|
LA
BARCA DE SIMÓN HACE AGUAS...
Hay
veces en que la crítica a la Iglesia es fruto del odio e incluso
puede ser excusa para justificar la voluntad de "no
creer"; pero otras veces, las más, esas críticas son un obstáculo
sincero y son las causas de "dudas" contra la fe. Veamos
una fábula de Tomás de Iriarte que no necesita comentario:
Tuvo
Simón una barca no más que de pescador
y
no más que como barca a sus hijos la dejó.
Mas
ellos tanto pescaron e hicieron tanto doblón
que
ya tuvieron a menos no mandar buque mayor.
La
barca pasó a jabeque, luego a fragata pasó;
de
aquí a navío de guerra, y asustó con su cañón.
Mas
ya roto y viejo el casco de tormentas que sufrió,
se
va pudriendo en el puerto ¡lo que va de ayer a hoy!
Mil
veces lo han carenado, y al cabo será mejor
desecharle,
y contentarnos con la barca de Simón.
En su "Historia de los heterodoxos españoles" (Libro 6,
capítulo 3), Menéndez Pelayo dice que es la poesía
"heterodoxa" conocida, más antigua de la lengua
castellana. Al lado del poder casi siempre nos encontramos al
dinero. Jesús en esto fue tajante: No podéis servir a Dios y al
dinero (52). Y servir al dinero es buscarlo con asiduidad, tenerlo
en demasía y poner el él nuestra confianza para poder arreglar
nuestros problemas. El dinero y lo que ello acarrea es el peligro
numero uno para las comunidades cristianas. Aunque a nivel
individual, muchos clérigos viven estrechamente e incluso pasan
apuros económicos, la Iglesia como institución tiene grandes
tesoros y palacios y maneja mucho dinero y lo maneja porque la
organización actual de la Iglesia así lo requiere, necesita del
dinero para salir adelante, pues tiene una gran la cantidad de obras
y compromisos que atender. Y para mantener los privilegios, muchas
veces, casi siempre, es necesario hacerse amigos de los
"ricos" y pasar por alto "algunas cosas", es el
precio que se tiene a veces que pagar.
 HAZNOS
A NOSOTROS, TU IGLESIA, SENCILLOS Y HUMILDES, SEÑOR...
"Por aquel tiempo exclamó Jesús: - Bendito seas, Padre, Señor
del cielo y tierra, porque, si has escondido estas cosas a los
sabios y entendidos, se las has revelado a la gente sencilla; si,
Padre, bendito seas, por haberte parecido esto bien. Mi Padre me lo
ha entregado todo; al Hijo lo conoce sólo el Padre y al Padre lo
conoce el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Acercaos a mí todos los que estáis rendidos y abrumados, que yo os
daré respiro. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy
sencillo y humilde: encontraréis vuestro respiro, pues mi yugo es
llevadero y mi carga ligera" (53). El Padre, es el Señor del
universo, Jesús le bendice por la decisión que ha tomado: los
llamados "intelectuales" no van a poder comprender estas
cosas; al contrario de los llamados "sencillos". Los
humildes podrán comprender todo el significado y el sentido de las
obras de Jesús. La "Revelación" de Jesús se podía
haber realizado de manera deslumbradora y autoritaria, pero el Padre
ha querido que dependa de la "disposición" del hombre que
escucha. Los "sabios y entendidos" a que se refieren los
versículos citados, son hipócritas, que lo honran con los labios,
pero tienen muy lejos el corazón, no pueden captar "el
sentido" de las obras de Jesús, su falta de sinceridad hace inútil
su ciencia, les impide aceptar las conclusiones a las que les debería
conducir. Jesús no ha venido a llamar a los "justos",
sino a los "pecadores". Estos "justos", son los
que creen que no necesitan salvación, están satisfechos de sí
mismos y por eso no quieren salir del estado actual en el que viven.
Los "pecadores", en ese sentido tan amplio, son los que no
están conformes con la situación en que se encuentran y desean la
"salvación". El "conocimiento" de que hacen
gala los "entendidos" y que se adquiere, muchas veces, en
el "concienzudo" estudio de la Ley, no es pues el
verdadero conocimiento. El "sencillo" es el único capaz
de captar a Dios como "Padre" y de esa manera puede
experimentar su amor y Jesús puede comunicarle su Espíritu, para
que se le abran los "oídos" y entienda.
