Con la Biblia en la mano, demos gracias...

 

A la portada de nuestra Revista

 

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CANTO DE CONFIANZA

1.  res, Señor, mi esperanza y mi confianza desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti; en el seno de mi madre tú me sostenías; siempre he puesto en ti mi confianza (Sal 71,5s).

2.  El Señor es mi Pastor, nada me falta: en verdes praderas me haces recostar; me conduces hacia fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas… (Sal 23,1-3).

3.  Aunque camine por cañadas obscuras, nada temo, porque tú vas conmigo… Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida (Sal 23,4-6).

4.  El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?… Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo… (Sal 27,1-3).

5.  Si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me acogerá (Sal 27,10).

6.  El Señor Dios viene en mi ayuda, y por eso no me molestan las ofensas. Cerca está el que me justifica: ¿quién disputará conmigo?… Si el Señor Dios me ayuda, ¿quién podrá condenarme? (Is 50,7-9).

7.  Viviré lleno de confianza y no temeré, pues en verdad que mi fortaleza y mi apoyo eres tú, Señor, que has tomado por tu cuenta mi causa (Is 12,2).

8.  Tú eres mi amparo y mi refugio; en ti, mi Dios, pongo yo toda mi confianza (Sal 91,2). Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas (Sal 17,8).

9.  Tus ojos, Señor, son poderosa protección, probado apoyo, abrigo contra el ardor del mediodía, guardia contra tropiezos, auxilio contra caídas, que levanta el alma, alumbra los ojos, da salud, vida y bendición (Eclo 34,16s).

10.  Sé que viviré, si es que me fío de ti, Señor. La avidez hinchada acabará no teniendo éxito; pero el que pone su confianza en ti, vivirá para siempre (Hab 2,4).

11.  ¿Quién quiere meterme pleito? ¡Presentémonos juntos! ¿Quién es mi demandante? ¡Que se acerque a mí! Si tú, Señor, me ayudas, ¿quién podrá condenarme? (Is 50,7s).

12.  Si Dios está con nosotros, ¿quién estará en contra nuestra? (Rm 8,31). ¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? (Rm 8,35).

13.  En todo saldremos triunfadores gracias al amor que nos tienes (Rm 8,37). ¡Nada ni nadie podrán apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor! (Rm 8,39).

 

GRACIAS, PADRE DIOS

  1. ebemos adelantarnos al sol para darte gracias, Señor, pues la esperanza del ingrato como escarcha invernal se derrite y corre como agua inútil (Sab 16,28s).

2. Sí, te damos gracias en primer lugar porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna (Dan 3,90). Porque tu amor perdura para siempre (Sal 136,1). ¡Porque eres puro amor! (1Jn 4,8).

3. Cantamos para ti y nos postramos dándote gracias por tu amor y tu fidelidad (Sal 138,1). Proclamamos tu amor por la mañana y tu fidelidad toda la noche, con arpas, con guitarras y con suaves liras. Pues nos alegras, Señor, con tus acciones y nos gozamos en las obras de tus manos (Sal 92, 2-5).

4.  Nosotros, el rebaño de tu redil, te daremos gracias para siempre y de edad en edad repetiremos tu alabanza (Sal 79,13).

5.  Cantemos jubilosos al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva; delante de él marchemos dando gracias, aclamémoslo al son de la música (Sal 95,1s). Porque Dios es bondadoso, su amor dura por siempre y su fidelidad por todas las generaciones (Sal 100,5).

6.  Te bendecimos, Padre, y proclamamos tu grandeza ante todos los vivientes por lo que has hecho en favor de nosotros (Tob 12,6).

7.  Te daremos gracias en la gran asamblea, te alabaremos cuando esté presente todo el pueblo (Sal 35,18). ¡Vitoreen el Nombre de Dios! Publiquen entre los pueblos sus hazañas (Is 12,4).

8.  Te cantamos agradecidos porque tú eres nuestra fuerza y nuestro escudo (Sal 28,7); porque eres nuestro protector y nuestro apoyo (Eclo 51,1).

9.  Te saludamos y celebramos tu Nombre, pues has ejecutado tus maravillosos proyectos, que son auténticos y verdaderos (Is 25,1). Reconocemos que lo puedes todo y que eres capaz de realizar todos tus designios (Job 42,2).

10.  Te damos gracias por tantas maravillas como has ejecutado; admirables son tus obras y mi alma bien lo sabe (Sal 139,14).

