Podemos describir el mundo como un conjunto de
símbolos capaces de expresar cualquier cosa.
BJÖRSON,
Björnstjerne. Más allá de nuestras fuerzas, 1ª Parte, I, 1, 1. Pero en
esta Naturaleza hay algo extraño que despierta lo que también hay de extraño en
nosotros mismos. Todo se encuentra desorbitado.
BLAKE, William. El
libro de Thel. Ver un mundo en un grano de arena, un cielo en una flor
silvestre, tener el infinito en la palma de las manos y la eternidad en una
hora.
BLAKE, William. Manuscrito
Rossetti. El que ve lo Infinito en todas las cosas, ve a Dios. El que no ve
más que el principio de Razón, no se ve más que a sí mismo.
BLANCO,
Alberto. Giros de faros Mucho
recuerda el mar lo inacabado.
BLASCO IBÁÑEZ,
Vicente. La catedral. Dios somos nosotros y todo lo que nos rodea. Es la
vida, con sus asombrosas transformaciones, siempre muriendo en apariencia, y
renovándose hasta lo infinito. Es esa inmensidad que nos espanta con su
grandeza y no cabe en nuestro pensamiento. Es la materia, que vive animada por
la fuerza que anida en ella, con absoluta unidad, sin separación ni dualidades.
El hombre es Dios; el mundo es Dios también.
BLOY, León. El hombre tiene lugares en su corazón que
todavía no existen, y para que puedan existir entra en ellos el dolor.
BLOY, León. El
viejo de la montaña. Aterradora idea de Juana, acerca del texto Per
Speculum in Aenigmate: los goces de este mundo serían los tormentos del
infierno, vistos al revés, en un espejo.
BODHIDHARMA,
Sermón de la contemplación de la mente. La mente es la raíz de la que
crecen todas las cosas.
BODHIDHARMA,
Sermón del despertar. Cuando está ausente la ignorancia, la mente es la
tierra de los budas. Cuando la ignorancia está presente, la mente es el
infierno. Los mortales crean la ignorancia. Y utilizando la mente para crear la
mente siempre se encuentran en el infierno.
BODHIDHARMA,
Sermón del despertar. Cuando la
mente deja de moverse, penetra en el nirvana. Nirvana es una mente vacía.
BODHIDHARMA,
Sermón del despertar. La gente
capaz de verdadera visión sabe que la mente es vacío, trascienden tanto
comprensión como no comprensión. La ausencia de comprensión y no comprensión es
verdadera comprensión.
BODHIDHARMA,
Sermón del despertar. Usar la
mente para buscar la realidad es ignorancia. No usar la mente para buscar la
realidad es conocimiento.
BODHIDHARMA,
Tratado sobre el linaje de la fe. La
Verdad esencial está más allá de las palabras, las doctrinas son palabras. No
son el Camino. El camino carece de palabras. Las palabras son ilusiones. No son
diferentes de las cosas que se te aparecen en los sueños, sean palacios o
carruajes, parques frondosos o pabellones junto a un lago. No concibas ningún
placer en ellas. Todas son cunas que conducen al renacimiento.
BOECIO. La
consolación de la Filosofía, II. Porque en todos los reveses de fortuna el
pensar que más agobia es el haber conocido la dicha.
BÖHME, Jacob. Aurora,
XII, 127. En el cielo sale también toda clase de figuras como las de los
animales, pájaros y peces de este mundo, pero de forma, calidad y especie
celestiales. Así también toda clase de árboles, arbustos y flores.
BÖHME, Jacob. Aurora,
XII, 39. Igual que cuando el relámpago de la vida sale en medio de la fuerza
divina reciben todos los espíritus de Dios su vida y se alegran en gran manera
y aquello es un santo bandearse, besarse, gustarse, sentirse, oírse, verse y
olerse, así sucede también con los ángeles: cuando el uno ve, oye y siente al
otro sale en su corazón el relámpago de la vida y abraza un espíritu al otro
como en la Divinidad.
BÖHME, Jacob. Aurora,
XVIII, 124. No hay que entender que esté la Divinidad separada de la
Naturaleza, no, sino que es como cuerpo y alma: la Naturaleza es el cuerpo, el
Corazón de Dios es el alma.
BONITZER, Pascal. Con la inmovilidad del cuerpo y la
entronización de la mirada, son simultáneamente la moral, el deseo y la
perversión quienes hacen su entrada en el cinema.
BONNEFOY, Yves. El
artista del último día, 35. Esa edad en la que aún se desconoce qué vida
nos será concedida.
BONNEFOY, Yves. L’
Improbable. Porque morimos en este mundo y para negar el destino, el hombre
ha construido con los conceptos una morada lógica en la que los únicos
principios aceptados son los de permanencia e identidad.
BORGES, Jorge Luis. “El jardín de senderos que se
bifurcan” en Ficciones. La tarde era íntima, infinita. El camino bajaba
y se bifurcaba, entre las ya confusas praderas. Una música aguda y como
silábica se aproximaba y se alejaba en el vaivén del viento, empañada de hojas
y de distancia . Pensé que un hombre puede ser enemigo
de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no
de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes.
BORGES, Jorge Luis. “Un lector” en Elogio de la
sombra. Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me
enorgullecen las que he leído.
BORGES, Jorge Luis. Arte poética, BORGES, Jorge Luis. Arte poética, VI. Supe que el lenguaje también podía ser una música y
una pasión. Y así me fue revelada la poesía.
BORGES, Jorge Luis. Arte
poética, V. La idea de que las
palabras fueron mágicas en un principio y son devueltas a la magia por la
poesía, es, creo, verdadera.
BORGES, Jorge Luis. Artificios.
Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer.
BORGES, Jorge Luis. Discusión.
Nosotros (la indivisa divinidad que opera en nosotros) hemos soñado el mundo
-lo hemos soñado resistente, misterioso, visible, ubicuo en el espacio y firme
en el tiempo; pero hemos consentido en su arquitectura tenues y eternos
intersticios de sinrazón para saber que es falso.
BORGES, Jorge Luis. El
Aleph. Vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la
modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph
la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara
y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían
visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero
que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
BORGES, Jorge Luis. El alivio que tú y yo sentiremos en el instante que
precede a la muerte, cuando la suerte nos desate de la triste costumbre de ser
alguien y del peso del universo.
BORGES, Jorge Luis. El Hacedor. Quién, al andar
por el crepúsculo o al trazar una fecha de su pasado, no sintió alguna vez que
se había perdido una cosa infinita.
BORGES, Jorge Luis. El
inmortal. Yo he sido Homero; en breve, seré Nadie, como Ulises; en breve
seré todo: estaré muerto.
BORGES, Jorge Luis. El
jardín de senderos que se bifurcan. Pensé en un laberinto de laberintos, en
un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que
implicara de algún modo los astros.
BORGES, Jorge Luis. El
oro de los tigres, ‘El amenazado’. Me duele una mujer en todo el cuerpo.
BORGES, Jorge Luis. El remordimiento. He cometido el peor de los pecados/ Que un hombre
puede cometer. No he sido/ Feliz.
BORGES, Jorge Luis. El
remordimiento. He cometido el peor de los pecados que un hombre puede
cometer. / No he sido feliz.
BORGES, Jorge Luis. Elogio
de la sombra. La puerta es la que elige, no el hombre.
BORGES, Jorge Luis. Ficciones. Todas las cosas
le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en
el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y
el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí.
BORGES, Jorge Luis. La
noche de los dones. Un empellón y estaban en la sala y fue como si entraran
a caballo, en las piezas de un sueño.
BORGES, Jorge Luis. Límites. Si para todo hay término y hay tasa / Y última vez y nunca
más y olvido, / ¿Quién nos dirá de quién, en esta casa, / Sin saberlo, nos
hemos despedido?
BORGES, Jorge Luis. Otras
inquisiciones (‘El tiempo y J. W. Dunne’). Dunne asegura que en la muerte
aprenderemos el manejo feliz de la eternidad. Recobraremos todos los instantes
de nuestra vida y los combinaremos como nos plazca.
BORGES, Jorge Luis. Otras
inquisiciones (‘La muralla y los libros’). Esta inminencia de una
revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético.
BORGES, Jorge Luis. Otras
inquisiciones (‘Magias parciales del Quijote’). ¿Porqué nos inquieta
que Don Quijote sea lector del Quijote y Hamlet espectador de Hamlet?
Creo haber dado con la causa: tales inversiones sugieren que si los caracteres
de una ficción pueden ser lectores o espectadores, nosotros, sus lectores o
espectadores, podemos ser ficticios.
BORGES,
Jorge Luis. Otras inquisiciones (‘Nueva refutación del tiempo’). El tiempo es la substancia de que estoy hecho. El
tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me
destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el
fuego.
BORGES, Jorge Luis. Otras inquisiciones. Murió
en el destierro.; le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos que
vivir.
BORGES, Jorge Luis. Otras inquisiciones.
Nuestro destino no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible
y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río
que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy
el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo,
desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.
BORGES, Jorge Luis. Qué importa la tristeza sí hubo en el tiempo
alguien que se dijo feliz.
BOUSQUET, Joë. Poética
(en Álvarez Ortega, Poesía francesa contemporánea). La poesía no es un
atributo del poema, sino un atributo escondido de lo que existe, su horizonte
en el alma del hombre, es decir, el horizonte en lo que aspira a ser, lo que
aspira a la muerte.
BRADBURY, Ray. Crónicas marcianas
(‘Aunque siga brillando la luna’). El capitán señaló con un movimiento de
cabeza un grupo de edificios. -Es magnífico ese pueblo. -No es eso solamente.
Sí, sus ciudades son hermosas. Los marcianos sabían cómo unir el arte y la
vida. El arte fue siempre algo extraño para nosotros. En la Tierra el arte se
guarda en el cuarto del loco de la familia, o se toma en dosis dominicales, tal
vez mezclado con la religión. Los marcianos tenían arte, y religión.
BRADBURY, Ray. Crónicas marcianas (‘El
marciano’).-(...) Pero he de pensar en ellos. ¿Qué sentirán mañana
al despertar cuando vieran que me fui de nuevo, y esta vez para siempre?
Además, la madre sabe lo que soy; lo ha adivinado como usted. Creo que todos lo
adivinaron, aunque no me hicieron preguntas. A la Providencia no se le hacen
preguntas. Cuando no se puede tener la realidad, bastan los sueños. No soy
quizá la muchacha muerta, pero soy algo casi mejor, el ideal que ellos se
imaginaron.
BRADBURY, Ray. El
vino del estío. Y se quedaron así tendidos en la tierra, los corazones
agitados, las narices siseantes. Y al fin, lentamente, temiendo no encontrar
nada, Douglas abrió un ojo. Y todo, absolutamente todo, estaba allí. El mundo,
como iris gigante de un mundo aún más gigantesco, que también acababa de
abrirse, agrandándose para abarcarlo todo, le devolvía la mirada. Douglas supo
que había saltado sobre él y ya no se iría. Estoy vivo, pensó.
BRADBURY, Ray. Remedio
para melancólicos. ¿Qué sucedería si una enfermedad supiera como matar a
una persona y luego seguir viviendo?
BRADBURY, Ray. Una
noche o una mañana cualquiera. Para creer en algo tienes que llevarlo
contigo. Y la tierra y los hombres no te caben en el bolsillo de tu traje. Yo
quisiera hacer eso, llevarme todas las cosas conmigo. Así podría creer que
existo. Qué pesado y difícil tener que salir en busca de algo, algo
terriblemente físico, para poder probar su existencia. odio
los objetos físicos. Los dejo atrás y ya no puedo creer en ellos.
BRADBURY, Ray. Una
noche o una mañana cualquiera. Y no hay que volver atrás, ni levantar la
tapa, pues uno muere un par de miles de veces, y deja un montón de cadáveres,
todos con una muerte distinta; y con una expresión cada vez peor. En cada uno
de esos días hay un yo diferente, a quien no conoces o no comprendes, o no
quieres comprender.
BRECHT, Bertolt. A
los hombres futuros. ¡Qué tiempos éstos en que / hablar sobre árboles es
casi un crimen / porque supone callar sobre tantas alevosías!
BRECHT, Bertolt. Loa
del estudio. Lo que no sabes por ti, / no lo sabes.
BRECHT, Bertolt. Recuerdo
de María A. Fue un día del azul septiembre cuando, / bajo la sombra de un
ciruelo joven, / tuve a mi pálido amor entre los brazos, / como se tiene un
sueño calmo y dulce.
BRESSON, Robert. Construye tu film sobre blanco, sobre
el silencio y la inmovilidad.
BRESSON, Robert. El cine sonoro ha descubierto el
valor del silencio.
BRESSON, Robert. Es el interior lo que cuenta. Yo sé
que esto puede parecer paradójico en un arte que todo exterior.
BRESSON, Robert. La abstracción debe llevar, no al
simbolismo, que rechazo, sino a una forma que sobrepasa al realismo. Pienso que
cada objeto, cada persona, deben ser minuciosamente auténticos. Cada hecho o
detalle es exacto, pero trato de que esté colocado de modo que revele su
verdad interna. Es también una cuestión de estilo: el cine puede, todavía,
alcanzar a convertirse en un arte si elimina todos sus lastres ajenos: el
drama, la representación, las ficciones contaminadas de naturalismo.
BRESSON, Robert. La pintura me ha enseñado que no hay
que hacer imágenes bellas, sino imágenes necesarias.
BRESSON, Robert. Lo más hermoso es el silencio.
BRESSON, Robert. Me resulta falso lo muy evidente. Y
cuando los actores hablan como en la vida y buscan una identificación fácil con
el espectador, estropean lo que a mi me interesa: el juego formal de la
relación entre planos: Lo que se puede expresar mediante lo específicamente
cinematográfico es más profundo.
BRESSON, Robert. Sé preciso en la forma, nunca en el
fondo.
BRINES, Francisco. La
certidumbre de la poesía. La poesía no es un espejo, sino un desvelamiento.
BROCH, Hermann. La
muerte de Virgilio. La metáfora no es conocimiento, no, sigue al
conocimiento, aunque a veces lo precede, como un presentimiento vedado e
imperfecto, meramente al servicio de las palabras, y entonces la metáfora se
queda antes del conocimiento en vez de estar en él, y lo oculta como una oscura
pantalla.
BROCH, Hermann. La
muerte de Virgilio. Sentía la abreviación absoluta del curso del tiempo en
el círculo de lo inmutable: todo era suyo, lo había asimilado todo, le
pertenecía tanto como desde el principio le perteneciera en simultaneidad
eterna.
BROCH, Hermann. Poesía
e investigación ( ‘Cosmogonía de la novela’). El
artista ha de trabajar bien, no producir belleza.
BROCH,
Hermann. Poesía e investigación ( ‘Cosmogonía
de la novela’). En todo ensueño que el
hombre sueña flota un destello del Cosmos y de lo supraterreno.
BROCH,
Hermann. Poesía e investigación ( ‘Hofmannsthal
y su tiempo’). Allí donde no existe una relación auténtica con la muerte y no
se reconoce constantemente su validez absoluta en lo terreno, no existe
auténtico ethos.
BROCH,
Hermann. Poesía e investigación ( ‘James Joyce
y el presente’). Cometido de la poesía es
alcanzar un conocimiento absoluto.
BROCH,
Hermann. Poesía e investigación (‘Hofmannsthal y su tiempo’). Cuando desaparece la poesía, lo humano degenera,
degenera lo moral, degenera el símbolo, degenera el idioma, degenera la
realidad. Pues la tarea de la poesía es la constante creación del símbolo.
BRODSKY, Joseph. La
canción del péndulo. Para un poeta, las palabras y el modo en que suenan
son más importantes que las ideas y las convicciones.
BRODSKY, Joseph. Menos
que uno. El arte no es una existencia mejor, sino alternativa; no es un
intento de escapar a la realidad, sino lo contrario, un intento de animarla. Es
un espíritu que busca carne, pero que encuentra palabras.
BROWN, Norman O. El
cuerpo del amor. De la madre a la madre; no llegamos a ninguna parte. Y
todo el peregrinaje tiene lugar en la madre.
BROWN, Norman O. El
cuerpo del amor. La mujer penetrada es un laberinto. Sales a otro mundo,
adentro de la mujer.
BROWN, Norman O. Eros
y Tanatos. El hombre se distingue de los demás animales por el privilegio
de estar enfermo, de que hay un vínculo entre estar enfermo y ser civilizado.
BROWN, Norman O. Eros
y Tánatos. El hombre sigue siendo indómito porque en la infancia probó el
fruto del árbol de la vida, sabe que es bueno y nunca lo olvida.
BROWN, Norman O. Eros
y Tanatos. El psicoanálisis viene a recordarnos que somos cuerpos, que la
represión es del cuerpo, y que la perfección sería el reino del Cuerpo
Absoluto; la eternidad es el modo de los cuerpos no reprimidos.
BROWN, Norman O. Eros
y Tanatos. En nuestros días la humanidad sigue haciendo historia sin tener
ninguna idea consciente de lo que en realidad quiere o bajo qué condiciones
dejaría de ser infeliz. Lo que de hecho hace es, al parecer, hacerse más
infeliz a sí misma y llamar a esa infelicidad progreso.
BROWN, Norman O. Eros
y Tanatos. Esta primera experiencia amorosa queda en nosotros como el sueño
inmortal del amor, como una indestructible exigencia de la naturaleza humana,
como el origen de nuestra inagotable insatisfacción.
BROWN, Norman O. Eros
y Tanatos. Los únicos fundamentos para la esperanza de la humanidad están
en los hechos de la infancia humana, y el psicoanálisis no es nada sin la
doctrina de que la humanidad es esa especie de animal que tiene el proyecto
inmortal de recuperar su propia infancia.
BROWNE,
sir Thomas. Religio medici. II, 8. Hay otra idea que a veces me ha hecho
cerrar los libros, y que me dice que es vanidad malgastar nuestros días en la
ciega búsqueda del conocimiento. Es mejor permanecer en una modesta
ignorancia que comprar con sudor y
fatiga el incierto conocimiento de esta vida que la muerte da gratis a todo
necio, y que es un accesorio de nuestra glorificación.
BRUNO,
Giordano. De los heroicos furores, I. La poesía no nace de las reglas sino por levísimo accidente; en cambio,
las reglas derivan de la poesía.
BRUNO, Giordano. Sobre
el infinito universo y los mundos. I. Elpino: ¿Cómo es posible que
el universo sea infinito? Filoteo: ¿Cómo es posible que el universo sea
finito? Elpino: ¿Pretendéis que es posible demostrar esta infinitud? Filoteo
¿Pretendéis que es posible demostrar esta finitud?
BUBER, Martin. ¿Qué es el hombre Una vez que se ha tomado en
serio el concepto de infinito, no es posible ya convertir el mundo en una
mansión para el hombre.
BUBER, Martin. Yo
y Tú. Las palabras básicas no expresan algo que estuviera fuera de ellas,
sino que, pronunciadas, fundan un modo de existencia. Las palabras básicas se
pronuncian desde el ser.
BÜCHNER, G. Carta
a su familia. La única razón de que no sintamos el abismo en cuyo fondo nos
hallamos amordazados y encadenados es que hemos nacido y nos hemos desarrollado
en una prisión.
BUERO VALLEJO, Antonio. El tragaluz. Durante
siglos tuvimos que olvidar, para que el pasado no nos paralizase; ahora debemos
recordar incesantemente para que el pasado no nos envenene.
BUERO VALLEJO, Antonio. El tragaluz. Siempre es
mejor saber, aunque sea doloroso. Y aunque el saber nos lleve a nuevas
ignorancias.
BUFFON, George L. L, conde de. El vegetal es un animal que duerme
BUKOWSKI, Charles. Culminación
del dolor. Nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.
BULGÁKOV,
Mijaíl. El maestro y Margarita, 1. De
acuerdo, el hombre es mortal, pero eso es sólo la mitad del problema. Lo grave
es que es mortal de repente.
BULGÁKOV,
Mijaíl. El maestro y Margarita, 32. Escucha
el silencio –decía Margarita al maestro, y la arena susurraba bajo sus pies
descalzos–, escucha, y disfruta del silencio.
BURGESS,
Anthony. El reino de los réprobos. Pero
Dios se limitó a hacer lo que acostumbra: izar el sol hasta el cenit, para
luego dejarlo deslizarse lentamente hacia abajo; hacer crecer la hierba a la
misma velocidad que las uñas, matar a . algunos y dejar vivir a otros.
BUTLER, Samuel. Erewhon,
XXI. No hay locuras e irracionalidades tan grandes como las que en apariencia
son susceptibles de defenderse irrefragablemente con la razón misma.
BUTLER, Samuel. Erewhon,
XXV. Un hombre es la resultante y el exponente de todas las fuerzas que han
sido llevadas a actuar sobre él, ya sea antes ya después de su nacimiento.
BUTOR, Michel. Los personajes imaginarios llenan unos
huecos de la realidad y nos iluminan acerca de ésta.
CABALLERO BONALD,
José Manuel. Descrédito del héroe. Andar / a tientas hasta el último /
recodo del silencio.
CABALLERO BONALD,
José Manuel. Diario de Argónida. Empieza a ser verdad mientras lo
escribo.
CACCIARI, Massimo. El
Ángel necesario. El Ángel testimonia el misterio en tanto que misterio,
transmite lo invisible en tanto que invisible, no lo ‘traiciona’ por los
sentidos.
CADA UNO estornuda como Dios le
ayuda (Góngora)
CADALSO, José. Cartas marruecas. Carta IX. Aquella inexplicable
encadenación de las cosas, que los cristianos llaman providencia, los
materialistas casualidad y los poetas suerte o hado.
CAIN, James M. El
cartero llama dos veces. Cuando uno hace una cosa sabe perfectamente que la
está haciendo. Y yo sé que no maté a Cora. Eso es lo que voy a decirle si
alguna vez vuelvo a verla.
CALDERÓN DE LA
BARCA, Pedro. La hija del aire. Dos veces es cobarde / el que por vivir
murió/ / Quiero morir del rayo / y del sólo trueno no.
CALDERÓN DE LA
BARCA, Pedro. La vida es sueño. Soy un hombre entre las fieras / y una
fiera entre los hombres.
CALDERÓN DE LA
BARCA, Pedro. Los cabellos de Absalón, III. Sin el cielo y sin la tierra
/ entre la tierra y el cielo.
CALVINO, Italo. El
caballero inexistente, III. Puede ocurrir que en una alquería perdida le
den un nombre completamente distinto de las otros;
también he observado que en todas partes sus nombres cambian de una estación a
otra. Se diría que los nombres le corren por encima sin conseguir nunca
enganchársele. Para él, total, llámesele como se le llame es lo mismo.
CALVINO, Italo. El
caballero inexistente, IV. Todavía confuso era el estado de las cosas del
mundo, en la Edad en que esta historia se desarrolla. No era raro toparse con
nombres y personas y formas e instituciones a las que no correspondía nada existente.
Y por otra parte el mundo pululaba de objetos y facultades y personas que no
tenían nombre ni distinción de lo demás. Era una época en la que la voluntad y
la obstinación de ser, de marcar una impronta, de rozarse con todo lo que es,
no era usada enteramente, dado que muchos nada tenían que ver con ella -por
miseria o ignorancia, o porque en cambio todo les salía bien lo mismo- y por lo
tanto cierta cantidad se perdía en el vacío. También podía darse entonces que
en determinado momento esa voluntad y conciencia de sí, tan diluida, se
condensase, formase grumo, como el imperceptible pulvísculo acuso se condensa
en vedijas de nube, y que este núcleo, por azar o por instinto, chocase con un
nombre o un linaje.
CALVO
SOTELO, Leopoldo. Ribanova. He
pasado como una sombra gris sobre el cristal del espejo: ninguna huella
perdurará de mí.
