La
visión del Callejón de San Cecilio desde el Arco de las Pesas constituye
uno de los gozos estéticos mayores que se pueden disfrutar en esta ciudad
irrepetible. A su vista no caben palabras; ... sobran..., sólo es posible
el éxtasis.
Las
flores que el Albayzín contiene son tan especiales por la función
coherente que desempeñan en el seno del espacio general del barrio y, particularmente,
por la conexión que establecen con el paisaje, su percepción más
inmediata, al que incesantemente realzan. Un delicado gladiolo perlado o una furtiva
rosa cuajada de maravillosas transparencias opalinas, hijas de la noche, confieren
al entorno una dimensión estética verdaderamente extraordinaria.