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JESÚS
NOS EXPLICA LO QUE SIGNIFICA "LA LEY Y LOS PROFETAS".
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todo lo que queráis que hicieran los demás por vosotros, hacedlo
vosotros por ellos, porque eso significan la Ley y los
profetas>>>
Esta es una regla general que engloba todo lo que ha dicho hasta
ahora. La Ley y los Profetas en el Antiguo Testamento. Ha
considerado el Antiguo Testamento como profecía, en aquel pasaje de
"no penséis que he venido a echar abajo la Ley y los
Profetas": aquella profecía magnífica del Reinado de Dios se
cumplirá. Aquí la considera como código moral y la resume en esta
frase sola. Si estrujamos el contenido moral del Antiguo Testamento,
lo que sale es eso: todo lo que querríais que hicieran los demás
con vosotros, hacedlo vosotros con ellos. Y esta regla no es lo
mismo que la regla negativa que se proponía en el judaísmo, que
decía. "No hagas con los demás lo que no quisieras que
hicieran contigo". Esta es la regla de la convivencia: ¿qué
es lo que no me gusta, que me pinchen los neumáticos?, pues yo no
pincho neumáticos. Jesús le da la vuelta por completo (a esto le
llaman los ingleses "la regla de oro"). La actitud es
totalmente diferente, que es la iniciativa del hombre. No estamos
viendo a que estamos obligados según la Ley, sino que todo lo que
desearíamos que hicieran con nosotros, tenemos que hacerlo con los
demás. Y así son enormes las posibilidades de hacer el bien; es la
iniciativa continua. No es que yo lo hago, si me lo hacen a mi, sino
que es completamente desinteresado: en el caso en que se encuentra
esa persona ¿que me gustaría que me hicieran?: pues eso es lo que
yo tengo que hacer. Una persona desconsolada, enferma, desvalida,
con hambre, sin vivienda, etc.: que desearía yo que hicieran si me
encontrara en ese caso. 0 sea, ponerse en el lugar del otro.
VIENE
A DAR EL ESPÍRITU
Y Jesús dice que esto significan la Ley y los Profetas. Es decir,
El no viene a proponer una moral muerta, viene a dar un Espíritu y,
con ese Espíritu, esto va a ser posible. De hecho, la regla que
saca el Antiguo Testamento es "Amarás a tu prójimo como a ti
mismo", pero el Señor le da una vuelta de rosca más, porque
esto es una igualdad en la que no sacrifico nada de lo mío por el
otro: el otro como yo, pero no renuncio a lo mío por él. El Señor
le da una vuelta de tornillo más y dice: "no depende de lo que
tú tengas, sino de lo que tú querrías; ¿qué es lo que te gustaría
que hicieran contigo?: eso es lo que tú has de hacer, lo hagan o no
lo hagan". Esto saca de todo egoísmo individual y pone al
servicio de todos. Pero esto es posible con el Espíritu, es
entrega, es una entrega con el Espíritu.
ANCHA
ES LA PUERTA Y AMPLIA LA CALLE QUE CONDUCE A LA PERDICIÓN.
<<< Entrad por la puerta angosta: porque ancha es la puerta
y amplia la calle que llevan a la perdición y muchos entran por
ellas. ¡que angosta es la puerta y que estrecho el callejón que
llevan a la vida! y pocos dan con ellos>>>
Aquí está hablando de una ciudad, que tiene una gran puerta que da
a la avenida principal, y por allí entra toda la población. Pero
en la muralla de la ciudad hay una puerta pequeñita, que no dice
Jesús que sea difícil entrar por ella, nada difícil, lo que pasa
es que nadie se da cuenta de que está ahí. Hay que salirse de la
masa que va hacia la puerta principal para entrar por esa
puertecilla que lleva a un callejón. Pero por ahí esta la vida.
"Pocos dan con ella". 0 sea, aquí uno no puede dejarse
llevar: para ser cristiano se necesita una opción personal y
salirse de la corriente. La puerta está ahí, pero ni se da cuenta;
aunque es pequeñita, por ahí se va a la vida, y no hay dificultad.
En Lucas hay otra comparación que dice "Forcejead para abriros
paso por la puerta estrecha, porque os digo que muchos intentarán
entrar y no podrán". Allí es difícil, pero estamos en Mateo
y aquí no hay dificultad. Lo que pasa es que todo el mundo va tan
encandilado a la gran manifestación, que todos van hacia la puerta
principal; y hay que salirse de la manifestación y buscar el callejón.
