LA  PASIÓN  DEL  HOMBRE  DE  HOY

 


 

HOMBRE

Todos los años llego hasta tus plantas en estas horas  de  silencio y luto y  te pregunto, Cristo, por tu sangre y por mi sangre de hombre derramada. Hace ya dos mil años que te fuiste y aún seguimos solos, aún seguimos entre  agrios barrotes de silencio, sin comprender, sin entender la sangre. Y llego como un pobre mendigo cargado de preguntas, a tus plantas.

CRISTO

No tengo más palabras que mi vida, ni traigo más repuestas que mi sangre.

HOMBRE

Pero ¿cómo podrían entenderlo los hombres?.

CRISTO

No hace falta entender. Nunca se entiende. Ya basta con el amor.

HOMBRE

Pero ¿por qué el dolor?. Veo tu carne flagelada, veo  tu sangre  resbalando, veo tu espalda arada y removida, veo tus manos maniatadas, y me pregunto si no  pudo ser todo más facil y sencillo.

CRISTO

Era necesario, ¿comprendes?. Yo sabía que tantos  hombres  sufrirían después  de tantos modos: Los mordiscos del cáncer, la muerte violenta, el  hijo subnormal, el hambre,  la incultura, la miseria, el desamor, el paro, la soledad y tantas otras  formas de sufrimiento. ¿Y podría yo quedarme más corto?.

HOMBRE

Yo no he subido nunca al Calvario, más hoy me gustaría acompañarte, ir a tu lado en el dolor, decirte, ya que no supe amarte, que, como la Veronica, quiero enjugar tu sangre, caminar tras  tus pasos con mis penas, porque  ahora entiendo que tal vez no es esteril nuestro llanto, que tal vez él  sostiene  el  universo, al volverse en tus manos redención.

CRISTO

Eso es, hijo mio, comienzas a entender, ningún dolor se pierde, vuestro llanto y el mio, <<nuestro>> llanto es la sal que conserva el universo.

¿Sabes?  hay en el mundo tanta semilla de corrupción, que es preciso un  poco de dolor de contrapeso, un poco de redención que restablezca el equilibrio. El dolor no es un invento sádico; no existiría si no hubiera pecado, por el odio y la envidia sufrí los latigazos, por las crueles guerras se desgarró mi  carne, la frialdad y el sucio dinero araron mis espaldas. Los verdugos no eran unos mostruos sacados del infierno,eras tú,fuiste tú,"eres" tú, son tus manos las que aún hoy me flagelan. ¿Y preguntas  por  qué el dolor y para qué tu llanto?.¿Lo preguntas y siembras cada día de odio,que sabes que germinará muerte?. Ea, hijo, dejate de preguntas, toma tu cruz conmigo y construyamos juntos la redención, como una casa grande y feliz para todos.

HOMBRE

Si, voy a cargar con mi dolor a cuestas y subiré a tu lado  por la vida  compartiendo mi cruz con mis hermanos, compartiendo sus  cruces con  la mia. Atame, si necesario fuera, átame a ti con irrompibles lazos, átame bien, y oblígame a  ser tu Cirineo.

CRISTO

¿Mi Cirineo?. Más bien de tus hermanos, son ellos quien te necesitan, quienes, a derecha e izquierda, no pueden con sus cruces, y buscan alguien que les eche una mano.

HOMBRE

Déjame que yo vende tus heridas, que quite con cuidado tu corona de espinas, que sepa amarte muerto, ya que no supe vivo. Señor, duerme y confía en que el  mundo será mejor cuando tú vuelvas.Yo sé que volverás,que tú no puedes morir del todo.

CRISTO

Así es. Esperadme. Solo tardo tres dias. Y los  que ahora en el mundo  ascendeis el Calvario de vuestras propias vidas, recordad, al hacerlo, que yo  vencí a  la muerte. Y que vuelvo, estoy volviendo. Vuelvo, estoy llegando. Y tengo suficiente resurrección para todos vosotros.

                                                                                 (Razones para el amor de Martín Descalzo) 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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