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SIEMPRE
EN BÚSQUEDA DE LA VERDAD...
En los "Evangelios" descubrirás que a Dios solo se le
puede "oír" en la propia conciencia de cada uno; que eres
un ser único, libre e inviolable y que si te esfuerzas, un poco
nada más, podrás distinguir "la voz" de Dios de entre
esa multitud de voces de los tiempos y de los hombres. Debes de
moldear tu conciencia y distinguir lo que tiene de sometimiento al
influjo humano, tanto familiar como social; debes de buscar siempre
"la verdad" y ser "crítico". Es necesario saber
distinguir si "la voz" que oyes, es la del sistema que te
rodea, la voz de moda, la voz de los sistemas informativos, o si es
la "Voz" verdadera que te "habla" y te
"interpela".

PERO
TIENES QUE DESEAR TU MISMO LIBERARTE...
Jesús vino, precisamente, a liberarnos; a librarnos de la
esclavitud del "pecado", de la "mentira", de la
"tiniebla", solo te pone una condición: que tu mismo seas
el que quiere liberarse. Nadie te va a "liberar" si tu no
quieres, es por eso por lo que tienes que conseguir una gran
"paz interior", con ella podrás separar el trigo de la
paja. Al leer con atención los relatos evangélicos podrás
observar que Dios no vive en los lujosos templos que le hemos
preparado, sino que se encuentra en la misma vida, en todos lo que
le "escuchan" y sobre todo en los que sufren, en los
pobres y en los desgraciados. Leyendo atentamente la Biblia te darás
cuenta que cuando algunos hombres se hacen "religiosos"
son capaces de cometer grandes barbaridades por defender "su
concepto" de "verdad" y además lo hacen diciendo que
es la voluntad de Dios. Llegan algunas veces a creerse
"poseedores" de esa verdad y se constituyen en jueces y
verdugos de los que disienten. A Dios solo se le puede conocer por
la propia experiencia de vida, viviendo la vida y conociéndonos a
nosotros mismos, pues precisamente el hombre es lo más perfecto de
la creación, es el "templo de Dios". Cuando el hombre se
va despojando de su "saber", de su "seguridad",
de su "poder", se va acercando más y más a Dios y su diálogo
se hace más íntimo y profundo y logra descubrir el significado de
esta relación interpersonal y hacia dónde le conduce.
PARA
ANA ESTO NO ESTA MUY CLARO...
Ayer, después de oír misa, estuve pensando, un tanto intrigada,
por qué después de la lectura del Evangelio decían siempre
"Palabra de Dios". No entiendo el por qué la lectura de
un trozo de la Biblia, que está escrita por hombres, por muy santos
que sean, se le llame "Palabra de Dios". Deberían de
decir: palabra de San Juan, o del que sea. Yo tengo formación
universitaria y entiendo el significado de "palabra" y se
que la lectura de un trozo de un libro sagrado y lo que nos quiere
transmitir no se puede equiparar a esas "palabras" de carácter
impersonal, estrictamente utilitarias, que es el lenguaje de los
medios (TV, radio, prensa...), o del lenguaje científico y
profesional. Pero decir que es la Palabra de Dios es muy fuerte. ¿Cómo
sabe ese escritor sagrado que eso es lo que nos quiere decir Dios?
La Biblia, para mí, está muy confusa, es un conjunto de libros muy
diferentes, algunos me encanta leerlos, pero otros me producen
espanto y algunas veces hasta risa. Lo que cuenta es a veces
alucinante y por mucho que me empeñe no logro entenderlo, me
parecen muchas veces "historias para no dormir". Si no te
importa, me puedes decir qué significado tiene para tí el término
"palabra" y "Palabra de Dios".(**)

LAS
PALABRAS HACEN POSIBLE LAS RELACIONES HUMANAS.
Amiga Ana, el hombre, cuando habla, con su palabra, puede participar
de alguna manera en los acontecimientos que le rodean, puede conocer
y ordenar el mundo en que vive, descubriendo su propia profundidad
humana y el misterio que encierra su propio entorno. Hablar consiste
en dirigirse a otra persona, es como una llamada que necesita una
respuesta. Hablando se hacen posibles las relaciones humanas, la
palabra se hace necesaria para poder expresarse y comprenderse. Con
la "palabra", las personas podemos expresar "lo que
llevamos dentro", podemos salir "fuera de nosotros
mismos", descubrimos nuestro estado de ánimo, nuestros
sentimientos, nuestros pensamientos. En nuestras palabras se refleja
verdaderamente nuestra propia intimidad: dulzura, alegría,
sorpresa, temor, tristeza, felicidad, amor...
LA
PALABRA NECESITA UNA RESPUESTA.
Es la palabra humana como un lazo que une mi "yo" con tu
"yo", su fuerza interna creativa, al revelar lo interior
de uno mismo, necesita y exige una respuesta y es en la respuesta
adecuada donde el "yo" y el "tú" se transforma
en el "nosotros". Son por tanto necesarias las palabras
para construir el lenguaje de la amistad y del amor. Fíjate en las
medias palabras de los enamorados y en sus silencios y alusiones,
son suficientes para que se entiendan perfectamente. En sus palabras
de amor se "entregan" el uno al otro, llegan incluso a
traspasar este universo de la palabra y se hace necesario "el
gesto": caricias y miradas completan su maravilloso lenguaje.
Pues bien, es Dios mismo el que quiere hablar con el hombre, quiere
ser para el hombre ese "yo" que se dirige a un "tú",
además quiere entablar un diálogo interpersonal y siempre en ese
lenguaje de amistad y de amor. (27) Dios, al hablar con el hombre,
sale de su misterio y se "revela" en una historia común,
a través de todos los acontecimientos de la vida de los hombres;
nuestra misión es descifrar ese lenguaje de amistad y amor y
entenderlo (28).