Vemos una vez más la personalización que hay en el Evangelio: cómo
Jesús siempre apela a la decisión y a la responsabilidad de la
persona. La masa no es el Evangelio, pues éste necesita una opción
personal que nos saca de la masa.
¿COMO
PODEMOS CONOCER A DIOS?
Como Dios es amor, solo se le puede conocer a través de la
experiencia del amor. Todo amor nos revela alguna faceta de Dios. No
se le puede conocer a través de la pura inteligencia ni de los
sistemas filosóficos: "El que no ama no tiene idea de Dios,
porque Dios es amor"(108). La experiencia del amor de Dios al
hombre se tiene a través de la comunicación del Espíritu y es
tanto más intensa cuanto más libre de obstáculos esté el que lo
recibe. La experiencia según el evangelio de Juan se deriva del
amor a los demás: "Vosotros, para ser de verdad mis discípulos,
tenéis que ateneos a este mensaje mío; conoceréis la verdad y la
verdad os hará libres" (109). Esta libertad se concreta en un
cambio en la relación con Dios, consigo mismo y con el mundo. Puede
ser instantánea o paulatina, viva o apenas perceptible, pero su
autenticidad se puede medir en el cambio que provoca en la relación
con los demás : "Nosotros sabemos que hemos pasado de la
muerte a la vida porque amamos a los hermanos" (110); " Si
uno posee bienes de este mundo y, viendo que su hermano pasa
necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el
amor de Dios?"(111). Los escritos del NT aseguran al cristiano
la certeza de la salvación (112) y por tanto desaparece el temor a
un "juicio" divino futuro: "Aquel que no escatimó a
su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, ¿cómo es
posible que no nos lo regale todo? ¿Quién se atreverá a ser el
"fiscal" de los elegidos de Dios? Si es Dios el que nos
perdona ¿quién se atreverá a condenarnos? ¿Quién nos podrá
privar de ese amor del Mesías?, que está "vivo" porque
resucitó, que está a la derecha de Dios y que intercede siempre en
nuestro favor. ¿Quién tendrá ese poder?... estoy convencido dice
de que ni muerte ni vida, ni ángeles ni soberanías, ni lo presente
ni lo futuro, ni poderes ni alturas, ni abismos, ni ninguna otra
criatura podrá privarnos de ese amor de Dios, presente en el Mesías
Jesús, Señor nuestro" (113).
LOS
EVANGELIOS NOS AYUDAN PARA PODER LIBERARNOS...
Los Evangelios nos señalan muy claramente la forma de poder
"liberarnos" de las situaciones negativas que nos rodean,
y la posibilidad que tenemos de actuar por propia convicción, es
decir, sin reconocer los límites que nos impone tanto la cultura
como la religión, es decir, sin trabas interiores o exteriores.
Nuestra falta de libertad no solo puede ser debida a los regímenes
políticos, sociales o religiosos, sino que puede residir en nuestro
interior, por culpa del tabú, la sumisión o el miedo. Debemos de
estar libres de toda coacción para poder actuar con
"libertad". Tomar una decisión personal consiste en poder
hacer una u otra cosa, es la libertad de opción, la primera y
fundamental "libertad", que es necesaria para el ejercicio
de una decisión fundamental que nos capacite para adoptar una
"línea de conducta". Y para afirmar esa línea de
conducta también se necesita de otra libertad, la "libertad de
acción y de expresión". En Jesús encontramos un nuevo
concepto de libertad: la interior. La libertad que Jesús nos trae
se basa en la verdad y esta es precisamente la Palabra de Dios
(114), cuando se la acepta y se vive con alegría y sinceridad. La
libertad nos proporcionará la "sabiduría", que no es la
de los que "conocen", sino de los que asumen y
"experimentan" una "verdadera" existencia de
vida. Para llegar a esta "libertad" son necesarias:
apertura, búsqueda y entrega; es imprescindible
"abandonar" todos los "egoísmos" y las
"idolatrías" que vamos a encontrar en nuestro camino. Jesús
se encuentra con un pueblo totalmente oprimido por una ideología
político-religiosa que era "avalada" por la autoridad de
Dios; ideología que origina un nacionalismo fanático (115),
marginación social (116), una sumisión ciega a los dirigentes y a
su interpretación de la Ley (117), un culto explotador y alienante,
un sentido de indignidad y culpa ante Dios (118) y una carencia de
iniciativa y libertad, que imposibilitaba el pleno desarrollo del
hombre (119).
