Concepción
abierta del mundo y fe en las personas:Creemos en
un mundo abierto, todo lo
contrario a un mundo "cerrado",
inamovible de orden y de estructuración de la
sociedad, todo lo contrario a ese mundo que todos
conocemos que nos intenta adaptar en pensamiento
y en conducta, a los principios del
"orden" establecido.
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Los miembros de la Parroquia virtual, así como
sus simpatizantes y amigos, damos nuestra
adhesión a Jesús, a su mensaje y a su actividad
en favor de los hombres. Esa
adhesión incluye, por tanto, el compromiso con
la humanidad según la línea de trabajo marcada
por Jesús.
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Somos continuadores de la
misión de Jesús (Jn
17,18: "Igual que a mí me enviaste al
mundo") para llevar a su término su obra
salvadora. El espíritu que Jesús comunica es el
que constituye y cimenta nuestras comunidades
virtuales, equipa la misión e impulsa su
desarrollo. (Jn 20.21 s; Mc 13,33: "nos dio
su autoridad (su Espíritu). Los ámbitos de la
misión son dos: individual y social.
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Mientras un orden determinado consagre o admita
la desigualdad entre los hombres, permita o
disculpe situaciones de injusticia y ponga freno
al desarrollo humano, no puede ser considerado
como definitivo. El esfuerzo de las comunidades
que se formen en la Parroquia virtual ha de
concentrarse no solamente en paliar las
injusticias del orden existente, sino en cambiar
ese orden o sistema social,
sustituyéndolo por otro tipo de organización,
donde las relaciones que se establezcan entre los
hombres excluyan la injusticia.

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Una parte de los dirigentes actuales de las
Iglesias cristianas creen que
el orden actual establecido se basa en la Ley y
expresa la voluntad divina. Creen
que Dios ya ha hablado en el pasado y determinó
la organización de la Iglesia y la norma de
conducta de los individuos, basada en la
sumisión a sus normas, instituciones y personas
por ellos establecidos. Los altos dirigentes
eclesiásticos muchas veces se creen los
custodios de ese orden sagrado que no admite
novedad ni disidencia, y cuyo garante es Dios
mismo. Para ellos, los valores absolutos son la
ley y la institución que de ella se deriva, en
la cual ellos detentan el poder y constituyen la
clase privilegiada. Para ellos, cumplir lo
establecido (por ellos y su tradición), es deseo
de Dios, oponerse a ellos es contrariar a Dios
mismo, que es el garante y celador del orden
existente y definitivo (lo mismo que hacían los
dirigentes religiosos en tiempo de Jesús).
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Nuestras comunidades virtuales deben tener una fe
ilimitada en las posibilidades del hombre. El
diario contacto con la mediocridad, mezquindad y
ambición propia y ajena; con el temor al riesgo
y la busqueda de la seguridad; con el
materialismo, que pone la propia subsistencia y
comodidad por encima de los ideales de la
justicia; con la renuncia a la responsabilidad
personal, abdicando la libertad en favor de
alguien que solucione los problemas; con la
insolidaridad, crea tentaciones permanentes
capaces de descorazonar y hacer renunciar a la
labor de cambio.
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Sabemos que la paciencia y constancia de Jesús
manifiestan un amor que no desfallece
ante la mezquindad humana, teniendo
fe en las posibilidades del hombre, por muy
escondidas que estén bajo los prejuicios
culturales, la inmadurez, los ideales
nacionalistas y las ambiciones personales.
Maduración de la persona que está también
condicionada por la maduración de la sociedad.
Nuestra fe, que fundamenta nuestra misión, es
además de la fe en Dios Padre y en Jesús, fe en
el hombre que aspira a su vida en plenitud.
Contenido
de nuestra misión: 
1)
"Proclamar la buena
noticia a todas las naciones" (Mc
13,10; 14,9), anunciando a los hombres la
existencia de una alternativa a la sociedad
"injusta", y por tanto, la posibilidad
de cambio individual y social. Esta proclamación
no puede hacerse meramente con palabras: la
comunidad virtual que proclama la buena noticia
tiene que hacer visibles con su estilo de vida
las relaciones propias de una sociedad nueva.
2)
Ser testigos ante el mundo
(Hch 1,8) con nuestra vida
y con nuestro trabajo, inspirados por un amor
universal y sin regateos que reflejen los de
Jesús (Mc 9,37; Lc 10,16; Jn 13,14).