CAMOENS, Luis de. Los
Lusiadas, III, 20. Onde a terra se acaba e o mar
começa. (‘Donde
acaba la tierra y el mar comienza’)
CAMOENS, Luis de. Los Lusiadas, IX, 87. Tomando-o pela mâo, o
leva e guia / pera o cume dum monte alto e divino, / no qual hûa rica fábrica
se erguia, / de cristal toda e de ouro puro e fino. / A maior parte aqui passam
do dia, / em doces jogos e em prazer contino. / Ela nos paços logra seus
amores, / as outras pelas sombras, entre as flores. (‘Por la mano tomándole, guiaba
/ a la cumbre de un monte alto y divino, / do una fábrica rica se miraba / de
cristal toda y de oro puro y fino. / Gran parte aquí del día se pasaba / en
dulces juegos y en placer contino; / ella en la casa goza sus amores, / las
otras por las sombras entre flores’.)
CAMPANELLA, Tomasso.
La ciudad del sol. Admiten sin vacilar la inmortalidad de las almas.
Después de la muerte corporal, éstas se asocian con los ángeles buenos o malos
según que, por los actos de la presente vida, se hicieron semejantes a unos o a
otros, pues las cosas semejantes buscan lo semejante.
CAMPBELL, Joseph. El
poder del mito. La metáfora es la máscara de Dios.
CAMPBELL, Joseph. Las
máscaras de Dios, I. Una mujer dio nacimiento al cuerpo temporal del
muchacho, pero ahora los hombres lo llevarán a su nacimiento espiritual.
CAMUS,
A. ¿Se podría formar el partido de los que no están seguros de tener razón?
Sería el mío.
CAMUS, A. Cahiers. He empleado diez años en
conquistar lo que me parece que no tiene precio: un corazón sin amargura. Y,
como ocurre a menudo, una vez he dejado atrás la amargura, la he encerrado en
uno o dos libros. Así yo seré juzgado siempre por esta amargura que ya no es
nada para mi. Pero es justo que así sea. Es el precio
que hay que pagar.
CAMUS, A. Cahiers. No estoy hecho para la
política porque soy incapaz de querer o de aceptar la muerte del adversario.
CAMUS, Albert Cahiers. Tengo la idea más
elevada, más apasionada del arte. Demasiado elevada para consentir en
someterlo a nada. Demasiado apasionada para querer separarlo de nada.
CAMUS, Albert Cuadernos.
Las dudas son lo que tenemos de más íntimo. No hablar jamás de las propias
dudas.
CAMUS, Albert. Calígula,
I, IV. Je me suis senti tout d´un coup un besoin d´impossible. (‘Sentí en mí, de pronto, una
necesidad de imposible’).
CAMUS, Albert. Calígula,
I, IV. Les hommes meurent et ils ne sont pas heureux. (‘Los hombres mueren y no son
felices’).
CAMUS, Albert. Calígula,
I,11. Mais je sens monter en moi des
êtres sans nom. (‘Pero
siento subir en mí seres sin nombre’).
CAMUS,
Albert. El extranjero, I. Comprendí
que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa
donde había sido feliz.
CAMUS, Albert. El
mito de Sísifo. Matarse, en cierto sentido, y como en el melodrama, es
confesar. Es confesar que se ha sido sobrepasado por la vida o que no se
comprende a ésta.
CAMUS, Albert. El
mito de Sísifo. No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio:
el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de que se la viva es
responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Las demás, si el mundo
tiene tres dimensiones, si el espíritu tiene nueve o doce categorías, vienen a
continuación. Se trata de juegos; primeramente hay que responder.
CAMUS, Albert. El
mito de Sísifo. Todo lo que se puede decir es que este mundo, en si mismo,
no es razonable.
CAMUS, Albert. La
peste. Él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer
en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que
puede permanecer decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera
pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y
los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y
enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una
ciudad dichosa.
CAMUS, Pedro. El
espíritu de San Francisco de Sales. La multitud de leyes y formas legales
sofocan a la justicia.
CANARO-AMADOR. Madreselva. Así
aprendí que hay que fingir / para vivir decentemente. / Que amor y fe, mentiras
son / y del dolor se ríe la gente.
CANETTI, Elias. Auto de fe. Pues nada sabían de aquella
fuerza motriz de la historia, mucho más profunda y auténtica: el impulso humano
a fundirse en una especie animal superior, la masa.
CANETTI,
Elias. El suplicio de las moscas. ¡Cuántas
cosas sabemos sólo porque no nos atañen en nada
CANETTI,
Elias. El suplicio de las moscas. ¡Cuántos
siglos saquearán todavía a Platón!
CANETTI,
Elias. El suplicio de las moscas. ¡Qué
serían los ojos sin su reflexión, sin los párpados!
CANETTI,
Elias. El suplicio de las moscas. Criaturas
que viven en un tiempo intermedio que discurre paralelo al nuestro,
penetrándolo sin rozarlo, como si hubiera sombras de tiempo que por sí solas
conformasen un mundo.
CANETTI,
Elias. El suplicio de las moscas. El
mito es una historia cuya frescura aumenta con la repetición.
CANETTI,
Elias. El suplicio de las moscas. Es
fácil ser razonable cuando no se ama a nadie, ni siquiera a sí mismo.
CANETTI,
Elias. El suplicio de las moscas. Sólo
por los colores ya valdría la pena vivir eternamente.
CANETTI, Elias. Las
voces de Marrakech .
Trato de relatar algo y apenas enmudezco me doy cuenta de que aún no he dicho
nada. Algo maravillosamente luminoso y denso permanece aún en mí y obstruye la
palabra. ¿Es acaso la lengua, que no entiendo, y que paulatinamente debo
interpretar en mi interior? Había acontecimientos, imágenes, sonidos, cuyo
sentido de entrada radica en uno mismo, que fueron no tanto tomados,
sino reducidos a palabras, y que más allá de las palabras, son aún más
profundos y plenos de sentido que ellas mismas. Sueño en un hombre que olvida
las lenguas de la Tierra hasta no comprender cuanto se dice en ninguna de
ellas. ¿Qué hay en el lenguaje? ¿Qué esconde? ¿Qué le sustrae a uno?
CANETTI, Elias. Masa
y poder. En las guerras de lo que se trata es de matar.
CANSINOS
ASSENS, Rafael. El movimiento V. P, IV. Un poema no debe expresar nada concreto, sino muchas cosas
indeterminadas.
CANSINOS ASSENS,
Rafael. Ética y estética de los sexos. En la nupcia por primera vez
sorprendió el hombre las intenciones de la Naturaleza y aprendió el gran estilo
de la simulación enmascarada, de la farsa universal. En ella entrevió, por el
presentimiento de la paternidad, la posibilidad de superarse a si propio; y
asumió la suma de energía necesaria para luchar reiteradamente contra el
destino con esa admirable terquedad con que desde su primer momento lo hace el
arte humano.
CANTAR DE LOS
CANTARES, 8, 6.
Porque es fuerte el amor como la muerte.
CANTAR DEL MIO
CID, I, 16.
Lora de los ojos, tan fuerte mientre sospira: / ‘¡Ya doña Ximena la mi mugier
tan complida, / commo a la mi alma yo tanto vos queria!’
CANTAR
DEL MIO CID, III,
143. Lengua sin manos, ¿cómo osas hablar?
CANTOR, Georg. La
libertad es la esencia de las Matemáticas.
CANTOS NAHUATL (‘El poema de la huida’). En vano he
nacido. / En vano he venido a salir / de la casa del dios de la tierra, /¡yo soy menesteroso! / Ojalá en verdad no hubiese salido /
que en verdad no hubiese venido a la tierra.
CANTOS NAHUATL. Sólo venimos a dormir, / sólo venimos a
soñar: /¡No es verdad, no es verdad / que venimos a
vivir sobre la tierra!
CAPEK, Milic. El
impacto filosófico de la Física actual. La existencia en general no necesita
ninguna justificación trascendente; su irracionalidad desaparece tan pronto
como el no-ser rival se reconoce como ficción verbal.
CARDENAL, Ernesto. Getsemaní
Ky. Como latas de cerveza vacías y colillas / de cigarros apagados, han
sido mis días.
CARDENAL, Ernesto.
Porque a veces nace un hombre en una tierra que es esa tierra. / Y la tierra en
que es enterrado ese hombre es ese hombre. / Y los hombres que después nacen en
esa tierra son ese hombre.
CARLYLE, Thomas. Los
héroes, I. Considerad ahora qué fibra perenne de verdad hay en esto. Para
nosotros también, a través de cada estrella, a través de cada hoja de hierba,
¿no existe un Dios hecho visible si queremos abrir nuestras mentes y nuestros
ojos?
CARLYLE, Thomas. Los
héroes, I. Cuando cesamos de maravillarnos es que hemos dejado de pensar.
CARLYLE, Thomas. Los
primitivos reyes de Noruega, VII. Y en el preciso momento en que
Tamberskelver estaba por lanzar su flecha por tercera vez, una flecha le dio
[al arco] en la parte media, rompiéndolo en dos pedazos. –¿Qué
se ha roto?, preguntó el rey Olaf. –Noruega en tus manos, respondió
Tamberskelver.
CARNER, Josep. Las
uvas inmortales. La mar és adormida, el cel és clar. (‘Se ha adormecido el
mar, el cielo es claro’).
CARREL, Alexis. La
incógnita del hombre. Cada uno de nosotros está formado por una procesión
de fantasmas, en medio de los cuales avanza una realidad desconocida.
CARRERE, Emilio. Canción
de cuna. Un ángel blanco arrulla vuestras almas inciertas.
CARRIEDO, Gabino
Alejandro. El cerco de la vida (‘Canción oscura’). Los hombres no
sabemos para qué somos hombres.
CARROL, Lewis. Alicia
a través del espejo. ¡Imagínate lo conveniente que te sería volver a casa
sin nombre! Entonces si, por ejemplo, tu niñera te quisiese llamar para que
estudiaras la lección, no podría decir mas que ‘¡ven aquí.!’, y allí se
quedaría cortada, porque no tendría ningún nombre con que llamarte.
CARROL, Lewis. Alicia
a través del espejo. –La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer
que las palabras signifiquen tantas cosas distintas. –La cuestión -zanjó Zanco
Panco- es saber quien es el que manda, eso es todo.
CARROL, Lewis. Alicia
en el país de las maravillas. Amada no somos mas
que niños grandes que se agitan en vano cuando llega la hora de dormir.
CARVER, Raymond
¿Qué hace usted en San Francisco? El hombre que no trabaja dispone de
mucho tiempo, demasiado tiempo, para pensar en sí mismo y en sus problemas.
CARVER,
Raymond. ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? Un día se
sintió al borde de una suerte de descubrimiento trascendental acerca de sí
mismo. Revelación que nunca tuvo lugar.
CASTANEDA, Carlos. Las
enseñanzas de Don Juan. -¿Qué es la vida verdadera
-Una vida que se vive con la certeza nítida de estar viviéndola.
CASTILLA DEL PINO. Me es fácil llevarme bien conmigo
como niño, y como adolescente, y como joven. Lo peor, lo terrible, es darse de
bruces con el que uno ha llegado a ser. Porque, para decirlo paladinamente, eso
no tiene remedio.
CASTRO, Rosalía de. En
las orillas del Sar. En mil pedazos roto, / mi Dios cayó al abismo, / y al
buscarle anhelante sólo encuentro / la soledad inmensa del vacío.
CASTRO, Rosalía
de. Follas novas. Triste é o cantar que cantamos, / ¿mais que facer se
outro melhor non hai?
CASTRO, Rosalía. Follas novas. En todo estás e
ti és todo, / pra mim i en mim mesma moras; / nin me abandonarás nunca, /
sombra que sempre me asombras.
CAVAFIS,
Constantino. La ciudad. ¿No comprendes que al arruinar tu vida en este
sitio / la has malogrado en cualquier parte del mundo?
CAVAFIS, Constantino.
Mar en la mañana. Que me detenga aquí. Que también yo contemple por un
momento la naturaleza. / Del mar en la mañana y del cielo sin límites / el
luminoso azul, la amarilla ribera: estancia / hermosa y grande de la luz.
CAVAFIS,
Constantino. Vuelve otra vez. Cuando la memoria del cuerpo se despierta.
CELAN, Paul. Conversación
en las montañas. Un atardecer, el
Sol, y no sólo él, ya se había hundido en el ocaso, caminaba, salía de su
casita y caminaba el judío, el judío hijo de judíos, y con él caminaba su nombre.
CELAN, Paul. Discurso
de Bremen. El poema, en la medida en
que es, en efecto, una forma de aparición del lenguaje, y por tanto de esencia
dialógica, puede ser una botella arrojada al mar, abandonada a la esperanza
–tantas veces frágil, por supuesto- de que cualquier día, en alguna parte,
pueda ser recogida en una playa, en la playa del corazón tal vez. Los poemas,
en ese sentido, están en camino: se dirigen a algo. ¿Hacia qué? Hacia algún
lugar abierto que invocar, que ocupar, hacia un tú invocable, hacia una
realidad que invocar.
CELAN, Paul. Discurso
de Bremen. Y creo que tales vías del
pensar no sólo marcan mis esfuerzos, sino los de otros poetas de una generación
más joven. Son los esfuerzos de quien, sobrevolado de estrellas –obra humana-,
expuesto en un sentido nunca antes previsto, y por tanto terriblemente al
descubierto, va con todo su ser al lenguaje, herido de realidad y en busca de
realidad.
CELAN, Paul. El
Meridiano. La poesía: ese fabricar infinitud pleno de mortalidad y de
inutilidad.
CELANO, Tommaso di. Dies Irae. Dies irae, dies illa, / solvet
saeculum in favilla, / teste David cum Sibila. (‘!Día
de gloria y de ira! / caen los siglos en ceniza, /
David lo habló y la Sibila’).
CÉLINE,
Louis-Ferdinand. Viaje al fin de la noche. Cuando no se tiene
imaginación, morir es poca cosa; cuando se tiene, morir es demasiado.
CERNUDA,
Luis. Cómo llenarte, soledad,/sino contigo misma.
CERNUDA, Luis. Ha
pasado el huracán del amor, / ya ningún pájaro queda.
CERNUDA, Luis. Invocaciones.
El mar, y nada más.
CERNUDA, Luis. Los
placeres prohibidos. Porque algún día yo seré todas las cosas que amo. / El
aire, el agua, las plantas, el adolescente.
CERNUDA,
Luis. Ocnos (‘El destino’). Cuántas
cosas no te ha dicho a lo largo de la vida el rumor del agua.
CERNUDA,
Luis. Ocnos (‘El placer’). Las
manos acariciando enajenadas, el hermoso cuerpo humano, triunfante un día para
hundirse luego en la muerte.
CERNUDA,
Luis. Ocnos (‘El tiempo’). ¿Cuántos
siglos caben en las horas de un niño?
CERNUDA,
Luis. Ocnos (‘La eternidad’). Le
asaltaba el miedo de la eternidad, del tiempo ilimitado.
CERNUDA, Luis. Ocnos
(‘La luz’). Y tu cuerpo escuchaba la luz.
CERNUDA,
Luis. Ocnos (‘Pantera’). No, ni
basalto ni granito podrían figurarla, y sí sólo un pedazo de noche.
CERNUDA,
Luis. Ocnos (‘Un compás’). Y al
morderlo parecía como si mordiésemos los labios de un ángel.
CERVANTES,
Miguel de. Don Quijote de la Mancha, I, 25. Eso que a ti te parece bacía de barbero, me parece a
mí el yelmo de Mambrino, y a otro le parecerá otra cosa.
CERVANTES,
Miguel de. Don Quijote de la Mancha, I, 25. Y así, básteme a mí pensar y creer que la buena de
Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta. Y píntola en mi imaginación como la
deseo.
CERVANTES, Miguel
de. Don Quijote de la Mancha, II, 64. -Dulcinea del Toboso es la más
hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra, y no es
bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza, y
quítame la vida, pues me has quitado la honra.
CERVANTES, Miguel de. El casamiento engañoso
(Coloquio entre Cipión y Berganza). La virtud y el buen entendimiento
siempre es una y siempre es uno, desnudo o vestido, solo o acompañado, no ha
menester apoyos ni necesita amparos; sin que las grandes dichas le
ensoberbezcan ni las adversidades le desanimen.
CERVANTES, Miguel de. El casamiento engañoso
(Coloquio entre Cipión y Berganza). Todas las cosas se pasan: las memorias
se acaban, las vidas no vuelven, las lenguas se cansan, los sucesos nuevos
hacen olvidar los pasados.
CHAMFORT, Sébastien
R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 5. El género humano, malo por naturaleza, ha llegado a
ser peor a causa de la sociedad.
CHAMFORT, Sébastien
R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 5. Goza y haz gozar, sin dañarte a ti o a los demás; a
esto se reduce, creo yo, toda la moral.
CHAMFORT, Sébastien
R. N. Máximas, pensamientos, caracteres y anécdotas, I, 5. El hombre honesto, desengañado de todas las ilusiones,
es el hombre por excelencia.
CHAMFORT, Sébastien R. N. Máximas, pensamientos,
caracteres y anécdotas, I, 6. En materia de sentimientos, cuanto puede ser
evaluado carece de valor.
CHANSON DE ROLAND, LA. CLXXVI, 2375-2396. Yace el conde Roldán, bajo un
pino. Hacia España tiene vuelto su rostro. Y comienza a recordar muchas cosas:
las tierras que ha conquistado, la poderosa, la dulce Francia; los hombres de
su estirpe, Carlomagno, su señor, que le ha alimentado. Por todo llora y
suspira, sin poder refrenarse. Pero no quiere olvidarse a sí mismo; confiesa
sus culpas y pide a Dios perdón. -¡Padre verdadero,
que jamás has mentido: Tú, que resucitaste a Lázaro de entre los muertos; Tú,
que salvaste a Daniel de los leones, salva mi alma de todos los peligros, por
los pecados que cometí durante mi vida Ha ofrecido a Dios su guante derecho.
San Gabriel lo ha tomado de la mano. Sobre su brazo ha inclinado la cabeza, y
avanza, juntas las manos, hacia su fin. Dios le envía su ángel Querubín y San
Miguel del Peligro. Con ellos se acerca San Gabriel. Entre todos conducen el
alma del conde al paraíso.
CHAPLIN, Charles. La comedia es la vida vista de
lejos; la tragedia es la vida vista de cerca.
CHAPLIN, Charles. Si vistiera como un caballero o como
un obrero, Charlot sería el burgués desgraciado, o el obrero desgraciado. Y
Charlot es el hombre desgraciado.
CHAR, René. El
hombre es capaz de hacer aquello que es incapaz de imaginar. Su cabeza surca la
galaxia de lo absurdo.
CHAR, René. Presencia
común. Se nace con los hombres, se muere sin consuelo entre los dioses.
CHE GUEVARA,
Ernesto. Carta a sus hijos. Sobretodo, sean siempre capaces de sentir en
lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte
del mundo.
CHE GUEVARA. Más vale morir de pie que vivir
arrodillado.
CHEJOV, Anton. Las tres hermanas. La vida es
hermosa, y no obstante, sólo lo parece.
CHESTERTON, Gilbert
Keith. El hombre que fue jueves. -Desempeño el oficio de policía
filósofo -dijo el del uniforme azul-. El oficio es a la vez más atrevido y más
sutil que el de un detective vulgar. Éste tiene que ir a las tabernas
sospechosas para arrestar ladrones. Nosotros vamos a los tés artísticos para
descubrir pesimistas. El detective vulgar, hojeando un libro mayor o un diario,
adivina un crimen pasado. Nosotros, hojeando un libro de sonetos, adivinamos un
crimen futuro.
CHESTERTON. El hombre sabe que hay en el alma tintes
más desconcertantes más innumerables y más anónimos que los colores de una
selva otoñal... Cree, sin embargo, que esos tintes, en todas sus fusiones y
conversiones, son representables con precisión por un mecanismo arbitrario de
gruñidos y chillidos.
CHESTERTON. Nunca se sabe lo mejor de un hombre hasta
que se ha dicho lo peor de él.
CHESTOV, Lev. Kierkegaard
y la filosofía existencial, VI. La falta de fe es la expresión de la
impotencia.
CHESTOV, Lev. Kierkegaard
y la filosofía existencial, XVI. El hombre sólo vive una vez, si dejas
escapar esta ocasión, si no has sufrido, jamás podrás arreglar las cosas.
CHESTOV, Lev. La
filosofía de la tragedia. Es aquí donde comienza la filosofía de la tragedia.
La esperanza se ha desvanecido para siempre; pero es necesario vivir, y vivir
mucho todavía.
CHESTOV, Lev. La
filosofía de la tragedia. Lo que enlaza entre sí a los hombres no es la
familia, o la existencia en común, o la similitud de caracteres, sino la
identidad de su experiencia interior.
CHILLIDA,
Eduardo. Entrevista, diario ‘El País’, 13.12.98. Sin el vacío no hay nada que hacer. Es el gran pozo
del cual se pueden sacar ayudas para todo, en los volúmenes que hablan, y que
hablan claro, tanto si son positivos como negativos.
CHOOMEI, Kamo No. Relato
desde mi choza (‘Hoojooki’), IV, 28. Yo era como un viajero que levantaba
un tosco refugio para una sola noche, como un viejo gusano de seda tejiendo el
último capullo.
CHOOMEI, Kamo No. Relato
desde mi choza (‘Hoojooki’), V, 32. Conozco mis necesidades y el mundo. No
ansío nada y no me esfuerzo en adquirir objetos. Sólo ambiciono vivir
tranquilo, estar libre de preocupaciones, ser feliz.
CHOOMEI, Kamo No. Relato
desde mi choza (‘Hoojooki’), V, 34. Los peces adoran el agua, pero no
podemos conocer la felicidad del pez. Las aves desean vivir en el bosque, pero
si no eres un ave ¿cómo vas a saber de sus deseos? Una vida sosegada es
semejante, ¿cómo, sin vivirla, puedes conocerla?
CHRÉTIEN DE TROYES, Lanzarote
del lago. En ningún cuerpo santo creyó tanto como en el cuerpo de su amada.
CHUANG TZU (en Th. Merton, El camino de
Chuang Tsu). ¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado las
palabras? Con ese me gustaría hablar.
CHUANG TZU, II,
13. En cierta ocasión
Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Ignoraba que nunca fue otra cosa y que se
contentaba con ir rodando de flor en flor. Despertó de pronto y quedó
sorprendido al ver que era Chuang Tzu. Pero resultaba difícil saber a ciencia
cierta si era realmente Chuang Tzu y sólo había soñado ser una mariposa, o si
era realmente una mariposa y sólo estaba soñando que era Chuang Tzu.
CHUANG TZU, XX,
12. ¿Ignorarlo
no es acaso conocerlo; conocerlo no es acaso ignorarlo? ¡Quién pudiera lograr
la sabiduría de la ignorancia!
CICERÓN,
Marco Tulio. República, VI, 14. ‘Sin
duda – me dijo él- todos aquellos que escaparon de las ataduras del cuerpo como
de una prisión están vivos; en cambio, esta vida nuestra, que los hombres
denominan así, es en realidad una muerte. ¿No ves a tu padre Paulo acercándose
a ti?’ Cuando lo vi, derramé un río de lágrimas, pero él me abrazó y me besó, y
me prohibió llorar.
CICERÓN, Marco
Tulio. República, VI, 23. Lo que los hombres dicen muere con ellos y se
apaga en el olvido de la posteridad.
CICERÓN, Marco
Tulio. República, VI, 24. Porque ese hombre que pone de manifiesto tu
forma externa no eres tú mismo; tu verdadero yo es el espíritu, no esa figura
física que puede señalarse con el dedo. Debes, pues, saber que eres un dios,
puesto que un dios es el que vive, siente, recuerda y prevé, y el que gobierna,
rige y mueve el cuerpo a cuyo cuidado ha sido colocado, de la misma manera que
el Dios supremo que está por encima de nosotros rige este universo.
