LA NUEVA SOCIEDAD QUE JESÚS ANUNCIA EN SU PROYECTO

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LA TAREA DE JESÚS 
 


Al final de la Web anterior ha quedado pendiente una pregunta fundamental: ¿Cómo es realmente posible llevar a efecto la nueva sociedad que Jesús anuncia en su proyecto, el proyecto del reinado de Dios? Ya he dicho que eso no es posible si se pretende implantar a nivel de toda la sociedad. Porque eso sería lo mismo que caer en el totalitarismo y en la represión. Hacer que toda la sociedad viva el ideal utópico del Reino no sería posible sino a base de la imposición colectiva. Y eso no sería ya el reino de Dios, sino la dictadura de los hombres. Por eso, la pregunta que aquí nos planteamos equivale a lo siguiente: ¿Qué hizo Jesús para que el reinado de Dios no fuera sólo un ideal predicado, sino además una realidad divina?

Nos planteamos así cuál fue la tarea de Jesús. Es decir, no nos interesa solamente lo que Jesús dijo, sino además lo que él hizo. Ahora bien, desde esta perspectiva, lo primero que salta a la vista es la sorprendente originalidad de Jesús. En aquel tiempo había diversas respuestas a la cuestión de cómo acercarse a Dios: los saduceos (clero y gente de la clase social alta) se dedicaban al culto y a las obras de la religión; los fariseos ponían todo su empeño en la fiel observancia de la ley religiosa; los esenios se entregaban a la ascesis y a la piedad individual; los zelotas, por último, practicaban la revolución violenta, porque sólo de esa manera creían que se podía remediar la situación.

Pues bien, Jesús no echó por ninguno de esos caminos. El, en efecto, no fue un sacerdote dedicado al culto del templo y a las obras religiosas. Tampoco fue un fariseo moralista que predicaba la observancia de la ley religiosa. Menos aún se entregó a una vida ascética en la soledad del desierto o en la comunidad de Qumrán. Y, por último, tampoco fue un revolucionario violento y nacionalista, es decir, un zelota o un sicario. Como se ha dicho muy bien, Jesús salta por encima de todos los esquemas, tanto de la derecha como de la izquierda, de una forma provocadora; está más cerca de Dios que los sacerdotes y más libre ante el mundo que los ascetas, es más moral que los moralistas y más revolucionario que los revolucionarios; ha venido a cumplir la voluntad de Dios, norma suprema e inmediata. Y ¿cuál es la voluntad de Dios? Para Jesús la respuesta es bien clara: el bien de los hombres.

Pero ¿cómo se procura, en concreto, este bien del hombre? La respuesta está en lo que fue la tarea fundamental de Jesús.


Textos de José Mª Castillo SJ (de "Jesús y el Evangelio")