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SOLO
SI ESTAMOS "ATENTOS" PODEMOS DESCIFRAR EL MENSAJE...
En los evangelios nos encontramos con un sinfín de palabras, casi
todas en sentido "figurado", es necesario que tengamos en
cuenta este sentido si queremos "descifrar" el mensaje que
nos quiere transmitir el evangelista. Si sólo nos limitamos a leer
los evangelios superficialmente, nos encontramos con hechos y anécdotas
que resultan absurdas e increíbles. Pandillas de "espíritus
malos" que se meten en cerdos y que posteriormente se lanzan al
mar; o conversiones de agua en vino en una boda no muy bien
organizada; o multiplicaciones de panes y peces para alimentar a
miles de hambrientos, nos hacen pensar en cuentos y leyendas
populares para "simples" y nos presenta un extraño
personaje de leyenda, un Jesús mágico y fantástico. ¿Quién
puede creer en ese Jesús? ¿De qué nos sirven a nosotros, hoy día,
esos extraños relatos? No podemos ir por ahí, abriendo los ojos a
los ciegos, curando a sordos y paralíticos y resucitando muertos.
Con todas estas historias los Evangelios se hacen distantes e increíbles.
Uno puede preguntar: ¿Por qué Jesús, para demostrar su poder, no
curó a muchos más ciegos y leprosos y resucitó a más muertos? Y
¿Para que dio de comer a una multitud un sólo día; si al día
siguiente seguirían igual de hambrientos? ¿Qué finalidad tiene
todo eso? Además, si miramos detenidamente los evangelios,
descubriremos contradicciones de unos con otros al narrar el mismo
relato. Si interpretamos literalmente los textos nunca podremos
encontrar su "sentido real". Los evangelios son obras
"teológicas" en los que, si nos aplicamos un poco,
podemos descubrir su verdadero mensaje. Para hablar de lo
"divino" es necesario que muchas veces se tenga que
recurrir a los "símbolos", pues muchas veces los
"conceptos" carecen de expresividad. Con los "símbolos"
se puede llegar al lector, su plasticidad y belleza tienen algo
especial, nos recuerdan nuestras propias experiencias y nos hacen
descubrir nuevas facetas.

NO
ES LA BIBLIA UN LIBRO CAÍDO DEL CIELO...
Cualquier pueblo, para comunicar su historia, primero necesita
"vivir" todos y cada uno de los "hechos" que la
componen, para más adelante poder escribirlos para las futuras
generaciones, son la "memoria" de ese pueblo. La Biblia es
la "memoria" del pueblo de Dios. En ella, aunque muchas
veces oculta, se encuentra la "Palabra" de Dios. No es la
Biblia un libro que ha caído del cielo (como el Corán), sino que
fue escrita por hombres reales, muchos de ellos desconocidos. Es un
conjunto de libros diversos; narraciones en prosa; poesía lírica o
dramática; proverbios y máximas morales; códigos de leyes;
epistolarios; literatura litúrgica o profética. Si leemos
detenidamente la Biblia, veremos que es una historia
"humana", con muchas lagunas, limitaciones científicas,
filosóficas e incluso religiosas; con principios morales ya
superados; inexactitudes cronológicas o topográficas; y con textos
algunas veces folklóricos o legendarios. La Biblia es la
"Palabra" de Dios pero en lenguaje "humano". La
inspiración de la Biblia no es la consecuencia de una investigación
científica (1). Para encontrar la Palabra "divina"
debemos de superar la barrera de la palabra "humana".

CONOCER
LA FIGURA, LAS PALABRAS Y LOS HECHOS DE JESÚS...
Los evangelios se han escrito para dar a conocer la figura, las
palabras y los hechos de Jesús y su finalidad está muy clara:
suscitar la adhesión a su persona, adhesión que se tiene que
traducir en una actividad como la suya. Como obras "teológicas",
las narraciones evangélicas siempre nos transmiten un mensaje y la
historia de esa narración está subordinada a la "teología".
Tenemos que captar lo importante de la actividad de Jesús y ver que
cuando cura a un leproso, el autor quiere que nos demos cuenta de
que Jesús toma postura contra la marginación, amparada entonces
por el sistema religioso judío; y cuando Jesús libera al
endemoniado geraseno, libera también a todos los hombres Que se
encuentran esclavizados por un poder económico que pone al dinero
por encima de la libertad y de la dignidad del hombre; y que cuando
reparte milagrosamente los panes y los peces nos muestra como se
puede terminar el hambre del mundo, con la solidaridad entre todos
los hombres, es precisamente esa la intención del evangelista el
mensaje que debemos de entresacar al leer esas narraciones.