CICERÓN,
Marco Tulio. Sobre la naturaleza de los dioses, I, 2. Y no sé si, una vez eliminada la piedad para con los
dioses, no va a desaparecer también la fidelidad y la unión social de los
hombres, y aun la misma justicia, la más excelente de todas las virtudes.
CICERÓN, Marco
Tulio. Sobre la naturaleza de los dioses, II, 17. Este mundo,
necesariamente, tiene que ser la más excelente de todas las cosas, es él mismo
un ser vivo y un dios.
CIORAN Nadie es capaz de presenciar más de un cuarto
de hora la desesperanza de otro sin llegar a impacientarse.
CIORAN, Émile M. ‘El
País’, 25.10.90. Hay quien no siente la obsesión de la muerte, su
permanente acecho. Yo la he sentido siempre, sobretodo en los momentos de
felicidad.
CIORAN, Émile M. La
tentación de existir. Sufrir: única modalidad de adquirir la sensación de
existir; existir: única forma de salvaguardar nuestra perdición. Así será en
tanto que una cura de eternidad no nos haya desintoxicado del futuro.
CIORAN, Émile M.
Sólo se libera el espíritu que, puro de toda relación con seres y objetos, se
ejerce en su vacuidad.
CIORAN, Émile M.
Todas las palabras son una palabra de más
CLARKE, Arthur C. ¿Quién está ahí ¿Qué ocurre con el alma de un
hombre que muere entre las estrellas, lejos de su mundo natal? ¿Estás ahí
todavía, Bernie, aferrado a la última cosa que te liga a tu perdido y distante
hogar?
CLAUDEL, Paul. Conversión.
Y entonces fue cuando se produjo el hecho que domina toda mi vida. En un
instante mi corazón fue tocado y creí. Creí con una tal fuerza de
adhesión, con una tal conmoción de todo mi ser, con
tal convicción, con tal certeza, que no dejó lugar a ninguna clase de duda.
Tuve de repente un sentimiento lacerante de la inocencia, de la infancia eterna
de Dios, una revelación inefable. El estado de un hombre al que de un golpe se
le arranca de su piel y se le transplantar a un cuerpo extraño, en un mundo
para él desconocido, es la única comparación que podría ilustrar esta situación
de total desconcierto.
CLEANTES, Himno a
Zeus (en Estobeo, Églogas, I, 1, 12). Mas tú sabes moderar lo
excesivo, / y ordenar lo desordenado, y las cosas ingratas son gratas para ti.
/ Todas las has armonizado así en una sola: las buenas y las malas, / de tal
modo que de todas hay una única Razón, siempre existente.
CLEMENTE de
Alejandría. Protréptico, I, 8. Si obedeces, tendrás la luz; si
desobedeces, el fuego.
CLEMENTE de
Alejandría. Protréptico, XII, 119. Apresúrate, Tiresias, cree, ¡verás!
COCTEAU, Jean. La
poesía es necesaria, pero lo que no sabemos es para qué.
COHEN‑SEAT, G. En cine, la significación y la
cosa significada no son sino uno.
COIXET, Isabel. Mi vida sin mí. Nadie es
normal. La gente normal no existe.
COLERIDGE, Samuel
Taylor. Biographia literaria, XV, 4. Ningún hombre ha sido nunca un gran
poeta sin ser al mismo tiempo un profundo filósofo. Pues la poesía es la flor y
la fragancia de todo conocimiento humano, de los pensamientos, pasiones,
emociones y lenguaje humanos.
COLERIDGE, Samuel
Taylor. Cuaderno de notas, Diciembre de 1804. Siento con excesiva
intensidad la omnipresencia de todo en cada cosa.
COLERIDGE, Samuel
Taylor. Cuaderno de notas. Si un hombre pudiera atravesar el paraíso en
sueños y hacer que le obsequiaran una flor, en prenda de que su alma había
estado realmente allí, y si al despertar se encontrara con la flor en la mano
-¡ay! ¿entonces qué?
COLERUS, Johannes. Breve,
pero fidedigna,biografía de Benedictus de Spinoza, 9.
Su distracción consistía, además, en fumar una pipa de tabaco; o, cuando
buscaba algún otro pasatiempo, se procuraba unas arañas y las hacía pelearse
entre sí o buscaba alguna mosca, las echaba en la tela de una araña y
contemplaba con tal placer esa batalla que hasta se echaba a reír.
COLINAS, Antonio. Libro
de la mansedumbre. Callar y contemplar el agua quieta.
COLLI, Giorgio, La
sabiduría griega. Mnemosine nos enseña que lo que tenemos que recuperar es
precisamente el origen de todos nuestros recuerdos, ese punto en el que todavía
no ha comenzado el tiempo. Y ésa exactamente es la enseñanza mistérica: el
camino que hay que remontar para llegar al tiempo sin tiempo, la sucesión de
generaciones de dioses y de hombres, la suma de los mitos de Orfeo, no son más
que juegos de apariencias.
COLLI, Giorgio. Después
de Nietzsche. La filosofía y el arte son técnicas del éxtasis.
COLLI, Giorgio. Después
de Nietzsche. La razón no es independiente de la animalidad, sino que
precisamente la revela.
COLLI, Giorgio. El
nacimiento de la Filosofía. Sólo Dionisos existe, en él todo se anula: para
vivir, el hombre debe regresar a él, sumergirse en el pasado divino.
COLLINS, Wilkie. La
dama de blanco. Se dice que la mente gobierna el mundo. Pero, ¿qué gobierna
la mente? El cuerpo.
COLÓN, Cristóbal. Los
cuatro viajes del almirante. Primer viaje, 9.12.1942. Toda la noche oyeron
passar páxaros.
CÓMO coño como coño? (Juan Ilai)
COMO todo poseedor de una
biblioteca se sabía culpable de no conocerla hasta el fin (Borges)
COMOLLY, Jean Louis Un malentendido separa siempre a
aquéllos para los que el cine no es más que ocasión de problemas políticos,
sociales o morales, y los que piensan que lo esencial del cine es hacernos
acceder a una dimensión más auténtica de nuestro ser y de nuestros problemas a
través de las creaciones de ciertos cineastas.
CON GRAN frecuencia hacían entre los dos el monstruo de las dos
espaldas (François Rabelais)
CON UNA mujer sólo se pueden hacer tres cosas: quererla, sufrir o hacer
literatura (Lawrence Durrel)
CON UNOS hombres soy
feliz, con otros soy mujer (Fernando Pessoa)
CONFIAMOS / en que no será verdad / nada de lo que pensamos (Antonio
Machado)
CONFUCIO, Analectas,
VI, 16. Confucio dijo: “Cuando las cualidades naturales se imponen sobre
las que da la educación, el sujeto en cuestión será rústico; cuando lo
aprendido domina a lo innato, el individuo de que se trate será un vulgar
funcionario; cuando lo natural y lo que deriva del estudio están armoniosamente
mezclados es cuando nos encontramos ante un hombre superior”.
CONFUCIO, Analectas,
VII, 15. Confucio dijo: “Yo me complazco viviendo entre cosas sencillas,
como son el tener arroz ordinario para comer, agua para beber y mi brazo
doblado como almohada”.
CONFUCIO, Analectas,
VII, 9. Confucio nunca cantaba el mismo día que había llorado.
CONRAD, J. Lord Jim. Sólo cuando tenemos que
habérnoslas mano a mano con otro hombre, esforzándonos en satisfacer sus más
intimas necesidades, es cuando llegamos a percatarnos de cuán incomprensibles,
indecisos y aun nebulosos son los seres, que comparten con nosotros la
contemplación de las estrellas y la luz del sol. No parece otra cosa sino que
la soledad sea una dura e imprescindible condición de nuestra existencia.
CONRAD, Joseph. El
corazón de las tinieblas, I. Vivimos igual que soñamos: solos.
CONRAD, Joseph. El
corazón de las tinieblas, II. Había momentos en que tu pasado volvía a ti,
como ocurre a veces, cuando no tienes ni un momento de más para ti mismo; pero
se presentaba en la forma de un sueño intranquilo y ruidoso, recordado con
asombro entre las sobrecogedoras realidades de ese extraño mundo de plantas,
agua y silencio. Y esta quietud de vida no se parecía en los
más mínimo a la paz. Era la quietud de una fuerza implacable que medita
melancólicamente sobre una intención inescrutable.
CONRAD, Joseph. El
corazón de las tinieblas, II. La mente del hombre es capaz de cualquier
cosa, porque todo está en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había
allí, después de todo? Júbilo, temor, pesar, devoción, valor, ira -¿cómo
saberlo?-, pero había una verdad, la verdad despojada de su manto del tiempo.
Que el necio se asombre y se estremezca; el hombre sabe y puede mirar sin parpadear.
CONRAD, Joseph. El
corazón de las tinieblas, III. Es cierto, él había dado aquel último paso,
había traspasado el borde, mientras a mí se me había permitido retirar mi
vacilante pie. Y tal vez en esto resida toda la diferencia; tal vez toda la
sabiduría, toda la verdad y toda la sinceridad están comprimidas en ese
inapreciable momento del tiempo en que traspasamos el umbral de lo invisible.
CONRAD,
Joseph. El espejo del mar, XXIV. Los
temporales de viento en el mar son de una variedad infinita, y, dejando de lado
el peculiar, terrible y misterioso gemido que a veces puede oírse atravesando
el bramido de un huracán -dejando de lado ese sonido inolvidable, como si el
alma del universo la hubieran aguijoneado hasta arrancarle un lúgubre quejido‑,
es la voz humana, después de todo, la que imprime la huella de la conciencia
humana en el carácter de un temporal.
CONRAD, Joseph. La
línea de la sombra, I. Esa fuerza que habita en nuestras vidas y las modela
a su antojo.
CONRAD,
Joseph. La línea de la sombra. Sí;
caminamos, y el tiempo también camina, hasta que, de pronto, vemos ante
nosotros una línea de sombra advirtiéndonos que también habrá que dejar tras de
nosotros la región de nuestra primera juventud.
CONRAD, Joseph. La literatura une a los vivos con los
muertos y a éstos con los que aún no han nacido.
CONRAD, Joseph. Lord Jim, II. Mil matices existen en el
peligro que representan las aventuras del mar y el ímpetu de los vientos, y
sólo de cuando en cuando ofrecen los hechos cierto cariz siniestro en que se ve
la violencia de las intenciones, es decir, aquel algo indefinible que se impone
a la inteligencia y al corazón de un hombre, obligándole a comprender que tal o
cual complicación de accidentes, tales repentinas furias de los elementos, caen
sobre él con un propósito malévolo, con fuerza incontrastable, con desenfrenada
crueldad, lo que significa arrancarle toda esperanza y todo miedo, el dolor de
la fatiga y el anhelo del descanso; lo que significa destruir, aplastar,
reducir a la nada todo cuanto ha visto, sabido, amado u odiado, todo lo que es
inapreciable o necesario (la luz del sol, los recuerdos del porvenir); lo que
significa, en fin, borrar de su vista por completo todo lo más precioso del
mundo por medio de un simple y aterrador acto: el de arrebatarle la vida.
CONRAD, Joseph. Lord Jim, V. ¡Las ideas! ¡El diablo cargue con ellas! ¡No
son más que unas azotacalles, unas vagabundas que vienen a llamar a la
puertecilla del entendimiento, y cada una os roba algo de vuestra sustancia,
cada una se lleva alguna migaja de aquella creencia en unos cuantos sencillos
conceptos a los que tenemos que agarrarnos, si es que queremos vivir
decentemente y morir bien!
CONRAD, Joseph. Lord
Jim, V. Nos sentimos tentados a cometer actos por los cuales hemos de ser
insultados luego, cosas por las que han de ahorcarnos después, y, sin embargo,
bien puede ser que el espíritu de las mismas sobreviva a todos los castigos,
que dure, ¡vive Dios!, más que la soga con que nos ahorquen. Y cosas hay que a
veces parecen casi insignificantes, por culpa de las cuales algunos de nosotros
quedamos completa, totalmente destruidos.
CONRAD, Joseph. Lord Jim, XV. Me convencí entonces de cuán
difícil es, a veces, llegar a emitir un simple sonido articulado. Hay cierto
poder de fatalidad irremediable en la palabra que pronunciamos. Una palabra es
de largo alcance, llega muy lejos, lleva la destrucción a través del tiempo,
como van volando las balas a través del espacio.
CONRAD, Joseph. Lord Jim, XXXV. He de agarrarme a su fe en mí
para así sentirme seguro.
CONRAD, Joseph. Lord Jim. Lúgubremente juega la
vanidad con nuestra memoria, y toda pasión verdadera necesita falsos pretextos
para vivir.
CONRAD, Joseph. Lord Jim. No hay recado que
darle al mundo, como no sea el que cada uno de nosotros forje interpretando por
sí mismo el lenguaje de los hechos, que son, a veces, más enigmáticos que los
más artificiosos juegos de palabras.
CONRAD, Joseph. Lord
Jim. Parece mentira la frecuencia con que, en la vida diaria, vamos con los
ojos medio cerrados, los oídos como tapiados y adormecido el pensamiento. Acaso
es bueno que así sea, y tal vez esa misma somnolencia o embotamiento es lo que
hace que tan soportable y deseada resulte la existencia para una mayoría
incalculable de personas. De todas formas, bien pocos serán entre nosotros los
que no hayan pasado nunca por uno de esos momentos raros en que despierta el
espíritu para oír, ver y entender infinidad de cosas, mejor dicho, todas ellas,
como iluminado por un relámpago. antes de volver a
caer en nuestra grata somnolencia.
CONRAD, Joseph. Lord Jim. Parece mentira la
frecuencia con que, en la vida diaria, vamos con los ojos medio cerrados, los
oídos como tapiados y adormecido el pensamiento. Acaso es bueno que así sea, y
tal vez esa misma somnolencia o embotamiento es lo que hace que tan soportable
y deseada resulte la existencia para una incalculable mayoría de personas. De
todas formas, bien pocos serán entre nosotros los que no hayan pasado nunca por
uno de esos momentos raros en que despierta el espíritu para ver, oír y
entender infinidad de cosas.... mejor dicho, todas ellas..., como iluminado por
un relámpago... antes de volver a caer en nuestra grata somnolencia.
CORÁN,
2, 156. Somos
de Dios, y a él regresamos.
CORÁN, 2, 216. Y Dios lo hizo morir
durante cien años y luego lo animó y le dijo: –¿Cuánto
tiempo has estado aquí? –Un día o parte de un día, respondió.
CORÁN, 4, 60. A quienes creen y hacen obras
puras los introduciremos en unos jardines por los que corren ríos. Vivirán en
ellos eternamente: tendrán esposas puras y les haremos entrar en una sombra
frondosa.
CORBIN, Henry. Cuerpo
espiritual y Tierra celeste. Un mundo no puede surgir al Ser y al Conocer
mientras carece de nombre.
CORPUS HERMETICUM, V, 11. Tú
eres lo que yo soy, tú eres lo que yo hago, tú eres lo que yo digo. Tú eres
todas las cosas y nada existe distinto de ti, tú eres lo que ha llegado a ser y
lo que no ha llegado a ser.
CORPUS HERMETICUM, X, 5-6. La
visión más hermosa sólo está reservada a quienes son capaces de adentrarse más
y más en ella, de ascender a ella desde el cuerpo, adormecidos los sentidos.
Sólo la verás cuando ya nada puedas decir sobre ella, conocerla supone un
silencio divino e inactividad de los sentidos
CORPUS
HERMETICUM, XI, 20.
Acoge en ti mismo todas las sensaciones de todas las cosas creadas, del fuego y
del agua, de lo seco y lo húmedo; sé al mismo tiempo todas las cosas, del mar,
de la tierra y del cielo; sé al mismo tiempo criatura no nacida y que está en
el seno, joven y viejo, muerto y situado más allá de la muerte; y si eres capaz
de guardar en tu pensamiento todas estas cosas al mismo tiempo, todos los
tiempos, lugares y sustancias, cualidades y cantidades, entonces podrás captar
a Dios.
CORTÁZAR, Julio. Historias
de cronopios y de famas. Pero las cosas invisibles necesitan encarnarse,
las ideas caen a la tierra como palomas muertas.
CORTÉS, Donoso. Discurso
ante el congreso, 1849. La causa de vuestros errores, señores, es que
ignoráis la dirección de la civilización y del mundo. Creéis que la
civilización y el mundo progresan, ¡y retroceden!
CORTEZ, Alberto. Distancia. Un corazón de guitarra quisiera / para
cantar lo que siento.
CREUZER, Friedrich. Sileno.
Ese silencio, ese pudor ante la palabra, ese volver la mirada al
interior de uno mismo, gracias a lo cual se torna toda consideración en
contemplación dichosa, es la característica primordial del mito, en consonancia
también con las ideas de la filosofía, que ponía la máxima dignidad de la
naturaleza en el carácter silencioso de ésta.
CRITIAS, Fragmento
25. Hubo una época en que la vida de los hombres era desordenada, bestial y
esclava de la fuerza; en la cual no existía recompensa para la virtud ni
castigo para la maldad. Entonces, a mi parecer, inventaros los hombres las
leyes (nomos) distributivas a fin de que la justicia pudiera ser tan
arrogante y poderosa como su antagonista, de manera que, si alguien la
infringía, recibía un castigo. Cuando las leyes prohibieron cometer
abiertamente faltas, y estas se perpetuaron en secreto, alguien descubrió el
temor (a los dioses) para contener la perversidad. De este modo se introdujo lo
divino.
CRUZ, San Juan de la
Cruz. Noche oscura. Amada en el amado transformada.
CRUZ, San Juan de
la. Llama de amor viva, segunda declaración. El propio lenguaje es
entenderlo para si y sentirlo, y gozarlo y callarlo el que lo tiene.
CUALQUIER destino, por
largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento, el momento
en que el hombre sabe para siempre quién es. (Borges)
CUANDO dos personas que
se entienden comienzan a dejar de decirse la verdad acaban tejiendo poco a poco
tal maraña de hilos para desviar lo más auténtico de sus actitudes, que toda
esa malla es un día la frontera que les separa de la persona a la que un día
quisieron (José María Guelbenzu)
CUANDO los verdaderos enemigos son demasiado fuertes hay que buscarse
otros más débiles (Umberto Eco)
CUANDO yo sea grande ya habrá hombres que tengan dinerito, y me podré
casar (España Franco Franco)
CUANTO más amarga es la
verdad, más amigo es quien te la dice (Josuah Logan, Camelot)
CUANTO más bobo he sido, más espero se me aparecerá Santa María
(Góngora)
CUNQUEIRO, Álvaro.Y,
en la noche, el mar. Decimos versos en la noche, como para que los oiga el
mar, pero el más profundo significado y canto de las palabras se desdibuja ante
el fuego encendido en el hogar y en la lámpara; me parece que es por el fuego,
y no por la palabra, que aquí tenemos la condición humana.
CURA que en la vecindad / vive con desenvoltura, / para qué le llaman
cura / ¿si es la misma enfermedad? (Góngora)
CUSA, Nicolás. Docta
ignorancia, I, 5. La unidad absoluta, a la que nada se le opone, es, pues,
la absoluta maximidad, la cual es Dios bendito.
D’ORS, Eugeni. El
poeta ciego. El Mar es una voz. La más noble, entre todas las voces del
mundo, la más antigua.
D’ORS, Eugeni. Introducción
a la vida angélica, I, 11 .
En la oscuridad, lo invisible; en el deslumbramiento, lo invisible también.
D’ORS, Eugeni. Introducción
a la vida angélica, III, 15. Vivir es gestar un Ángel para alumbrarlo en la
eternidad.
D’ORS, Eugeni. La bien plantada. He aquí un pedacito de mundo en
paz. He aquí unas conciencias casi en la paz. Y llega el destino. El destino
son unos cuantos músculos montados sobre un esqueleto. Estos músculos viven,
aunque no mucho; no se agitan; están sosegados en una calma real. Pero todo es
un gran incendio a su alrededor. El pedacito de mundo prende, arde en el gran
incendio. Las conciencias prenden, arden en el gran incendio.
DANTE ALIGHIERI, Divina
Comedia, Infierno, V, 103. Amor, ch’a nullo amato amar perdona, / mi prese
del costui piacer sí forte, che, come vedi, ancor no m’abbandona. (‘Amor, que a
nadie amado amar perdona, / por éste me infundió amor tan fuerte / que, como
ves, ya nunca me abandona’).
DANTE
ALIGHIERI, Divina Comedia, Infierno, XV, 83-85. La cara e buona imagine paterna / di voi quando del
mondo ad ora ad ora / m’insegnavete como l’uom s’etterna. (‘Vuestra buena y
paterna imagen cara, / cuando me habéis cien veces enseñado / cómo a lo eterno
el hombre se prepara’)
DANTE ALIGHIERI, Divina
Comedia, Infierno, XXXIV, 34. S’el fu sí bello com’elli è or brutto, / e
contra’l suo fattore alzò le ciglia, / ben dee da lui procedere ogni lutto.
(‘Si fue tan bello como ahora es feo, / y contra su hacedor se rebeló, / sin
duda es él quien produce todo mal’).
DANTE
ALIGHIERI, Divina Comedia, Purgatorio, XXI, 131. Ché tu se’ombra e ombra vedi (‘Que eres una sombra y
una sombra ves’)
DANTE ALIGHIERI, Divina
Comedia, Purgatorio, XXX, 32. Donna m’apparve, sotto verde manto / vestita
di color di fiamma viva (‘Una mujer surgió con verde manto, / vestida de color
de llama viva’).
DANTE ALIGHIERI, Divina
Comedia, Purgatorio, XXX, 46. Men che dramma / di sangue m’ è rimaso che
non tremi: / conosco i segni dell’ antica fiamma. (‘Cada gota de sangre me ha
temblado: / conozco el fuego de la antigua llama’).
DANTE ALIGHIERI, La
vida nueva, 3. Sucedió que aquella admirable señora se me apareció vestida
de un color blanquísimo, en medio de dos gentiles damas de más avanzada edad; y
al pasar por una calle, volvió sus ojos hacia donde yo me hallaba lleno de
temor, y por su inefable cortesía recompensada hoy en el gran siglo, me saludó
muy recatadamente, de modo que me pareció ver entonces todos los extremos de la
bienaventuranza.
DANTE ALIGHIERI, Sobre
la lengua vulgar, I, 2. Y como los ángeles tienen un rapidísimo e inefable
poder intelectual para manifestar sus luminosas ideas, de tal manera que se
conocen entre sí totalmente por sí mismos, o al menos por medio de aquel
luminoso espejo en el cual todos ven reflejada su hermosura y en el que todos
viven deseosos de mirarse, no necesitan los ángeles signo alguno de expresión.
DARÍO, Rubén. Cantos
de vida y esperanza (‘Lo fatal’). Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
/ y más la piedra dura porque ésa ya no siente, / pues no hay dolor más grande
que el dolor de ser vivo, / mi mayor pesadumbre que la vida consciente.
DARWIN, Charles. Autobiografía.
Parece no haber más propósito en la
variabilidad de los seres vivientes y en la acción de la selección natural que
en la dirección que sopla el viento.
DARWIN, Charles. La
expresión de las emociones en los animales y en el hombre. Los hombres de todas las razas fruncen el ceño ante
cualquier perplejidad de pensamiento, tal como deduzco de las respuestas a mis
cuestionarios que he recibido.
DE CHIRICO, Giorgio.
Sobre el arte metafísico (‘Sobre el silencio’). Dios creó al mundo en
silencio; después, cuando hubo soltado sobre las esferas que giran (o que no
giran) en el espacio, los elementos y los animales, empezó el ruido. Toda
creación se hace en silencio; a continuación, sus fuerzas ocultas hacen nacer
el ruido, o mejor dicho, los ruidos, por el ancho mundo.
