ORAR CON LOS SALMOS 

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   Me consuela ahora pensar que al menos hay un lugar, una persona en quien puedo encontrar el verdadero amor, y ese eres Tú, Señor...



ORACIONES (Pulsar )


     Ir a la oración   Tú eres mi roca De tí viene mi salvación Que Dios nos bendiga

   
Ir a la oración   Pasión y Resurrección La muerte de Dios  Sombras en mi alma

   
Ir a la oración   Caminar en tu presencia Cuando el cielo se oscurece  Yo soy tu hijo

   
Ir a la oración   El rey de la gloria  No estés callado señor  Alegraos en el Señor

   
Ir a la oración   Santo, Santo, Santo  Sinceridad conmigo...  Un hombre con suerte

   
Ir a la oración   Que te encuentre en la oración  Fuerza en la debilidad  Oración en grupo

   
Ir a la oración   Mi pecado...  Llega la depresión...  Cántico de victoria

    Ir a la oración   Los planes de Dios    Callad...    Carros y caballos

   
Ir a la oración   Violencia en la ciudad    ¿Qué es el hombre?    Me conoces a fondo

  
Ir a la oración  Torrentes...    Mi tienda en el desierto.    El verdadero amor

   
Ir a la oración  Justicia y paz    Dios es mi alegría    Canto de optimismo

  
Ir a la oración   Mi vida en tus manos.  La oración del justo    Nuestra heredad...

  
Ir a la oración  En busca ...    Confío en tu misericordia  Busco tu rostro...

  
Ir a la oración  Palabra de Dios y de hombre. El enemigo en casa    Amor al templo...

 

¿Quién será nuestro amo?
Palabra de Dios y de hombre.

Vivo en un mundo de palabras, y acuso el cansancio y la molestia de tener que estar escuchando todo el día palabras que no dicen nada o dicen lo opuesto de lo que quieren decir, palabras que halagan y palabras que amenazan, palabras que seducen y palabras que engañan. El cumplido, la excusa, el disimulo y la mentira desnuda. Nunca acabo de saber si puedo fiarme de lo que oigo o creer lo que leo. Me siento cohibido ante la jactancia de “los labios embusteros y la lengua fanfarrona” que refiere tu Salmo:

"La lengua es nuestra fuerza, nuestros labios nos defienden, ¿quién será nuestro amo?"

Y luego me vuelvo, Señor, a tu Palabra. Tu Palabra es una y eterna, tu Palabra crea y da vida. Tu Palabra me llega, firme y vivificante, en las páginas de tu Libro, en el silencio de mi corazón, en los cantos de tu liturgia y en la encarnación de tu Hijo el Verbo que es verdad y vida frente a la mentira que es el mundo. La contemplación de tu Palabra es mi refugio y refrigerio en medio de la avalancha de palabras falsas que me inundan todo el día. Tu Palabra es mi salvación.

"Las palabras del Señor son palabras auténticas, como plata limpia de ganga, refinada siete veces". 

Gracias, Señor, por la plata refinada.

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