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Vosotros sois la luz del mundo
Comentario
de los evangelios
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VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO
"La luz" se aplicaba a
Jerusalén como ciudad. En Isaías 60 dice: "Brilla,
brilla, Jerusalén, porque la gloria del Señor está
sobre ti". Se aplicaba también al Templo, que en el
fondo era el núcleo de Jerusalén. De manera que la
ciudad santa, donde resplandecía la gloria de Dios, y el
templo, que era el gran exponente de la santidad de
Jerusalén, era "la luz del mundo". Pero eso se
ha terminado. Ya no hay una ciudad santa ni hay un
templo. Donde la gloria de Dios resplandece, o sea, donde
Dios se manifiesta y da a conocer, es en el grupo humano
que está viviendo ya la realidad de este Reino suyo.
Ahí es donde resplandece su gloria, que es su amor. Eso
es la luz del mundo. Se han acabado ya los derechos
geográficos a ser ciudad santa. Nunca cuatro muros
pueden ser un templo para Dios, ni nunca una ciudad puede
tener por sí misma el apelativo de santa. Todo esos eran
cosas infantiles de una humanidad antigua. Lo únicoque
puede ser santo, es decir, semejante a Dios (santo está
en relación con el Espíritu Santo), lo único que puede
recibir el espíritu de Diosy parecerse por eso a Dios
mismo, es el hombre. Por tanto, lo único que puede
reflejar la presencia de Dios en el mundo es el hombre.
Lo demás son cosas antiguas, supersticiones antiguas,
objetivaciones antiguas que, en una edad adulta de la
humanidad, no tienen sentido. De manera que esta
comunidad donde existe, vive y está, además
apareciendo, brillando ese Espíritu de Dios, que es el
amor por el bien del hombre, la actividad en favor del
hombre, ésa es la luz del mundo. Y no hay otra.
NO SE PUEDE OCULTAR UNA CIUDAD SITUADA EN LO ALTO DE UN
MONTE.
Alusión a Jerusalén. Como vosotros sois ahora la nueva
Jerusalén, es decir, esta comunidad es el sitio donde
resplandece la gloria de Dios, esto no se puede ocultar.
De manera que esto tiene que verse; la comunidad
cristiana tiene un modo de comportarse que se hace
visible poquito a poco, en pequeña escala porque somos
poquita cosa, pero eso tiene que notarse alrededor.
NO SE ENCIENDE UN CANDIL PARA METERLO DEBAJO DEL PEROL,
SINO PARA PONERLO EN EL CANDELERO Y QUE BRILLE PARA TODOS
LOS DE LA CASA.
La comunidad cristiana no puede ser un círculo cerrado,
que no tenga ninguna repercusión al exterior. Tiene que
notarse de alguna manera su presencia, porque nadie trae
un candil para meterlo debajo de la cama. Lo pone para
que alumbre. El ha venido a encender ese candil, que
somos nosotros, y ese candil tiene que alumbrar, tiene
que notarse. Esto no siempre es fácil, aunque tampoco
tenemos que hacernos mucho problema. Lo que sí tenemos
que recoger de esto es que la comunidad no puede ser un
círculo cerrado o inactivo. Tiene que pensar que eso
tiene que transmitiese por algún lado, tiene que
transcender fuera del círculo de la comunidad. Ese
Espíritu que está en la comunidad -que es Dios mismo-,
esa vida nueva que existe en la comunidad, ese impulso,
tiene que tener un destinatario fuera de la comunidad. Es
ésta la luz. Para que se vea, para que la noten.
Naturalmente, si somos poca cosa, poco se notará el
Espíritu, pero algo tiene que notarse, porque se trata
de que esta comunidad está interesada en el bien de la
humanidad, que no vive para sí misma y, por lo tanto, de
alguna manera su actividad tiene que verse.
ALUMBRE TAMBIEN VUESTRA LUZ A LOS HOMBRES. QUE VEAN EL
BIEN QUE HACEIS Y GLORIFIQUEN A VUESTRO PADRE DEL CIELO.
"Glorifiquen" es que tienen que conocer que
Dios es Padre. "Esto es lo que vais a transmitir:
que Dios es Padre, que Dios es el que ama a los hombres,
que Dios es el que da la vida a los hombres. Eso se irá
viendo cuando vosotros practiquéis ese amor y
comuniquéis esa vida. El efecto del amor es la vida.
(Esta es la formulación que compendia todo lo que es
efecto del amor). Y dar vida significa dar libertad, y
dar amor, y dar alegría, y dar conocimiento, y dar todo.
El Padre es el que comunica vida; por lo tanto, cuando
vuestra actividad sea así, la humanidad irá
comprendiendo el verdadero rostro de Dios, que es Padre.
Que no es juez, ni es soberano, ni es el que tiene al
hombre debajo para castigarlo o vigilarlo, sino que es el
que está deseando comunicar el hombre la plenitud de
vida que El tiene. Y ésta es la misión de la comunidad.
Al ver el bien que haceis, la gente irá entendiendo la
clase de Dios que es el vuestro, irá descubriendo el
verdadero rostro de Dios". Esto corresponde a las
otras tres bienaventuranzas. Lo de la sal era a las tres
de la liberación y lo de la luz a las tres de la
actividad cristiana: "Dichosos los que prestan
ayuda, porque ésos van a recibir ayuda".
"Dichosos los limpios de corazón, porque ésos van
a ver a Dios".
"Dichosos los que trabajan por la paz, porque a
ésos los va a llamar Dios hijos suyos". De manera
que el dicho de la sal se refiere a la liberación
futura: "Vosotros sois los garantes, con vuestra
fidelidad, de que esta liberación vaya existiendo en el
mundo". Y aquí: "vuestra actividad es la que
irá causando el cambio. Esa actividad de prestar ayuda,
de la transparencia de conducta, del trabajo por los
demás, que es la felicidad del hombre. Y así seréis la
luz del mundo". Y vemos que dice: "vuestro
Padre del cielo". Esto supone que esta comunidad ya
está viviendo en el Reino porque, tener a Dios por Padre
es lo mismo que tener a Dios por rey. Es decir, tener a
Dios por rey es un término del Antiguo Testamento que se
traduce en el Nuevo Testamento por tener a Dios por
Padre, ya que Dios reina no imponiendo ni mandando, sino
comunicando su Espíritu, que es su vida' comunicando su
propia vida, por lo que, al comunicar su vida ese Rey se
convierte en Padre. Y ¿por qué lo llama ya
"vuestro Padre"? Porque están dedicados a
hacer lo que El hace, porque "dichosos los que
trabajan por la paz, porque a ésos los llamará Dios
hijos suyos".
Actividad,
si, pero a favor del hombre.

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