|
EL
PUEBLO "OYE" LA VOZ DE DIOS QUE ESTABLECE UNA
"ALIANZA"...
Todo
comenzó con el peregrinaje de Abraham en busca de mejores pastos
para su ganado, y ya esa "marcha" fue una
"respuesta" a la llamada de Dios. Los Patriarcas Abraham,
Isaac y Jacob, fuera de la tienda en que viven, cuentan sus
peripecias y aventuras a sus hijos, que escuchan y aprenden, de viva
voz, que es Dios el que marca el destino de los hombres. Más tarde,
cuando Moisés guía a su pueblo, recién liberado, a través del
desierto, el pueblo "escucha" la voz de Dios que desea una
"Alianza" (2). El "trato" se formaliza en un
documento escrito, para dar así testimonio (3). Nace la Ley, con
sus "ritos" como respuesta, y "bendiciones" o
"maldiciones" según se cumpla o se quebrante. Junto a los
santuarios se cuentan también los episodios de las conquistas y demás
sucesos históricos para el pueblo que se ha vuelto sedentario. Con
la monarquía comienza la historia "oficial" de Israel. En
el reinado de Salomón, un "técnico" compone una
"historia de salvación" con todas las tradiciones orales,
los fragmentos poéticos que se conservan escritos y los mitos de
los pueblos de los alrededores. Esta "historia" empieza en
la creación del mundo y continúa con los patriarcas y Moisés
hasta la llegada a la tierra prometida. Más tarde (4), se reelabora
toda la historia a la luz de la "teología" predicada por
los "profetas" y a la vuelta del destierro (5), se juntan
las diversas tradiciones existentes y la mayor parte de los libros
del Antiguo Testamento reciben su redacción definitiva.
Posteriormente (6) se escriben libros como las "Crónicas",
"Esdras" y "Nehemías" abarcando el periodo más
extenso de la historia sagrada. Aparece un género literario llamado
"Midrásh", en el que se utiliza "libremente"
los datos de la historia antigua y de la tradición, con fines
meramente didácticos. Con la llamada literatura
"sapiencial" se recopilan "SalMos" y
"Proverbios" y se escriben libros como "Eclesiastés",
"Cantar" y "Eclesiástico", terminando ya
definitivamente de componerse el Antiguo Testamento con el libro de
la "Sabiduría" (7).
APARECE
UN NUEVO MAESTRO, ES UN PERSONAJE DESCONCERTANTE...
Aparece un nuevo Maestro en Nazaret, llamado Jesús. Su forma de
hablar y actuar y los milagros que realiza impresionan al pueblo y a
los dirigentes judíos. El nuevo Maestro hablaba con Autoridad, a
todos perdona los pecados, sin distinción de raza o creencia, y
plantea a la gente interesantes cuestiones acerca de la relación
con Dios, con la naturaleza y con los hombres. Con su
"poder", que es el amor, abre el corazón de todos los que
le escuchan; entre ellos escoge a sus discípulos, les enseña la
novedad de su persona, para que puedan comprometer su vida en la
construcción del llamado "Reino de Dios".
ES
NECESARIO ESCRIBIR TODO ESTO, PARA QUE NO SE OLVIDE...
No se limita el nuevo Maestro a contarnos las "parábolas
del Reino", su vida es también una desconcertante parábola.
Al mismo tiempo que anuncia su muerte, al igual que hacen los
profetas, anuncia también su resurrección de entre los muertos, es
ese Maestro un personaje desconcertante. Al resucitar y presentarse
de nuevo entre los suyos cambia los esquemas de los que le ven y
confirma definitivamente la verdad de sus palabras. Los discípulos,
iluminados por el "Espíritu Santo", proclaman con ilusión
su fe, reconociendo a Jesús como el "Señor", el Hijo de
Dios hecho hombre. Muchos judíos y paganos caerán en Jesús, pero
la gran mayoría le rechazará. Al principio contaban el relato de
la vida y los hechos de Jesús, los mismos testigos oculares del
acontecimiento, pero, poco a poco, con el paso del tiempo, se vieron
obligadas, las primeras asambleas cristianas, a poner por escrito
todos estos recuerdos. Por eso se redactan los cuatro evangelios,
que con las cartas de los apóstoles y de otros dirigentes, son las
lecturas más habituales. Más tarde se fueron aceptando de manera
regular el resto de los libros del Nuevo Testamento y como todavía
seguían las prácticas en las sinagogas judías también eran leídos
habitualmente los libros del Antiguo
LOS
AUTORES DEJARON SU HUELLA PERSONAL Y LA DE LA COMUNIDAD A LA QUE
PERTENECIAN...
