Plano exterior del Centro Médico de Metrópolis. Es de noche. En el interior vemos a Clark y Martha sentados en la habitación de Jonathan, quien está tumbado en una cama conectado a un gotero y con un tubo de oxígeno bajo la nariz. Se despierta. Martha y Clark se ponen de pie y se acercan a la cama. Clark: ¿Papá? Martha: ¿Cariño? ¿Cómo te sientes? Jonathan: ¿Todavía estáis aquí? Creo que deberíais volver a casa y descansar un poco. [Clark le mira serio] Hey, Clark, no te preocupes por mí, hijo. Hace falta algo más que un ataque al corazón para detener a tu viejo. Clark: Siento que todo esto es culpa mía. Jonathan: Hey, ven aquí. [Jonathan alarga la mano y Clark la coge] Mira, hay muchas cosas que puedes hacer, pero provocar un ataque cardíaco no es una de ellas. Clark: La última vez que fuiste al médico, justo antes de que yo me marchara a Metrópolis, te dijo que tenías el corazón de una persona de veintitantos. Jonathan: Si estás sugiriendo que tu padre biológico tiene algo que ver con esto... Clark: Te dio poderes que ningún humano debería tener, para que me trajeras de vuelta a casa, y no creo que tu corazón pudiera resistirlo. Martha: Clark, no. Hay más factores. Clark: Si no me hubiera puesto ese anillo y no os hubiera abandonado cuando más me necesitabais, ahora no estarías en esa cama. Jonathan: Por muy duro que te resulte creerlo, no todo lo malo que pasa en Smallville es culpa de Clark Kent. Martha mira a Jonathan y luego a Clark. Jonathan y Clark se miran el uno al otro, serios. Corte a Martha y Clark conduciendo por una carretera tranquila. Llegan a una señal de stop en un cruce y se detienen. Martha observa a Clark, que está mirando por la ventana con una expresión hosca. Abre la boca para decirle algo, pero cambia de opinión. Aprieta el acelerador y justo en el momento en que la camioneta empieza a moverse dos coches pasan frente a ellos a toda velocidad. Clark: ¡Cuidado! Martha pisa los frenos y los dos coches se alejan. Se trata de dos vehículos deportivos relucientes, y a uno de ellos le salen llamas verdes por el tubo de escape. Clark se quita el cinturón de seguridad. Martha: ¿Adónde vas? Clark: Van a matar a alguien. Clark sale de la camioneta. Los coches se paran en un tramo de la carretera donde hay dos filas de automóviles con los faros iluminando el asfalto, todos del mismo tipo que los dos que han terminado la carrera. El coche con las llamas verdes ha sido el vencedor. Los dueños de los coches aparcados abarrotan la carretera, gritando y felicitando al ganador. Clark se acerca a toda velocidad a la multitud, para ver lo que está pasando. Mira asombrado mientras el vencedor sale del coche. Es Pete. Otro joven, Jason Dante, se acerca a Pete. Dante: ¡Señoras y caballeros! ¡El actual rey de la velocidad, Pete "El Jefe " Ross! (Nota del traductor: Juego de palabras entre Jefe (Boss) y Ross) Dante levanta el brazo de Pete y la multitud lo aclama. Una chica muy sexy se acerca y le da un beso en la mejilla. Pete sonríe disfrutando del momento, sin darse cuenta de la presencia de Clark, que le observa estupefacto.
Clark conduce hasta un viejo granero transformado en garaje. Dante y Pete se encuentran en el exterior, trabajando en uno de los coches. Dante le está instalando un dispositivo en el motor, y vemos que uno de los componentes es un tubo de kryptonita líquida. Pete: [Excitado] ¡Guau, Dante! ¡Eso es verdaderamente verde! Dante: Sí. En esta nueva mezcla de nitroso he aumentado la proporción de meteoritos. Pete: ¡Genial! ¡Deberías trabajar para la NASA, hombre! ¡Estos coches van a parecer cohetes! Pete y Dante chocan los puños. Clark sale de la camioneta y se acerca a ellos. Clark: Hola, Pete. Pete: [Cierra el capó del coche] Clark. ¿Qué haces aquí? Dante: [Sarcástico, mirando la camioneta] Hey, un bonito coche. ¿A cuánto se pone? ¿De 0 a 90 en una hora? Hey, si alguna vez quieres convertir la tortuga en una liebre sólo tienes que llamarme, ¿de acuerdo? [Clark sonríe y asiente ligeramente. Dante le da una palmada en la espalda a Pete] Nos vemos, hermano. Dante se acerca a otro coche y empieza a trabajar en el motor. Pete: Hey, ¿cómo está tu padre? Clark: Se encuentra mejor. Pero en caso de que no te dieras cuenta, anoche casi nos atropellas. Mi madre estaba conduciendo. Pete: Lo siento mucho si la asusté, Clark. Pero te aseguro que tenía el control en todo momento. Clark: ¿A 160 kilómetros por hora? Pete se dirige hacia el granero y Clark le sigue. Pete: Clark, tú no eres la persona más adecuada para hablar acerca de romper lo límites de velocidad. Tú sabes lo que significa moverse tan rápido que nada pueda tocarte. Esto es lo más cercano para mí. Clark mira el garaje a su alrededor. Suena música muy alta y hay varios coches nuevos y relucientes. Clark: ¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto? Pete: No lo sé. Un par de meses. Clark: ¿Y como es que no me has dicho nada? Pete: Porque sabía que querrías castigarme y quitarme la paga. Clark: Pete, esto no es una broma. Podrías herir a alguien. Pete: Clark, sé cómo manejar estos coches. Dante es el mejor conductor en el Condado de Lowell. Me ha enseñado todo lo que sabe. Clark: Incluyendo cómo saltarse la ley. Correr por las calles es ilegal. Podrías ir a la cárcel. Pete: No si no se entera nadie. Tú eres bueno guardando secretos, Clark. No se lo vas a decir a nadie, ¿verdad? Clark le mira de forma extraña, como si viera por primera vez una faceta de Pete que no conocía.