3)
La proclamación y el testimonio excluyen
todo fanatismo. Nada
sobre todo lo que lleve una carga de violencia,
de lo que pretenda imponer la propia opinión o
tomar venganza de los que no la aceptan. (Lc
9,54). Lo más importante para nosotros es, al
estilo de Jesús, el respeto a la decisión
personal (Mc 10, 17-22). El anuncio de nuestra
alternativa es, por tanto, una propuesta, no un
proselitismo (Mc 6,11; Mt 10,23). El testimonio
debe exponer sencillamente una experiencia
vivida.
4)Tras
la proclamación de la buena noticia, la misión
es "hacer discípulos de
todas las naciones" (Mt
28,19), es decir, formar y ayudar a otros hombres
en el estilo de vida de una sociedad nueva.
Tenemos que "enseñarnos y enseñar a
guardar todo lo que Jesús mandó" (Mt
28,20), o sea, la fidelidad al modo de vida
descritos en las bienaventuranzas (Mt 5, 3-10).
La incorporación a las comunidades virtuales
debe hacer realizad la ruptura con el pasado de
injusticia que pesa sobre los hombres, y Dios
confirma esa ruptura comunicando su Espíritu
(vida) (Jn 20,23; Mt 16,19; 18,18).
5)
El objetivo de la misión es que los hombres
alcancen la plenitud de vida, o sea,
"ser hijos de Dios", suprimiendo todos
los obstáculos, tanto individuales como
sociales, que se oponen a esa plenitud.
Permitiendo este doble aspecto de la misión, el
liberar de trabas y comunicar vida, diversas
formulaciones, según se tenga en cuenta uno u
otro aspecto, o ambos a la vez.
6)Es
necesario que una parte muy importante de nuestra
labor sea el poder liberar a muchos individuos de
las ideologías
propugnadas por los sistemas opresores, en
especial de las ideologías de violencia,
simbolizadas en los evangelios sinópticos por
los "espíritus inmundos" o
"demonios" (Mc 1,23-27; 3,11; 5,2-20;
7,25-30; 9,14-28). Debemos de tener en cuenta que
el gran obstáculo para la liberación de los
oprimidos es precisamente haber ellos asimilado
los falsos valores del sistema que los oprime, en
particular la ambición y la rivalidad, que
destruyen la solidaridad humana. No puede haber
liberación mientras no se rechacen esos valores,
que, por la injusticia que encarnan, impiden la
realización del hombre y la creación de una
sociedad justa. Es misión de las comunidades
virtuales ir procurando esa liberación.
7)
El "pecado de la humanidad" según el
Evangelio de Juan consiste en reprimir o suprimir
la vida y en impedir que los hombres alcancen o
incluso deseen la plenitud a que están
destinados. La vida puede reprimirse en otros, y
tal es la acción de los opresores; pero tanto
más grave es que el hombre la reprima en sí
mismo, sometiéndose a los opresores y haciendo
propia la ideología de ambición y poder de que
estos se sirven para dominar. Poder y ambición
que son lo contrario al amor y a la vida; pues
crean odio, violencia, opresión y muerte.
"Quitar el pecado del mundo", es por
tanto, hacer que los hombres
rechacen las categorías de los sistemas injustos y la
sumisión a ellos, y, despojándose de todo afán
de dominio, recuperen su libertad.
8)¿Qué
hay que hacer en cada época, lugar y
circunstancia para impulsar los dos aspectos de
nuestra misión (Suprimir
los obstáculos que impiden la plenitud humana y
comunicar la vida, "el
Espíritu").? Esto no está especificado en
los evangelios, cada comunidad virtual y cada
cristiano en particular, en contacto con la
historia, con los pies en el suelo e impulsados
por el Espíritu que nos anima, tendremos que
decidir cuál debe ser la linea de acción
necesaria en cada momento.
Obstáculos que nos vamos a
encontrar:
"No
es un siervo más que su Señor. Si a mí me han
perseguido, también a vosotros os
perseguirán (Mt 10,30). Como en el
caso de Jesús, las tentaciones más importantes
las de la riqueza y el poder (Mc 8, 32 s. 36;
9,33-37; 10,23-31.35-45).
Tampoco
debemos desanimarnos si somos
perseguidos, por socavar algunos cimientos
injustos de la sociedad (tanto civiles como
religiosos).