DIOS
UTILIZA PARA COMUNICARSE LA PALABRA HUMANA.
ANA: Si
lees con atención la Biblia verás como Dios, por medio de los
hombres elegidos, se comunica de una forma totalmente humana. Dios
convoca, llama e interpela a todos los hombres y los que creen en
El, escuchan, acogen e intentan "vivir" esa
"Palabra", son los creyentes. Verás al leer la Biblia
como existe un continuo diálogo entre Dios y los hombres, es lo que
se llama "La Alianza". El "Yo" divino tiende la
mano al "tú" humano ya desde la primera palabra divina a
Adán: "¿Dónde estás?"(29). Si quieres ver como es ese
diálogo con Dios, cuando leas en la Biblia "El Cantar de los
cantares", podrás observar como entre Dios y el hombre surgen
verdaderos cantos amorosos, típicos de una novela de amor: amado y
amada (Dios y el hombre) se buscan, se encuentran, sufren con la
ausencia, verdaderas palabras de amor en el lenguaje humano nos
transmiten los sentimientos de Dios: hermosura de los cuerpos,
caricias; paisajes de amor: las flores, las fuentes, las gacelas...
Dios nos habla como un enamorado, no podría hacerlo de otra manera
pues Dios es "Amor". Y además nos habla en un diálogo
"entre iguales" como corresponde a una relación de
verdadero amor.(30)
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ES
NECESARIO ESTAR ATENTO AL MENSAJE DE LA PALABRA.
La Biblia solo busca "oyentes" (31), pero es necesario que
ese "oyente" esté "atento" al mensaje y también
al que se lo transmite (32). Como puedes apreciar, la Palabra de
Dios no es una palabra "especial", "misteriosa y mágica"
que viene del cielo, es una palabra con forma totalmente humana, que
se muestra y se "revela" en los acontecimientos de cada día
y es precisamente en ellos donde tenemos que descubrirla (para
afinar nuestro oído tenemos al Espíritu Santo)(33). Su Palabra es
una "revelación" en la historia particular de los hombres
y es necesario que se transmita "fielmente" en el tiempo
(tradición), que no se manipule, pues queremos conocer las auténticas
palabras y hechos y no otra historia diferente.

ESCUCHA,
POR FAVOR.
Pero
para que este diálogo amistoso sea creíble, tenemos que tener
"fe" en esa "Palabra", necesita ser escuchada,
necesita un "tú", pues si no hay un "encuentro"
aparece la "ausencia", son necesarios palabra y respuesta,
así puede surgir el compromiso mutuo, la comunión, el auténtico
diálogo. Con su Palabra, Dios se dirige al hombre para comunicarle
la buena noticia de la salvación y es precisamente en la
"fe" en esa Palabra donde se realiza el encuentro del
hombre con Dios. La fe es necesaria para poder responder a la
invitación de Dios y ser su amigo. La fe que obra por amor, es
compromiso y conocimiento, acepta toda la verdad de Dios y da a Dios
todo el corazón humano (34).
Notas
(26)
Heb 1,1-2
(27)
DV 12: "Dios ha hablado en la Sagrada Escritura por medio de
los hombres y de una forma humana".
(28)
DV 2: "el Dios invisible habla a los hombres como amigos (Col
1,15; Tm 1,17), movido por su gran amor (Ex 33,11; Jn 15, 14-15) y
mora con ellos (Ba 3,38), para invitarlos y admitirlos a la comunión
con El"Pablo VI en la Encíclica "Ecclesiam suma" nos
dice: "... El coloquio paterno y santo interrumpido entre Dios
y el hombre a causa del pecado original se ha reemprendido
maravillosamente a lo largo de la historia de la salvación. La
historia de la salvación relata precisamente este largo y variado
diálogo que arranca de Dios y empalma con el hombre una conversación
amena y maravillosa. En esta conversación de Cristo con los hombres
es donde Dios hace comprender algo acerca de Sí mismo, el misterio
de su vida... el diálogo se hace pleno y confiado..."
(29)
Gén 3,9
(30)
Cant 2,16: "Mi amado es para mí" "Y yo para
El".
Os
2,18-20: "Te haré mi esposa para siempre" "Y yo te
llamaré esposo mío"
(31)
Sal 95,8: "Escuchad hoy la voz de Dios"
Fíjate
como Salomón (1 Re 3,9-12) al dirigirse a Dios, no le pide una
larga vida, ni reinos, ni riquezas, sino que le pide "un corazón
bien dispuesto para escuchar".
(32)
En (Jn 20,11-18) vemos como María Magdalena estuvo muy atenta al
hortelano y al modo como le llamó por su nombre, de esa forma pudo
descubrir al Señor y lograr reconocer a su Maestro y comprender el
mensaje.
(33)
Jn 16,13: "El Espíritu Santo os irá guiando en toda la
verdad".
(34)
Gá;l 5,6
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