Lana y Adam están en el apartamento sobre el Talon. Lana sostiene un periódico con el titular "Estudiante modelo de Tulsa muere a los 17", junto con una foto de un chico llamado Chad Nash, el vivo retrato de Adam. Adam: Dicen que todo el mundo tiene un doble. Lana: Chad Nash no sólo se parece a ti. [Lee] Equipo de karate, orquesta, club de ordenadores. ¿Todas las cosas en las que tú eres un genio? Según el artículo murió hace cinco meses de una rara enfermedad hepática, ¿y de repente tú estás frente a mí con otro nombre? Adam: ¿A quién más se lo has enseñado? Lana: A nadie. Adam: [Serio] ¿Estás segura? Lana: ¡Sí! Adam, dime lo que está pasando. Adam: [Cada vez más molesto] Lana, no puedes contárselo a nadie. [La parte blanca de su ojo empieza a volverse roja] Tienes que prometerme que mantendrás el secreto. La sangre le sale del ojo y chorrea por su mejilla. Lana: [Asustada] Adam, tu ojo. Adam se limpia la sangre de la cara y se mira la mano. Adam: [Quitándole importancia] Me pasa a todas horas. Sólo es un capilar roto. Lana: Adam, ¿seguro que estás bien? Adam: No es nada, estoy bien. [La coge del brazo y le lleva hasta la puerta] Lana, escucha, tienes que prometerme que no le vas a contar nada de esto a nadie, ¿vale? Lana: Adam-- Adam: [La empuja hacia la puerta] Mi vida depende de ello. Por favor, prométeme que no dirás nada. Lana asiente y Adam cierra la puerta. Luego se apoya contra ella y cierra los ojos con fuerza. Corre hacia el baño y abre el grifo. Lana sigue de pie junto a la puerta durante un momento, asombrada, y luego se aleja.
Plano exterior de la mansión Luthor. Lex está sentado en su escritorio, hablando con Chloe. Chloe: Así que has seguido investigando a nuestro misterioso inquilino. Parece que tiene una relación íntima con las agujas. Lex: Supongo que no estás hablando de hacer bordados. Chloe: Casi. Encontré un frasco en su apartamento y lo llevé al departamento de patología en el hospital para que lo analizaran. [Sujeta el bote en la mano] Lex: [Se pone de pie] Bien, ¿qué es? Chloe: Es un suero que contiene pequeñas cantidades de células parecidas a las plaquetas. El patólogo dice que lo más extraño es que la estructura molecular no se parece a nada que haya visto en su vida, humano o animal. [Lex coge el frasco y lo mira detenidamente] Por eso decidí echar un vistazo al historial médico de Adam. Lex: [Sonríe ampliamente] Las leyes sobre privacidad no te preocupan demasiado, ¿verdad? Chloe: No cuando estoy preocupada por una de mis mejores amigas. Mientras Lana tenga al Ingenioso Sr. Ripley viviendo encima de ella, voy a hacer todo lo que esté en mi mano para asegurarme de que no es peligroso. Lex: ¿Lo es? Chloe: No lo sé. Todo lo que sé es que cuando estaba en el hospital un doctor le visitaba dos veces a la semana. Lex: Bueno, eso no me parece demasiado extraño. Chloe: Lo es cuando no se trata de un médico. La. Dr. Tang es profesora de biología molecular en la Universidad de Metrópolis. Lex: ¿Le has investigado? Chloe: Es una mujer. Y está tan alta en la torre de marfil que necesitaría un gancho y una escalera para llegar hasta ella. Por eso he venido a verte. Un generoso benefactor de la universidad debe tener más suerte que un estudiante de instituto. Lex: ¿Le has dicho algo de esto a Lana? Chloe: No quería comentar nada hasta descubrir todos los hechos. Lex: Que siga siendo así. Chloe mira a Lex, insegura de la decisión que ha tomado.