DE LAS MIL formas de
vida, cada uno sólo puede conocer una. Envidiar la dicha de otro es locura; no
se sabría utilizar. La dicha no se da hecha sino a medida (André Gide, El
inmoralista)
DE REPENTE EL ÚLTIMO VERANO. La naturaleza
no está creada a imagen del hombre compasivo.
DE REPENTE EL ÚLTIMO VERANO. La verdad
está en el fondo de un pozo sin fondo.
DE TODAS las criaturas que componen el orbe, el fuego es la única que
sabe que su hijo es un fantasma (Borges)
DEL MAL tomar lo menos, dízelo el sabidor / por end, de las mujeres, la
mejor es la menor (Juan Ruiz)
DELGADO, José María.
La misma luz. En el compromiso ineludible de los sueños, / donde el
ángel y el murciélago intercambian sus alas, / cada noche me visita -o te
visita- el mismo vengador.
DELIBES, Miguel. La
mortaja. Acababa de descubrir que metiéndose de un golpe en el miedo,
cerrando los ojos y apretando la boca, el miedo huía como un perro acobardado.
DEMANDA DEL SANTO
GRAAL, XXII.
Esta Demanda no es búsqueda de cosas terrenales, sino que debe ser la
persecución de los grandes secretos y misterios de Nuestro Señor y de los
arcanos que el Gran Maestro mostrará abiertamente al bienaventurado caballero
al que Él eleve a la condición de sirviente suyo entre los demás caballeros
terrenales, al que le mostrará las grandes maravillas del santo Graal y le hará
ver lo que corazón mortal no podría pensar y lengua de hombre terrenal no
podría decir.
DEMÓCRITO de Abdera.
68 A 40. Demócrito sostuvo la misma teoría que Leucipo sobre los
elementos, (lo) pleno y (lo) vacío, hablaba como si las cosas existentes
estuvieran en constante movimiento en el vacío; hay mundos innumerables que
difieren en tamaño. En alguno no hay sol ni luna, en otros son más grandes que
los de nuestro mundo y, en otros, más numerosos. Los intervalos entre los
mundos son desiguales; en algunas partes hay más mundos y en otras menos;
algunos están creciendo, otros están en su plenitud y otros están decreciendo;
en algunas partes están naciendo y en otras pereciendo. Se destruyen mediante
colisión mutua. Hay algunos mundos que carecen de seres vivos, de plantas y de
toda clase de cosa húmeda.
DESCARTES, René. Discurso
del método, V. Me sentiré siempre más
obligado a quienes con su favor me ayuden a gozar sin obstáculos de mi ocio que
a quienes me ofrecieran los empleos más honrosos.
DESCARTES, René. Meditaciones
metafísicas, II. El pensamiento es lo único que no puede separase de mí. Yo
soy, existo, es cierto; pero ¿cuánto tiempo? Todo lo que dure mi pensar. Pues
acaso podría suceder que, si cesase por completo de pensar, cesara al propio
tiempo por completo de existir. Ahora no admito nada que no sea necesariamente
verdadero; ya no soy, pues, hablando con precisión, sino una cosa que piensa,
es decir, un espíritu, un entendimiento o una razón, términos estos cuya
significación desconocía yo anteriormente. Soy, pues, una cosa verdadera,
verdaderamente existente. Mas ¿qué cosa? Ya lo he dicho. una
cosa que piensa. ¿Qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, entiende,
concibe, afirma, niega, quiere, no quiere y, también, imagina y siente.
DESPRECIAR a los demás y no amarse a sí mismo (divisa del Marqués de
Bradomín)
DEWEY, John. El arte como experiencia, 1. Solamente cuando un organismo participa en las
relaciones ordenadas de su ambiente, asegura la estabilidad esencial para la
vida. Y cuando la participación viene después de una fase de desconexión y
conflicto, lleva dentro de sí mismo los gérmenes de una consumación próxima a
lo estético.
DEWEY, John. El arte como experiencia, 1.Solamente
cuando el pasado deja de perturbar y las anticipaciones del futuro no
perturban, el ser está enteramente unido con su ambiente y, por consecuencia,
plenamente vivo. El arte celebra con peculiar intensidad los momentos en que el
pasado refuerza el presente y en los que el futuro es un acelerador de lo que
ahora es. Para captar las fuentes de la experiencia estética, es pues necesario
recurrir a la vida animal que está debajo de la escala humana.
DEWEY, John. El arte como experiencia, 2.
Lo poético, en cualquier medio, está siempre próximo al animismo.
DEWEY, John. Una vida entera sería demasiado corta
para reproducir con palabras una simple emoción.
DHAMMAPADA, 1. Somos lo que pensamos. / Todo
cuanto somos surge con nuestros pensamientos. / Con nuestros pensamientos
edificamos el mundo.
DHAMMAPADA, 13. Observa el mundo tal cual
es: / una pompa de jabón, un espejismo. / Nada puede el rey de la muerte /
frente a esta visión.
DHAMMAPADA, 24. Abandona el pasado. /
Abandona el futuro. / Abandona el presente. Cruza por fin a la otra orilla, /
más allá del nacimiento y de la muerte.
DICK, Philip K. ¿Sueñan
los androides con ovejas eléctricas? (‘Blade Runner’), 4. Ella no sabe que
yo existo. Como los androides, carece de la capacidad de apreciar la existencia
de otro ser.
DICK, Philip K. ¿Sueñan
los androides con ovejas eléctricas? (‘Blade Runner’), 16. Somos máquinas, estampadas como tapones de botella. Es
una ilusión ésta de que existo realmente, personalmente. Soy sólo un modelo de
serie.
DICKINSON, Emily, Poemas
(‘Morí por la belleza’). Until the Moss had reached our lips / and covered
up -our names- (‘Hasta que el musgo nos llegó a los labios / y cubrió nuestros
nombres’).
DIDEROT, Denis. El
sueño de D’ Alembert. Sólo hay un gran individuo, el todo. En ese todo,
como en una máquina, como en un animal cualquiera, hay una parte que llamáis de
tal o cual manera; pero cuando le dais el nombre de individuo a esa parte del
todo, es a causa de una idea tan falsa como si, en el pájaro, llamaseis
individuo al ala o a una pluma del ala.
DIESTE, Rafael. El
alma y el espejo, (‘El alma y el espejo’, I). ¡Oh, sinceridad, sinceridad!
¿Cómo es su rostro? Dime tú algo verdadero, tus dudas verdaderas, tu verdadera
angustia, o cuéntame cualquier recuerdo de la niñez de ambos.
DIGENIS AKRITAS,
IV, 276. La
belleza es penetrante; su dardo hiere. / Y a través de los ojos se introduce en
el alma.
DIJO un grande lector de
una grande obra que sola le hallaba una falta, y era el no ser o tan breve que
se pudiera tomar de memoria, o tan larga que nunca se acabara de leer (El
Criticón)
DILE a tu admiración que no se pare (Calderón)
DOGEN, Eihei. San Sho Do Ei. En el largo invierno / bajo la
luz de la luna, / la nieve inmaculada brilla / suavemente sobre las hojas
rojizas. / ¿Dónde las palabras para expresar / la belleza indecible?
DOGEN, Eihei. Shobogenzo
Zuimonki, VI, 9. Un día el maestro Dogen dio estas enseñanzas: En el océano
hay un lugar llamado Puerta del Dragón. En este lugar se originan grandes olas
sin cesar. Todos los peces que lo atraviesan se convierten en dragones. Es esta
la razón por la cual se le llama Puerta del Dragón. Las grandes olas que allí
se originan en nada difieren de las que surgen en otros lugares del océano, y
su agua es también salada y ordinaria. Sin embargo, cuando los peces cruzan
aquel lugar se convierten todos en dragones. Sus escamas no cambian, ni tampoco
sus cuerpos; sin embargo, se convierten en dragones.
DOGEN, Eihei. ShobogenzoUjí.
El pino es tiempo, el bambú es también tiempo.
DONNE, John. Antes
de acostarse. Para tu desnudez no hay mejor prenda / que mi cuerpo, cálido
y desnudo.
DOSTOIEVSKI, Fedor. Crimen y castigo. Esta
mujer, con una criatura en brazos, pide limosna; es curioso, me cree más feliz
que ella.
DOSTOIEVSKI, Fedor. Crimen y castigo. No
responda nunca de lo que pueda ocurrir entre marido y mujer, o entre un hombre
y su amada. Siempre queda un rinconcito que pasa inadvertido al mundo y del que
sólo tienen noticias los dos.
DOSTOIEVSKI, Fedor. Crimen y castigo. Usted
tiene un gran corazón, pero procure tener menos.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Apuntes del subsuelo, I, 8. Ya ven ustedes que la razón no es más que
razón y sólo satisface la facultad intelectiva del hombre, en tanto que la
voluntad es una manifestación de la totalidad de la vida, es decir, de la
totalidad de la vida humana, que incluye a la razón y a toda forma de
especulación.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Apuntes del subsuelo, I, 9. ¿No es posible que al hombre le guste
otra cosa además del bienestar? ¿No es posible que le guste igualmente el
sufrimiento, que el sufrimiento sea quizá tan ventajoso para él como el
bienestar? Porque en ocasiones el hombre ama el sufrimiento con pasión. Estoy
convencido de que el hombre nunca renunciará al sufrimiento genuino, o sea, a
la destrucción y el caos. El sufrimiento: ¡pero si ésa es la única causa agente
de la conciencia!
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. El adolescente, I, 5. Comprobé positivamente que era capaz de querer
lo bastante para llegar a mi objetivo, y es en esto, lo repito, en lo que
consiste ‘mi idea’; el resto no es más que futilidad.
DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El príncipe idiota, I, 2.
¿Quién ha dicho que la naturaleza
humana sea capaz de soportarlo todo sin caer en la locura
DOSTOIEVSKI, Fiodor M. El príncipe idiota, I, 7.
Es difícil juzgar a
la belleza, yo aún no me siento preparado. La belleza es. un
enigma.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. El príncipe idiota, II, 5. Pensó, entre otras cosas, en que en su
estado epiléptico había un grado, casi inmediatamente antes del ataque en que, de pronto, en medio de la tristeza,
de la bruma, de la opresión del espíritu, parecía a veces que el cerebro se
inflamaba, y en un estallido extraordinario exaltar al mismo tiempo todas las
energías vitales. La sensación de la vida, la consciencia, casi se duplicaba en
aquellos instantes, que se prolongaban como relámpagos. Alma, corazón, se
iluminaban con luz desusada. Al recordar luego aquel momento, ya restablecido,
solía decirse con frecuencia que todos aquellos relámpagos y vislumbres de
suprema sensación y consciencia de sí mismo, y acaso de un supremo existir,
no eran otra cosa que enfermedad. Y no obstante, a
pesar de todo, hubo de llegar, finalmente, a una consecuencia sumamente
paradójica: ¿Qué importa que se trate de una enfermedad?, ¿qué importa que, en
el fondo, sea una exaltación anormal, si el resultado es el mismo, si la
sensación experimentada, cuando se la recuerda y se la analiza ya en estado de
salud, se muestra en un supremo grado de armonía y de belleza
?
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. El príncipe idiota, IV, 7. ¡Han de saber ustedes que no llego a
comprender cómo puede pasarse ante un árbol y no ser feliz al verlo! ¡Hablar
con un hombre y no ser dichoso al amarlo! ¡Pero yo no alcanzo a expresarme…!
¡Cuántas cosas se ven a cada instante, tan magníficas, que el hombre más
trastornado no puede por menos de encontrar hermosas!
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Hermanos Karamazov, IV, 1. –¿Ves ese árbol?
-preguntó el padre Ferapont después de una pausa. –Sí, bienaventurado padre.
–Para ti es un olmo, pero para mí es otra cosa. –¿Qué?
–insistió el fraile, aguardando en silencio la respuesta. –Suele ocurrir de
noche. ¿Ves esas dos ramas? De noche Cristo tiende hacia mi
sus brazos, me busca, y yo lo veo claramente y tiemblo. ¡Es
terrible, terrible –¿Por qué es terrible, si se trata del propio Cristo. –Puede
cogerme y llevarme con él.
DOSTOIEVSKI,
Fiodor M. Hermanos Karamazov, V, 3. –Pienso
que todos deben, antes que nada, amar la vida, exclamó Aliosha. –¿Amar la vida más que a su sentido? –Justamente,
amarla más que a la lógica, y sólo entonces comprenderé el sentido. Es lo que
desde hace mucho tiempo pienso. Has hecho la mitad de tu obra, Iván, y la has
adquirido: amas la vida. Ahora debes procurarte la segunda mitad, y entonces
estarás salvado. –Tú estás en el camino de la salvación, pero acaso yo no me
haya perdido ¿En qué consiste esa segunda mitad? –En que hay que resucitar a
tus muertos, que puede ser que no murieran nunca.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Hermanos Karamazov, V, 4. ¡Oh! Según mi miserable y terrena razón
euclidiana, lo único que sé es que el sufrimiento existe, que no hay culpables,
que lo uno procede de lo otro de manera directa y simple, que todo fluye y se
equilibra; pero se trata sólo del absurdo euclidiano, pues yo sé que no puedo
avenirme a vivir de conformidad con él! ¿Qué me importa que no haya culpables y
que yo lo sepa? ¡Necesito una reparación, pues de otra manera me suprimiría a
mí mismo! Y esta reparación no tiene que ser en el infinito, en alguna parte y
en algún tiempo, sino ya, aquí, en la tierra, para que yo mismo la vea. Creo en
ella y quiero verla, y si para entonces estoy muerto, que me resuciten, pues si
tiene lugar sin mí sería un agravio demasiado grande.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Hermanos Karamazov, V, 4. Para amar al hombre hace falta que éste se
esconda, en cuanto muestra su rostro se acabó el amor.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Hermanos Karamazov, V, 4. Y si los sufrimientos de los niños
sirvieran para completar el conjunto de sufrimientos que eran necesarios para
comprar la verdad, de antemano afirmo que toda la verdad no merece ese precio.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Hermanos Karamazov, VI, 3. (El infierno) es el sufrimiento de que ya
no se puede amar.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Hermanos Karamazov. Resulta espantoso eso de que la belleza sea no
sólo una cosa terrible, sino también misteriosa. Aquí el Diablo lucha con Dios,
y el campo de batalla es el corazón de los hombres.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Los endemoniados, I, 3. –La vida es dolor, la vida es espanto, y el
hombre es desdichado. Ahora todo es dolor y espanto. Ahora el hombre ama la
vida. Y así obra. La vida se da ahora por dolor y espanto, y todo eso es un
engaño. Ahora el hombre no es todavía ese otro hombre. Surgirá un hombre nuevo,
feliz y orgulloso. Al cual le dará lo mismo vivir que no vivir: ¡ese será el
hombre nuevo! Quien suprima el dolor y el espanto, ése será un dios. Y el otro
Dios dejará de ser. -Según lo dicho, ¿para usted
existe Dios -Existe y no existe. La piedra no produce dolor; pero en el miedo a
la piedra hay dolor. Dios es el dolor del miedo a la muerte. Quien venza el
dolor y el miedo, ése será Dios. Entonces empezará una nueva vida, entonces
existirá el hombre nuevo, todo será nuevo. Entonces la historia se dividirá en
dos partes: del gorila al aniquilamiento de Dios y del aniquilamiento de Dios. –¿Al gorila? –Al cambio de la tierra y del hombre físico.
Será Dios el hombre y cambiará físicamente. Y el mundo cambiará también, y los
actos cambiarán, y las ideas y los sentimientos todos.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Los endemoniados. –¿Ama usted a los niños?
–Sí, respondió Kirilov, con un tono bastante indiferente. –Entonces, ¿ama usted
también la vida? –Sí, también amo la vida, ¿le sorprende? –¿Pero
no está usted decidido a abrasarse el cerebro? –Pero, señor, ¿por qué mezclar
dos cosas tan diferentes? La vida existe y la muerte no. –¿Cree
usted ahora mismo en una vida eterna en el otro mundo? –No, sino la vida eterna
en este. Hay momentos, llegamos a momentos en que el tiempo se detiene de
pronto para dar lugar a la eternidad. –¿Cree que
llegará usted a tal momento? –Dudo que en nuestro tiempo eso sea posible.
Cuando todo hombre haya alcanzado la felicidad, ya no habrá tiempo, porque no
será necesario. –¿Dónde se meterá el tiempo? –En
ninguna parte. El tiempo no es un objeto, sino una idea. Esta idea se borrará
en el espíritu. El hombre es desgraciado porque no conoce su felicidad,
únicamente por eso. ¡Es todo, todo! Quien sepa que es dichoso, llegará a serlo
inmediatamente, al instante. Todo está bien. He descubierto esto
repentinamente.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Los endemoniados. Si Dios no existe, todo está permitido.
DOSTOIEVSKI, Fiodor
M. Los endemoniados. Si Stavroguin cree, no cree que cree. Si no cree,
no cree que no cree.
DREYER, Carl Th. Dies
irae. Dejaos de sermones. Yo no temo ni al cielo ni al infierno. Sólo me da
miedo morir.
DREYER, Carl Th. Sobre
el cine (‘Breves consideraciones sobre el estilo cinematográfico’). Algunos
hubieran querido, sin duda, un desarrollo más violento de la acción. Pero miren
a su alrededor y observen con qué poco dramatismo discurren las grandes
tragedias, dense cuenta de su trivialidad, que es tal vez el aspecto más
trágico de la tragedia.
DREYER,
Carl Th. Sobre el cine (‘Imaginación y color’). No hay nada en el mundo que se pueda comparar con un
rostro humano. Es un territorio que uno no se cansa nunca de explorar, un
paisaje con su propia belleza, sea dura o suave.
DREYER, Carl Theodor. Debemos servirnos de la cámara,
para suprimir la cámara.
DREYER, Carl Theodor. El artista debe describir la
vida interior, no la exterior. La facultad de abstraer es esencial a toda
creación artística. La abstracción permite al director franquear el obstáculo
que le opone el naturalismo. Permite que sus películas no sean solamente
visuales, sino espirituales.
DREYER, Carl Theodor. El ojo percibe rápida y
fácilmente las líneas horizontales, pero se opone a las líneas verticales. El
ojo es inmediatamente atraído por los objetos en movimiento, pero permanece
pasivo ante los objetos en reposo. Es lo que explica que el ojo siga con placer
los travelings, sobre todo cuando son lentos y rítmicos. Como regla principal,
se puede decir que es preciso buscar conservar en el film un movimiento siempre
fluido, desplazándose en dirección horizontal. Si se introducen súbitamente
líneas verticales, se obtendrá así un efecto dramático inmediato.
DREYER, Carl Theodor. La forma de arte que se aproxima
más al cine es la arquitectura, la más perfecta obra de arte, porque no es una
imitación de la naturaleza, sino un producto de la imaginación del hombre.
DREYER, Carl Theodor. Lo esencial es suficiente.
DREYER, Carl Theodor. Lo que tiene valor es la verdad
artística, es decir, la verdad sacada de la vida vivida, pero despojada de
todos los detalles inútiles, la verdad filtrada a través del alma de un
artista. Lo que tiene lugar sobre la pantalla no es la realidad y no debe
serlo, porque, si fuera la realidad, no seria arte.
DRIEU DE LA ROCHELLE, Pierre. Relato secreto. Todo goce sutil está en el contraste.
DURRELL, Lawrence. Clea. La horrible
metamorfosis causada por el baño ácido de la verdad.
DURRELL, Lawrence. Clea. Toda muerte contiene
la semilla de una enseñanza.
DURRELL, Lawrence. Justine.
¿Acaso no depende todo de nuestra manera de interpretar el silencio que nos
rodea?
DURRELL, Lawrence. Justine. ¿Acaso no depende
todo de nuestra manera de interpretar el silencio que nos rodea?
DURRELL, Lawrence. Justine.
He hablado de la inutilidad del arte, pero no he dicho la verdad del consuelo
que procura.
DURRELL, Lawrence. Justine. Nos transformamos
en nuestros propios sueños.
DURRELL, Lawrence. Justine.
Para todos los que sienten profundamente y tienen una aguda conciencia del
inextricable laberinto del pensamiento humano, sólo hay una respuesta posible:
la ternura irónica, el silencio.
DURRELL, Lawrence. Justine.
Por medio del arte logramos una feliz transacción con todo lo que nos hiere o
vence en la vida cotidiana, no para escapar al destino ,
sino para cumplirlo en todas sus posibilidades: las imaginarias.
DURRELL, Lawrence. Justine.
Todos buscamos motivos racionales para creer en el absurdo
DURRELL, Lawrence. Justine. Una ciudad es un
mundo cuando amamos a uno de sus habitantes.
DURRELL, Lawrence. Livia. Es terrible, pero la
vida no está del lado de nadie.
DURRELL, Lawrence. Monsieur. La comprensión de
la muerte propia marca el momento en que uno llega a ser adulto.
DURRELL, Lawrence. Sebastian. Nos miramos unos
a otros en busca de nobleza, de indicios de lo sublime. Pero no hay nada de
eso, ninguna esperanza. En primer lugar: ¿cómo llegamos a albergar semejantes
ideas y deseos? ¡Tarde o temprano teníamos que decepcionarnos!
DURRUTI,
Buenaventura. Epitafio. Pero nosotros llevamos un mundo nuevo en el
fondo de nuestros corazones.
EÇA DE QUEIROZ, José María. El mandarín. En las profundidades de China
existe un mandarín más rico que todos los reyes de quienes hablan la fábula o
la Historia. Nada conoces de él, ni su nombre, ni su rostro, ni la seda que lo
cubre. Para que tú seas el heredero de sus caudales infinitos basta que hagas
sonar esa campanilla que se halla a tu lado, sobre el libro. Él apenas
suspirará en esos confines de la Mongolia. Entonces se convertirá en un cadáver
y tendrás a tus pies más oro del que hay en los sueños ambiciosos de un avaro.
Tú, que me lees y eres un mortal, ¿harás sonar la campanilla?
ECKHART, Maister. De
que Dios sea Dios yo soy una causa. Si yo no existiera, no existiría Dios.
ECKHART, Maister. El
libro del consuelo divino. Dios es el mismo uno que soy yo, del que soy
engendrado cuando permanezco con todo mi ser dentro del padre.
ECKHART, Maister.
Sermón XXII, ‘Ave, gratia plena’. El otro día dije en un lugar: Si Dios,
cuando creó todas las criaturas, no hubiera engendrado anteriormente algo que
era increado [y] que llevaba en sí las imágenes primigenias de todas las
criaturas, esto es la chispa. Esta chispita es tan afín a Dios que es un uno
único sin diferenciación [y], sin embargo, lleva en sí las imágenes primigenias
de todas las criaturas, imágenes primigenias carentes de imagen, e imágenes más
allá de la imagen.
ECKHART, Maister. Sermón XXX, ‘Praedica verbum,
vigila, in omnibus labora’. Ya he dicho varias veces que en este instante Dios crea
todo el mundo. Todo lo creado alguna vez por Dios, hace seis mil y más años,
cuando hizo el mundo, Dios lo está creando todo ahora.
ECLESIASTÉS I,
14-16. He
observado cuanto sucede bajo el sol y he visto que todo es vanidad y atrapar de
vientos.
ECLESIASTÉS V, 14. Como salió del vientre de su
madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que
pueda llevar en la mano.
ECLESIASTÉS, 1, 9. Lo que fue, eso será; lo que
se hizo, eso se hará.
ECO, Umberto. El
nombre de la rosa, IV. Cada libro era para él como un animal fabuloso
encontrado en una tierra desconocida.
