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LAS
TENTACIONES DE JESÚS...

A
Jesús también le pusieron a prueba, las mismas tentaciones de Jesús
se repiten en los grupos cristianos ¿Caemos en ellas?
Los
evangelios sinópticos, después del bautismo de Jesús nos hablan de
las tentaciones (Mc 1,12-13). Nos muestran las actitudes que pueden
hacer fracasar el proyecto de "sociedad alternativa" (el
Reino de Dios) que nos propone Jesús. Jesús no cederá ante ninguna,
pero estas quedarán como una seria advertencia para todos sus
seguidores, los hombres que quieran comprometerse en la línea de Jesús
tendrán necesariamente evitar caer en ellas.
El
Malo:
"Si eres hijo de Dios, haz que estas piedras se transformen en
pan":
Jesús:
"No sólo de pan vive el hombre, sino de cualquier palabra que
sale de la boca de Dios":
¿Que
propone el Malo?: que Jesús haga uso de sus cualidades y de sus
poderes en beneficio propio, olvidando el plan de Dios. Es el ateísmo
práctico, usar tus cualidades para tu exclusivo beneficio. Es una
tentación muy peligrosa para algunas comunidades cristianas, muy bien
"dotadas", que pueden usar sus riquezas y prestigio, en su
propio beneficio y no lo ponen al servicio de los demás. :
¿Qué responde Jesús?: ¡Ojo! No se trata solamente de comer, hay
establecido un "plan" divino; no solo de pan vive el hombre,
sino que hay que tener en cuenta lo que Dios diga también. Ya demostró
Jesús en el episodio de los panes y los peces que el hambre no se
satisface con "milagritos", sino compartiendo los alimentos
(panes y peces), que es la manera de que la sociedad no pase hambre y
penurias. El designio de Dios, su plan divino, es que los hombres
compartan las riquezas y los recursos de la Tierra y que ninguno pase
hambre ni fatiga. El pan que lleva al hombre a su plenitud, es el pan
que se da, es decir, la entrega de uno mismo a los demás (Mc 14,22).
La respuesta de Jesús a la primera tentación muestra que Dios es la
garantía del desarrollo pleno del hombre. Cualquier comunidad humana
que no tenga ese objetivo prioritario, se puede decir que ha caído en
esa tentación.
El
Malo:
"Tirate abajo, porque está escrito que los ángeles cuidarán de
ti, te cogerán en volandas y tu pié no tropezará contra ninguna
piedra".:
Jesús:
"No tentarás al Señor tu Dios".
¿Qué
propone el Malo?: Por un lado le pide a Jesús que manifieste públicamente
su poder y prestigio, que todos vean lo que es capaz de hacer; es la
tentación del "qué dirán", del "relumbrar", del
"figurar", de la "apariencia", tentación en la
que pueden caer muchos grupos cristianas. Por otro lado también es
una proposición para irresponsables: "Aquí no pasa nada",
"Dios es muy bueno y se encarga de todo"; "los ángeles
te llevarán en volandas", es un diálogo un tanto infantil.
Nos propone a un Dios que infantiliza al hombre. Nos invita esta
tentación a dejarlo todo en manos de Dios, renunciando a la reflexión
y a la propia responsabilidad. En el fondo se trata del
"fanatismo" religioso, del la "providencia divina"
a ultranza que lleva a la anulación del hombre. Esa actitud lo que
intenta es poner a prueba a Dios (no tentarás al Señor tu Dios)
exigiéndole que intervenga en situaciones comprometidas que han sido
creadas por la irresponsabilidad del hombre. Pero para Jesús el
hombre es siempre el responsable tanto de su historia personal como de
la historia del mundo. La tentación que toma pié del AT (Sal
91,11s), muestra el peligro de una interpretación literalista de
frases aisladas y sin tener el cuenta el contexto y la intención del
autor. Apelando a la Escritura también se puede traicionar el
proyecto de Dios. La tentación nos propone además la idea de
propagar el Reino por medio de señales espectaculares que aureolen la
postura del Mesías. Con la garantía divina se impondría el
reconocimiento y la adhesión incondicional de todos los hombres, pero
con esto, Dios habría impedido nuestra "libertad de opción".