NUESTRO
MAESTRO ES DIFERENTE...
Jesús es un maestro diferente a estos "sabios y
entendidos", no es violento, sino humilde; no quiere
"dominar" al discípulo, sino que le abre los ojos para
que pueda libremente escoger su mensaje de alegría y de paz. Jesús
es la luz que va a transformar a los "pecadores"; luz que
nos ilumina a todos los que vivimos bajo la sombra del pecado, del
egoísmo en todas sus formas y de la muerte; luz que intentan apagar
algunas veces incluso la propia institución religiosa, algún que
otro "sabio y entendido"; luz que pone al descubierto las
falsedades de muchas "tradiciones humanas" que a lo largo
de la historia han olvidado el significado de la palabra
"amor"; luz que nos muestra las consecuencias del
"legalismo" y de la "injusticia". Con su
Evangelio, Jesús, nos devuelve la dignidad que hemos perdido a lo
largo de la historia y nos hace ver que "seguirle" no
significa que tengamos que abandonar nuestro propio
"ambiente" y debamos buscar una comunidad ideal y fantástica,
sino que, cada uno, debe dar testimonio entre los suyos y adaptar el
mensaje a su propia realidad y a sus costumbres.
 LA
RELIGIÓN NO CONSISTE EN UNA SERIE DE RITOS PARA APLACAR A DIOS Y
EVITAR LOS CASTIGOS...
El judaísmo (al igual que hoy ciertas religiones y algunos sectores
"ultras" cristianos) insistió más y más en la
trascendencia divina, es decir en la distancia entre Dios y el
hombre. Los códigos de pureza y de santidad y el legalismo fariseo
aumentaban la distancia entre Dios y el hombre. Los israelitas con
un sentido continuo de culpa ; veían a Dios como un Soberano
exigente y minucioso a quien repugnaba la vida del hombre. Se
encontraba inconcebible cualquier familiaridad con Dios. El AT además,
presentaba la imagen de un Dios violento y rencoroso que destruía a
la humanidad por el diluvio (54) o las ciudades malditas (55) o a
los que deseaban carne para comer (56) o a los que violaban el sábado
(57) o a los que cometían ciertos pecados sexuales (58) o a los
adoradores de imágenes (59). Era un Dios lejano y exigente, aborrecía
y castigaba a los que no le obedecían con minuciosa fidelidad.
Aunque muchos profetas habían insistido en el amor de Yahvé por
Israel (60), el pueblo, conservaba la imagen de un Dios distante,
objeto de temor y celoso de su poder. Para los paganos la relación
con sus dioses no se había concebido nunca como amor. No podía
existir ningún vínculo entre el dios inmenso e incomprensible y la
pequeñez del hombre. El dios tenía el poder y ciertos privilegios,
los hombres estaban celosos (inmortalidad, felicidad). Cuando el
hombre conseguía "mucha" felicidad al dios le parecía
arrogancia y el hombre era castigado. Por tanto, la actitud del
pagano era de temor y su deseo era siempre el evitar el castigo. Su
sistema religioso consistía en un conjunto de ritos para aplacar a
los dioses.

EL
LA MOTA EN EL OJO AJENO
<<< No juzguéis y no seréis juzgados, porque os van a
juzgar como juzguéis vosotros y, la medida que uséis, la usaran
con vosotros (Mt 7,1)>>>
Tenemos siempre la cuestión del amor. "Juzgar" se refiere
a un juicio condenatorio; condenar a otra persona, de tal forma que
puedas llegar a irrumpir la comunicación con ella. Aquí dice que
Dios se porta con nosotros como nosotros nos portamos con los demás.