¿DE
QUIEN HABLAN LOS EVANGELIOS?
Muchas veces nos equivocamos al interpretar los relatos evangélicos
"al pie de la letra", sacándolos de su contexto y no nos
damos cuenta de que los Evangelios no nos presentan a "otras
personas", nos hablan precisamente de "nosotros
mismos", hablan de y para nosotros. ¿Qué terreno somos
nosotros? Pedregoso, árido o ¡tenemos alguna que otra espina que
quitarnos! Si queremos ser un terreno que da frutos debemos de tener
"buena tierra" y regarla y abonarla con asiduidad. ¿Eres
un "cabrito" o una "oveja"? ¡Es posible que te
veas como "oveja" y a muchos de los que te rodean los veas
como "cabritos"! ¿Sabes con seguridad cuáles son las
piedras que te estorban y la cizaña que devalúa tu cosecha? ¿Sabes
cuál es tu tierra buena y cuál tu tierra mala? ¿Sabes cuál es el
abono que necesita tu tierra? ¿Acaso eres de esos que tiene miedo a
analizar las cosas y a pensar con libertad y prefieres escoger un
camino más "fácil" y te identificas plenamente con
algunos valores sociales, políticos o eclesiásticos y por lo tanto
has perdido la libertad de opción y la actitud crítica? Es posible
que no estés todavía "maduro" y necesites un político
"que hable por tí", en un sistema que te deje
"tiempo libre" y te "evite" el preocuparte y
pensar y te resulte más cómodo que otras personas "de tu
confianza" realicen "tu trabajo".
SIEMPRE
EN BÚSQUEDA DE LA VERDAD...
En la "Biblia" descubrirás que a Dios solo se le puede
"oír" en la propia conciencia de cada uno; que eres un
ser único, libre e inviolable y que si te esfuerzas, un poco nada más,
podrás distinguir "la voz" de Dios de entre esa multitud
de voces de los tiempos y de los hombres. Debes de moldear tu
conciencia y distinguir lo que tiene de sometimiento al influjo
humano, tanto familiar como social; debes de buscar siempre "la
verdad" y ser "crítico". Es necesario saber
distinguir si "la voz" que oyes, es la del sistema que te
rodea, la voz de moda, la voz de los sistemas informativos, o si es
la "Voz" verdadera que te "habla" y te
"interpela".

PERO
TIENES QUE DESEAR TU MISMO LIBERARTE...
Jesús vino, precisamente, a liberarnos; a librarnos de la
esclavitud del "pecado", de la "mentira", de la
"tiniebla", solo te pone una condición: que tu mismo seas
el que quiere liberarse. Nadie te va a "liberar" si tu no
quieres, es por eso por lo que tienes que conseguir una gran
"paz interior", con ella podrás separar el trigo de la
paja. Al leer con atención los relatos evangélicos podrás
observar que Dios no vive en los lujosos templos que le hemos
preparado, sino que se encuentra en la misma vida, en todos lo que
le "escuchan" y sobre todo en los que sufren, en los
pobres y en los desgraciados. Leyendo atentamente la Biblia te darás
cuenta que cuando algunos hombres se hacen "religiosos"
son capaces de cometer grandes barbaridades por defender "su
concepto" de "verdad" y además lo hacen diciendo que
es la voluntad de Dios. Llegan algunas veces a creerse
"poseedores" de esa verdad y se constituyen en jueces y
verdugos de los que disienten. A Dios solo se le puede conocer por
la propia experiencia de vida, viviendo la vida y conociéndonos a
nosotros mismos, pues precisamente el hombre es lo más perfecto de
la creación, es el "templo de Dios". Cuando el hombre se
va despojando de su "saber", de su "seguridad",
de su "poder", se va acercando más y más a Dios y su diálogo
se hace más íntimo y profundo y logra descubrir el significado de
esta relación interpersonal y hacia dónde le conduce.