Pete conduce por una carretera desierta en el coche de carreras. Ve algo pasando a toda velocidad junto a la ventanilla del conductor, tan deprisa que no es más que un borrón. Cuando mira de nuevo por el parabrisas ve a Clark parado varios metros más adelante. Extiende la mano y le hace un gesto para que se detenga. Pete pisa los frenos a fondo y se para a varios centímetros de Clark. Sale del coche y da un portazo, furioso. Pete: ¿Qué demonios estás haciendo? Si llego a golpearte habría destrozado el coche, y ni siquiera es mío. Clark: Tal vez no tendrías ese problema si fueras más despacio. Pete: ¿Desde cuándo te has convertido en un guardia de tráfico? Clark: Desde que empezaste a conducir coches alimentados de kryptonita que casi son capaces de romper la barrera del sonido. Pete: Ya me gustaría. Clark: Pete, escúchame. Este año ha habido una serie de accidentes mortales en el condado de Lowell. Todos los coches estaban trucados con esos tanques de kryptonita. Pete: Clark, cualquier coche es peligroso si no sabes conducirlo. Pero yo sí sé. Clark: Esa no es la cuestión. Pete: ¡Sí, lo es! Por una vez en la vida por fin he encontrado algo en lo que soy realmente bueno. Clark: ¿De qué hablas? Eres bueno en muchas cosas. Pete: ¿Como cuál? Clark: Como el baloncesto. Tienes un tiro con salto asesino. Me has ganado muchas veces. Pete: Sí, cuando no usas tus poderes. Clark, soy bueno con los aros y un fotógrafo decente, pero viste esa multitud anoche. Les escuchaste gritar mi nombre. Y por una vez en la vida sentí lo que tú sientes todos los días. Me sentí especial. Pete se acerca al coche. Clark: Pete, no soy especial. Soy diferente. Pete: Clark, ¿a quién crees que estás engañando? Tú eres capaz de hacer cosas que yo no puedo ni imaginar. Y desde que éramos niños, desde antes de saber tu secreto, siempre he estado en tu sombra. Clark: Pete, eso no es verdad. Pete: Clark, no me malinterpretes. No es un mal sitio. Pero estoy creciendo y me estoy dando cuenta de que tengo mis propios talentos. Clark: Pete, como tu amigo, no puedo permitir que sigas corriendo. Es demasiado peligroso. Pete: Clark, ¿qué vas a hacer? ¿Pararme cada vez que vaya a correr? Pete abre la puerta del coche y Clark la cierra con un golpe. Clark: ¡Si es necesario! Pete mira a Clark a los ojos durante un rato, furioso. Luego su expresión se suaviza. Pete: Bien, Clark, tú ganas. Supongo que tendré que seguir viviendo a través de ti. Clark se aleja del coche, derrotado. Pete entra en él y se aleja a toda velocidad.
Jonathan hace zapping en la televisión que hay en la habitación del hospital. Clark entra llevando un tablero de damas. Jonathan: Hola. Clark: Parece que te sientes mejor. Jonathan: [Suelta el mando a distancia] Sí. Tienen que darle este cuarto a alguien que esté verdaderamente enfermo. Yo tengo que llevar una granja. Clark: Todo está bajo control. Lo que tienes que hacer es concentrarte en ponerte mejor y en tu estrategia para jugar a las damas, pero no necesariamente en ese orden. Clark pone la caja boca abajo sobre la mesa y luego la acerca a la cama. Jonathan: Clark, te has pasado todas las noches aquí. ¿Por qué no sales con tus amigos y te diviertes un rato? Clark: [Se sienta en el borde de la cama] ¿Por qué querría salir con mis amigos si puedo ganarle a mi padre a las damas? Jonathan: Estoy hablando en serio. Escucha, sólo porque yo esté encerrado aquí no significa que tú tengas que estarlo también. Llama a Pete. Id al cine. Yo veré la tele. Clark: [Coloca las fichas] Pete tiene otros planes. Clark trata de esconder su preocupación, pero no lo consigue. Jonathan: ¿Estáis bien? Clark: Ultimamente frecuenta otras compañías diferentes. Jonathan: ¿Cuando dices diferentes te refieres a malas compañías? Clark: Ha sido sin querer, pero supongo que no le he hecho todo el caso que debiera. Jonathan: Bueno, Pete y tú habéis sido amigos desde el parque, hijo. A lo mejor está atravesando una fase. Dale tiempo, mientras no se meta en problemas. Clark le mira esperanzado.
Los dos lados de la carretera están llenos de coches de carreras aparcados. Es de noche. Pete camina entre un gran grupo de personas que le aplauden y gritan su nombre. Se dirige hacia el centro de la multitud, donde esperan dos coches, uno junto al otro. Dante se acerca a él. Dante: ¿Cómo te sientes, Jefe? Pete: Como si fuera el dueño de la carretera. Dante: Perfecto. Pete entra en el coche. Dante se inclina sobre la ventanilla y le dice algo en voz baja. Dante: Mira, vas a tener que cambiar las marchas. Pete: ¿Qué quieres decir? Dante: Es hora de darse un chapuzón. [Pete no responde] Ninguna racha de victorias dura para siempre, ¿vale? Estás 6-0. Eres el mejor conductor que ha visto este condado desde el que suscribe. Eso significa que todo el mundo apuesta por ti. Pete: ¿Y? Dante: Así que hay un montón de pavos si la fastidias. Pete: ¿Y qué hay de todo eso de la belleza de correr y el triunfo de la victoria? ¿Todo eran mentiras? Dante: Oh, demonios no. Realmente sentía cada palabra. Esta es la belleza de las carreras, el estilo de Dante. Te veo en la meta. Dante le da un golpecito en el hombro y se aleja del coche, dejando a Pete preocupado. La chica sexy se acerca al coche de Pete y se inclina sobre la ventanilla. Chica: Esto es para que te dé buena suerte. [Le da un beso en los labios] Aunque no es que lo necesites. Se levanta y camina por la carretera hasta que está enfrente de los dos vehículos. El oponente de Pete está sentado en su propio coche y le mira mientras arranca el motor. Pete sube la ventanilla y mira hacia delante, concentrándose. La chica coge una bufanda amarilla que tenía colgada de la cintura