Lo más interesante del Nuevo Testamento son sus cuatro
primeros libros, los Evangelios (8). En las diferentes comunidades
cristianas, se hablaba del Jesús resucitado y poco a poco se iba
dando forma a la historia tanto de su vida como de su muerte.
Circulaban por los grupos cristianos diversos relatos sobre Jesús,
numerosas colecciones de parábolas, milagros, curaciones, hechos de
Jesús y relatos de la pasión. Pero esos relatos no ponen hincapié
en la vida del maestro, sino en los aspectos que más les
impresionan. Se hace necesaria una elaboración continua y con
argumento de la predicación, parábolas, milagros, hechos y dichos,
discusiones, muerte y resurrección del Maestro. Las diferentes
comunidades agrupan todos los materiales disponibles y es entonces
cuando Marcos, al escribir su evangelio, inaugura un nuevo género
literario que cuajó definitivamente en el cristianismo primitivo.
Le siguen Mateo, Lucas y Juan. No fueron estos autores simples
"compiladores", sino que dejaron su huella personal y la
de la comunidad a la que pertenecían. Al ser redactados con
posterioridad a los hechos que narran, están inmersos en el
desarrollo de la fe de las comunidades cristianas, preocupadas por
"comprender" el sentido de esos Acontecimientos y el
"cómo" poder proclamarlo a los demás. Al ser también
los autores fieles creyentes, tenían también su "propia"
y personal visión del relato que plasman en sus escritos.
GRACIAS
POR VUESTRO ESFUERZO, MARCOS, MATEO, LUCAS Y JUAN...
Marcos escribe para cristianos que provienen del paganismo, su
intención es revelar "progresivamente" el misterio de
Jesucristo, el Hijo de Dios (9). Es un evangelio para principiantes
o "catecúmenos", quiere que penetren poco a poco en ese
misterio (10), y por el camino de la fe. Nos presenta a un Jesús
abandonado que ha fracasado. Sin embargo, para Mateo, que escribe
para los Judeocristianos, Jesús es el Mesías anunciado en la
Escritura, el Hijo de Dios, el nuevo Israel, es un Jesús maestro y
catequista. Es un Evangelio que sirve como guía para la formación
de la comunidad cristiana y nos señala un código de conducta y
vida comunitaria. Para Lucas, la misión de Jesús está muy clara:
proclamar la salvación a los pobres y la liberación de los
oprimidos. Lucas invita al lector de su evangelio a adoptar las
actitudes fundamentales del cristiano. Su Evangelio invita a la
Iglesia a meditar siempre en la auténtica tradición de Jesús, que
es la única que garantiza el rumbo que debe tomarse. Es un
Evangelio que nos presenta a un Cristo misericordioso, siempre a la
búsqueda de los pobres, de los marginados y de los pecadores. Es el
Evangelio de los "cristianos" que dan
"testimonio" en el mundo. El Evangelio de Juan es un
relato más madurado y dirigido al "interior" de la
Iglesia, con la misión de profundizar la fe. Lo más importante es
el saber ¿Quién es Jesús? Toda la actividad de Jesús es una
"revelación", un testimonio continuo: sus gestos, sus
palabras, su enseñanza, sus obras. Nos enseña un Jesús
triunfador, que es amor, vida, luz y verdad. La vida está por
encima de la muerte (11), el amor por encima del odio (12), y la
verdad por encima de la mentira (13). Nadie se puede quedar
indiferente ante la Palabra de Jesús y su juicio es inmediato (14).
La fe o la incredulidad son los anticipos del juicio final.
CADA
COMUNIDAD CON SU EVANGELIO...