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OÍ LO QUE COMENTABAN ANA Y PEDRO.
ANA:
Yo no me creo ese rollo de que la Biblia y los Evangelios tengan la
solución de nuestros actuales problemas y de los sufrimientos y
penurias de la vida. Conozco a mucha gente que leen mucho la Biblia
y todos sabemos que esa gente no arregla el mundo.
PEDRO:
Tienes razón, es la pura verdad. Para intentar ayudar a solucionar
los problemas, no basta con leer la Biblia, hay que comprenderla,
hay que "vivir" como dicen los Evangelios, de esa manera
se terminarán muchos sufrimientos, habrá mas alegría y paz en el
mundo e incluso no parecerán tan terribles las enfermedades y la
muerte.
ANA:
¿Cuál es esa noticia tan buena? ¿cómo es que los cristianos
siempre están leyendo y escuchando el Evangelio y sigue habiendo
tanta diferencia entre ricos y pobres?
PEDRO:
Hay ricos y pobres porque hay mucha gente que tiene demasiado egoísmo
y cada uno va a lo suyo. No se han enterado de lo que significa esa
Buena Noticia, no comprenden la Biblia y no viven como dice el
Evangelio. Los ricos quieren ser cada vez más ricos y los pobres
también quieren ser como los ricos, lo que pasa es que no pueden.
Todos quieren tener mucho dinero, pero nadie quiere compartirlo con
los demás. Jesús ha dicho que todos somos iguales, hermanos,
amigos, por eso cuando empezamos a compartir, se empiezan a acabar
las penas y la gente es más feliz, esa es la Noticia de Jesús.

LAS
PALABRAS HACEN POSIBLE LAS RELACIONES HUMANAS
El hombre, cuando habla, con su palabra, puede participar de alguna
manera en los acontecimientos que le rodean, puede conocer y ordenar
el mundo en que vive, descubriendo su propia profundidad humana y el
misterio que encierra su propio entorno. Hablar consiste en
dirigirse a otra persona, es como una llamada que necesita una
respuesta. Hablando se hacen posibles las relaciones humanas, la
palabra se hace necesaria para poder expresarse y comprenderse. Con
la "palabra", las personas podemos expresar "lo que
llevamos dentro", podemos salir "fuera de nosotros
mismos", descubrimos nuestro estado de ánimo, nuestros
sentimientos, nuestros pensamientos. En nuestras palabras se refleja
verdaderamente nuestra propia intimidad: dulzura, alegría,
sorpresa, temor, tristeza, felicidad, amor...

LA
PALABRA NECESITA UNA RESPUESTA:
Es la palabra humana como un lazo que une mi "yo" con tu
"yo", su fuerza interna creativa, al revelar lo interior
de uno mismo, necesita y exige una respuesta y es en la respuesta
adecuada donde el "yo" y el "tú" se transforma
en el "nosotros". Son por tanto necesarias las palabras
para construir el lenguaje de la amistad y del amor. Fíjate en las
medias palabras de los enamorados y en sus silencios y alusiones,
son suficientes para que se entiendan perfectamente. En sus palabras
de amor se "entregan" el uno al otro, llegan incluso a
traspasar este universo de la palabra y se hace necesario "el
gesto": caricias y miradas completan su maravilloso lenguaje.
Pues bien, es Dios mismo el que quiere hablar con el hombre, quiere
ser para el hombre ese "yo" que se dirige a un "tú",
además quiere entablar un diálogo interpersonal y siempre en ese
lenguaje de amistad y de amor. Dios, al hablar con el hombre, sale
de su misterio y se "revela" en una historia común, a
través de todos los acontecimientos de la vida de los hombres;
nuestra misión es descifrar ese lenguaje de amistad y amor y
entenderlo.
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