y la sostiene en el aire. Pete arranca. La chica baja el brazo y los dos coches salen disparados. La multitud invade el asfalto, animando. El otro coche lleva un poco de ventaja y va ganando velocidad, dejando a Pete en segunda posición. Pete niega con la cabeza, frustrado, y alarga la mano hasta el botón verde en el salpicadero, preparado para pulsarlo y activar la inyección de kryptonita. Luego cambia de opinión y pisa los frenos. El indicador de velocidad baja de 130 a 122 kilómetros por hora, dando más ventaja todavía a su rival. Casi han recorrido toda la distancia prefijada y a lo lejos pueden ver la gente alrededor de las dos filas de coches aparcados. Pete sigue un impulso y pulsa el botón verde, inyectando la kryptonita líquida en el tanque de gasolina. El coche gana velocidad de inmediato hasta que el indicador señala más de 162 kilómetros por hora, y rebasa con facilidad a su oponente. Sonríe cuando llega a la meta en primer lugar y los espectadores se vuelven locos, gritando y rodeando el coche. Pete sale del vehículo para disfrutar de la victoria. Dante atraviesa la multitud y le pasa el brazo por los hombros, alejándole del grupo. Dante: Felicidades, Jefe. Pete: Gracias. Hey, Dante, mira, esa cosa de hacer trampas... es como si no pudiera hacerlo. Dante: ¿Sí?, ¿no puedes hacerlo? [Le empuja con fuerza, furioso] ¿Qué crees que es esto, jugar con los Hot Wheels en el patio de atrás? He perdido 20.000 dólares por tu culpa. Pete: [Sin habla] Lo siento. Dante: Un "lo siento" no va a arreglarlo. Así que ahora me vas a dar las llaves del coche, me vas a pagar veinte de los grandes, y no quiero volver a verte en el resto de mi vida. Pete mira alrededor, dándose cuenta de que está rodeado de los amigos de Dante, unos tipos grandes y amenazadores. Pete: Dante, ¿de dónde voy a sacar 20.000 dólares? Dante: Oh, tendrás que buscarte la vida. Porque si no lo haces el único vehículo en el que te vas a montar será un coche fúnebre. Uno de los amigos de Dante le empuja ligeramente en la espalda de forma amenazadora, y Dante mira a Pete durante algunos momentos más. Luego se aleja junto con sus amigos, dejando a Pete solo, impotente y asustado. La escena se desvanece.
Plano exterior del Centro Médico de Metrópolis. En el interior vemos a Clark caminando por el vestíbulo. Lana entra con unos cuantos globos. Lana: Hola, ¿cómo se encuentra tu padre? Clark: Estará mejor cuando le llevemos a casa. [Quiere marcharse] Mira, tengo que irme. Su cuarto está justo al volver la esquina. Se alegrará de verte. [Clark se dirige hacia la puerta] Lana: Clark. [Se para] ¿Por casualidad has visto a Adam? Clark: [Se acerca a ella, preocupado] ¿Todo va bien? Lana: Espero que a tu padre le gusten los globos. Era eso o uno de esos ositos con la frase: "Ponte bien pronto". Clark: [Con suavidad] Le encantarán. [Pausa] Tengo que irme. Lana: Adiós. Clark se marcha.
Plano de Metrópolis. Lex entra en el laboratorio de la Dra. Tang en la Universidad de Metrópolis. En una jaula hay un mono que grita cuando pasa. La Dra. Tang se encuentra en la mesa mirando por un microscopio. Lex: Dra. Tang. Tang: [Sin levantar la vista del microscopio] Si se molestara en leer el cartel que hay en la puerta sabría que las horas de tutoría no empiezan hasta las cinco. Lex: No soy un estudiante, doctora. Soy Lex Luthor. Tang: [Le mira] ¿Debería estar impresionada? Incluso el rector pide una cita antes de interrumpir mi trabajo. Lex: He escuchado que le gusta jugar a los médicos. ¿Podría hacerme un chequeo? Tang: No practico la medicina, Sr. Luthor. Ni veo pacientes. Soy una investigadora científica Lex: ¿Qué me dice de Adam Knight? ¿No es un paciente? Tang: Se lo he dicho, yo no... Lex: No entiendo por qué una bióloga molecular de renombre mundial visita regularmente a un paciente en una pequeña ciudad. Tang: El dinero que su familia dona a esta universidad no le da derecho a entrar aquí de esa manera e interrogarme. Ahora, si me perdona, tengo trabajo. La Dra. Tang coge unos papeles y se acerca al escritorio. Lex: ¿Ese trabajo incluye plaquetas de origen desconocido? Tang: [Se ríe] Creo que ha visto demasiadas películas de Ciencia Ficción, Sr. Luthor. Lex: No. Es que hace algún tiempo que me siento fascinado con los misterios de la hematología. [Tang le mira seria] La próxima vez me aseguraré de llamar antes. No me gustaría interrumpir un momento de inspiración. Lex se marcha y la Dra. Tang le mira nerviosa.
Clark camina por el pasillo del hospital. Ve a Pete saliendo de la habitación de Jonathan. Intercambian una sonrisa. Pete: Por la forma en que habla de los tiros libres del equipo de Kansas, no dirías que ha sufrido un ataque al corazón. Clark: Es un detalle que te hayas pasado, Pete. Pete: Clark, conozco a tu padre desde hace casi tanto tiempo como al mío. ¿Cómo lo llevas? Clark: Los primeros días fueron difíciles, pero estoy bien ahora que se encuentra fuera de peligro. Pete: Tu padre es la persona más fuerte que he conocido, aparte de ti. Se va a poner bien. Pete le mira durante un momento, dudando acerca de contarle sus problemas. Luego se dirige hacia la salida. Pete: Será mejor que me marche. Clark: Pete, ¿estás bien? Pete: Clark ya tienes demasiados problemas sin ocuparte de mí. Clark: ¡Pete! Pete se detiene y Clark se acerca a él. Clark: No te preocupes por mí. ¿Qué pasa? Pete: Dante me pidió que perdiera una carrera y no pude hacerlo. Ahora amenaza con matarme a no ser que le pague el dinero que perdió en las apuestas. Clark: ¿Cuánto? Pete: 20.000 dólares. Clark, no sé lo que voy a hacer. Clark: [Pensando] Vale, mira. De momento no hagas nada. Ya se me ocurrirá algo. Pete asiente.