ECO, Umberto. El
nombre de la rosa, IV. La miras porque es bella. Es bella, ¿verdad? -me
preguntó enardecido y cogiéndome con fuerza del brazo-. Si la miras porque es
bella, y su belleza te perturba , si la miras y
sientes deseo, entonces, por eso mismo, es una bruja. Vigila, hijo mío. La
belleza del cuerpo sólo existe en la piel. Si los hombres viesen lo que hay
debajo de la piel, como sucede en el caso del lince de Beocia, se estremecerían
de horror al contemplar a la mujer. Toda esa gracia consiste en mucosidades, en
humores y en bilis. Si pensases en lo que se esconde en la nariz, en la
garganta y en el vientre, sólo encontrarías suciedad. Y si te repugna tocar el
moco o el estiércol con la punta del dedo, ¿cómo podrías querer estrechar entre
tus brazos el saco que contiene todo ese excremento?
ECO, Umberto. El
nombre de la rosa, Último folio. Me internaré deprisa en ese desierto
vastísimo, perfectamente llano e inconmensurable, donde el corazón piadoso
sucumbe colmado de beatitud. Me hundiré en la tiniebla divina, en un silencio
mudo y en una unión inefable, y en ese hundimiento se perderá toda igualdad y
toda desigualdad, y en ese abismo mi espíritu se perderá a sí mismo, y ya no
conocerá lo igual ni lo desigual, ni ninguna otra cosa: y se olvidarán todas
las diferencias, estaré en el fundamento simple, en el desierto silencioso
donde nunca ha existido la diversidad, en la intimidad donde nadie se encuentra
en su propio sitio. Caeré en la divinidad silenciosa y deshabitada donde no hay
obra ni imagen.
ECO, Umberto. El
nombre de la rosa, VII. Nunca he dudado de la verdad de los signos, Adso,
son lo único que tiene el hombre para orientarse en el mundo.
ECO, Umberto. El
péndulo de Foucault, 11. Sucede que Diotallevi, y yo mismo, estamos
proyectando una reforma del saber. Una Facultad de Trivialidad Comparada, donde
se estudien asignaturas inútiles o imposibles. La facultad tiende a reproducir
estudiosos capaces de aumentar al infinito el número de temas triviales.
EICHENDORFF, Joseph
von. Sortilegio de otoño. Me llaman viejas melodías.
EICHENDORFF, Joseph
von. Sortilegio de otoño. Sabed que en el corazón de los hombres hay un
reino encantado y oscuro, en el cual brillan cristales, rubíes y todas las
piedras preciosas de las profundidades con amorosa y estremecedora mirada, y tú
no sabes de dónde vienen ni adónde van.
EINSTEIN, Albert y INFIELD, Leopold. La Física, aventura del
pensamiento. La
Física moderna ha atacado y resuelto estos problemas; pero en el esfuerzo para
hallar estas soluciones, se han creado nuevos y más hondos problemas. Nuestro
conocimiento es ahora más amplio y más profundo que el de un físico del siglo
XIX, pero también lo son nuestras dudas y dificultades.
EINSTEIN, Albert. Cada uno de nosotros está aquí
durante una breve estancia, no sabemos para qué propósito, aunque a veces
creemos percibirlo. Pero aun sin una reflexión más profunda, sabemos por la
experiencia cotidiana que nosotros existimos para otras personas; ante todo,
para todos aquéllos de cuya sonrisa y bienestar depende enteramente nuestra
dicha.
EINSTEIN, Albert. Cien veces cada día trato de
acordarme de que mi vida, en lo interior como en lo externo, depende de la
labor de otros semejantes, vivos o muertos, y de que he de procurar dar en la
misma medida que he recibido.
EINSTEIN, Albert. Conversación
con Max Born. Dios no juega a los dados con los electrones.
EINSTEIN, Albert. Sólo una vida vivida para los demás
es una vida que vale la pena.
EL AMOR está hecho de
infidelidades controladas (Daniel Lebrato, 14-6-81)
EL ANO es el castigo del hombre (García Lorca)
EL ARTE comienza donde acaba el azar. Y, sin embargo, todo lo que éste
aporta es lo que enriquece el arte (Pierre Reverdy)
EL ARTE de ser exacto es
el arte de ser enojoso (J. de Lille)
EL CALIGRAMA era un poema desesperado que se suicidaba con la pistola
del dibujo en su sien (Ernesto Giménez Caballero)
EL CELOSO, con la más
pequeña cosa duda, y con la más grande aún no se resuelve a creer (Valle
Inclán, El embrujado)
EL CONSEJERO requiere tres cualidades: autoridad, prudencia y ser
llamado (El Persiles)
EL DESEO es una pregunta cuya respuesta no existe (Luis Cernuda)
EL EJECUTOR de una empresa atroz debe imaginar que ya la cumplido, que
debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado (Borges)
EL EJERCICIO de las letras es misterioso, lo que opinamos es efímero
(Borges)
EL FLAMENCO es una tragedia en primera persona (José Monleón)
EL GOCE de la literatura no llega a su pureza sino cuando se desprende
de toda otra actividad y puede deleitarse en la contemplación de sí mismo
(Quintiliano)
EL HÁBITO literario es así mismo el hábito de
intercalar rasgos circunstanciales y de acentuar los énfasis (Borges)
EL HOMBRE en la vida y en
el mar no tiene más que dos caminos: el torcido y el derecho (Pío Baroja, Shanti
Andía, el muy idiota)
EL MUNDO, desgraciadamente, es real; yo,
desgraciadamente, soy Borges.
EL NO admirarse proceder
del saber en los menos, que en los más del no advertir (El Criticón)
EL NUNCA enojarse es de
bestias (El Criticón)
EL OCIO sin estudios es muerte y sepultura del hombre en vida (Marcial)
EL PENSAMIENTO del suicidio ayuda a pasar más de una mala noche
(Nietzsche)
EL PERIODISMO equivale a
la prostitución intelectual masculina del verbo y de la pluma (Malcolm Lowry, Bajo
el volcán)
EL PROBLEMA de la libertad sensual, en todas sus formas, es en gran
parte, un problema de libertad de expresión (Marguerite Yourcenar)
EL QUE a la mar saliere,
/ para que presto vuelva, / embárquese en mis ojos, / y le tendrá más cerca
(Lope de Vega, La Dorotea)
EL ROMANCERO es una Ilíada sin Homero (Lope de Vega)
EL SABER es nada sin los demás no saben que tú sabes (El
Criticón)
EL SECRETO del arte es la
crueldad (José María Guelbenzu)
EL SENTIMIENTO que experimentamos por la naturaleza se parece al del
enfermo por la salud (Schiller)
EL SILENCIO es arca santa del placer (Valle-Inclán)
EL SOL se debilita o
fortalece a medida que el año sigue su curso pero la luz de la luna es
invariable. Ella es imparcial: destruye o crea con el mismo apasionamiento (Robert
Graves)
EL TALENTO que puede aprenderse hace del poeta un droguero (Tristan
Tzara)
EL VERSO impide que los espectadores olviden la irrealidad, que es
condición del arte (Borges)
ELIADE, Mircea. El
mito del eterno retorno. Una forma, sea cual fuere, por el hecho de que
existe como tal y dura, se debilita y se gasta; para retomar vigor le es
menester ser reabsorbida en lo amorfo, aunque sólo fuera un instante; ser
reintegrada en la unidad primordial de la que salió.
ELIADE, Mircea. La
prueba del laberinto. El mito se prolonga en la escritura.
ELIADE, Mircea. Lo
sagrado y lo profano. Lo sagrado está saturado de ser.
ELIADE, Mircea. Mefistófeles
y el Andrógino. La luz es la esencia misma de la divinidad y los seres
místicamente perfectos son resplandecientes.
ELIADE, Mircea. Tratado
de historia de las religiones. En el amor cada sexo adquiere, conquista,
las cualidades del sexo opuesto.
ELIOT, George. El molino junto al Floss. Esas flores familiares, estas bien recordadas notas de
los pájaros, este cielo con su claridad paroxística, estos campos herbosos y
llenos de surcos, cada uno con una especie de personalidad dada por el
caprichoso seto, cosas como éstas son la lengua materna de nuestra imaginación,
la lengua cargada de todas las asociaciones sutiles, inextricables, de las
horas fugitivas de nuestra niñez que han quedado tras de ella. Nuestro deleite
en el sol, en la espesa hierba, no podría ser ahora más que una débil
percepción de almas cansada si no fuera por el sol y la hierba de años lejanos
que aún viven en nosotros y transforman nuestra percepción en amor.
ELIOT, Thomas
Stearns. Dante, I. La experiencia de un poema es a la vez la experiencia
de un momento y de toda una vida. Es muy semejante a nuestras experiencias más intensas
de otros seres humanos. Hay un primer momento, que es único, de sobresalto y
sorpresa, aún de terror (Ego dominus tuus); un momento que nunca se
puede olvidar, pero que nunca se repite íntegramente; y que, sin embargo,
quedaría desprovisto de significación si no sobreviviese en un conjunto más
amplio de experiencia; que sobrevive dentro de un sentimiento más hondo y más
sereno.
ELIOT, Thomas Stearns. Tierra baldía. I will show you fear in ahandful
of dust (‘Te mostraré lo que es el miedo en un puñado de polvo’).
ELITYS, Odysseas, El
sol primero. Con frecuencia, cuando hablo del sol, se me enreda en la
lengua una gran rosa negra. Sin embargo, no me es posible guardar silencio.
ELOÍSA, Carta a
Abelardo. Allí hacia donde me vuelvo, aparecen ante mis ojos y despiertan
mi deseo. Su ilusión no respeta ni siquiera el sueño. Aún durante las
solemnidades de la misa, cuando la plegaria debería ser más pura que nunca,
imágenes obscenas asaltan mi pobre alma y la ocupan más que el oficio. Lejos de
gemir por las faltas que cometí, pienso, suspirando, en aquellas que ya no
puedo cometer más.
ÉLUARD, Paul. Parler sans avoir rien á dire. (‘Hablar sin tener nada que decir’).
EMERSON,
Ralph W. El poeta. (Somos) hijos
del fuego, hechos de él, y únicamente somos la misma divinidad transformada, y
estamos a dos o tres pasos de ella hasta cuando menos sabemos de la misma.
EMERSON,
Ralph W. El poeta. El hombre es
sólo la mitad de sí mismo; la otra mitad es su expresión.
EMERSON,
Ralph W. El poeta. El poeta
convierte el mundo en un cristal
EMERSON,
Ralph W. El poeta. No son los
metros, sino un argumento hacedor de un ritmo, lo que hace un poema: un
pensamiento tan apasionado y vivo, que, como el espíritu de una planta o de un
animal, tiene su arquitectura propia y adorna la naturaleza con una cosa nueva.
EMERSON,
Ralph W. El poeta. Somos símbolos
y habitamos símbolos.
EMERSON, Ralph. W, Confianza
en si mismo. Quien desee ganar las palmas inmortales no debe detenerse ante
el nombre del bien, debe explorar si en efecto es el bien. Al fin, nada es
sagrado, excepto la integridad de nuestra alma. Absuélvete tú mismo y tendrás
el sufragio del mundo.
EMERSON, Ralph. W, Confianza
en si mismo. Yacemos en el regazo de una inmensa inteligencia que nos hace
receptores de su verdad y órganos de su actividad. Cuando percibimos la
justicia, cuando percibimos la verdad, nosotros mismos no hacemos nada sino
permitir que nos atraviesen sus rayos.
EMERSON. En toda obra genial reconocemos pensamientos
que fueron nuestros y que hemos rechazado; vuelven con cierta majestad
forastera.
EMERSON. Ensayos. La censura es más sana que la
lisonja. Detesto que me defiendan en un periódico. Mientras hablan en contra
de mí siento una especie de seguridad en el éxito. Pero tan pronto me dedican
dulces palabras de elogio tengo la sensación de encontrarme desamparado frente
a mis enemigos. En general, todo mal al que no sucumbimos nos beneficia.
EMERSON. La vida consiste en lo que un hombre piensa
todo el día.
EMERSON. Tal Como
somos, así vemos (What we are, that only can we see)
EMPÉDOCLES de Agrigento, Fg. 31 b 105. La sangre que rodea al corazón
es en los hombres el pensamiento.
EMPÉDOCLES de Agrigento, Fg. 31 b 112 . Yo, dios inmortal para vosotros,
ya no más mortal, / voy honrado por todos, tal como lo merezco, / coronado con
cintas y con floridas guirnaldas. / Cuando llego a las villas florecientes, por
ellos, / hombres y mujeres, soy adorado.
EMPÉDOCLES de Agrigento. Fg. 31 b 111. Y retornarás del Hades el vigor
de un hombre muerto.
EMPÉDOCLES de Agrigento. Fg. 31 b 117 . He sido hombre, mujer, / planta,
pájaro y mudo pez que salta fuera del mar.
EMRÉ, Yunus. Diwan.
Ardiendo, ardiendo voy por los caminos.
EMRÉ, Yunus. Diwan.
Dios me ha dado un corazón que por todo se emociona.
EMRÉ, Yunus. Diwan.
Mi interior un yo alberga más hondo que yo; /
/ no preguntéis por mí, que en mí no estoy.
EMRÉ, Yunus. Diwan.
Yo soy aquel que, siendo trueno, truena, / el que tocan los ángeles del cielo,
/ el que tiene poder sobre las nubes, / yo soy aquel que, siendo lluvia, llueve.
EN EL MUNDO todo se cree;
se cree en la mujer libre (Fernán Caballero, mujer)
EN EL VERANO sudar y en
el invierno temblar (El Corbacho)
EN LAS RENCILLAS del siglo XII los calzoncillos desempeñan un papel
penoso (Ernst Curtius)
ENCONTRARÍA a la Maga?
(Julio Cortázar, Rayuela)
ENOCH, LXXI. Ocurrió después que mi alma
fue ocultada y subió a los cielos, y vi a los hijos de los ángeles santos andar
sobre llamas de fuego; sus vestidos eran blancos así como su túnica, y su
rostro resplandeciente como el cristal.
ENUMA ELIS, I. Cuando en lo alto el cielo aún
no había sido nombrado, y abajo la tierra firme no había sido mencionada por su
nombre, del abismo, su progenitor, y de la tumultuosa Tiamat, la madre de
todos, las aguas se mezclaron en un sólo conjunto. Todavía no habían sido
fijados los juncales, ni las marismas habían sido vistas. Cuando los dioses aún
no habían sido creados, ni ningún nombre había sido pronunciado, ni ningún
destino había sido fijado, los dioses fueron creados dentro de ellos.
EPICTETO, Máximas,
V, 1. Repasa los años de tu vida y verás que hiciste siempre lo que haces
ahora.
EPICTETO, Máximas,
V,13. No tienes que librar a la tierra de
monstruos porque no naciste Hércules ni Teseo; pero puedes imitarlos librándote
tú mismo de los monstruos que llevas dentro de ti.
EPICTETO, Máximas,
VI,5. La auténtica libertad consiste en desear que
las cosas sucedan, no como se te antoja, sino como suceden.
EPICTETO, Máximas,
VIII, 2. Siempre prefiero lo que sucede.
EPICURO de Samos, Carta
a Meneceo, 124. Acostúmbrate a pensar que la muerte nada es para nosotros,
porque todo bien o todo mal residen en la sensación y la muerte es privación de
los sentidos. Por lo cual el recto conocimiento de que la muerte nada es para
nosotros hace dichosa la mortalidad de la vida, no porque añada una
temporalidad infinita sino porque elimina el ansia de inmortalidad. Nada
temible hay, en efecto, en el vivir para quien ha comprendido realmente que
nada temible hay en el no vivir. Así pues, el más terrible de los males, la muerte,
nada es para nosotros, porque cuando nosotros somos, la muerte no está presente
y, cuando la muerte está presente, nosotros ya no somos. El sabio ni rehusa la
vida ni le teme a la muerte; pues ni el vivir es para él una carga ni considera
que es un mal el no vivir. Decimos que el placer es el principio y culminación
de la vida feliz. Al placer, en efecto, reconocemos como el bien primero, a
nosotros connatural, de él partimos para toda elección y rechazo, y a él
llegamos juzgando todo bien con la sensación como norma. Y como este es el bien
primero y connatural, precisamente por ello no elegimos todos los placeres,
sino que hay ocasiones en que soslayamos muchos, cuando de ellos se sigue para
nosotros una molestia mayor.
EPICURO de Samos, Fragmento
551 Us. Vive oculto.
EPICURO de Samos. Fg.
221 Us. Vana es la palabra del filósofo que no alivia el sufrimiento
humano.
EPICURO de Samos. Máximas,
20. La mente que ha comprendido el razonamiento sobre la finalidad y límite
de la carne, y que ha disuelto los temores ante la eternidad, nos consigue una
vida perfecta. Y para nada necesitamos ya un tiempo infinito.
ERA, como César, un
marido para las mujeres y una mujer para los maridos (Raymond Chandler, El
sueño eterno)
ERASMO de Rotterdam.
Elogio de la locura, XXI. Sin mí [la Necedad] no habría sociedad
posible ni relaciones sólidas y agradables en la vida; sin mí, a la verdad, el
pueblo no soportaría largo tiempo a su príncipe, el señor a su criado, la
criada a su dueña, el discípulo a su preceptor, el amigo al amigo, la esposa a
su marido, el mesonero a su huésped, el compañero a su compañero, ni el
convidado al anfitrión; si no se engañaran mutuamente, se adularan unos a otros
y usaran de complacencia, frotándose recíprocamente con la miel de la necedad.
ERASMO DE ROTTERDAM. Elogio de la locura. ¡Cómo
si hubiera enemigos más encarnizados de la Iglesia que esos impíos pontífices,
que con su silencio contribuyen a olvidar a Cristo, y lo invocan para sus
granjerías, adulteran su enseñanza mediante interpretaciones forzadas y lo
inmolan con su escandalosa conducta!
ERASMO DE ROTTERDAM. Elogio de la locura. ¿Qué
sería la vida, y merecería recibir el nombre de vida, si faltara el placer?
ERASMO DE ROTTERDAM. Elogio de la locura. La
verdad posee cierta genuina virtud de agradar, si no hay en ella nada que
ofenda.
ERASMO DE ROTTERDAM. Elogio de la locura. Yo
hago que los que menos saben sean también los que menos se enojen. Y si no lo
creéis, ved que, cuando el adolescente crece y comienza a adquirir
conocimientos, ya por experiencia de las cosas, ya por el estudio de las
ciencias, continuamente se marchita la gracia de sus formas, languidece su
vivacidad, se enfría su donaire y desmaya su vigor. A medida que se aparta de
mí, vive cada vez menos, hasta que llega la enojosa vejez, tan molesta para los
demás como para uno mismo. (La locura)
ERASMO de Rotterdam.
Spongia adversus aspergines Hutteni. Amo la libertad; no quiero ni puedo
servir jamás a un partido.
ERCILLA, Alonso de. La
Araucana, XXVI. Quisiera ver la bola, mas no osaba
/ sin licencia del mago avecinarme; / mas él, que mis designios penetraba, /
teniendo voluntad de contentarme, / asido por la mano me acercaba, / y
comenzando él mesmo a señalarme, / el mundo me mostró como si fuera / en su
forma real y verdadera.
ES al corazón desesperado / la obstinación impenetrable escudo
(Fernando de Herrera)
ES inadmisible que un hombre deje huellas de su paso por la Tierra
(André Breton, Primer Manifiesto)
ES más difícil ceder una sola vez que no ceder jamás (Marguerite
Yourcenar)
ES preciso dejar que los
demás tengan razón pues eso les consuela de no tener otra cosa (André Gide, El
inmoralista)
ES tan corto el amor y es tan largo el olvido (Pablo Neruda)
ESENIN, Serguei. (Antes
de suicidarse). En esta vida no es nuevo morir, / pero vivir tampoco es
nada nuevo.
ESPAÑOL que vives a
oscuras / haz una hoguera para los curas (Popular, recogido por Valle en Baza
de espadas)
ESPARTACO. Todo hombre pierde cuando
muere, pero un hombre libre y un esclavo no pierden lo mismo. El libre pierde
el placer de vivir, el esclavo el sufrimiento. La muerte es la única liberación
para el esclavo. Por eso no la teme. Por eso, venceremos.
ESPINOSA, Pedro de. Salmo
a la perfección. ¿Quién te enseñó el perfil de la azucena?
ESQUILO,
Agamenón, 1299. Ya no navego por
el tiempo.
ESQUILO,
Agamenón, 1313. Voy a llorar
dentro del palacio mi muerte y la de Agamenón. ¡Basta de vivir!
ESQUILO,
Agamenón, 1322. Quiero decir unas
palabras o un fúnebre canto por mí misma: ante esta luz del sol, la última que
veo.
ESQUILO,
Agamenón, 177. Estableció con
fuerza de ley que se adquiera la sabiduría con el sufrimiento.
ESQUILO,
Agamenón, 458. Mi angustia espera
escuchar aún oculto por las tinieblas.
ESQUILO,
Agamenón, 928. Hay que estimar
hombre dichoso sólo al que ha acabado su vida con una grata prosperidad.
ESQUILO,
Las Coéforas, 1013. Ningún mortal
(puede) atravesar una vida libre de daño sin que lo pague.
ESQUILO,
Las Coéforas, 453. Haz entrar el
relato por los oídos hasta el fondo inmóvil de tu alma.
ESQUILO,
Las Euménides, 33. Yo profetizo
conforme el dios me va guiando.
ESQUILO,
Las Euménides, 338. Cualquiera de
ellos, incluso después de haber muerto, no queda libre del todo.
ESQUILO,
Las Euménides, 430. Prefieres
tener fama de justa a obrar con justicia.
ESQUILO,
Las Euménides, 527. No elogies ni
la vida sin control ni la sometida a tiranía. La deidad otorga victoria siempre
al término medio, pero lo demás lo conduce de manera diferente.
ESQUILO, Las
suplicantes. (Zeus) habla, y la obra sigue enseguida a su palabra.
ESQUILO, Los
persas. Aún en medio de los mayores males, conceded a vuestra alma el goce
que a diario se os ofrece en la vida.
ESQUILO, Los
persas. Ningún mortal lleve sus aspiraciones más allá de las fuerzas
humanas.
ESQUILO, Prometeo
encadenado, 518. Ni Zeus podría esquivar su destino.
ESQUILO, Prometeo
encadenado. Miradme encadenado al desgraciado dios / de Zeus al enemigo, al
que a los dioses / me convertí en odioso, a todos cuantos / al palacio de Zeus
tienen entrada, / por mi excesivo amor a los humanos.
ESQUILO,
Siete contra Tebas, 1010. Ha
muerto allí donde es bello para un joven morir.
ESQUILO,
Siete contra Tebas, 1032. Terrible
es la entraña común de donde nacimos, de mi infeliz madre y de mi desdichado
padre.
ESQUILO, Siete
contra Tebas. Cuando la carga de la felicidad ha pasado ya de la medida,
vuestras riquezas, oh mortales, presto serán lanzadas por la borda.
ESQUILO, Siete
contra Tebas. La sangre de los hombres es el vino de Ares.
ESTAMOS en un mundo que es menester pensar lo que pueden pensar de nosotros
para que hayan efecto nuestras palabras (Teresa de
Jesús, Fundaciones)
ESTAMOS hechos de palabras y las cosas también; porque
nosotros somos tan solo memoria y las y las cosas existen y son verdaderas
cuando se dejan vestir, mansas, del mundo de palabras (Palinuro de México)
ESTAMOS pasando por
tiempos difíciles, en que no se puede hablar ni callar sin peligro (Luis Vives)
ESTHER RABBA, 23,I. Si mi pueblo -dice Dios a los ángeles- deja de
proclamarme rey sobre la tierra, mi reino cesa también en el cielo.
EURÍPIDES, Bacantes.
Llévame, Bromio, llévame a las montañas que manan leche y miel.
EURÍPIDES, Cretenses,
Fg. 3. Y vistiendo túnicas inmaculadas, huyo / de la generación de los
mortales.
EURÍPIDES,
Helena, 1141. ¿Qué es dios y qué no es dios, o qué están en medio
de ambos términos?
