LA HORA DE LA IGLESIA AUTENTICA

San Romero de América (Mons. Romero)

En la segunda lectura (Romanos 15, 4-9), San Pablo también nos habla de una separación que mata hoy a los hombres, en tiempos en que él escribía, los judíos y los gentiles. Cristo ha venido por todos, dice Pablo. Primero por los judíos porque así estaba prometido; y para ser obediente a los proyectos de Dios, su misión se desarrolla en Palestina, en la tierra Santa, pero cuando sus apóstoles comprenden que los judíos, los israelitas, el pueblo predilecto, en vez de arrepentirse y convertirse a Dios, ha hecho de su religión una falsa confianza como si no le va a pasar nada, se convierten a los gentiles. Y Cristo salva también a otros pueblos gentiles, que creemos en Dios y, junto con los judíos fieles, hacen el solo pueblo de Dios. Por eso en el Evangelio, cuando San Juan Bautista se presenta hoy ante las turbas que se acercaban para su bautismo, encontró él también a los fariseos. Y a los fariseos y a ellos les dice una palabra dura: "Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira del día del Señor? Hipócritas, han apartado del Reino de Dios al pueblo que debía conocer ya al Cristo que viene. Y por ustedes, dirigentes del pueblo, dirigentes religiosos, -porque también los sacerdotes podemos cometer errores-, dirigentes políticos -que también pueden cometer errores-, el pueblo que debía ser dirigido por Uds. al encuentro de Dios se ha apartado de Dios y ha hecho una religión falsa, de exterioridades, de hipocresías." Esta es la hora, hermanos, de los profetas, de la Iglesia auténtica, de los que creen que se salvarán porque creen que son hijos de Abraham. No, les dice el Bautista. Si Dios es tan poderoso que hasta de las piedras puede hacer hijos de Abraham. Si ustedes que eran hijos de Abraham se han hecho piedras por la dureza de sus corazones, no entrarán en el Reino de los Cielos si no se convierten de corazón.

                      

Y la comparación del Bautista es hermosa: "Ya el hacha está puesta al tronco del árbol, ya comienza Dios a cortarlo, ya estamos en la última hora de la historia. Conviértanse porque el Reino de Dios está cerca. Y el Hijo del Hombre que viene detrás de mí, que es más grande que yo, yo no soy digno ni siquiera de llevarle sus sandalias, ya está como hacen los segadores, sacudiendo sus trigales, con el viento zarandeando, para que la brisa se lleve las brozas y quede el trigo de las buenas obras". Buenas obras, corazones cristianos, verdadera justicia, caridad, eso es lo que busca Dios en la religión. Una religión de misa dominical, pero de semanas injustas, no gusta al Señor. Una religión de mucho rezo, pero con hipocresías en el corazón, no es cristiana. Una Iglesia que se instalara sólo para estar bien, para tener mucho dinero, mucha comodidad, pero que olvidara el reclamo de las injusticias, no sería la verdadera Iglesia de Nuestro Divino Redentor y por eso tiene que padecer, tiene que sufrir, tiene que ser perseguida porque muchos no comprenderán, instalados en sus comodidades, aún sacerdotes, pueden ser el estorbo de este auténtico reino del Señor.

(Homilía del 4 de Diciembre de 1977, 2º Domingo de Adviento)

A San Romero de América, Pastor y Mártir nuestro

El ángel del Señor anunció en la víspera...

El corazón de El salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua Latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma aureola de sus mares,
en el dosel airado de los Andes alertos,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!
(Pedro Casaldáliga)

                                     

Si queréis leer mas homilias de Monseñor Romero podéis pasearos por esta página Web que me ha parecido muy buena, "buenísima" y podremos conocer a uno de los grandes profetas del siglo XX

http://www.servicioskoinonia.org/romero/homilias/indice.htm


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