Clark entra en el garaje de Dante. No hay nadie en el interior y las luces están apagadas. Mira a su alrededor y ve un pequeño armario junto a la pared. Usa la visión de rayos-X para examinarlo y se da cuenta de que está lleno de matrículas. No puede esconder su asombro.
Clark está sentado junto a Chloe en la oficina de la Antorcha. Ella escribe algo en el ordenador. Chloe: ¿Así que piensas que Dante es un ladrón de coches de lujo más que un corredor de las 500 millas de Indianápolis? Clark: ¿Por qué otra razón tendría una colección de matrículas con numeraciones nuevas? Chloe: Dejando a un lado la obsesión periodística, parece que tuvieras un interés personal en esta historia. Clark: Ya sabes cómo es, Chloe. Una vez que has empezado una buena historia no puedes dejarla hasta que llegas al fondo. Chloe deja de escribir y respira hondo mientras se vuelve para mirar a Clark. Chloe: Acabo de hablar con los tipos de la tienda de coches. Tu fuente no será Pete "El Jefe" Ross, ¿verdad? [Clark la mira con expresión culpable] Comprendo que estés protegiendo a tu informador, pero estamos hablando de uno de mis amigos que está arriesgando su vida cada vez que corre hacia la bandera a cuadros. Clark: Pete me pidió que le guardara el secreto, y estoy manteniendo mi palabra. Chloe: Sí, pero tú mejor que nadie deberías saber que cuando un amigo está haciendo algo peligroso a veces guardar un secreto perjudica más de lo que ayuda. [Clark asiente] Necesita un amigo. A mí me escucharía. Clark: ¿Qué quieres decir? Chloe: Se llama rivalidad fraternal. Pete y tú sois como hermanos. Y por lo que he oído a veces es difícil aceptar un consejo de tu hermano. Chloe vuelve al ordenador mientras Pete lo piensa. En la pantalla aparece una lista de coches robados, cuyas matrículas coinciden con las que hay en el garaje de Dante. Chloe: Vaya. Tenías razón con respecto a Jason Dante. Podría ser el ladrón de coches más buscado. Todos los números de identificación pertenecen a coches robados. Clark: Tenemos todas la pruebas que necesitamos. Voy a hablar con el sheriff. Clark se pone de pie y se marcha. Chloe sigue mirando el monitor.
Dante trabaja en el motor de uno de los coches en el garaje. Las puertas dobles que hay a sus espaldas se abren y el sheriff Adams entra en el edificio empuñando la pistola. La acompañan algunos agentes más. Adams: ¡Sheriff del condado! ¡Ponga las manos donde pueda verlas! ¡Suelte el taladro ahora mismo! Dante levanta las manos.
Alguien llama a la puerta principal de la casa de los Kent. Clark baja las escaleras y abre. El Sheriff Adams le mira con cara de pocos amigos. Adams: Buen trabajo Sr. Kent. Sólo necesitamos ocho agentes y cuatro coches de policía para descubrir que el garaje está tan limpio como la despensa de mi abuela. Clark: No es posible. Yo vi las matrículas. Adams: Los únicos platos que había en ese granero son los del fregadero de la cocina. (Nota del traductor: Juego de palabras con el término "plate", que significa "matrícula" y "plato") Y ninguno de los números de identificación se parecía ni remotamente a los que usted me facilitó. Clark: Sheriff, eso es imposible. Adams: Sr. Kent, como de costumbre su información es tan exacta como la del hombre del tiempo. Pero esta vez voy a dejarlo pasar porque hace tiempo que tengo los ojos puestos sobre Jason Dante, y sé que es muy resbaladizo. Pero la próxima vez que diga que se acerca una tormenta será mejor que llueva. Se marcha.
Plano exterior de la granja de los Kent. Clark sube las escaleras del desván llevando varios libros. Cuando llega arriba los deja sobre la mesa y entonces se da cuenta de que Pete se encuentra a su espalda, entre las sombras. Clark: ¿Pete? Pete da un paso hacia delante. Tiene la cara hinchada y cubierta de sangre, que le mancha también el cuello de la chaqueta. Clark: [Alarmado] ¿Qué te ha pasado? Pete: Dante pensó que fui yo quien llamó al sheriff. Fuiste tú. Dante sabía lo de la redada porque ha sobornado a uno de los diputados. Por eso nunca le cogen. Clark: Pete, vayamos a la casa para que te limpies. Clark se acerca a él y trata de cogerle del brazo, pero Pete se aparta. Pete: Clark, ¡estoy bien! Sólo necesito que me consigas 20.000 dólares. Clark: Pete, ¿de dónde voy a sacar tanto dinero? Pete: Conviértete en Kal y limpia un cajero automático. Ya lo has hecho antes. Clark: Cuando estaba bajo los efectos de la kryptonita roja. Pete: Entonces ponte el anillo. Clark: Pete, ¡no puedo hacerlo! Pete: Clark, no lo entiendes. Dante es un psicópata. Me dijo que primero va a matar a mis padres, y si sigo sin pagarle luego vendrá a por mí. Clark: Pete, sabes que nunca permitiría que le pasara nada a tu familia. Pero eso no significa que tenga que saltarme la ley. Pete: Eso no te ha importado nunca antes. ¡Hemos entrado en tantos edificios que ya he perdido la cuenta! Clark: Tratábamos de ayudar a la gente. Pete: Sí, ¡y ahora soy yo quien necesita ayuda! ¡Yo! Le tiemblan los labios y los ojos se le llenan de lágrimas. Pete: Clark, si le das una paliza luego vendrá a por nosotros. Y no vas a matarle, por supuesto. Seamos realistas. No puedes ser parte del servicio secreto para siempre. Tengo que ponerle fin a esto. Clark: Tiene que haber otra manera. Pete: [Le coge del brazo] ¡Clark! Estamos hablando de mi familia. Si no me das el dinero estamos muertos. Pete le mira, suplicando. La escena se desvanece.