EURÍPIDES, Polieidos,
Fg. 638. ¡Quién sabe si vivir no es morir, / y morir es vivir!
EVANGELIO DE EVA. Yo soy tú y tú eres yo; donde
quiera que estés, allí estoy yo. En todas las cosas estoy desparramado y de
cualquier sitio puedes recogerme, y, recogiéndome a mí, te recoges a ti mismo.
EVANGELIO DE
FELIPE, 53,
15-20. Pero la verdad nos arrastra hacia el mundo de los nombres, ya que es
imposible mostrarla sin nombres.
EVANGELIO DE JUAN, 20, 25. Si no veo en sus manos
la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto
mi mano en su costado, no creeré.
EVANGELIO
DE JUAN, 6, 68.
Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna.
EVANGELIO
DE JUAN, 8, 6.
Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra.
EVANGELIO DE LOS
EGIPCIOS. Dijo
el Salvador: ‘He venido a destruir las obras de la mujer. De la mujer, esto es,
de la concupiscencia; las obras de ella, esto es, la generación y la
corrupción.
EVANGELIO
DE LUCAS, 1,35.
El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su
sombra.
EVANGELIO DE
LUCAS, 10,18.
Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
EVANGELIO DE
LUCAS, 11, 34.
La lámpara de tu cuerpo es tu ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará
luminoso; pero si está enfermo, también tu cuerpo estará a oscuras.
EVANGELIO
DE LUCAS, 17,
21. El reino de Dios está en nosotros.
EVANGELIO DE
LUCAS, 7, 47.
Quedan perdonados sus muchos pecados, porque muestra mucho amor.
EVANGELIO DE
MATEO, 10, 34.
No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz,
sino espada.
EVANGELIO DE
MATEO, 17,2. Y
se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus
vestidos blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que
conversaban con él. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: ‘Señor, es
bueno estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para
Moisés y otra para Elías’.
EVANGELIO DE
MATEO, 6:
24-34. No os inquietéis por el día de mañana, que el mañana traerá su
inquietud. Bástele a cada día su propio mal.
EVANGELIO DE
NICODEMO (Actas
de Pilato). Dijo entonces Pilato: ¿Luego tú eres rey?’ Respondió Jesús: ‘Tú
dices que yo soy rey; para esto he nacido y he venido al mundo, para que todo
el que es de la verdad, oiga mi voz’. Díjole Pilato: ¿Qué es la verdad?’
Respondió Jesús: ‘La verdad proviene del cielo’. Dijo Pilato: ¿No hay verdad
sobre la tierra?’ Respondió Jesús a Pilato: ‘Estás viendo cómo son juzgados los
que dicen la verdad por los que ejercen el poder sobre la tierra’.
EVANGELIO DE
TOMÁS. Cuando
hagáis del varón y de la hembra una sola cosa, de forma que el varón no sea ya
varón ni la hembra sea ya hembra [.] entonces entraréis en el reino.
EVTUCHENKO, Evgueni.
¿Es importante lo que un hombre dice ser? Puedes llamarte cristiano y ser un
jesuita inquisidor, o ateo, y sin embargo, con tu familia o tus amigos, ser más
cristiano que el hipócrita que así se llama. ¿Por qué no es posible que por
debajo de todas las convicciones políticas aparezca un mismo código de paz,
salud, ilustración, cultura, libertad y amor?
EVTUCHENKO, Evgueni.
El milagro innecesario. Yo vagaba abrumado / por el terrible don de la
belleza
ÉXODO 3, 14. Dijo Dios a Moisés: “Yo soy el
que soy”. Y añadió: “Así dirás a los hijos de Israel: ‘Yo soy’ me ha enviado a
vosotros”.
ÉXODO 3, 2. El Ángel de Yahvéh se le
apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza
estaba ardiendo, pero que no se consumía.
ÉXODO 33, 20. Mi rostro no podrás verlo;
porque no puede verme el hombre y seguir viviendo.
EZEQUIEL 1,15-20. Miré entonces a los seres y vi
que había una rueda en el suelo, al lado de ellos, de los cuatro. El aspecto de
las ruedas era como el fulgor del crisólito. Tenían las cuatro la misma forma y
parecían dispuestas como si una rueda estuviera dentro de la otra. Avanzaban en
las cuatro direcciones y no se volvían al caminar. Su circunferencia parecía de
gran diámetro, mientras yo las miraba, y las llantas de las cuatro estaban llenas
de ojos, todo alrededor. Y cuando los seres avanzaban, avanzaban las ruedas
junto a ellos, y cuando los seres se elevaban del suelo, se elevaban las
ruedas. Donde el espíritu des hacía ir, allí iban, y las ruedas se elevaban
justamente con ellos, porque el espíritu de los seres estaba en las ruedas.
EZEQUIEL 2, 8 -
3,4. Abre la
boca y come lo que te voy a dar. Yo miré: una mano estaba tendida hacia mí, y
tenía dentro un libro enrollado. Lo desenrolló ante mi vista. Estaba escrito
por el anverso y por el reverso; había escrito. ‘Lamentaciones, gemidos y
ayes’. Y me dijo: ‘Hijo de hombre, come lo que se te ofrece; come este rollo y
ve luego a hablar a la casa de Israel’. Yo abrí mi boca y él me hizo comer el
rollo, y me dijo: ‘Hijo de hombre, aliméntate y sáciate de este rollo que yo te
doy’. Lo comí y fue en mi boca dulce como la miel.
FAULKNER, William. Discurso
de recepción del Premio Nobel. Creo que el hombre no sólo perdurará sino
que prevalecerá. Es inmortal no porque de todas las criaturas sea la única que
posee una voz inextinguible sino porque tiene un alma, un espíritu, capaz de
compasión y de sacrificio y de sufrimiento. El deber del poeta, del escritor,
es escribir sobre estas cosas.
FAULKNER, William. Humo.
Ese furioso deseo de hacer retroceder el tiempo un minuto siquiera, para
deshacer o completar algo cuando era ya demasiado tarde.
FECHNER, Gustav
Theodor. Sobre el problema del alma (en H. Corbin, Cuerpo.).
Estaba paseando al aire libre una hermosa mañana de primavera. El trigo
verdeaba, los pájaros cantaban, el rocío brillaba, y el humo ascendía; una luz
transfiguradora se posaba sobre todas las cosas; no era más que un pequeño
fragmento de la Tierra. y sin embargo la idea me
parecía no sólo tan bella, sino tan verdadera y evidente de que era un Ángel, y
un Ángel tan espléndido, tan fresco, tan parecido a una flor, y al mismo tiempo
tan firme y piadoso, que avanzaba por el Cielo. que me preguntaba cómo era
posible que los hombres hubieran estado tan ciegos para no ver en la Tierra mas
que una masa seca, y hubieran buscado a los Ángeles por arriba o al lado, en el
vacío del Cielo, sin encontrarlo en ninguna parte.
FECHNER, Gustav
Theodor. Zend Avesta (en Borges, Libro del cielo.). ¿No nos
permitirá la simple fe entrar un día en el Paraíso? ¿Pero de dónde llegan las
flores, las mariposas y los pájaros que hay en el jardín? Yo creo que del mismo
lugar de donde llegan los hombres. La muerte no sólo eleva al hombre a un plano
superior: eleva también a toda la interdependiente cadena de seres vivos. Me
parece una absurda interpretación de la doctrina de la inmortalidad aquella que
la restringe al hombre o, aún, a ciertos hombres intelectual o moralmente
desarrollados. En esta cuestión los pueblos más primitivos dan la mejor
respuesta. El habitante de Laponia sabe que hallará a su reno en el otro mundo,
y el samoyedo a su perro.
FELIPE, León. El
ciervo. Hombre. / No esperes más a nadie. / nadie
te aguarda ni te busca. / Fuiste. el aborto de un
sueño. / la semilla podrida de un sueño, que nunca
germinó.
FELIPE, León. Ganarás
la luz. Luz. / cuando mis lágrimas / te alcancen.
/ la función de mis ojos / ya no será llorar. / sino ver.
FELIPE, León. Versos
y oraciones de caminante, I. Sistema, poeta, sistema. / Empieza por contar
las piedras, / luego contarás las estrellas.
FELLINI, Federico. Yo creo que el arte es esto: la
posibilidad de transformar el fracaso en victoria, la tristeza en alegría. El
arte es el milagro.
FENOLLOSA, Ernest. El
carácter de la escritura china como medio poético. La poesía debe suministrar
lo que se dice y no meramente lo que se quiere decir. El significado abstracto
es poco intenso y la imaginación lo da todo.
FERNÁNDEZ DE
ANDRADA, Andrés. Epístola moral a Fabio. ¿Será que pueda ver que me
desvío / de la vida viviendo, y que está unida / la cauta muerte al simple
vivir mío?
FERNÁNDEZ DE
ANDRADA, Andrés. Epístola moral a Fabio. Antes que el tiempo muera en
nuestros brazos.
FERNÁNDEZ,
Macedonio. No toda es vigilia la de los ojos abiertos. En fin, quiero
decir que todo es lo que parece y esto ya es bastante y hasta total; y que es
un antojo irresponsable que haya algo más que el aparecerse a la conciencia.
FERRATER, Gabriel. By natural piety. Vull que m’ensenyis els indrets
/ que tens a la memòria, i conten / com has anat naixent (‘Deseo que me
muestres los lugares / que tienes en la memoria, y te cuentan / como fuiste
naciendo’)
FESTEJO lo esencial, festejo
tu presencia (Paul Éluard)
FEUERBACH, Ludwig. Principios
de la Filosofía del futuro. La filosofía del futuro tiene por misión
conducir a la filosofía del reino de las ‘almas desaparecidas’ al reino de las
almas encarnadas y vivas; de hacerla descender de la beatitud del pensamiento
divino, carente de necesidades, a la miseria humana.
FEUERBACH. El hombre adorna a Dios con los tesoros de su
propia intimidad.
FEUERBACH. La muerte es la muerte de la muerte.
FICHTE, Johann
Gottlieb, El destino del hombre. En la naturaleza hay una fuerza
pensante originaria, como hay una fuerza de crecimiento originaria.
FICHTE, Johann
Gottlieb, El destino del hombre. La naturaleza, en su totalidad, se hace
consciente en mí, pero del siguiente modo: elevándose de mi conciencia
individual y elevándome a la conciencia del ser universal, por medio del
principio de razón, es decir, concibiendo las condiciones, mediante las cuales
solamente puede ser posible tal figura, tal movimiento, tal pensamiento, cuales
son los que constituyen mi personalidad. El principio de razón es el paso de lo
particular, que es mi individualidad, a lo universal, que es lo que está fuera de
mí; el signo por el que se distinguen estas dos especies de pensamiento, es que
la primera es una intuición inmediata, y la segunda una deducción.
FICINO, Marsilio. Comentario
al ‘Banquete’ de Platón, II, 9. Y si sólo el ojo percibe, sólo él se
deleita. Por tanto, solamente el ojo del cuerpo goza de la belleza. Y siendo el
amor nada más que puro deseo de goce de la belleza, que sólo se capta por los
ojos, el amante del cuerpo sólo se contenta con su vista.
FICINO, Marsilio. Teología
platónica. Nuestra alma algún día será capaz de llegar a serlo todo, en
cierto modo, e incluso llegar a ser un dios.
FILÓN DE ALEJANDRÍA, De
Decálogo, 105. (en J. Daniélou, Ensayo sobre
Filón de Alejandría). El espíritu se representa a Dios creando el mundo
como en un espejo.
FILÓN
DE ALEJANDRÍA, De migratione Abrahae, 2. (en J.
Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). He aquí lo que significa la palabra de Dios a Abraham:
Sal de tu tierra, de tu familia y de la casa de tu padre. Sal de tu envoltura
terrestre, de la prisión manchada de tu cuerpo, de los placeres y de las
pasiones que te tienen aprisionado a él. Sal también de la parentela de tus
sentidos: te has prestado a ellos y te has convertido en posesión de aquellos a
quienes te has prestado, perdiéndote a ti mismo. Sal, finalmente, del discurso,
ante el temor de que, apasionado por la hermosura de las palabras, te hagas
extraño a la hermosura de las realidades significadas por las palabras.
FILÓN
DE ALEJANDRÍA, De migratione Abrahae, 34. (en
J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). No me avergonzaré de confesar lo que me sucede con
frecuencia. A veces, cuando quiero ponerme a escribir a mi aire sobre un tema
de filosofía, encuentro mi espíritu seco y estéril y renuncio a mi propósito,
condenando mi presunción y loando a quien puede abrir y cerrar mi espíritu. A
veces, por el contrario, llego vacío y de repente me encuentro inundado: los
pensamientos me llueven invisiblemente desde arriba, de tal suerte que me
encuentro arrebatado por una inspiración divina, y ya no me doy cuenta de dónde
estoy, quien soy, con quién estoy, lo que digo, lo que escribo. Pero veo las
cosas como si estuvieran delante de mis ojos.
FILÓN
DE ALEJANDRÍA, De posteritate Caini, 13-15 (en J. Daniélou, Ensayo
sobre Filón de Alejandría). Así es como
el alma amiga de Dios, cuando busca lo que es el Ser en su esencia desemboca en
una búsqueda invisible y sin forma. Y de ahí es de donde le viene el mayor de
los bienes, a saber, el que comprenda que el Ser de Dios es incomprehensible a
toda criatura y el que vea precisamente que es invisible.
FILÓN
DE ALEJANDRÍA, Legum Allegoriarum, II, 62. (en
J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría). Frente al verdadero y único Dios no hay nada tan
vergonzoso, a mi entender, que creer que soy yo quien piensa y yo quien siente.
FILÓN
DE ALEJANDRÍA, Quis rerum divinarum heres sit, 264. (en
J. Daniélou, Ensayo sobre Filón de Alejandría), Mientras brilla nuestro
espíritu, desparramando por toda el alma la luz del mediodía, estando en
nosotros, no estamos inspirados pero cuando esa luz se eclipsa, se cierne sobre
nosotros el éxtasis divino y la locura inspirada. Cuando brilla la luz divina,
decrece la luz humana; y cuando ésta decrece, aquella aumenta. Esto es lo que
le sucede a la raza profética. Cuando hace su presencia el pneuma
divino, sale de nosotros el espíritu. Y cuando se aleja, retorna nuevamente.
Porque no está permitido que lo divino y lo humano cohabiten.
FILOSTRATO, Vida
de Apolonio, II, 30. (Los brahamanes son) hombres hábiles y conocedores de
la naturaleza, examinan los espíritus de los hombres igual que las imágenes en
un espejo.
FISCHER, Ernst. La
necesidad del arte. El hombre se rebela contra el hecho de tener que
consumirse dentro de los límites de su propia vida, dentro de los límites
transitorios y causales de su propia personalidad. Quiere referirse a algo
superior al yo, algo situado fuera de él pero, al mismo tiempo, esencial para
él. Quiere absorber el mundo circundante, incorporarlo a su personalidad,
extender su yo inquisitivo y hambriento de mundo por los ámbitos de la ciencia
y la tecnología hasta alcanzar las más remotas constelaciones y penetrar en los
más profundos secretos del átomo; quiere con el arte unir su yo limitado a una
existencia comunitaria; quiere convertir en social su individualidad.
FITZGERALD, Francis Scott. No hay nada que hacer, pero
hay que seguir haciendo.
FITZGERALD, Scott. A
este lado del paraíso. Nunca llegaré
a ser poeta. No soy bastante sensual; sólo me parecen bellas unas pocas cosas
obvias: mujeres, tardes de primavera, música de noche, el mar, no soy capaz de
comprender cosas más sutiles como: ‘las trompetas que tocan a plata’.
FLAUBERT, Gustave. L´education sentimentale. Elle
était le point lumineux où l’emsamble des choses convergeait, - et, bercé par
le mouvement de la voiture, les paupières à demi closes, le regard dans les
nuages, il s’abandonnait à une joie rêveusse et infinie. (‘Ella era el punto luminoso en
donde la conjunción de las cosas se reunía, -y, mecida por el movimiento del
coche, semicerrados los párpados, perdida en las nubes la mirada, se abandonaba
a una ensoñación dichosa e infinita’).
FLAUBERT, Gustave. La
tentación de San Antonio. Antonio.- ¿Quién
eres tú entonces Hilarión.- Mi reino tiene las dimensiones del universo
y mis deseos no tienen límites.Mi ocupación constante es la de liberar a los
espíritus y sopesar los mundos, todo lo cual suelo hacerlo sin odio, sin
piedad, sin amor, y sin Dios. Se me acostumbra a conocer con el nombre de
Ciencia. Antonio.- ¡En tal caso no puedes ser
otro que. el Diablo Hilarión.- ¿Quieres que te
lo demuestre?
FLAUBERT, Gustave. Madame
Bovary, II, 12. Tenía esa indescriptible belleza que es resultado de la
alegría, del entusiasmo, del éxito, y que no es otra cosa que la armonización
del temperamento con las circunstancias.
FLAUBERT, Gustave. Madame Bovary, II, 7. Sueños que se forja la mente
sobre lo que nunca más ha de volver; laxitud que, ante lo inevitable, se
apodera de nosotros; dolor, en fin, producido por el brusco interrumpirse de lo
cotidiano, por la súbita cesación de una vibración prolongada. eso era todo.
FLAUBERT, Gustave. Madame Bovary, III, 6. Pero una infinitud de pasiones
puede encerrarse en un minuto, lo mismo que una muchedumbre en un breve
espacio.
FLAUBERT. He llorado al oír melodramas que no vallan
dos cuartos, mientras que Goethe no ha humedecido mis ojos sino por la
admiración.
FLAUBERT. Un hombre juzgando a otro es un espectáculo
que me haría morir de risa si no me diera lástima.
FOIX, J. V. Carta a Joan Salvat-Papasseit. En los frescores del silencio,
más allá de la palabra antigua, de la imagen nueva o de la imagen obstrusa, tú
y yo, y tal vez otros que nos acompañan y a los cuales no conocemos, somos
testigos del prodigio: el paso del instante con fulgores de eternidad. Ni lo
tuyo ni lo mío; ni el pasado ni el futuro, ni la secta ni la escuela, ni lo
irreal ni lo racional, ni el dogma ni el libre pensamiento, ni lo claro ni lo
oscuro son ya entidades en pugna. Todo lo absorbe el punto con profundidades de
absoluto, que es la suprema realidad que los poetas se esfuerzan en descubrir y
que anhelan transcribir.
FOIX, J. V. On he déixat les claus. I un mot, el Mot, era el parlar comú. (‘Y una
palabra, la Palabra, era el hablar común’).
FOIX, J. V. Sol,
i de dol. Amb cants obscurs els cels obscurs exalç / i els estels
sense nom, l’ ombra i el faig / que el son encén. (‘Con oscuros cantos ensalzo un
cielo oscuro / y astros innominados, las sombras y las hayas /que el sueño
enciende’).
FOIX, J. V. Sol, i de dol. Sol, sóc etern. M’ és present el paisatge
/ de fa mil anys, l´estrany no m’ és estrany: / jo m’ hi sent nat; i en desert
sense estany / / o en tuc de neu, jo retrob el paratge / on ja vaguí, i, de
Déu, el parany / per heure’m tot. O del diable engany. (‘Solo, yo soy eterno. Ante mí, los
paisajes / de mil años atrás. No me parece extraño / lo extraño: en ello me
siento haber nacido. / / Y en desierto sin agua o en un pico sin nieve, /
vuelvo a hallar el paraje que conozco. Y la trampa / de Dios para ganarme. O el
engaño del diablo’).
FOLIGNO, Beata
Ángela de. Libro de la experiencia . Cierta vez, mi alma fue elevada y vi a Dios con
una claridad y una plenitud que nunca había conocido hasta tal punto, de una
forma tan plena. Y no vi allí ningún amor. Perdí entonces ese amor que llevaba
en mi; fui hecha el no-amor. Y, en seguida, después de esto, le vi entre
tinieblas.
FOLIGNO, Beata
Ángela de. Libro de la experiencia . Me sucedió entonces, según la voluntad de Dios,
que mi madre muriese, que era para mi un gran
obstáculo, después mi marido murió y todos mis hijos le siguieron en poco
tiempo. Yo había avanzado por la vía de la que he hablado y había pedido a Dios
que muriesen, de modo que su muerte me fue un gran consuelo.
FONTENELLE. Es singular la condición del hombre. Ha
nacido para aspirar a todo y no disfrutar de nada, para andar siempre y no
llegar a ninguna parte.
FORD MADOX FORD. El buen soldado. ¿Quién en
este mundo conoce algo sobre el corazón de los demás o sobre el suyo?
FORD MADOX FORD. El buen soldado. Dígase lo que
se diga sobre las relaciones entre los sexos, no hay un hombre que ame a una
mujer que no desee ir a ella para renovar su propio valor, para resolver sus
propias dificultades. Y ese será el venero auténtico de su deseo. Todos tenemos
miedo, estamos solos, necesitamos recibir del exterior nuestro derecho a
existir.
FORD MADOX FORD. El buen soldado. En todas las
relaciones matrimoniales existe, creo yo, un factor constante, un deseo de
engañar a la persona con quien uno vive sobre alguna debilidad oculta en el
propio carácter o en la propia actuación. Pues es intolerable vivir constantemente
con un ser humano que perciba las más pequeñas de nuestras mezquindades.
FORD MADOX FORD. El buen soldado. Si todo es
tan nebuloso en un asunto tan elemental como lo es la moral sexual, ¿qué podrá
guiarnos en la moral más sutil que rige los otros contactos, asociaciones y
actividades personales? ¿0 es que deberíamos actuar sólo en obediencia a
nuestros instintos? Todo es aquí oscuridad.
FORD, John. Es en la forma de contar la historia, en
la puesta en escena, donde un cineasta puede definirse. Las situaciones no son
más que un punto de partida. Es preciso sobrepasarlas.
FORD, John. Me gusta dejar a los actores‑a la
altura de la mirada de los espectadores. Me gusta poder ver en la pantalla los
ojos de las personas.
FORD, John. Siempre que tenía que hablar de mí mismo
me pareció que era demasiado pronto. Mis experiencias no estaban
suficientemente lejanas. Por eso me gusta más hablar de lo que otros han vivido
antes que yo. También he preferido hacer películas que sucedían en una época
anterior a la mía. Rara vez echo de menos lo que he vivido por mi mismo, pero
siento una gran nostalgia por las cosas que nunca he podido hacer y por los
lugares donde no he estado nunca.
FORD, John. Soy irlandés de origen, pero de cultura
Western. Lo que me interesa es el folklore del Oeste, mostrar lo real, casi
documentalmente. He sido cowboy. Me gusta el aire libre, los grandes espacios.
El sexo, la obscenidad, los degenerados, esas cosas no me interesan.
FOUCAULT, Michel. Las
palabras y las cosas, X. El hombre es una invención cuya fecha reciente
muestra con suma facilidad la arqueología de nuestro pensamiento. Y quizá
también su próximo fin.
FOUCAULT, Michel. Microfísica
del poder (‘Nietzsche, la Genealogía, la Historia’). El origen está siempre
antes de la caída, antes del cuerpo, antes del mundo y del tiempo; está del
lado de los dioses, y al narrarlo se canta siempre una teogonía.
FOUQUÉ, Barón de la
Motte. Ondina. Ya sabes que no tiene alma, que es un simple espejo que
refleja los objetos exteriores.
FRANCE, Anatole. El
jardín de Epicuro, 4. La atracción del peligro es el fondo de todas las
pasiones profundas. No hay voluptuosidad sin vértigo. El placer mezclado con la
inquietud embriagadora.