Uno
de los mayores peligros es la falta de
compromiso, lo que Marcos llama
"dormirse" (Mc 13,35s), es lo que echa
a perder la comunidad (Mt 13,25: "mientras
todos dormían llegó su enemigo, sembró cizaña
en el trigo y se marchó").
El
influjo de ideologías contrarias al Evangelio
puede también cusar división en la comunidad.
En este caso la procedencia de los componentes de
la comunidad puede ser motivo de disgustos y
semillero de problemas. Cristianos procedentes de
la "ortodoxia", liberales, modernistas
etc... todo eso ya ha pasado... tenemos que tener
cuidado con los falsos profetas, "los que se
acercan con piel de oveja, pero por dentro son
lobos rapaces (Mt 7,15), es decir, la de aquellos
que con suaves maneras proponen, como venidas de
Dios, doctrinas opuestas al mensaje de Jesús,
que quitan vida y destruyen la unidad. La
comunidad virtual estará siempre
vigilante para no dejarse engañar. El
criterio que seguiremos para distinguir lo
verdadero de lo falso son los efectos de vida o
muerte producidos por la doctrina que pretender
comunicar (Mt 7,20: "por sus frutos los
conoceréis")
Actitudes de los miembros de la
Parroquia virtual:
Los
miembros de las comunidades virtuales somos gente
sencilla y humilde que
renunciamos a toda clase de superioridad y que
mostramos nuestra confianza en la solidaridad
entre los hombres y no en los medios materiales.
(Mc 6,8s: "les prohibió coger nada para el
camino, sólo un bastón: ni pan, ni alforja, ni
dinero en la faja") Tenemos fe en la
humanidad y en las actividades que proponga
nuestra Parroquia virtual jamás buscaremos
nuestro propio beneficio (Mt 10,8: "De balde
lo recibisteis, dadlo de balde").
Para
poder producir vida hay que estar dispuestos,
como Jesús, a darse por
entero. La vida es fruto del
amor y brotará con mayor o menor intensidad
según la calidad de ese amor. Cuando el amor es
pleno y el don de sí total, el fruto de vida en
uno mismo y en los demás llegará a su plenitud.
La fecundidad de la misión no depende, por
tanto, de la trasmisión exacta de un mensaje
doctrinal, sino de la entrega por amor. El amor
es el mensaje.
En
nuestro tiempo las comunidades cristianas se
encuentran en contacto con una sociedad muy
plural. Por una parte, muchos de sus miembros
proceden de un cristianismo sociológico y están
acostumbrados al lenguaje y categorías
religiosas. Por otra parte, sin embargo, existe
gran cantidad de gente, especialmente joven, que
no ha tenido formación religiosa. Son los
neopaganos. Nuestras comunidades deben plantearse
este dilema: ¿debemos
adoptar la concepción, categorías y
vocabularios de la religión tradicional?(como
Mateo), o bien como Marcos, comenzar con Jesús y
utilizar para exponer su mensaje un lenguaje más
actual y solamente cuando lo exija la
comprensión de ciertos hechos habría que
recurrir a la antigua tradición religiosa. Lucas
también enfoca la figura de Jesús como el
iniciador de una humanidad nueva y deja en la
sombra la "prehistoria" del
cristianismo.

El
problema actual recuerda el de la comunidad
primitiva. Los creyentes de Jerusalén,
fanáticos de la religión judía, exígían que
los paganos que deseaban ser cristianos tuvieran
que someterse como paso previo a los ritos
judíos y a la ley de Moisés (Hch 11,2, reproche
a Pedro; 15,5; 21,20s). Cuando Pedro, finalmente,
alcanza su liberación, saliendo de la prisión y
abandonando la expectación nacionalista judía
(12,5-11), no vuelve a la comunidad oficial, la
de Santiago, de tendencia farisea, sino a la de
Juan Marcos, la que es fiel al evangelio
(12,12-17). Fue el mismo Pedro quien, en el
concilio de Jerusalén, defendió con toda
claridad la igualdad de los creyentes procedentes
del paganismo, excluyendo que tuvieran que
someterse a la ley judía (Hch 15,9-10:
"[Dios] no ha hecho distinción alguna entre
ellos [los paganos] y nosotros [los judíos] ...
¿Por qué, entonces, provocáis a Dios ahora
imponiendo a esos discípulos un yugo
que ni nuestros padres ni nosotros hemos tenido
fuerza para soportar?").
Las
condiciones para pertenecer a la parroquia
Virtual las podéis ver también aquí 
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