Clark entra en el estudio de Lex y le encuentra vestido de traje. Lex: Clark, me coges de milagro. Salgo para una reunión. ¿Recibió tu padre el reproductor de DVD? Clark: Gracias, Lex, eres muy amable. Le encantaron los westerns. Lex: Eso pensé. Espero que se recupere pronto. Lex sale del estudio y camina por el pasillo hacia la puerta principal. Clark le sigue. Clark: Lex, ya has hecho mucho por mí, pero necesito un gran favor. Lex: Dime. Clark: [Rápidamente] Necesito 20.000 dólares. En efectivo. Lex se detiene. Lex: Tienes razón. Eso es grande. ¿Te importaría decirme para qué? Clark: Un amigo se ha juntado con la gente equivocada y ahora le están haciendo pagar por ello. Lex: ¿Es el proverbial amigo que resultas ser tú mismo? Clark: Créeme, sería más fácil si fuera así. Lex: Bueno, dile a tu amigo que según mi experiencia los extorsionadores son como los perros perdidos. Les das de comer una vez y cada noche regresan a tu puerta buscando más. Clark: Lex. Por desgracia mi amigo no tiene elección. Le han amenazado con matarle. Un sirviente aparece en el pasillo. Empleado: Sr. Luthor. Chopper le espera. Lex: [Con sinceridad] Ten cuidado. Lex coge el abrigo del perchero y se marcha. Clark mira la mesa que hay debajo y descubre las llaves del Porsche.
Clark conduce el Porsche plateado de Lex hasta el granero. Pete sale del edificio y Clark se baja del coche. Vemos varias tiritas en la cara de Pete. Clark: Aquí tienes tus 20.000 dólares. Pete: Este coche vale mucho más. ¿Te lo dio Lex? Clark: No exactamente. Pete: ¿Lo has robado? Clark: Pienso devolverlo después de que retes a Dante a una carrera. No podrá negarse. Pete: ¿De qué hablas? Clark: Si gana se queda con el Porsche. Si pierde te perdona la deuda. Pete: El problema es que, con la velocidad que alcanza este coche, no tengo ninguna posibilidad contra el de Dante. Clark: No, este es el premio. Tú conducirás tu coche de siempre. Y vas a ganar. Pete: Bueno, agradezco la confianza, pero Dante nunca ha perdido una carrera. Clark: Esta vez perderá, te lo aseguro. Voy a usar la visión láser para quemar su motor. Puedo quedarme lejos de la kryptonita y nadie resultará herido. Pete: Una puesta a punto de última hora. [Excitado] Clark, ¡eres asombroso! Clark: [Enfadado] Me alegro de que estés contento, Pete. Porque tuve que mentir y robar por ti. Y ahora tengo que hacer trampas por ti. Vamos de una vez.
Clark y Pete en el garaje de Dante. La chica sexy mira a Dante mientras se sienta en el Porsche de Lex. Dante: [Sale del coche] Bueno, tengo que reconocerlo, Jefe, hay que tenerlos bien puestos para atreverse a desafiarme. [Le pone la mano en la cadera a la chica y le da las llaves] Nena, lleva el Porsche la línea de salida, ¿de acuerdo? Chica: Vale. Le da un beso a Dante mientras Pete les mira celoso. Ella coge las llaves y abre el coche. Pete: Eh, ¿cómo sé que no va a largarse con él? Yo lo llevaré. [Pete coge las llaves] Clark, no pierdas de vista el Mustang. Pete entra en el Porsche, llevando a la chica en el asiento del pasajero. Salen del garaje. Dante habla con uno de sus amigos y Clark usa su super-oído para escuchar la conversación. Dante: ¿Listos para salir pitando? Guy: Oh, sí. Pero el chico es bueno. Puede que ganarle no sea tan fácil. Dante: ¿Has puesto el paquete en su coche como te dije? Guy: Sí, todo está listo. Dante: Bien. Cuando el indicador llegue a 160 el Jefe saltará en pedazos. Clark está conmocionado. Cruza el garaje para enfrentarse con Dante. Clark: La carrera es nula. Has manipulado el coche. Hay una bomba en el motor. Dante: [Se ríe] ¿Y quién te ha nombrado juez? Otro de los amigos de Dante está junto a una de las mesas, detrás de Clark. Coge el propulsor lleno de kryptonita líquida, y Clark se marea de inmediato. Pierde el equilibrio y el chico le golpea en la cabeza con el propulsor, haciéndole caer al suelo sin sentido. Dante: Ponle en el maletero. Corte a Pete esperando en la carretera junto al Porsche. Dante se acerca. Pete: ¿Dónde está Clark? Dante: Pensé que estaría aquí. Dejemos los rodeos. Vamos. Los dos coches están uno junto al otro en la carretera desierta. Pete y Dante entran en los vehículos y encienden los motores. Vemos a Clark semi-inconsciente en el maletero del coche de Pete. El propulsor de kryptonita está justo detrás de él. Clark: Pete. Pete... Pete mira a Dante. Dante: Buena suerte, Jefe. Pete sube la ventanilla y la chica se coloca delante de ellos, entre ambos coches. Levanta la bufanda y luego la baja. Pete y Dante salen con un chirrido de neumáticos. Pete cambia de marcha y el indicador de velocidad pasa de 74 a 90 