NOTAS
(108)
1 Jn 4,8.
(109) Jn 8,31s.
(110) 1 Jn 3,14.
(111) 1 Jn 3,17.
(112) Ef 2,8.
(113) Rom 8, 32-35.38-39.
(114) Jn 8,48-59
(115) Mc 11,10; 12,35-37. Hch 1,6. Mt 3,8
(116) Mc 1,39-45; 5,24-34
(117) Mt 12,7. Mc 11,17. Jn 2,16
(118) Lc 5,8. Jn 2,1-11
(119) Mc 2,23-26; 3,1-7
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CAMINAR
SIN ATADURAS NI CADENAS
Escuchando a Jesús descubriremos que la "libertad
interior", que comienza con la "conversión" del
corazón (120), es caminar sin ataduras (121), y sus fundamentos son
los hechos y no las palabras (122). Y esa misma libertad nos liberará
del odio y de la mentira que nos esclavizan (123), de la
"Ley" (124), del "pecado" (125) y de la
"muerte" (126). El mensaje que nos transmite Jesús
siempre tiene un sentido liberador (127) que ofrece felicidad a los
explotados y a los humildes (128) y condena a los opresores (129)
sin apelar a la violencia (130).
- Jesús nos libera de todas las cadenas:
El hombre normalmente está encadenado por su conducta injusta; la
salida a esto es: el cambio y la rectificación de esa conducta
escogiendo una nueva opción. Con este cambio se puede obtener el
"perdón" de Dios (131) y se puede comenzar el nuevo
camino de la libertad. Jesús consigue que el hombre pueda liberarse
de su pasado paralizante, para que el presente no pueda ser
condicionado por el y de esa forma tener una nueva oportunidad. Jesús
quiere liberar totalmente al hombre de todas las cadenas que lo
esclavizan, de todas, sea cual sea su índole, de todo lo que le
impida desarrollarse y ser él mismo. Para un cristiano, seguir a
Jesús, es la expresión de su "libertad de opción". Con
esta opción, el cristiano orienta su vida y se traza un camino a
seguir. Con esta primera y necesaria opción de vida se abre otra
nueva posibilidad: la de la "libertad de acción o expresión".
ENCONTRARSE
CON JESÚS ES ASUMIR SUS VALORES...
Al efectuarse el encuentro con Jesús, el cristiano se identifica
con él y asume sus valores, sin ningún temor a las consecuencias.
Jesús le comunica su Espíritu, es decir, su luz, su fuerza, su
libertad, su propia autoridad (132) y le capacita para poder cumplir
"su programa": comunicar vida a los hombres, liberándolos
de su pasado de esclavitud y de pecado. Es la acción de Jesús, que
deben de continuar sus discípulos con la autoridad que les confiere
Jesús mismo; con esta autoridad ya no reconocerán obstáculo
alguno para el cumplimiento de esa misión. El que sigue a Jesús
también tiene muy claro el concepto de la
"responsabilidad". La libertad debe ser siempre
responsable, tanto hacia uno mismo (133), como hacia los demás
(134). El cauce de esta libertad debe ser siempre el
"amor", esto impedirá que esa libertad pueda ser alguna
vez "destructiva". La identificación con lo que hacía
Jesús y su adhesión y amor a él, consigue que el discípulo no
use esa libertad para hacer daño a nadie. De esa manera, cuando los
"débiles en la fe", se pueden escandalizar por la
libertad que llegan a alcanzar otros cristianos, el apóstol Pablo
les aconseja limitar esa libertad antes de hacer daño (135), se
debe renunciar incluso a ese derecho por el bien de ese hermano poco
formado o débil de carácter. Si queremos medir la presencia o no
del "Espíritu" en una comunidad cualquiera podemos
recordar la frase de Pablo: "Dónde hay Espíritu del Señor,
hay libertad" (136); de lo que se deduce que dónde no hay
libertad, no está el Espíritu de Dios.
NOTAS
(132) Mc 13,34
(133) 1 Cor 6,12
(134) 1 Cor 10,23. Gál 5,13. Rom 14,15
(135) Rom 14,1-4.15
(136) 2 Cor 3,17; Rom 8,15; Gál 4,6s
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