¿Qué responde Jesús?: Jesús siempre rechazará esta tentación de
dar señales prodigiosas (Mc 8,11-13) y como condición para creer en
él (Mc 15,29-32). Nos dice Jesús, con ese "No tentarás...",
que el plan de Dios para el hombre sigue siendo el mismo: el Señor,
siempre está junto a nosotros, pero lo que cuenta no es lo que hace
él, sino lo que hacemos con él. Dios no trabaja sin el hombre, y el
hombre no puede construir sin Dios: "Sin mí no podéis hacer
nada". La comunidad colabora con Dios, pero es responsable de sus
actos, por eso no debe caer en ese providencialismo infantil, ni ser
un grupo de "relumbrones".
El
Malo:
"Todo esto te daré si me rindes homenaje":
Jesús:
"Vete, Satanás, porque está escrito: al Señor, tu Dios, rendirás
homenaje y a El sólo prestarás servicio"
¿Qué
propone el Malo? : Darle toda la gloria, o lo que es lo mismo, la
riqueza y el poder religioso, político y económico, etc. Todos se
postrarán ante él, se asegurará el triunfo, el dinero y el
esplendor humano; será aceptado por todos y sólo con una condición:
"que me rindas homenaje". El "Malo" sabe muy bien
que el poder es lo más tentador, pues crea en el hombre esa ambición
de más poder y ese deseo de dominio. Es mucho más radical. Es la
renuncia completa y descarada al compromiso mesiánico. La tentación
consiste en el dominio universal en todos los aspectos. El texto
identifica la ambición de poder con el homenaje a Satanás; este se
convierte así en el símbolo mismo del poder, que facilita la ambición
del hombre y lo aparta definitivamente de Dios. Todo el que incite a
obtener ese poder encarna a Satanás; como el caso de Pedro cuando se
opone a la entrega de Jesús (Mt 16,22s). Es una tentación muy
atrayente; el hombre se deja arrastrar por el esplendor del poder.
Quien tiene poder tiene el éxito asegurado. Quien propone realizar la
"sociedad alternativa" (el Reino de Dios) basándose en el
dominio, el esplendor y la riqueza es un mentiroso, pues impide el
proyecto de Dios de "plenitud humana". Todo poder que oprima
al hombre limitando o anulando su libertad es enemigo del hombre y de
Dios. Donde exista este poder, no importa quién lo detente; el plan
de Dios fracasa.
¿Qué responde Jesús?: Con su "vete, Satanás...", Jesús
nos dice que, intentar propagar el Reino de Dios por medio del dinero,
del prestigio, del dominio o del poder, es servir a Satanás y está
en contra del proyecto de Dios para el hombre. Es una concepción,
para las comunidades cristianas, que se opone radicalmente a los que
creen que el Reino de Dios se propaga con el dominio o la preeminencia
que proporcionan el dinero y el poder. El verdadero enemigo del hombre
es el propio hombre, que promociona o consiente las ideas o sistemas
políticos, económicos o religiosos que impiden su crecimiento y
desarrollo como persona. Por eso Jesús nos descubre la verdadera
identidad del Malo: el "Malo" es el poder. El Malo no puede
tolerar una comunidad que niegue los valores de la sociedad injusta,
por eso siempre intenta seducirla con ese "poder", para que
adopte o por lo menos "pase por alto" esos valores.
Las
respuestas de Jesús a las tentaciones muestran los rasgos de los que
siguen a Jesús:
La
fidelidad a Dios, la entrega a los hombres, la reflexión y la
responsabilidad personales en el servicio a los demás y la ausencia
de todo afán de dominio sobre los demás. Así pues, el reinado de
Dios, se funda sobre la solidaridad, excluye el fanatismo religioso y
no se va a implantar mediante la violencia, el dominio o la guerra.
Para llevar adelante la liberación de la humanidad es necesario
impedir a toda costa el afán de honor, dominio y riqueza.
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