| En 1564 se descubrió el grafito, en Cumberland, (Inglaterra,
cercana a la frontera con Escocia). Esto permitió la invención
de los lápices de grafito.
A partir de la mitad del Siglo XVII, las minas inglesas de grafito
eran explotadas por la corona, y servían también para
la fundición de cañones y su producción estaba
muy reglamentada, por lo que se penaba con pena de muerte al obrero
que llegara a extraer un fragmento de dicho material.
En 1760, el químico Kaspar Faber, artesano de Baviera, Alemania,
mezcló grafito con polvo de azufre, antimonio y resinas,
hasta que dio con una masa espesa y viscosa que, convertida en varita,
se conservaba más firme que el grafito puro.
El lápiz, conocido en todo el mundo, es originario de Nuremberg.
Los "Bleystefftmachter" son conocidos en Nuremberg desde
1659. El fabricante Lothar von Faber de Stein, cerca de Nuremberg,
fue el primero en Alemania en utilizar modernas técnicas
de fabricación y de esta forma convirtió el lápiz
en un bien común. Hasta la fecha, las empresas de Nuremberg
tales como Faber-Castell, Staedler y Lyro son líderes absolutos
en la producción de lápices.
En 1792 se cortaron las relaciones entre Francia e Inglaterra.
Esto hizo que el ingeniero francés Jacques-Nicolás
Conté , ideara unos lápìces de grafito
y arcilla, rodeados de madera de cedro. Pronto se impusieron en
todo el mundo. Aunque otras documentaciones indican que el verdadero
inventor fue el hijo de un carpintero, el austríaco Josef
Hardtmuth
La dureza de los lápices depende de la proporción
entre grafito (una variedad del carbono) y arcilla: cuanto más
grafito se utilice, más blando u oscuro es el trazo del lápiz.
Se mezclaba polvo de grafito con arcilla, cortando en pequeñas
barras que luego se cocían.
En 1812 el estadounidense William Monroe
perfeccionó este proceso.
John Eberhard (nacido en 1822) construyó la primera fábrica
de lápices en gran escala, en Estados Unidos de América.
fabricacion del lapiz
Grafito, arcilla y agua son mezclados (el porcentaje de grafito
y arcilla segun la dureza de la mina ), hasta crearse una masa consistente
y uniforme. Esta masa será introducida en una horno que le
retirará la mayor parte del agua.
El resultado, una piedra de arcilla y grafito va a ser triturada
y reducida a pequeños granos que posteriormente serán
introducidos en rollos compresores para eliminar impurezas existentes
en la arcilla.
Después de este proceso el producto resultante será
compactado formando un cartucho macizo de grafito que será
colocado en una maquina de donde saldrán los “hilos”
de mina. Estos “hilos” son cortados a la medida del
lápiz, entrarán en una máquina de secar que
les retirará el agua que aún resta y van a cocer en
un horno a la temperatura 1.020ºC. Para que las minas queden
resistentes, blandas, aptas para escribir y borrar, serán
impregnadas de grasa por ósmosis.
"Si la mina es alma del lápiz la madera
es su cuerpo…"
En las tablas de cedro (1) serán abiertas varias ranuras
(2), donde van a ser colocadas las minas (3). Posteriormente es
sobrepuesta otra tabla también con ranuras (4), que forman
dos tablas con minas en su interior (5). Estas son insertadas en
una prensa donde quedarán a secar durante 24 horas. Termino
este periodo, van finalmente dar origen a los diferentes formatos
de lápices a través de un proceso de separación.
Terminada esta operación los lápices aún en
bruto necesitan de ganar su propia “personalidad”, pasaran
a la sección del barniz que les dará el acabado final.
Primero van a ser barnizados varias veces cada unidad hasta queden
con un color totalmente uniforme. De seguida seran cortados los
topes para limpiar los excesos de barniz y aplicados todos los tipos
de acabados (impresión, colocación de las gomas, cabezas
pintadas, etc...). A partir de aquí los lápices están
listos para que sean envasados y servidos al cliente.
Josef
Hardtmuth
Hijo de un carpintero de Aspern an der Zaya, Baja Austria, Hardtmuth
aprendió en Viena el oficio de albañil, llegó
a ser arquitecto de los Príncipes de Liechtenstein y fundó
posteriormente una fábrica de tejas y una manufactura de
loza.
Descontento con la baja calidad de los utensilios de los que entonces
se disponía para escribir, tuvo la ocurrencia de mezclar
la arcilla con polvo de grafito, formar unas minas y cocerlas, para
sumergirlas después en un baño de cera para que el
grafito dejara rastro en el papel.
Añadiendo las cantidades adecuadas de arcilla a la mezcla,
pudo determinar el grado de dureza del lápiz, y en 1792 fundó
su propia empresa en Viena, cuya producción sigue existiendo
hoy en día.
William
Monroe
En 1812 en Concord (Massachusetts, EE.UU.) William Monroe fabricó
una máquina que producía tablillas semicilíndricas
de madera de 16 a 18 centímetros de longitud. A lo largo
de las mismas el aparato marcaba estrías en el centro del
delgado semicilindro. Monroe unía con cola las dos partes
de madera, pegándolas en torno al grafito. Así fue
como nació el lápiz tal y como lo conocemos en la
actualidad
Jacques-Nicolás
Conté
Nació en St. Cénery (Francia) el año 1755
y llegó a ser famoso físico, químico, ingeniero,
militar y pintor. Fue cofundador del Conservatorio de Artes y Oficios
de París, y descubrió la plombalgina artificial -a
base de grafito y arcilla- usada en la fabricación de minas
de los lapiceros. Artísticamente, fue discípulo del
famoso pintor y grabador Jean Baptiste Greuze, llegando a destacar
como pintor de temas religiosos y de retratos. Y no deben olvidarse
sus aficiones aeronáuticas, ya que llegó a dirigir
la Escuela Nacional de Aerostática francesa, en esa época
heroica de los primeros globos de los hermanos Montgolfier, contemporáneos
de Conte.
También se distinguió al tomar parte, como ingeniero
militar, en la campaña napoleónica de Egipto, ejecutando
numerosos croquis y dibujos, que figuran en las publicaciones de
los sabios de la expedición. Existe un retrato suyo ante
las pirámides, con un vendaje que cruza su frente y coulta
su ojo perdido. Murió en 1805.
En uno de sus experimentos químicos perdió su ojo
izquierdo a consecuencia de una explosión de hidrógeno.

|