11.  Dios de nuestros padres, te agradecemos y te alabamos porque nos has concedido el saber y la inteligencia (Dan 2,23). Gracias por la sabiduría que nos hace progresar (Eclo 51,17).

12.  Gracias por las muestras de cariño y benevolencia de los hijos (2Mac 9,20).

13.  Gracias cuando los hermanos salen a nuestro encuentro y nos llenan de ánimo (Hch 28,15).

14.  Gracias porque tenemos pan para comer (Hch 27,35). Gracias cuando alcanzamos prosperidad a través de nuestro propio trabajo (Ecl 2,24).

15.  Te damos gracias porque das de beber a los sedientos y repletas a los hambrientos (Sal 107,8s). Derribas a los poderosos de sus tronos y exaltas a los pequeños (Lc 1,52).

16.  Te lo agradecemos todo con alegría y generosidad (Flp 1,3), conscientes de que no debemos ofrecerte nada que no nos cueste esfuerzo (2Sam 24,24).

17.  Bendito seas, Padre, porque tú siempre nos escuchas (Jn 11,41s). Sabemos que todo lo que te pidamos a través de Jesús, tú siempre estás dispuesto a concedérnoslo (Jn 15,16).

18.  Te bendecimos, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y se las das a conocer a los que no saben expresarse. Bendito seas Padre, porque así te ha parecido bien (Lc 10,21).

19.  Te bendecimos, Señor Dios, Todopoderoso, el que eres, el que eras y el que viene (Ap 1,4), porque llegarás a reinar plenamente, valiéndote de tu poder invencible (Ap 11,17).

20.  Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas (Ap 4,11).

21.  Alabanza, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios por los siglos de los siglos (Ap 7,12).

 

GRACIAS, JESÚS

   1.  endito seas, Señor, porque has visitado y redimido a tu pueblo (Lc 1,68).

2.  Gracias, Virgen María, porque la grandeza de nuestro Dios pudo hacer grandes maravillas a través de ti: ¡Santo es su Nombre! (Lc 1,46s.49).

3.  Gracias, Padre Dios, porque tanto nos has amado que nos has entregado a tu Hijo único para que nos salvemos mediante él (Jn 3,16s)

4.  Gracias, Padre, por habernos preparado para recibir mediante Jesús nuestra parte en la herencia reservada a los santos en tu reino de luz (Col 1,12).

5.  Gracias, Cristo Jesús, hermano nuestro, porque por tu medio hemos obtenido la reconciliación y nos sentimos seguros ante Dios (Rm 5,11).

6.  Gracias porque tu Palabra nos limpia (Jn 15,3), nos hace crecer y nos alcanzará la plenitud (1Pe 2,2).

7.  Tú nos das la victoria (1Cor 15, 57). Gracias a ti triunfará la vida (Rm 5,17) y madurará en nosotros el fruto de la santidad (Flp 1,11).

8.  Gracias, Jesús, porque en ti todas las promesas de Dios han llegado a ser para nosotros un sí definitivo (2Cor 1,20). En ti hemos llegado a ser ricos de mil maneras, recibiendo toda clase de dones (1Cor 1,4s).

9.  Gracias por esos siete panes que nos das para que sepamos compartirlos con los necesitados (Mc 8,6).

10.  Siempre que sufrimos en tu nombre te lo agradecemos, Jesús (1Pe 4,16). Es una felicidad ser considerados dignos de sufrir por tu Nombre (Hch 5,41).

11.  Creemos que de todo tipo de problemas saldremos triunfadores gracias a tu amor. Ni la muerte ni la vida, ni el presente ni el futuro, nada ni nadie podrá apartarnos del amor que Dios nos tiene en ti, Cristo Jesús (Rm 8,37-39).

12.  Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación (Ap 5,9).

13.  Digno eres, Cordero degollado, de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fuerza, la honra, la gloria y la alabanza (Ap 5,12).

14.  Amén. Ven pronto, Señor Jesús (Ap 22,20).

 

BIENAVENTURANZAS BÍBLICAS 

 1. ichoso el mortal que vela por el derecho y practica la justicia (Is 56,1s).

2. Dichoso el que tiene piedad de los pobres (Prov 14,21).

3. El que confía en Yavé será feliz (Prov 16,20).

4. ¡Feliz el hombre a quien corrige Dios! (Job 5,17).

