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Señor, ¿qué es la libertad? |
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Si quieres leer otra vez el texto: |
"Jesús, el hombre libre" |
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En primer lugar, hay una libertad que denota un estado: «ser libre, estar libre de algo»; un individuo o un pueblo libre es el que no está sometido, el que no tiene trabas para su expresión o su acción. El paso de las cadenas a la libertad es la «liberación». Esta libertad se da de modo más aparente en el terreno político: se habla así de regímenes de libertad y de regímenes dictatoriales. Pero la falta de libertad puede existir también en el interior de la persona, causada por el tabú, el miedo o la sumisión. |
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LA LIBERTAD DE JESUS |
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Jesús
permanece firme en su opción, a pesar de las tentaciones que experimenta
en su vida activa, en particular la tentación del poder. No se deja
arrastrar por la popularidad y esquiva el liderazgo que le ofrecen en
Cafarnaún y no acepta el poder, retirándose cuando quieren hacerlo rey (Jn
6,15). |
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Según
los fariseos, es el precepto del sábado el que prohíbe-impide curar la
invalidez del hombre, y están al acecho para ver si Jesús lo cura y
denunciarlo. La obligación del sábado que se inculcaba en la sinagoga
aparece así como la causa de la situación del pueblo. Pero, según la
escuela farisea, el sábado no es más que el precepto supremo, cuya
estricta observancia incluye la de toda la Ley. Es la interpretación
farisea de la Ley, que programa la vida del hombre, la que lo priva de
libertad e iniciativa y lo mantiene en la dependencia. |
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En otro terreno, Jesús no respeta las discriminaciones sociales impuestas por la Ley o por la práctica religiosa. |
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En su modo de enseñar Jesús no sigue el método tradicional; su enseñanza impresiona a los asistentes a la sinagoga, precisamente por no ser como la de los maestros oficiales (Mc 1,22 par.). No se somete a escuelas de exégesis y rechaza así la doctrina de los letrados... |
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Sus mismos enemigos reconocen la libertad de Jesús ante los poderosos (Mt 22,16: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios con verdad; además, no te importa de nadie, porque tú no miras lo que la gente sea») |
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Pero Jesús no practica la
denuncia por sí misma ni la oposición exaltada a todo lo establecido. Si
denuncia, no lo hace por el mero deseo de oponerse a los dirigentes, sino
para liberar al pueblo del influjo opresor que ejerce sobre él el
prestigio de la institución. Para ello pone de relieve las
contradicciones entre principios y conducta o entre apariencia y realidad.
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De la conferencia pronunciada en el Congreso de la Asociación Juan XXIII en septiembre de 1989 por JUAN MATEOS, verdadero sembrador del Evangelio. |
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En términos teológicos,
la libertad de Jesús, el prototipo de hombre, puede expresarse así: en
él, a la plenitud del Espíritu corresponde la plena calidad de Hijo de
Dios, el que actúa como Dios mismo, según el modelo divino (Mc 1,10s; Mt
3,16-17; Lc 3,22). Esto conlleva la plena libertad, la decisión autónoma,
no sujeta a normas externas, sino acorde con el Espíritu que posee. El
texto central para esta afirmación es el que aparece en los tres sinópticos,
con parecida redacción: “El Hijo del hombre es señor también del
precepto” (Mc 2,28; Mt 12,8; Lc 6,5). |
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La libertad con que actúa el Hijo del hombre, como superior a toda Ley, es un ideal para el individuo y para la comunidad cristiana. Pero no es una libertad sin objetivo. Por eso hay que distinguir claramente entre liberación o adquisición de la libertad (libertad de), acto o proceso de duración limitada, y libertad o autonomía permanentes en la decisión y en la actividad o la expresión (libertad para). La libertad es un valor por ser la condición indispensable para la creatividad, iniciativa y desarrollo del hombre. Como en Jesús, su objetivo es comunicar vida. |
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Del libro "El Hijo del Hombre" (Juan Mateos y Fernando Camacho Ed. El Almendro) |