km/h. Los dos están a la misma altura, mientras Clark sigue inconsciente en el maletero. Pete cambia de marcha de nuevo y sube a to 6000 rpm. (Revoluciones por minuto) Dante mira maliciosamente a Pete por la ventanilla del pasajero y empieza a sacarle ventaja. Pete cambia la marcha y sigue acelerando hasta 130. Mira a Dante, que sigue en primera posición y entonces pulsa el botón verde en el salpicadero. La kryptonita entra en el tanque de gasolina y la velocidad alcanza los 150. Dante le observa alejarse con una mirada cruel. Pete acelera hasta los 153 km/k. Cuando el cilindro de kryptonita del propulsor está vacío Clark recupera la consciencia y mira alrededor. El maletero vibra debido a la velocidad. Pete cambia de marcha una vez más y el coche alcanza los 158 km/h. Clark sigue mirando a su alrededor hasta que ve el tubo que va desde el propulsor de kryptonita hasta el tanque de gasolina. Hace un agujero en el suelo del maletero justo en el momento en que el coche alcanza los 159 km/h, vaciando el combustible sobre el asfalto. El coche empieza a perder velocidad de inmediato y Pete pisa el acelerador sin resultado. El brusco cambio de velocidad de Pete coge por sorpresa a Dante, que sigue detrás de él. Gira el volante a derecha a izquierda mientras trata de frenar y evitar chocar contra el coche de Pete. Las ruedas chirrían sobre el asfalto y de repente uno de los neumáticos pasa sobre algo en la carretera, haciendo que el coche vuelque y ruede por el asfalto, haciéndose pedazos. El impacto sobresalta a Pete, que mira el espejo retrovisor para averiguar lo que está pasando. Finalmente el coche de Dante se detiene en el arcén. Pete para el coche, sale de él y corre por la carretera. Por la ventanilla del pasajero podemos ver a Dante caído sobre el volante, con la cabeza apoyada en el parabrisas destrozado, donde hay una gran mancha de sangre. Clark sale del maletero. Pete: Oh, Dios mío. Creo que está muerto. Clark no responde. Pete le mira y luego vuelve la vista de nuevo hacia el coche humeante, asustado. La escena se desvanece.
La Dra. Tang entra furiosa en el estudio de Lex. Le encuentra bebiendo una taza de café. Lex: Pensé que no hacía visitas a domicilio. Tang: Gracias a usted la universidad me está amenazando con revocar mi plaza. Me han cortado los fondos. Lex: Bueno, supongo que esas son las consecuencias de hacer experimentos con drogas ilegales sin molestarse en comunicarlo a la universidad ni al Departamento de Drogas y Alimentación. Tiene suerte de que no se hayan presentado cargos federales, pero puede que sólo sea una cuestión de tiempo. Lex toma un sorbo de café y se sienta en el escritorio. Tang le sigue. Tang: ¿Qué es lo que quiere exactamente? Lex: Quiero que haga lo que se le da mejor, doctora. [Hace una pausa mientras la doctora Tang le mira expectante] Biología. Tang: ¿Y cómo espera que lo haga? La Universidad no me deja ni entrar en el edificio. Lex: Yo voy a financiar sus investigaciones, doctora. Le doblo el presupuesto. Tendrá acceso a cualquier tipo de equipo que necesite, siempre que me diga de dónde ha sacado las plaquetas y para qué las está usando. Tang sigue mirando a Lex.
Adam gime en la cama. Es de noche. Se debate bajo las mantas hasta que finalmente las aparta a un lado y se sienta. Sólo lleva los pantalones de pijama, sin parte de arriba. Se pone de pie con dificultad y se tambalea camino de la cocina, donde coge una jeringuilla de debajo de un trapo y se inyecta algo directamente en el pecho. Sigue jadeando y gimiendo. Le sale sangre del ojo de nuevo y la piel del pecho parece estar desprendiéndose en varios puntos. Alguien llama a la puerta. Lana: [Desde fuera] ¿Adam? ¿Estás ahí? Adam: [Tenso] ¡Salgo ahora mismo! Adam respira con dificultad. Lana: ¿Adam? ¿Estás bien? La puerta se abre y aparece Adam. Tiene el pelo y la cara húmedos, pero parece haber vuelto a la normalidad. Adam: [Con calma] Estoy bien. Lana: Eh, Adam, he mantenido mi palabra y no le he dicho nada a nadie sobre Chad Nash. Pero creo que me merezco una explicación. Adam: Mira, Lana, esto es más grande de lo que piensas. Olvida lo que sabes, por tu bien. Lana: No, Adam, no puedo hacer eso. Si vas a vivir aquí tienes que ser honesto conmigo. Adam: ¿Quieres la verdad? Adam se acerca a Lana y se para junto a ella con una actitud amenazadora. Adam: [Lentamente, amenazándola] Voy a dejártelo claro. Si le cuentas a alguien lo que has descubierto vas a lamentar haberme conocido. Lana le mira a los ojos, asustada. Adam entra lentamente en el apartamento y cierra la puerta de golpe, dejando a Lana confusa y sin aliento.