5. El respeto al Señor recrea el corazón, da contento y regocijo y largos días (Eclo 1,12).

6. Feliz el hombre que no se ha deslizado con su boca (Eclo 14,1).

7. Dichoso el hombre que se ejercita en la sabiduría, y que se hace preguntas hasta que obtiene respuestas (Eclo 14,20).

8. Dichoso el hombre que halla su felicidad en sus hijos (Eclo 25,7). 

9. Dichoso el que no ha cometido errores hablando de más (Eclo 25,8).

10. ¡Dichoso el que encuentra un amigo y es capaz de dirigirse a un auditorio atento! (Eclo 25,9).

11. Dichoso el marido de una mujer buena; se doblarán los años de su vida (Eclo 26,1).

12. Dichoso el rico que es hallado intachable, y no se pervierte por la riqueza (Eclo 31,8).

13. Regocijo del corazón y contento del alma es el vino bebido a tiempo y con medida (Eclo 31,28).

14. Dichoso el que cuida del débil y del pobre; en el día malo lo pondrá a salvo el Señor (Sal 41,2).

15. Dichoso el que tú eliges y acercas para que viva en tus atrios (Sal 65,5).

16. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza y la esperanza de su corazón (Sal 84,6).

17. ¡Señor, dichoso el hombre que confía en ti! (Sal 84,13).

18. Dichoso el hombre al que tú educas, al que enseñas tu ley, Señor, dándole descanso tras los años duros (Sal 94,12s).

19. Dichosos los que respetan el derecho y practican siempre la justicia (Sal 106,3).

20. Dichoso el que se apiada y presta y administra rectamente sus asuntos (Sal 112,5).

21. Felices los que guardan sus mandamientos y buscan a Dios con todo el corazón (Sal 119,2).

22. Dichosos los pobres con Espíritu, porque el reinado de Dios les pertenece (Mt 5,3).

23. Dichosos los afligidos, porque serán consolados (Mt 5,4).

24. Dichosos los desposeídos, porque heredarán la tierra (Mt 5,5).

25. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,  porque se saciarán (Mt 5,6).

26. Dichosos los misericordiosos,  porque los tratarán con misericordia (Mt 5,7).

27. Dichosos los limpios de corazón,  porque verán a Dios (Mt 5,8).

28. Dichosos los que trabajan por la paz,  porque serán reconocidos como hijos de Dios (Mt 5,9).

29. Dichosos los que son perseguidos por causa del bien,  porque el reinado de Dios les pertenece. Dichosos ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos, porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo (Mt 5,10-12).

30. Dichosos ustedes los pobres,  porque el reino de Dios les pertenece (Lc 6,20).

31. Dichosos ustedes los que ahora padecen hambre, porque serán saciados. Dichosos ustedes los que ahora lloran, porque después reirán (Lc 6, 21).

32. Dichosos ustedes cuando los hombres los odien, y los destierren, y los insulten, y, por causa del Hijo del hombre, proscriban su nombre como infame. Alégrense y salten de gozo cuando llegue ese momento, porque en el cielo les espera una gran recompensa (Lc 6,22s).

33. ¡Dichosos aquellos para quienes yo no soy causa de tropiezo! (Lc 7,23).

34. Felices los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica (Lc 11,28).

35. ¡Dichosos los que creen sin haber visto! (Jn 20,29).

36. ¡Dichosos aquellos a quienes Dios ha perdonado sus culpas y ha sepultado en lo profundo sus pecados! (Rm 4,7).

37. ¡Dichoso el hombre que puede tomar una decisión sin angustias de conciencia! (Rm 14,22).

38. Si son ultrajados por seguir a Cristo, dichosos ustedes, porque el Espíritu glorioso de Dios alienta en ustedes (1Pe 4,14).

39. Dichosos ya desde ahora los muertos que mueren en el Señor (Ap 14,13).

40. Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero (Ap 19,9).

41. Mira que estoy a punto de llegar. ¡Dichoso quien preste atención al mensaje profético de este libro! (Ap 22,7).

42. ¡Dichosos los que han decidido lavar sus vestiduras para tener acceso al árbol de la vida y poder entrar por las puertas de la ciudad! (Ap 22,14).

 

 

Orar la Biblia - Inspiraciones bíblicas  "V HUMILDAD" (Jose L. Caravias  SJ).