Sabemos
que la paciencia y constancia de Jesús manifiestan un amor que no
desfallece ante la mezquindad humana.
Tenemos
fe en las posibilidades del hombre, por muy escondidas que estén
bajo los prejuicios culturales, la inmadurez, los ideales
nacionalistas y las ambiciones personales.
La
maduración
de la persona sabemos que está también condicionada por la
maduración de la sociedad y que nuestra fe, que fundamenta
nuestra misión, es además de la fe en Dios Padre y en Jesús, fe
en el hombre que aspira a su vida en plenitud.
|
|
La espiritualidad, como la flor, ha de mostrar simbólicamente
la realidad cuidando de no quedarse en los símbolos. El símbolo
no es lo sagrado, como no es sagrada la flor; lo sagrado es la
realidad que descubre..
|