Plano exterior del granero. Es de noche. En el interior vemos llegar a Lex mientras Clark baja las escaleras. Lex: Clark. Clark: Hey, Lex. Lex: Hey. Me preguntaba qué había pasado con tu amigo. Clark: Parece que el tipo era mucho ruido y pocas nueces. Lex: Tenía el presentimiento de que lo solucionarías, Clark. ¿Sabes?, ayer pasó algo de lo más extraño. Después de hablar contigo alguien vio mi Porsche plateado saliendo de la mansión. Lex pasa junto a Clark y se aleja de él. Clark: ¿Alguien lo robó? Lex: No exactamente. [Le mira] Cuando llegué lo encontré en el garaje, calentito bajo la funda. Clark: Qué raro. Me alegro de que lo hayas recuperado. Lex: Mi guardia de seguridad piensa que alguien lo robó para darse un paseo, pero yo no estoy tan seguro. Clark: ¿Por qué? ¿Qué piensas que pasó? Lex: No lo sé. [Se acerca a Clark] Pero entiendo lo que es tener un amigo que necesita ayuda, Clark. A veces tienes que cruzar la línea entre el bien y el mal para ayudarle. Muchas veces esa es la prueba de una verdadera amistad. [Clark asiente nervioso] Dale recuerdos a tu padre. Lex sonríe y se marcha. Clark esboza una sonrisa. Parece consciente de que Lex sabe lo sucedido.
Plano exterior de la granja de los Kent. Clark y Martha entran por la puerta seguidos de Jonathan, que se quita la chaqueta. Jonathan: Las palabras "Hogar Dulce Hogar " nunca me habían parecido tan ciertas. Clark: Vamos papá, tienes que descansar. Martha acompaña a Jonathan hasta el salón. Jonathan: [Terco] Clark, no necesito descansar. Llevo haciéndolo una semana. El medico dijo que necesito reposo, pero no soy un inválido. Martha: Bueno, voy a preparar el almuerzo. Tengo pavo bajo en sodio. Jonathan: ¿Pavo bajo en sodio? Martha: [Suplicando] Jonathan... Jonathan: [Cede] Suena bien, cariño. Martha se dirige hacia la cocina. Jonathan se sienta en el sofá y da una palmada en el asiento junto a él. Jonathan: Clark, siéntate. [Clark obedece] Escucha, hijo, no hace falta ser un genio para saber que últimamente te preocupa algo más que mi salud. ¿Qué es? ¿Eh? Clark: Pete se metió en problemas mientras estabas en el hospital, e hice algunas cosas de las que no me siento orgulloso. Jonathan: Bueno, tu madre y yo confiamos en tu juicio. Te educamos para que sepas la diferencia entre el bien y el mal. Clark, algún día ya no estaremos aquí y estoy seguro de que lo recordarás. Mira, en el mundo real las cosas no son siempre blancas o negras, es decir, que a veces tienes que caminar por las zonas grises y hacer lo que consideres mejor. Clark: ¿A qué te refieres? Jonathan: Clark, fui a hablar con Jor-El y tal vez por eso falló mi corazón. [Clark suspira con tristeza] Pero escucha, hijo. Entré en esa cueva sabiendo los riesgos que corría. Y lo haría de nuevo si estuvieras en problemas. Clark: Papá, te prometo que nunca jamás volveré a ponerte en esa situación. Jonathan: Clark, no se trata de eso. Tú eres diferente a tu madre y a mí. Tendrás que tomar decisiones en tu vida, decisiones morales a las que nosotros no nos enfrentaremos nunca. Pero los dos sabemos que cuando llegue el momento harás lo que creas mejor. Y eso es lo importante. Clark asiente.
Clark juega al baloncesto en el exterior del granero. Encesta la pelota una vez, y también la siguiente. Un coche se para junto a él cuando está a punto de lanzar por tercera vez. Pete sale de él. Pete: Hola. Clark: Hola. Clark sigue driblando y tirando a canasta. Pete: Clark, mira, sé que debes estar muy enfadado conmigo y la verdad es que no te culpo. Sólo puedo decir que lo siento. Clark para y mira a Pete. Clark: Yo también, Pete. Tuve que robar a un amigo para ayudar a otro. Y alguien murió. Pete: Lo sé. Si te hubiera hecho caso desde el principio nada de esto habría sucedido. [Clark baja la vista] Clark, escucha, me contaste tu secreto porque soy tu amigo y a veces eso no es nada fácil. Pero no me da derecho a hacer lo que hice. Sólo quería decirte que... Clark, te juro que no volverá a pasar. [Clark sigue sin responder y Pete continúa hablando con convicción] Clark, sé que te he decepcionado, pero te juro que hasta el día que muera no volveré a faltarle el respeto a tus poderes. Clark no responde. Sigue mirando a Pete con una expresión de gran tristeza. Pete señala la pelota en manos de Clark. Pete: [Contento, tratando de cambiar el ambiente] ¿Quieres hacer unos tiros? Clark: [En voz baja] Estaba a punto de entrar. Clark empieza a alejarse y Pete le quita la pelota de baloncesto, driblando excitado. Clark se detiene y le mira. Pete: Ah, venga, hasta 21. [Señala] Más allá de la grieta valen tres puntos. Sin poderes. Le tira la pelota y Clark la coge. Sigue estando muy serio. Clark: [En voz baja, moviendo lentamente la cabeza] Hoy no, Pete. La excitación desaparece de la cara de Pete cuando se da cuenta de que no va a ganar esta batalla. Clark deja caer la pelota al suelo, donde bota varias veces antes de alejarse rodando. Se vuelve y se dirige hacia la casa. Pete le mira marcharse, triste. Luego se acerca al coche y se queda junto a la puerta durante un momento, observando cómo Clark entra en la casa. Por último sube al automóvil. La escena se desvanece.
Música interpretada por:
"Fix Up, Look Sharp" by Dizzee Rascal, Boy In Da Corner ___________________________________________________________________________________
Transcripción: Kerrplop
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