FRANKLIN, Benjamín. El
libro del hombre de bien. Somos espíritus. El prestársenos cuerpos mientras
pueden procurarnos placeres, ayudarnos a desenvolver nuestra inteligencia, o
hacer bien a los compañeros de nuestro viaje en la tierra, es un acto de la
bondad y de la complacencia de Dios. Cuando los cuerpos se hacen inútiles para
facilitarnos estos servicios; cuando, en vez del placer, no nos causan más que
pena; cuando, en lugar de servirnos de auxilio, son una carga y no llenan el
objeto para que nos los dieron, también es la benevolencia y la bondad la que
ha provisto el medio de desembarazarnos de ellos. Este medio es la muerte.
FRAZER, James G. La
rama dorada, XXII. Incapaz de diferenciar claramente entre palabras y
objetos, el salvaje imagina, por lo general, que el eslabón entre un nombre y
el sujeto u objeto denominado no es una mera asociación arbitraria e
ideológica, sino un verdadero y sustancial vínculo que une a los dos de tal
modo que la magia puede actuar sobre una persona tan fácilmente por intermedio
de su nombre como por medio de su pelo, sus uñas o cualquiera otra parte
material de su persona.
FREUD, Sigmund. Aportaciones
a la psicología de la vida cotidiana. Los sujetos a los que les ocurre tal
cosa, si aman no desean y si desean no aman.
FREUD, Sigmund. El
malestar en la cultura. Partiendo de ciertas especulaciones sobre el origen
de la vida y sobre determinados paralelismos biológicos, deduje que además del
instinto que tiende a conservar la materia viva y a condensarla en unidades
cada vez mayores, debía existir otro, antagónico a aquél, que tendiese a
disolver estas unidades y a retornarlas al estado primitivo, inorgánico. De
modo que, además del de Eros habría un instinto de muerte; los fenómenos
vitales podrían ser explicados por la interacción y antagonismo de ambos.
FRIDA KAHLO, Diario. Espero alegre la salida... y espero no volver jamás.
FROMM, Erich, El
miedo a la libertad. El derecho de expresar nuestros pensamientos tiene
algún sentido tan sólo si somos capaces de tener pensamientos propios.
FROMM, Erich. El
arte de amar, II. La necesidad más profunda del hombre es, entonces, la
necesidad de superar su separatidad, de abandonar la prisión de su soledad.
FROMM, Erich. El
lenguaje olvidado, II. El lenguaje del símbolo universal es, en verdad, la
única lengua común que produjo la especie humana, lenguaje que olvidó antes de
que lograra elaborar un lenguaje convencional universal.
FROMM, Erich. El
miedo a la libertad. El hombre vive bajo la ilusión de saber lo que quiere,
cuando, en realidad, desea únicamente lo que se supone ha de desear. Para
aceptar esta afirmación es menester darse cuenta de saber que lo que uno
realmente quiere no es cosa tan fácil como algunos creen, sino que representa
uno de los problemas más complejos que enfrentan al ser humano. Es una tarea
que tratamos de eludir con nuestras fuerzas, aceptando fines ya hechos como si
fueran fruto de nuestro propio querer. El hombre moderno está dispuesto a
afrontar graves peligros para lograr los propósitos que se suponen sean suyos,
pero que teme profundamente asumir el riesgo y la responsabilidad de forjarse
sus propios fines. A menudo se considera la intensidad de la actividad como una
prueba del carácter autodeterminado de la acción, pero ya sabemos que esa
conducta bien podría ser menos espontánea que la de una persona hipnotizada o
de un actor.
FROMM, Erich. El
miedo a la libertad. Sólo existe un significado de la vida: el acto mismo
de vivir.
FUENTES, Carlos. Diana. No hay peor servidumbre
que la esperanza de ser feliz.
FUENTES, Carlos. La ficción es más cierta que la vida.
FUERT cosa es e dura consejar a señor (Libro de
Alexandre)
FUMAS negro? –Sí, boana (Eugenio en RNE, 25-11-80)
GADAMER, Hans-Georg.
El estado oculto de la salud. El misterio de la salud se mantiene
oculto. Este estado oculto contribuye a preservarla y reside en la capacidad de
olvidar. Una de las grandes fuerzas curativas de la vida es la posibilidad de
sucumbir, cada noche, al sueño reparardor que permite el olvido.
GADAMER, Hans-Georg.
La actualidad de lo bello. El auténtico enigma que el arte nos presenta
es justamente la simultaneidad de presente y pasado.
GALILEO GALILEI, El
ensayador. Pienso que estos sabores, olores, colores, etc, por parte del
sujeto en el que parecen que residen, no son más que nombres y tienen
únicamente su residencia en el cuerpo sensitivo, de manera que eliminado el
animal sensitivo, se eliminarán todas esas cualidades.
GAMONEDA, Antonio. El
cuerpo de los símbolos (‘Poesía en la perspectiva de la muerte’). Incluso
técnicamente, la poesía no sería posible -no existiría- si no supiésemos que
vamos a morir.
GAMONEDA, Antonio. Entrevista
a A. G. (Hablar/Falar de poesía, nº 1). Yo no sé lo que pienso hasta que no
me lo dicen mis propias palabras.
GAMONEDA,
Antonio. Entrevista en Babelia ( ‘El País’,
23.08.2003). La poesía no es literatura. la literatura es una creación magnífica que reconocemos en
la ficción, pero la poesía es una realidad por sí misma.
GAMONEDA,
Antonio. Entrevista en Babelia ( ‘El País’,
23.08.2003). La poesía, incluso
técnicamente, es un arte de la memoria. No podríamos temporalizar ni crear un
ritmo si no tuviéramos una noción de tiempo incorporada a la expresión poética,
pero nuestra memoria es siempre conciencia de pérdida. Tenemos memoria de lo
que ya no está con nosotros. Y si esto es así, la memoria nos proporciona
instantáneamente la noción de nuestro curso hacia la muerte. Lo queramos o no,
toda poesía se escribe desde esta perspectiva, siempre.
GAMONEDA, Antonio. Memoria
de Valente (ABC, ‘Cultural’, 11.11.2000). La poesía es una pasión
indiscernible de la vida y la muerte; es un hecho estético, sí, pero, más aún, es
una realidad existencial (y si no lo es no se trata de poesía); una
realidad que abre el conocimiento de lo que, siendo también real, es
desconocido e incomunicable fuera de la poesía. La poesía no es literatura.
GANDHI, Mahatma. Todos
los hombres son hermanos. Mientras no haya descubierto la verdad absoluta,
tendré que seguir siendo fiel a la verdad relativa, tal como se me presenta.
GANIVET, Ángel. Granada
la bella, VIII. Las observaciones menudas son las que descubren el alma de
las naciones, porque en los grandes hechos rigen leyes que son aplicables a
todos. Cuando se nota con más vigor la fuerza del hecho pequeño,
característico, como revelador de lo íntimo de las grandes cosas, es cuando
mediante él se confirma un concepto ya admitido y demostrado.
GANIVET, Ángel. Granada
la bella. Donde no hay cerrojos que
quebrantar, ni balcones que escalar, ni terceras personas que sobornar, ni
vigilancia que burlar, no puede vivir Don Juan Tenorio.
GARCÍA LORCA,
Federico. Libro de poemas. Hoy siento en el corazón / un vago temblor de
estrellas.
GARCIA MÁRQUEZ. Cien años de soledad. El
secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.
GARCÍA
MORENTE, Manuel. El “hecho extraordinario”. Volví la cara hacia el interior de la habitación y me
quedé petrificado. Allí estaba Él. Yo no lo veía, yo no lo oía, yo no lo
tocaba. Pero Él estaba allí. No sé cuánto tiempo permanecí inmóvil y como
hipnotizado ante su presencia. Sí sé que no me atrevía a moverme y que hubiera
deseado que todo aquello –Él allí- durara eternamente, porque su presencia me
inundaba de tal y tan íntimo gozo, que nada es comparable al deleite
sobrehumano que yo sentía. Era como una suspensión de todo lo que en el cuerpo
pesa y gravita, una sutileza tan delicada de toda mi materia, que dijérase no
tenía corporeidad, como si yo todo hubiese sido transformado en un suspiro o
céfiro o hálito. Era una caricia infinitamente suave, impalpable, incorpórea,
que emanaba de Él y que me envolvía y me sustentaba en vilo, como la madre que
tiene en sus manos al niño. Pero sin ninguna sensación concreta de tacto.
GARCÍA, Manolo. Somos levedad.
Porque sé que la fe es creer / en algún dios aunque no exista. / O existir aunque ese dios / a veces no crea
en ti.
GARCÍA-SABELL,
Domingo. Paseo alrededor de la muerte. El misterio del espíritu es inmenso. Pero no es menor el del cuerpo.
GARCILASO DE LA
VEGA, Soneto XIII. Que con llorarla crezca cada día / la causa y la
razón por que lloraba.
GARCILASO DE LA
VEGA, Soneto XXXII. Mi lengua va por do el dolor la guía.
GAUGIN, Paul. Carta a Strinberg. Si nuestra vida está enferma también ha de estarlo
nuestro arte; y sólo podemos devolverle la salud empezando de nuevo, como niños
o como salvajes.
GAUGIN, Paul. La
tierra, he aquí nuestra animalidad.
GAUTIER,
Théophile. La muerta enamorada. Y los tablones retumbaron con un ruido
sordo y sonoro, con ese terrible ruido que produce la nada cuando se la toca.
GAYA, Ramón. Velázquez,
pájaro solitario. Ante la presencia carnal de algunas obras he sentido
siempre que existe un más allá natural del arte, un no-arte, un no-arte ya;
pero crecido, como tantos, en la moderna idolatría de un arte en sí, me
resultaba muy difícil aceptar, como otra materia, lo que parece
incontestablemente pintura, escultura y escritura.
GÉNESIS 3:22. Y dijo Yahvé Dios. ‘he aquí
que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del
mal; ahora pues, no vaya a extender su mano para que tome todavía del árbol de
la vida y comiendo de él viva para siempre’.
GÉNESIS 32, 31. Jacob llamó a aquel lugar
Penuel, pues (se dijo): ‘He visto a Dios cara a cara, y no he muerto’.
GÉNESIS 4:13. Cualquiera que mate a Caín lo
pagará siete veces.
GÉNESIS 6,4. Los nefilim existían en la
tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se
unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los
héroes de la antigüedad, hombres famosos.
GEORGE, Stefan. El
año del alma. Cogía sin temblar las flores del abismo
GEORGE, Stefan. El
que la vida se mantenga abierta es obra de un hechizo únicamente.
GEORGEL, Ana María (atribuido
a ella; acusada de trato con el Demonio, s. XIV). Nos ha dicho, además, que
éste combate entre Dios y el Diablo duraba desde la eternidad, y durará sin
fin.
GIBRAN, Khalil. El
Profeta. La belleza es la vida cuando la vida levanta el velo de su rostro
sagrado, pero vosotros sois la vida y vosotros sois el velo.
GIBRAN, Khalil. El
Profeta. Solamente cuando bebáis del río del silencio cantaréis realmente.
GIBRAN, Khalil. El
Profeta. Vuestros hijos no son vuestros hijos: son los hijos y las hijas de
las ansias de vida que siente la misma vida.
GIDE, André. Los alimentos terrestres. Cada novedad debe encontrarnos
siempre completamente disponibles.
GIDE, André. Los
monederos falsos. (Dios) nos envía tentaciones a las que Él sabe que no
podemos resistir; y cuando nos resistimos, a pesar de todo, se venga de
nosotros aún más. ¿Por qué nos guarda ese rencor?
GIDE, André. Paludes. On ne sort pas; c’est un tort. D’ailleurs on
ne peut pas sortir; mais c’est parce qu’on ne sort pas. (‘No se sale, es un sinsentido.
Por otra parte no es posible salir; pero es porque no se sale’).
GIL
Y CARRASCO, Enrique, El señor de Bembibre. ¿Quién podía adivinar lo que el porvenir aguardaba en
los pliegues oscuros de su manto?
GIL, Ricardo. Tristitia
rerum. Ha mentido el cristal.
GILBERT, William. De
magnete, XII. La fuerza magnética está animada o imita al alma; en muchos
aspectos sobrepasa al alma humana mientras está unida a su cuerpo orgánico.
GILGAMESH,
Epopeya de. Tabla
I. Su rostro era el de un hombre que
llega de muy lejos.
GILGAMESH,
Epopeya de. Tabla
III. ¿Por qué has dado a mi hijo Gilgamesh un corazón sin reposo?
GILGAMESH,
Epopeya de. Tabla
III. Los hombres tienen contados sus
días; todo cuanto hacen no es más que viento.
GILGAMESH,
Epopeya de. Tabla
VIII. Tienes el rostro inmóvil y no me
oyes.
GILGAMESH,
Epopeya de. Tabla
XI. ¡Contempla al héroe que busca la inmortalidad! El sueño, como niebla
furiosa, lo ha envuelto.
GILGAMESH,
Epopeya de. Tabla
XI. ¿Qué voy a hacer, Utnapishtim? ¿A dónde iré ahora que el despojador se
apodera de mi (cuerpo)? En mi alcoba acecha la muerte. ¡Vaya donde vaya, allá
está la muerte!
GIMÉNEZ CABALLERO,
Ernesto. Declaración a ‘Interviú’, 10.08.78 . Yo divido a la humanidad
aceptando su propia división. Los de derechas son los conservadores que han
logrado poseer algo y tratan de retenerlo con uñas y dientes, y mucha policía y
muchos generales y bendiciones. Los de izquierda o revolucionarios son los que
no han logrado ser aún conservadores.
GIMÉNEZ CABALLERO,
Ernesto. Yo, inspector de alcantarillas (‘Lectura oblicua’). Un deseo oblicuo. Una satisfacción oblicua. Una mujer
oblicua. Un yo que era un tú. Un sur que era un norte. Una
dislocación de puntos cardinales. Una cara, en cruz. Un haz en un envés. Eso.
Un cartel indistinto y equívoco de gran ciudad: una lectura oblicua.
GIMFERRER, Pere. Entrevista
(ABC, 8.05.98). Yo también [como Maiakovsky], mientras camino, me voy
formando un ritmo en la cabeza, y de ahí salen las palabras.
GINZBURG,
Natalia. Las pequeñas virtudes (‘Las relaciones humanas’). No habíamos comprendido lo irreparable que es, lo sin
remedio que es la muerte; somos adultos por todas las mudas respuestas, por
todo el mudo perdón de los muertos que llevamos dentro. Somos adultos por ese
breve momento que un día nos ha tocado vivir, cuando hemos mirado como por
última vez todas las cosas de la tierra, y hemos renunciado a poseerlas.
GINZBURG, Natalia. Las pequeñas virtudes. En
relación con la educación de los hijos, pienso que se les debe enseñar, no las
pequeñas virtudes, sino las grandes, No el ahorro, sino la generosidad y la
indiferencia respecto al dinero; no la prudencia, sino el valor y el desprecio
del peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor a la verdad; no la
diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo del éxito,
sino el deseo de ser y de saber.
GINZBURG, Natalia. Querido Miguel, XXV. En casa de tu madre hace un frío negro.
GINZBURG, Natalia. Querido Miguel,
XXXII. A mí me atrae la tristeza. Me
atrae la tristeza todavía más que la inteligencia.
GODARD, Jean Luc. Los travellings son una cuestión de
moral.
GODARD, Jean‑Luc. A bout
de souffle. No sé si estoy triste
porque no soy libre, o no soy libre porque estoy triste.
GODARD, Jean‑Luc. En cada plano, una idea.
GOETHE, Johann
Wolfgang von. (Últimas palabras en el lecho de muerte). Luz, más luz
GOETHE, Johann
Wolfgang von. Conversaciones con Eckermann, 15.04.1829. A lo más alto
que un ser humano puede llegar es a la maravilla.
GOETHE,
Johann Wolfgang von. Esbozo de una teoría de los colores, V, 751 Qué difícil es no poner el signo en lugar de la cosa,
tener la esencia siempre presente ante uno, y no matarla mediante la palabra.
GOETHE, Johann
Wolfgang von. Esbozo de una teoría de los colores. Son los colores actos
de la luz. Por medio de ellos place a la Naturaleza revelarse de un modo
especial al sentido de la visión. Para el hombre atento no está la Naturaleza
muerta ni muda en parte alguna.
GOETHE, Johann
Wolfgang von. Fausto, Primera Parte, I, 3. Yo soy el espíritu que
siempre niega. Y con razón, pues todo cuanto existe es digno de irse al fondo;
por lo que sería mejor que nada hubiese. De suerte, pues, que todo eso que
llamáis pecado, destrucción, en una palabra: el mal, es mi verdadero elemento.
GOETHE,
Johann Wolfgang von. Fausto, Primera Parte, I, 4. Gris es toda teoría, mi caro amigo, y verde el áureo
árbol de la vida.
GOETHE, Johann
Wolfgang von. Fausto, Segunda Parte, I, 5. Fausto: ¿Qué camino hay que seguir Mefistófeles: Ninguno. Lo
no hollado, lo no pisado nunca; un camino hacia lo no explorado ni explorable.
¿Estás dispuesto.? No hay que forzar cerraduras ni
descorrer cerrojos; soledades te habrán de llevar de uno a otro lado. ¿Tienes
tú idea de yermo y soledad?
GOETHE,
Johann Wolfgang von. Fausto, Segunda parte, I, 6. Yo en tu Nada espero
hallar el todo.
GOETHE,
Johann Wolfgang von. Fausto, Segunda Parte, I, I. Difícil es lo fácil.
GOETHE, Johann Wolfgang von. Importante progreso.
(en ‘Goethe y la ciencia’). El hombre sólo se conoce a
sí mismo en tanto que conoce el mundo, que sólo lo percibe en sí, y él sólo se
percibe en él. cada nuevo objeto, bien contemplado,
abre un nuevo órgano en nosotros.
GOETHE, Johann Wolfgang von. Máximas, 199. Lo particular se halla
eternamente sujeto a lo universal; lo universal tiene que someterse eternamente
a lo particular.
GOETHE, Johann Wolfgang von. Máximas, 488. No se busque nada detrás de los fenómenos: ellos
mismos son la teoría.
GOETHE,
Johann Wolfgang von. Planteada la intención (en ‘Goethe y la ciencia’). Todo ser vivo no es un individuo, sino una pluralidad;
incluso si se nos presenta como un individuo, sigue siendo una acumulación de
seres vivos autónomos.
GOETHE, Johann
Wolfgang von. Teoría de la naturaleza, II. Llamamos bello a un ser
perfectamente organizado cuando, al contemplarlo, podemos pensar que le es
posible un múltiple y libre uso de todos sus miembros apenas él lo quiera; y
que el más alto sentimiento de la belleza está ligado al sentimiento de la
confianza y de la esperanza.
GOETHE. El Dolor sigue al Amor. ¿Quién te consolará,
corazón angustiado, tú que lo has perdido todo? ¿Dónde están ahora las horas de
placer, que huyeron vertiginosamente? ¡Fue en vano que tú conocieras la
Belleza!
GOETHE. Fausto. Soy una parte de esa fuerza que
siempre quiere el mal y sólo obra el bien.
GOETHE. La vida nos enseña a ser menos rigurosos con
los demás que con nosotros mismos.
GOETHE. Las afinidades electivas. Así, todos
juntos, cada uno a su manera, siguen viviendo la vida cotidiana, con o sin
reflexión; todo parece seguir su curso habitual, del mismo modo que, incluso en
los casos extremos en los que todo está en juego, se sigue viviendo como si no
pasara nada.
GOETHE. Ningún placer es pasajero.
GOETHE. Todo lo cercano se aleja.
GOGOL, Nicolás. Carta
a Joukovski, 10.1.1848. El arte nos reconcilia con la vida. El arte es la
introducción en el alma del orden y de la armonía, y no de la turbación y del
desorden. Si el artista no realiza el milagro de transformar el alma del
espectador en amor y en perdón, su arte no es más que una pasión pasajera.
GÓNGORA, Luis de. De
un caminante enfermo. En tenebrosa noche, con pie incierto.
GORGIAS de Leontini,
90,2. Yo creo que si alguno pidiera a todos los hombres que reunieran en
un punto todo cuanto uno estima por inconveniente y luego pidiera de nuevo que
retirara de aquel montón cada cual lo que estima por conveniente, de seguro que
no quedaría allí ningún trozo, sino que todo habría quedado repartido entre
ellos.
GORKI, Máximo. La
madre. A las gentes les está reservado aún mucho dolor, aún les sacarán
mucha sangre, pero todo el dolor y toda mi sangre valen poco para pagar lo que
yo poseo en mi pecho, en mi cerebro. Yo soy rico, como una estrella lo es con
sus rayos. Todo lo soportaré, lo sufriré todo; porque llevo dentro de mí un
gozo que nadie ni nada matará nunca! ¡En este gozo
está mi fuerza!
GOROSTIZA, José. Notas
sobre poesía. La poesía, para mí, es una investigación de ciertas esencias
-el amor, la vida, la muerte, Dios- que se produce en un esfuerzo por
quebrantar el lenguaje de tal manera que, haciéndolo más transparente, se pueda
ver a través de él dentro de esas esencias.
GOURMONT, Remy de. Física
del amor, IV. El feminismo reina en
la naturaleza, sobre todo en las especies inferiores y entre los insectos.
Solamente en la serie de los mamíferos y en ciertos grupos de aves, el macho es
igual o superior a la hembra. Diríase que ha conquistado lentamente un elevado
lugar que la naturaleza no le destinaba. Y es posible que libre de todo
cuidado, una vez realizada la fecundación, haya tenido más tiempo que la hembra
para cultivar su fuerza.
GOURMONT, Remy de. Física
del amor, VII. El macho es un accidente; la hembra hubiera bastado.
GRACIÁN, Baltasar. Agudeza
y arte de ingenio, II. No se contenta el ingenio con la verdad, como el
juicio, sino que aspira a la hermosura.
GRACIÁN, Baltasar. Agudeza
y arte de ingenio, LX. Son las voces lo que las hojas en el árbol, y los conceptos
el fruto.
GRACIÁN, Baltasar. El
Criticón, I, 2. Entramos todos en el mundo con los ojos del ánimo cerrado,
y cuando los abrimos al conocimiento, ya la costumbre de ver las cosas, por
maravillosas que sean, no dexa lugar a la admiración. Por esso, los varones
sabios se valieron siempre de la reflexión, imaginándose llegar de nuevo al
mundo, reparando en sus prodigios, que cada cosa lo es, admirando sus
perfecciones y filosofando artificiosamente.
GRACIÁN, Baltasar. El
héroe, II. El ingenio es, si no rayo, vislumbre de divinidad.
GRACIÁN, Baltasar. Oráculo
manual, 140. Topar con lo bueno en cada cosa. Es dicha del buen gusto.
GRAVES, Robert. La
diosa blanca. Un verdadero poema es necesariamente una invocación de la
Diosa Blanca, o Musa, la Madre de Toda la Vida, el antiguo poder del terror y
la lujuria, la araña o la abeja reina cuyo abrazo significa la muerte.
GRAVES, Robert. Rey
Jesús. Ningún hombre puede, al mismo tiempo, amar a Dios como Él quiere ser
amado, y a la mujer como ella quiere ser amada. Se debe elegir entre el padre
eterno y la reina del cielo con su cola de pez.
GRODDECK, Georg. El
libro del Ello. El hombre es vivido por el símbolo.
GRODDECK, Georg. El
libro del Ello. Toda pasión y todo placer están impregnados de la nostalgia
de volver al seno materno, están envenenados por el deseo de unirse sexualmente
a ella.
GRODDECK,
Georg. La vista, el mundo del ojo y ver sin ojos. Todas las actividades del organismo humano se
manifiestan de forma similar a través del símbolo. Los símbolos no se inventan,
existen.
GRODDECK, Georg. Sobre
el Ello. El sentido de la vida personal es volver a ser otra vez un niño, o
más bien revivir al niño que nunca desapareció, y esto tras la larga batalla
del Yo por hacerse independiente, adulto, para escapar de la madre, batalla perdida de antemano.
