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Con el Salmo 61


El verdadero amor.

"Tuyo es, Señor, el verdadero amor".

No hay palabra que usemos más aquí abajo en la tierra que la palabra "amor". El amor es la aspiración más alta, el deseo más noble, el placer más profundo del hombre sobre la tierra. Y, sin embargo no hay palabra de la que más abusemos que la palabra “amor”. Le hacemos decir bajas pasiones y sentimientos inconstantes, lo manchamos con infidelidad y aun lo anegamos en violencia. Tenemos incluso que renunciar a veces a la palabra para evitar sentidos desagradables. Nos falla el lenguaje, porque nosotros le hemos fallado a la verdad.

Aun cuando me llego a la religión y la oración y a mi relación contigo, Señor, confieso que uso con miedo la palabra "amor". Tu gracia y tu benevolencia me animan a decir "te amo", pero al mismo tiempo caigo
en la cuenta de lo poco que digo cuando digo eso, de lo poca cosa que es mi amor, superficial, inconstante, poco de fiar. Soy consciente de las limitaciones e imperfecciones de mi amor, y comprendo entonces que yo también debería abstenerme de usar esa palabra. No encuentro el verdadero amor en la tierra, ni siquiera en mi propio corazón.

Por eso me consuela ahora pensar que al menos hay un lugar, una persona en quien puedo encontrar el verdadero amor, y ese eres Tú, Señor.

"Tuyo es, Señor, el verdadero amor".

De hecho ese es tu mismo ser, tu esencia, tu definición. "Dios es amor". Tú eres amor, tú eres el único amor puro y verdadero, firme y eterno. Puedo volver a pronunciar la palabra y recobrar su sentido. Puedo creer en el amor, porque creo en ti. Puedo renovar la esperanza y recobrar el valor de amar, porque sé que existe el amor verdadero, y está cerca de mí.

Ahora puedo amar, porque creo en tu amor. Me sé y me siento amado con el único amor verdadero que existe, tu amor infinito y eterno. Y eso me da fuerzas y confianza para entregarme a amar a los demás, a ti
primero y sobre todo, y luego, en ti y para ti, a todos aquellos que tú pones a mi lado en la vida. El amor verdadero es tuyo, Señor, y con fe y humildad, yo ahora lo hago mío para amar a todos en tu nombre.



© REVISTA VIRTUAL DE LOS AMIGOS DE LA PARROQUIA VIRTUAL

El credo de Hans Küng.

   

CREDO (de Hans Küng)

A la luz y por la fuerza de Jesús

 podemos vivir, obrar, sufrir y morir

 de un modo verdaderamente humano

 en el mundo de hoy,

 puesto que estamos absolutamente

 en manos de Dios,

 y a la vez comprometidos hasta el fin

 por el bien de los hombres.

 

Fórmula cosmológica

 

A la luz y por la fuerza de Jesús

 podemos mantenernos libres

 frente a las potencias de este mundo

 (esclavitud de la economía, la ciencia o el Estado),

 frente a los ídolos

 (culto de la personalidad)

 y los dioses de este mundo

 (adoración de la fortuna, del placer y del poder).

 Mediante la fe en Dios,

 servimos al mundo

 sin hostilidad hacia él

 y sin dejarnos contaminar por él,

 confiando en el sentido de la historia

 y en el porvenir de un mundo reconciliado.

 

Fórmula teológica

 

A la luz y por la fuerza de Jesús

 podemos, en el mundo de hoy,

 invocar a Dios como Padre nuestro,

 misterio de amor que mantiene a todos los hombres,

 que perdona a los culpables su culpa

 y se revela finalmente

 vencedor del pecado y de la muerte.

Oremos...