"No juzguéis y no os juzgarán": si vosotros aceptáis a
la gente, Dios os acepta a vosotros. "Y la medida que uséis la
usarán con vosotros": la misma. ¿Qué quiere decir eso?: que
nosotros podemos recibir el amor del Padre en la medida que nosotros
demos amor a los demás; si nosotros nos cerramos al amor, no
podemos recibir el amor del Padre; y cerrarnos al amor es condenar a
una persona, juzgarla de esa manera severa, como hacían los
fariseos, que decían "este es impuro, un descreído, uno que
no cumple la Ley, que no tiene religión y con él no se puede tener
contacto". Pues esto se dice a la comunidad cristiana. Puede
haber actitudes dentro de ella que sean parecidas a las de los
fariseos. Y sabemos la tendencia que tenemos a juzgar y condenar a
los demás: es cosa, desgraciadamente, muy espontánea eso de
criticar por dentro. Se manifestará o no luego, pero creo que todos
podemos confesarnos del juicio espontáneo negativo. Si eso se lleva
a la práctica, interrumpe la relación con el otro y, entonces,
"mala cosa"; el Señor comenzará también a distinguir en
ti y no te aceptará como eres, ya que tienes también muchos lados
negativos. Y no es que Dios se proponga hacer eso, sino el que se
cierra al amor con los demás, no puede, no tiene capacidad para
recibir amor. La "cantidad" de amor que podemos recibir
está en función de la que demos. "La medida que uséis la
usarán con vosotros". Por eso, aunque sea una tendencia muy
común, que llevamos dentro como un lastre, hay que irla desechando:
no juzguemos negativamente.
NO
REPARAS EN LA VIGA QUE TIENES EN EL TUYO
<<<
¿Por que te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no
reparas en la viga que tienes en el tuyo?. 0 ¿como vas a decirle a
tu hermano "deja que te saque la mota del ojo" con esa
viga en el tuyo?. hipócrita, sácate primero la viga de tu ojo;
entonces veras claro y podrás sacar la mota del ojo de tu
hermano.>>>
La "viga" es la falta de amor. Ese es el gran defecto;
cuando uno tiene esa perspectiva maldita para ver lo que son los demás,
esa intuición malvada, esa mala actitud, que supone una total falta
de amor. Porque la lucidez, esa no va más que al acto mismo o a lo
que a mí me choca en el acto de otra persona, sin considerar las
circunstancias, el temperamento, la ocasión, tantas cosas que hacen
cambiar la naturaleza, incluso, del acto mismo. Esta falta de amor
es la viga en tu ojo y por ella tu no puedes ver las cosas como son,
ya que el verdadero conocimiento se tiene a través del amor, no
solo a través de la cabeza. El que no ama, no conoce; no conocemos
a una persona si no la amamos. Cuando la queremos, entonces
empezarnos a conocerla de verdad. Hay que guardarse de esto: la viga
en el ojo es la falta de amor. Y tú, que no tienes amor y no ves
las cosas como son, ¿cómo te atreves a reprochar un defecto a otra
persona?; si el defecto grande lo tienes tú, tienes el defecto
mortal de no tener amor. Y pone la palabra "hipócrita" en
paralelo con los fariseos: de modo que hay peligro también de
fariseísmo en la comunidad cristiana, de los que se creen buenos y
van a corregir a los malos. Y no se puede corregir a uno poniéndose
en el papel de bueno, eso es muestra de superioridad y falta de
amor, porque sólo a través del amor podemos hacer juicios.
El segundo peligro de la comunidad cristiana es el juicio implacable
estilo fariseo. Y ¿cómo podemos nosotros sabernos buenos mientras
los demás son malos?: no hay más que un criterio, el de la Ley;
cuando hay una norma clara, se juzga todo con la regla en la mano
-sea la de Moisés, sean las de ahora-, basta con un texto que sea
norma de moralidad, bondad y maldad: todo está clarísimo. Y, si es
un texto al que le damos valor divino, como los fariseos que -la Ley
de Moisés- tenían claro quién era bueno y malo, pues la ley
estaba dada por Dios y quiere que la cumplamos: como yo la cumplo,
soy bueno, y el que no, es malo. Ya está dividida la humanidad en
dos partes: en cuanto hay ley, se acabó la solidaridad humana. Por
eso, Jesús lo primero que dice es "fuera la ley y las normas
de moralidad, bondad y maldad; hay bondad y maldad, pero están
dentro y se ven por las obras, no por atenerse a normas: el que
muestra amor y obras de amor, no hay más". Por eso, aquí, al
decir "hipócritas" -aludiendo a los fariseos- quiere
expresar que también dentro de la comunidad puede haber esas
fidelidades a códigos, a leyes, a reglamentos con los que uno se
siente tan seguro, puesto que es observante. Y de la observancia, en
sí misma, no dice nada Jesús; lo que hay que hacer es practicar el
amor. Y la práctica del amor muchas veces tiene que saltarse la
ley, porque las leyes pueden ser, y son a menudo, un impedimento
para la verdadera práctica del amor.
|
CUIDADO,
NO OS PISOTEEN Y SE VUELVAN CONTRA VOSOTROS...