GRYPHIUS, Andreas. Contemplación
del tiempo. No son míos los años que el tiempo me ha quitado, / no son míos
los años que pueden aún venir. / Lo mío es el instante, y si cuido de él, / es
mío el que ha creado eternidad y tiempo.
GUARANY, Horacio. Si se calla el cantor.
Si se calla el cantor, / muere la rosa. / De qué sirve la rosa, sin el canto. /
Debe el cantor ser luz, / sobre los campos, / iluminando siempre, a los de
abajo. / Que no calle el cantor, / porque el silencio cobarde apaña la maldad,
que oprime. / No saben los cantores de agachadas: / no callarán jamás de frente
al crimen.
GUÉNON, René. Símbolos
fundamentales de la ciencia sagrada. Todas las cosas se encadenan y
corresponden para concurrir a la armonía universal y total, que es como un
reflejo de la Unidad divina misma. Esta correspondencia es el verdadero
fundamento del simbolismo, y por eso las leyes de un dominio inferior pueden
siempre tomarse para simbolizar la realidad de orden superior.
GUEVARA, Fray Antonio
de. Menosprecio de corte y alabanza de aldea, VI. Es privilegio de aldea
que los días se gocen y duren más.
GUTIÉRREZ DE GAMES, Victorial
(acerca de Pedro I, ‘El cruel’). Quiso saber más de lo que le convenía;
hubo de tomar aborrencia de muchos. Tendió el cuchillo y alcanzó a muchos de su
reino.
GUTIÉRREZ, Fernando. Anteo e Isolda. Mira la tierra, Anteo, todo en
ella / se acostumbra a la muerte.
GUTZKOW,
Uriel Acosta, III, 5. Si me he
equivocado, lo he hecho por la verdad.
GUTZKOW,
Uriel Acosta, IV, 6. ¡Me di la
muerte por dos cadáveres, Silva! ¡Oh, qué mortales son los mortales!
GUYAU, Jean Marie. Una
moral sin obligación ni sanción. Ante todo es menester vivir, gozar
seguidamente.
GUYAU, Jean Marie. Una
moral sin obligación ni sanción. Comprender es ya conocer en sí mismo la
realización de lo que se comprende; concebir alguna cosa mejor de lo que hay,
es un primer trabajo para realizar esta cosa.
GUYAU, Jean Marie. Una
moral sin obligación ni sanción. En lugar de decir: debo, luego puedo, es
más verdad decir: puedo, luego debo.
GUYAU, Jean Marie. Una
moral sin obligación ni sanción. Ninguna mano nos dirige, ningún ojo vela
por nosotros; el timón está roto desde hace mucho tiempo, o más bien, no lo ha
habido nunca, está por hacer; es una gran misión, es nuestra misión.
HABRÍA que volver al cine
mudo, ya que no es posible volver a un mundo sin cine (Juan Benet, Huelva,
13-12-80)
HADLEY CHASE, James.
El secuestro de Miss Blandish. Algo brilló en el aire, algo que recogió
la luz del sol al acercarse con la prontitud del rayo. El cuchillo de Slim se
hundió en la garganta de Bailey.
HAFIZ, Shams al-Dîn
Muhammad. Traedme vino / para que manche mi vestido, / pues me tambaleo de amor
/ y me llaman sabio.
HAGGARD, Henry R. Ella.
El conocimiento es para los fuertes, y nosotros somos débiles. La verdad está
velada, porque no podemos fijar la mirada en su gloria, así como no es posible
mirar el resplandor del sol. Podría destruirnos. El conocimiento absoluto no es
para el hombre.
HAKIM DE MERV, La
aniquilación de la rosa. (En el paraíso) siempre es de noche y hay piletas
de piedra, y la felicidad de ese paraíso es la felicidad peculiar de las
despedidas, de la renunciación y de los que saben que duermen.
HALDANE, J.B.S. Mi propia sospecha es que el universo
no es solamente más extraño de lo que nos figuramos, sino más extraño de lo que
nos podamos figurar.
HA-LEVI, Yehudah. Himno
de la creación. Enaltecido estás sobre toda potencia, / y te sublimaste por
encima de todo pensamiento. / ¿La palabra de quien te ha contenido? / ¿Y la
lengua de quien te ha comprendido? / ¿Acaso habrá corazón que te haya
alcanzado, / y ojo que te haya divisado?
HA-LEVI, Yehudah. No
preguntes dónde está, / porque él llena los cielos y la tierra. / Limpia tu
alma de deseos / y encontrarás a Dios dentro de tu pecho, / yendo hacia tu
corazón.
HA-LEVY, Yehudah. Me
meciste en las alas de las golondrinas y me trajiste la libertad.
HAWKS, Howard. La cámara a la altura de la mirada del
hombre.
HAWTHORNE, Nathaniel. El joven Goodman Brown. La tierra no es sino una mancha
de pecado, un inmenso charco de sangre. El mal es la verdadera naturaleza del
hombre. Sólo en el mal encontraréis la felicidad.
HAY distancia más inmensa / de dios a hombre que de hombre a muerte
(Góngora)
HAY una sola cosa que excita a los animales más que el placer: el dolor
(Umberto Eco)
HAZAM, Ibn. Tú lloras por los muertos. Déjalos. Ellos
están en paz. Llora, más bien, por los vivos. Son más dignos de tus lágrimas.
El muerto descansa en su tumba. No es preciso dolerse de su suerte. Pero a los
vivos, que perecen día tras día a manos dé la injusticia, nadie los consuela.
HE QUEDADO / presentes
sucesiones de difunto (Quevedo)
HEANEY, Seamus. Muerte
de un naturalista. I rhyme / To see myself, to set the darkness echoing
(‘Rimo / Para verme a mí mismo, para arrancar ecos a la oscuridad’).
HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos,
II, 1, 2. El tiempo
permanece aquí inmóvil, y no conocemos la primavera, ni el verano, ni el otoño:
el año no muda jamás su faz y nosotros somos inmutables como él.
HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos,
III, 2, 2. Oyes una
palabra y no puedes comprenderla; ves una imagen, y no sabes explicarla, y sólo
cuando algo sucede recuerdas que hace días y años que te lo ha hecho ver por
encantamiento la norma en su danza de sombras.
HEBBEL, Christian Friedrich. Los nibelungos,
III, 4, 21. ¡Y, sin
embargo, es cosa grande! Han pasado diez años, y por fin un día, al caer de la
tarde, llega a su castillo. Ya está encendida la lámpara; ve a su mujer, a su
hijo: levanta la mano para llamar a la puerta, cuando comprende que aún no es
digno de esta felicidad, y sigilosamente, tapándole la boca a su perro, que le
saluda, vuelve a alejarse para hacer de nuevo el largo viaje, mendigando de
cuadra en cuadra y deteniéndose allí donde le pisotean hasta que lleguen a
besarlo y estrecharlo contra su pecho. ¡Es cosa grande
HEBBEL, Christian
Friedrich. Los nibelungos, III, 4, 9. Están agotados los medios buenos;
llega el turno de los malos, como el veneno al no servir ya de nada ninguna
medicina, y sólo cuando esté vengada la muerte de Siegfried volverá a haber
crímenes en la tierra; pero hasta entonces está oculto el derecho y la
Naturaleza sumida en un profundo sueño.
HECHOS
DE LOS APÓSTOLES, 2, 19. Hoc est corpus meun.
HECHOS DE LOS APÓSTOLES,
9,3. Sucedió
que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le envolvió
una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: ‘Saúl,
Saúl, ¿por qué me persigues?’
HEGEL, Georg W. F. Fenomenología
del espíritu, Prol. El espíritu sólo conquista su verdad cuando es capaz de
encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento.
HEGEL, Georg W. F. Filosofía
del derecho, Prefacio. Todo lo que es racional es real; y lo que es real es
racional.
HEGEL, Georg W. F. Lecciones
sobre la Filosofía de la Hª universal, Intr. gral,
II. Los individuos desaparecen ante la sustancia universal, la cual forma los
individuos que necesita para su fin. Pero los individuos no impiden que suceda
lo que tiene que suceder.
HEGEL, Georg W. F.
No la curiosidad, no la vanidad, no el tener en mente la utilidad, no el deber
ni el ser concienzudo, sino una sed inextinguible y desventurada que no admite
transacción alguna nos conduce a la verdad.
HEIDEGGER, Martin. Hölderlin
y la esencia de la poesía. La poesía es instauración por la palabra y en la
palabra. ¿Qué es lo que se instaura? Lo permanente.
HEIDEGGER,
Martín. Introducción a la Metafísica. Cuando el más apartado rincón del globo haya sido técnicamente
conquistado y económicamente explotado; cuando un suceso cualquiera sea
rápidamente accesible en un lugar cualquiera y en un tiempo cualquiera; cuando
se puedan ‘experimentar’, simultáneamente, el atentado a un rey en Francia y un
concierto sinfónico en Tokio; cuando el tiempo sólo sea rapidez, instantaneidad
y simultaneidad, mientras que lo temporal, entendido como acontecer histórico,
haya desaparecido de la existencia de todos los pueblos; , entonces, justamente
entonces, volverán a atravesar todo este aquelarre como fantasmas las
preguntas: ¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿y después qué?
HEIDEGGER, Martín. Introducción
a la Metafísica. Ser hombre significa: ser un hablante.
HEIDEGGER, Martin. Sendas
perdidas (‘La sentencia de Anaximandro’). Pero el pensar es un decir
poético, y no sólo poesía en el sentido del poema y del canto. El pensar del
ser es el modo originario del decir poético. Es en él donde por vez primera el
lenguaje accede al habla, esto es, accede a su esencia. El pensar dice el
dictado de la verdad del ser. El pensar es el dictare originario. El
pensar es el decir poético originario, que precede a toda poesía, pero también
es el elemento poético del arte, en la medida en que este llega a ser obra
dentro del ámbito del lenguaje. Todo lenguaje poético, tanto en este sentido
amplio como en el más estricto de lo poético, es en el fondo un pensar. La
esencia poética del pensar guarda el reino de la verdad del ser.
HEINE, Heinrich. Lázaro
(‘Despedida’). Y no dejamos de
preguntarnos, / una y otra vez, / hasta que un puñado de tierra / nos calla la
boca. / Pero, ¿es eso una respuesta?
HEISENBERG, Werner. Diálogos
sobre la Física atómica. En el primer momento quedé profundamente
conmocionado. Tenía el presentimiento de que a través de la superficie de los
fenómenos atómicos miraba hacia un fondo subyacente de belleza interior y
fascinante, y casi perdí el sentido al pensar que ahora tenía que ir tras esa
multitud de estructuras matemáticas que la naturaleza había abierto ante mí.
Estaba tan impresionado que no pude conciliar el sueño.
HERÁCLITO de Éfeso, Fragmento
22 a 5. Del fuego se generan todas las cosas y en el fuego todas terminan;
al extinguirse éste todas las cosas forman el universo, y nuevamente el cosmos
y todos los cuerpos son consumidos por la conflagración.
HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento
102. Para el Dios todas las cosas son bellas y buenas y justas; los
hombres, en cambio, consideran unas injustas y otras justas.
HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento
123. El más hermoso de los mundos es como un montón de basura esparcida al
azar.
HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento
30. Este universo común para todos, ninguno de los hombres ni de los dioses
lo ha formado; siempre fue, es y será un fuego eternamente vivo, encendiéndose
con medida y apagándose con medida.
HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento
49a. Entramos y no entramos en el mismo río. Somos y no somos.
HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento
51. No llegan a comprender cómo lo que se opone a sí mismo está al mismo
tiempo en armonía consigo, armonía de lo que retorna sobre sí mismo, como la
del arco y la lira.
HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento
52. El tiempo es un niño que juega con los dados; el reino es de un niño.
HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento
64. Todas las cosas las gobierna el rayo.
HERÁCLITO de Éfeso.
Fragmento 68. El bien y el mal son uno.
HERÁCLITO de Éfeso. Fragmento
93. El Señor cuyo oráculo está en Delfos, ni dice ni oculta, sino que
indica.
HERMES
TRISMEGISTO, La
llave, 5. No tenemos todavía fuerzas suficientes para abrir los ojos de nuestro
entendimiento y contemplar la belleza de ese Bien, su belleza imperecedera, incomprehensible.
Cuando tú no puedas decir nada más de ella, solamente entonces la verás. Pues
el conocimiento que se adquiere de ella es divino silencio, inhibición de todos
nuestros sentidos.
HERMES
TRISMEGISTO, Poimandres,
12. El Nous, Padre de todos los seres, que es vida y luz, dio a
luz a un hombre semejante a él, de quien se enamoró como de su propio hijo.
Pues el Hombre era muy bello, ya que reproducía la imagen de su propio Padre:
pues verdaderamente Dios se enamoró de su propia forma y le entregó todas sus
obras.
HERMOSO imposible mío (Calderón)
HERNÁNDEZ, Miguel.
Despedidme del sol y de los trigos.
HERNÁNDEZ,
Miguel. El rayo que no cesa, 6. ¡Cuánto penar para morirse uno!
HERNÁNDEZ, Miguel.
Mañana no seré yo / otro será el verdadero.
HERÓDOTO,
Historia, I, 136. Desde los cinco,
hasta los veinte años, sólo enseñan [los persas] a sus hijos tres cosas: a
montar a caballo, a disparar el arco y a decir la verdad.
HERÓDOTO,
Historia, I, 31. La madre,
exultante por la proeza y los elogios, pidió con fervor a la diosa, de pie ante
su imagen, que concediera a Cléobis y Bitón, sus hijos que tanto la habían
honrado, el don más preciado que alcanzar pueda un hombre. Tras esta súplica, y
una vez concluidos los sacrificios rituales y el banquete, los muchachos se echaron
a descansar en el propio santuario y no se levantaron; ese fue el fin que
tuvieron.
HERÓDOTO, Historia,
I, 31. Y en sus personas (Cléobis y Bitón) la divinidad hizo patente que
para el hombre es mucho mejor estar muerto que vivo.
HESÍODO,
Teogonía, 116. Antes de todo existió el Caos. Después Gea, la de amplio
pecho, asiento firme de todas las cosas para siempre, Tártaro nebuloso en un
rincón de la tierra de anchos caminos y Eros, que es el más hermoso entre los
dioses inmortales, relajador de los miembros y que domeña, dentro de su pecho,
la mente y el prudente consejo de todos los dioses y de todos los hombres.
HESÍODO,
Teogonía, 27. [Las Musas:] Sabemos decir muchas mentiras con apariencia de
verdades; y sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad.
HESSE,
Hermann. Demian, 5. Una misma divinidad indivisible actúa en nosotros y
en la naturaleza; y si el mundo exterior desapareciera, cualquiera de nosotros
sería capaz de reconstruirlo, porque los montes y los ríos, los árboles y las
hojas, las raíces y las flores, todo lo creado en la naturaleza, está ya
prefigurado en nosotros: proviene del alma, cuya esencia es eterna, y escapa a
nuestro conocimiento, pero que se nos hace patente como fuerza amorosa y
creadora.
HESSE, Hermann. Demian,
Intr. Cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial,
en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los
fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre,
mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de
atención. En cada uno se ha encarnado el espíritu, en cada uno sufre la
criatura, en cada uno es crucificado un salvador.
HESSE, Hermann. El
lobo estepario. Yo no puedo permanecer mucho tiempo ni en un teatro ni en un
cine; apenas puedo leer un periódico, raramente un libro moderno; no puedo
comprender qué placer o qué alegría buscan los hombres en los trenes y en los
hoteles abarrotados, en los abarrotados cafés con música estridente y
sofocante, en los bares y variedades de las elegantes ciudades de lujo, en las
exposiciones mundiales, en las carreras, en las conferencias, en los grandes
estadios. Yo no puedo comprender ni compartir todas esas alegrías, que a mí me
parecen inaccesibles y por las que mil otros se afanan y atropellan. Lo que el
mundo conoce y busca y ama más en la poesía, le parece loco en la vida. Y en
efecto, si el mundo tiene razón, si esa música de café, si esos placeres
multitudinarios, si esos americanismos tienen razón y contentan a tantos hombres,
entonces soy yo el que no tiene razón, el que está loco; entonces soy yo el
auténtico lobo de la estepa, como suelo llamarme a mí mismo muchas veces; la
fiera descarriada en un mundo extraño e incomparable para ella, que ya no
encuentra su patria, su aire y su alimento.
HESSE, Hermann. Narciso
y Goldmundo. ¿Cómo podrás morirte un día, Narciso, si no tienes Madre? Sin
Madre no es posible amar. Sin Madre no es posible morir.
HESSE,
Hermann. Siddharta. Esta piedra es
una piedra, también un animal, y un dios, y un buda. No la venero ni la amo
porque algún día pueda llegar a ser esto o lo otro, sino porque todo esto lo es
desde hace tiempo, desde siempre.
HESSE,
Hermann. Siddharta. Siddharta tenía un fin, una
meta única: deseaba quedarse vacío, sin sed, sin deseos, sin sueños, sin
alegrías ni penas. Deseaba morirse para alejarse de sí mismo, para no ser yo,
para hallar la tranquilidad en el corazón vacío, para permanecer abierto al
milagro a través de los pensamientos despersonalizados. Ése era su objetivo. Cuando
todo el yo se encontrase vencido y muerto, cuando se callasen todos los vicios
y todos los impulsos en su corazón, entonces despertaría lo último, lo más
íntimo del ser, lo que ya no es el yo, el gran secreto.
HESSE, Hermann. Siddharta. Una verdad sólo se puede pronunciar y expresar con
palabras si es parcial. Y parcial es todo lo que se puede expresar con
pensamientos y declarar con palabras; todo lo unilateral, todo lo mediocre,
todo lo que carece de integridad, de redondez, de unidad.
HESSE, Hermann. Viaje
al Oriente, I. Nuestro objetivo no era tan sólo Oriente, o, mejor dicho,
nuestro Oriente no sólo era un país y un concepto geográfico, sino la patria y
la juventud del alma, la inmensidad y la nada, el conjunto de todos los
tiempos. Mi felicidad residía realmente en el mismo secreto que constituye la
felicidad de los sueños: la libertad de vivir todo lo imaginable
simultáneamente, sin cambiar el exterior y el interior, apartando el tiempo y
el espacio como simples decorados.
HIDALGO, José Luis. Los
muertos. Yo soy el centro en donde todo / ha de tornar en cada cosa.
HIKMET, Nazim. Desde
las cuatro cárceles. Tienen miedo de amar, / miedo de amar como Ferhat,
apasionadamente.
HIMNO A DÉMETER,
480.
Bienaventurado entre los hombres que moran en la tierra el que ha visto estas
cosas, pero el que no se ha iniciado ni ha participado en los ritos no tendrá
nunca una suerte igual, una vez muerto cuando haya pasado bajo la sombría
oscuridad.
HIPÓCRATES, Sobre
la enfermedad sagrada, IV. Sin
embargo, yo no creo que el cuerpo del hombre, el ser más perecedero, sea
contaminado por un dios, el ser más sagrado. Pues lo divino es para nosotros lo
que nos purifica y nos santifica y nos lava las más grandes e impías faltas; y
nosotros mismos señalamos los límites de los templos y de los recintos
consagrados a los dioses para que ningún impuro los franquee.
HITCHCOCK, Alfred. La lógica profunda de mis filmes es
asustar al espectador.
HITCHCOCK, Alfred. Las sutilidades que el público no
verá nunca son absolutamente necesarias, porque enriquecen el conjunto y le
dan más fuerza.
HITCHCOCK, Alfred. Me intereso menos en las historias
que en la forma de contarlas.
HOBBES, Thomas. Leviathan,
I, 2. Los sueños son el reverso de lo que imaginamos en la vigilia; cuando
estamos despiertos el movimiento comienza en un extremo, y cuando soñamos, en
el otro.
HOBBES, Thomas. Leviathan,
IV, 46. En cuanto al significado de eternidad, no admitirán que sea
una interminable sucesión de tiempo, pues entonces no podrían dar una razón de
cómo la voluntad y la providencia de Dios no fueron anteriores a su presciencia
del futuro, tal como la causa eficiente precede al efecto o el agente es previo
a la acción. Y lo mismo acontece con muchas otras de sus audaces opiniones
sobre la incomprensible naturaleza de Dios. Pero nos enseñarán que la eternidad
es el permanecer fijo del tiempo presente, un nunc-stans (como lo llaman
los escolásticos) que ni ellos ni nadie más comprende.
HOBBES, Thomas. Leviathan,
XVII. Porque las leyes de la naturaleza (como justicia, equidad,
modestia, misericordia, y -en suma- hacer a otros lo que quisiéramos ver
hecho con nosotros) son por sí mismas contrarias a nuestras pasiones
naturales, que llevan a la parcialidad, al orgullo, a la venganza y cosas
semejantes cuando falta el temor a algún poder.
HOFFMANN, Ernst
Theodor Amadeus. El hombre de la arena. Estos fantasmas no son otra cosa
sino pensamientos que nos influyen de tal modo que nos arrojan al Infierno, o
nos llevan al Cielo.
HOFFMANN, Ernst
Theodor Amadeus. El hombre de la arena. La vida era sólo sueños y
presentimientos; hablaba siempre de cómo los hombres, creyéndose libres, son
sólo juguete de oscuros poderes, y humildemente deben conformarse con lo que el
destino les depara. Aún iba más lejos, y afirmaba que era una locura creer que
el arte y las ciencias pueden ser creados a nuestro antojo, puesto que la
exaltación necesaria para crear no proviene de nuestro interior sino de una
fuerza exterior de la que no somos dueños.
HOFMANNSTHAL,
Hugo von. Andreas. Todo lo que no
estaba allí le parecía bueno, digno de vivirse, salvo el presente.
HOFMANNSTHAL, Hugo
von. Carta de Lord Chandos. Para mí, es como si mi cuerpo estuviera
formado por puras cifras que me lo revelasen todo. O como si pudiéramos entrar
en una nueva relación, llena de presentimientos, con todos los seres, como si
empezáramos a pensar con el corazón.
HOFMANNSTHAL, Hugo
von. Carta de Lord Chandos. Una regadera, un rastrillo olvidado en el
suelo, un perro al sol, un pobre cementerio, un lisiado, una pequeña casa de
campesinos, todos ellos pueden convertirse en cuenco de revelación.
HOFMANNSTHAL, Hugo
von. El caballero de la rosa, I. Todo es un misterio, ¡un gran misterio!
/ Y aquí estamos para soportarlo.
HOFMANNSTHAL,
Hugo von. El libro de los amigos. ¿En
qué consiste la libertad interior? En reconocer en lo individual al mismo
tiempo lo general y lo necesario.
HOFMANNSTHAL,
Hugo von. El libro de los amigos. Debería
existir una estrella en la que lo que sucedió hace un año fuera presente, otra
en la que lo fuera lo pasado, hace un siglo y así sucesivamente. De esta manera
todo estaría en una cadena contínua ante los ojos de la eternidad, como las
flores de un jardín.
HOFMANNSTHAL, Hugo
von. El libro de los amigos. El placer desea el medio, no el fin.
HOFMANNSTHAL,
Hugo von. El libro de los amigos. En
cada persona se esconde una inocencia propia.
HOFMANNSTHAL,
Hugo von. El libro de los amigos. Las
situaciones son simbólicas. El punto débil de los hombres actuales es que
actúan analíticamente y con ello destruyen lo mágico.
HOFMANNSTHAL,
Hugo von. El libro de los amigos. Los
mejores momentos son aquellos en los que el individuo clarifica su situación en
la existencia; entonces el sentimiento asciende hasta lo mágico y lo hace sin
elementos egoístas, sin aspiraciones.
HOFMANNSTHAL, Hugo von. El libro de los amigos. No conocer muchas cosas, sino ponerlas en relación mutua es lo que constituye el estado previo