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Vosotros sois la sal de la tierra
Vuestra conduzca será la garantía... Y ahora dice: "Vosotros sois la sal de la tierra". Es decir, depende de vosotros el que esta nueva Alianza con los hombres siga existiendo. Vuestra conducta será la garantía de que existe esta nueva oportunidad que da Dios a los hombres, esta nueva efusión de su amor a través de Jesús, que ha expuesto en el programa de las Bienaventuranzas, la posibilidad de la creación de esa sociedad nueva que es su Alianza. "Si la sal se pone sosa ¿con qué salará?". Si la sal pierde el sabor. La frase que usa aquí Mateo es "se pone tonta" o " se vuelve necia", y lo hace a propósito porque es que, al final de este Sermón de la Montaña, viene la parábola de las dos casas: "El hombre prudente, el hombre sensato, es el que edificó su casa sobre roca, y vino la inundación y su casa resistió. Este es el que escucha mi palabra y la pone por obra. El necio edificó su casa sobre arena, vino la inundación y su casa se derrumbó. Este es el que escucha mi palabra y no la pone por obra". De manera que la sal necia es la comunidad que escucha el mensaje de Jesús, pero no lo practica. Y, entonces, ¿con qué se le dará sabor a esa sal ya? Si están encandilados con el mensaje y en la práctica lo están traicionando ¿quién le va a hablar ya del mensaje a esa comunidad, si se lo sabe de memoria? "Ya no sirve más que para tirarla a la calle y que la pise la gente". Es la cosa más despreciable del mundo.
La sal que no
sala ya no sirve para nada. La comunidad cristiana que,
de alguna manera, ya no vive ese mensaje, es digna de
desprecio de la humanidad entera. Esto parece cruel, pero
tengamos en cuenta que esto no es una ley, sino un
proceso, una maduración, que esto es un amor que se va
poniendo en práctica. Aquí no estamos hablando de que
el Señor obliga a hacer esto, él no obliga a hacer
nada, él no ha dicho "Yo mando" en ninguna
ocasión. Esto está en relación con esas tres bienaventuranzas que hablan de la liberación: "Dichosos los que sufren, porque ésos van a recibir el consuelo". "Dichosos los sometidos, porque ésos van a heredar la tierra". "Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ésos van a ser saciados". Esto es una promesa de liberación, porque va en futuro, y entonces es: si las comunidades cristianas existen en esa opción, esa es la garantía de que esta obra de liberación va a ir existiendo en el mundo. Nuestra responsabilidad... Vemos la enorme responsabilidad de los cristianos. Una responsabilidad total. Pero, sin embargo, la realidad es que nunca nos habían dicho esto. El cristianismo que hemos aprendido nunca nos ha enseñado que hay que vivir así, que se trata de formar comunidades que sean el principio de una sociedad diferente. Por tanto, no es cosa de tener remordimientos. Pero ahora que empezamos a saberlo, vamos a ver si empezamos a practicarlo. Ahora ya lo sabemos... |