<<< No deis lo sagrado a los perros, ni les hecheis perlas
a los cerdos, no sea que las pisoteen y, además, se vuelvan y os
destrocen>>>
Los perros y los cerdos eran animales impuros.
Este perro no tiene nada que ver con el perro nuestro doméstico;
era un animal vagabundo que comía carroña; y el cerdo ya sabemos
que, en la cultura judía, era el animal impuro por antonomasia. Y
dice: "no deis lo sagrado a los perros": esto es un aviso
de cautela. El cristiano vive el mensaje de Jesús, experimenta el
amor del Padre y quiere eso para la humanidad entera. Naturalmente,
él no excluye de su amor a nadie, pero tiene que ser prudente; debe
saber que no todo se puede decir a todo el mundo. "Lo
sagrado" es lo de Dios. "Vuestras perlas" es lo
mismo, pero desde el punto de vista nuestro. Lo sagrado es lo que
pertenece a Dios y nuestras perlas son nuestro tesoro. Perlas indica
el gran valor: la experiencia de Dios, del Espíritu, el nuevo amor,
la nueva entrega son "nuestras perlas", y eso no se puede
echar a los animales impuros.

En Mateo está el corazón limpio o puro, y el impuro. El corazón
limpio, el de las Bienaventuranzas, es el que no tiene segunda
intención contra nadie y actúa completamente abierto; nunca habrá
que temerle zancadilla ni faena; es la persona perfectamente
coherente con su interior, la transparencia que, como no tiene mala
intención, no busca su propio interés. En cambio, los que tienen
el corazón impuro actúan con mala intención, los que causan males
a los demás por buscar su propio interés, provocan injusticias,
hacen daño. Porque ya la pureza no está en observar la Ley, en no
tocar lo prohibido: está dentro del corazón. Estar limpio o sucio
(tener acceso a Dios o no tenerlo) es algo que está dentro del
corazón. Si el hombre está abierto a su prójimo, no busca
intereses bastardos, está en sintonía con Dios: y el que los busca
no está. Esas personas, que están positivamente en actitud
contraria al mensaje de Jesús, que no pueden tolerar el mensaje
-porque toca intereses suyos- los que no pueden aguantar una
propuesta como la del Evangelio, a ésos no hay por qué proponérselo.
No hay que decir: "yo digo a todo el mundo lo que pienso";
pues no señor, no hay por qué. La comunidad cristiana está
dispuesta a aceptar la persecución por su modo de vida, que
provocará una molestia mayor o menor dentro de la sociedad (cosa
que puede llegar a la persecución violenta o, al menos, a ser una
cuña), pero lo que no tiene que hacer es provocar eso por
imprudencia, ni intentar convencer a gente que se sabe que está en
actitud completamente contraria y de modo consciente. Hay otro dicho
en el evangelio de Mateo que dice: "Sed cautos como serpientes
e ingenuos como palomas". Se decía que la serpiente, cuando la
apaleaban, escondía la cabeza (la parte más vital) y por eso tenía
fama de prudente. Es decir, no hay que provocar situaciones
extremas. "No deis lo sagrado a los perros, ni echéis vuestras
perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y, además, se vuelvan
y os destrocen". Primero, que no va a apreciar nada: lo que
para vosotros es un valor supremo, para ellos es despreciable. No se
puede proponer el mensaje para que se rían, tiene que ser a gente
que tenga cierta disposición a recibirlo, pero no a los que van a
despreciarlo. Es demasiado sagrado y valioso para eso. Además, es
que, como eso "toca a lo vivo", puede ser que se vuelvan
contra vosotros y os destrocen. No hay por qué provocar la
persecución.

NOTAS
(51)
Col 2,16-19.
(52)
Mt 6,24.
(53)
Mt 11,25-30.
(54)
Gn 6 y Gn 7.
(55)
Gn 19,24-29.
(56)
Nm 11,31-35.
(57)
Ex 31,15.
(58)
Lv 20,13-18.
(59)
Ex 32,27-29.
(60)
Os 2,16.25; Is 49, 14-26; Jr 2,1-13.
|