Mucha gente cree que los evangelistas no eran hombres cultos y por
tanto, no podían escribir una obra tan extraordinaria. Pero si
analizamos su obra vemos una estructura bien terminada, un perfecto
uso de metáforas y símbolos y una acertada referencia al Antiguo
Testamento que demuestra una gran capacidad creativa. Además, los
Evangelios nacen en una comunidad de creyentes, que comentan lo que
significa Jesús para sus vidas y es, precisamente con ese sentido,
como interpretan las palabras, los hechos y la vida de Jesús. Cada
Evangelio refleja esa experiencia de Jesús de toda la comunidad y
es precisamente esa comunidad la verdadera "autora" del
mismo. A través de la lengua griega, se escribe en un ambiente
culto, conociendo muy bien las técnicas literarias y expresándose
en la lengua popular y en "lenguaje simbólico" al que está
la gente acostumbrada. Su precisión en el manejo del lenguaje
refleja una profunda experiencia espiritual, que no consiste en un
mero conocimiento intelectual, sino en una adhesión total al
mensaje del Maestro. Es precisamente esa gran cantidad de figuras y
símbolos empleados la que nos va introduciendo poco a poco en el
significado que para ellos tenía la persona y actividad de Jesús y
su experiencia de él.
|
SOLO
SI ESTAMOS "ATENTOS" PODEMOS DESCIFRAR EL MENSAJE...
ANA:En los evangelios nos encontramos con un sinfín de palabras, casi
todas en sentido "figurado", es necesario que tengamos en
cuenta este sentido si queremos "descifrar" el mensaje que
nos quiere transmitir el evangelista. Si sólo nos limitamos a leer
los evangelios superficialmente, nos encontramos con hechos y anécdotas
que resultan absurdas e increíbles. Pandillas de "espíritus
malos" que se meten en cerdos y que posteriormente se lanzan al
mar; o conversiones de agua en vino en una boda no muy bien
organizada; o multiplicaciones de panes y peces para alimentar a
miles de hambrientos, nos hacen pensar en cuentos y leyendas
populares para "simples" y nos presenta un extraño
personaje de leyenda, un Jesús mágico y fantástico. ¿Quién
puede creer en ese Jesús? ¿De qué nos sirven a nosotros, hoy día,
esos extraños relatos? No podemos ir por ahí, abriendo los ojos a
los ciegos, curando a sordos y paralíticos y resucitando muertos.
Con todas estas historias los Evangelios se hacen distantes e increíbles.
Uno puede preguntar: ¿Por qué Jesús, para demostrar su poder, no
curó a muchos más ciegos y leprosos y resucitó a más muertos? Y
¿Para que dio de comer a una multitud un sólo día; si al día
siguiente seguirían igual de hambrientos? ¿Qué finalidad tiene
todo eso? Además, si miramos detenidamente los evangelios,
descubriremos contradicciones de unos con otros al narrar el mismo
relato. Si interpretamos literalmente los textos nunca podremos
encontrar su "sentido real". Los evangelios son obras
"teológicas" en los que, si nos aplicamos un poco,
podemos descubrir su verdadero mensaje. Para hablar de lo
"divino" es necesario que muchas veces se tenga que
recurrir a los "símbolos", pues muchas veces los
"conceptos" carecen de expresividad. Con los "símbolos"
se puede llegar al lector, su plasticidad y belleza tienen algo
especial, nos recuerdan nuestras propias experiencias y nos hacen
descubrir nuevas facetas.
¡QUE
GRAN CAPACIDAD CREATIVA!
No nos extrañemos al leer que Jesús "anda sobre las
aguas" (15), o que sus vestiduras se pusieron de un
"blanco deslumbrador" (16), pues el evangelista lo único
que quiere darnos a entender es que Jesús nos
"transciende", que su condición es "divina"; o
para describir a los quieren someterse al "poder
terrenal", que equivocadamente esperan de Jesús, nos dice el
autor que la gente "alfombraba el camino con sus mantos"
(17); o nos presenta a un grupo de miserables, verdaderas piltrafas
humanas, como "un ciego de nacimiento" (18); "un
leproso" (19); "un hombre con el brazo atrofiado"
(20); "un endemoniado" (21); "un sordo" (22)...
etc. Con este grupo de miserables y desheredados, que nos causan un
verdadero impacto, los autores sagrados nos hacen ver los que aliena
al hombre y le impiden su desarrollo como persona, impidiéndole el
ejercicio de sus facultades y el poder expresar su propia
personalidad. También podemos leer la expresión "el día
octavo" (23), para comentar la plenitud del tiempo mesiánico;
o que del costado de Jesús salen "sangre y agua" (24),
para hacernos ver como en la cruz nos ha demostrado su amor
incondicional; o como, para no complicarse en elucubraciones sobre
la "vida futura" y su naturaleza nos dice que la vida
futura "es una fiesta" (25).

|