LA PALABRA DE DIOS

 

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   LITURGIA DE LA PALABRA

        

El hombre en el diálogo humano:

La palabra ocupa un puesto primordial en la vida del hombre es el medio más importante de comunicación personal y de comunicación con los demás, es expresión de interioridad, de diálogo y es la puerta de acceso al misterio del "otro". El "yo" y el "tú" se entrelazan con el calor de la palabra humana.

La Palabra de Dios ha recorrido un largo camino desde la creación del mundo hasta la llegada del Verbo, encarnado en Jesús. Esta palabra es la que creó todas las cosas y dió la vida a todo cuanto existe. Dios Padre nos ha hablado en nuestro propio lenguaje humano en la persona de su Hijo, que es la Palabra personal y encarnada; él ha entrado en contacto con la humanidad físicamente, en un tiempo y lugares concretos.

 Jesús nos ha enseñado la forma de acercarnos al misterio de la Palabra divina, el mismo es esa Palabra. Jesús usó constantemente las Escrituras aplicándolas a su persona y a su obra. Después de su resurrección iluminó a sus discípulos para que las comprendieran.

En la liturgia de la Palabra no nos limitamos a leerla sino que la celebramos. No es objeto de estudio, ni de catequesis, ni de discusión. Lo que se celebra no son ideas, sino los acontecimientos salvíficos. El acontecimiento principal es que Dios nos habla en su propio hijo Jesús, el cual se hace presente y continúa dirigiéndonos su mensaje salvador.

Lo que oímos en la lectura ya lo sabemos, no nos dicen nada nuevo. Conocemos la Palabra de Dios porque la hemos aceptado de antemano. Dios nos habla también hoy y estamos dispuestos a compartir con El su Palabra y su vida.

Es palabra humana y divina, a través de ella Dios nos habla. Al ser proclamada en público cobra actualidad, se hace viva y eficaz. Convierte e ilumina, da vida y resucita, salva y santifica. Desde el bautismo, el cristiano es un oyente de la Palabra, no solo la escucha y acoge con respeto, sino que la siembra y guarda en el corazón para que dé fruto abundante.

 

Elementos de la Liturgia de la Palabra:

El anuncio de la Palabra:

Introducción a las lecturas: Se pretende introducir y despertar el interés.

Proclamación de la Palabra: Se proclaman tres lecturas los domingos y festividades que se designan con el nombre clásico de : el profeta, el apóstol y el evangelista.

  * El profeta: Las obras y figuras del AT son necesarias para comprender el NT. El mismo Jesús creció en la escuela del AT y oró con los salmos.

  *  El apóstol: Se designa con este nombre a libros del NT, menos los evangelios: Esta lectura revela las riquezas del Reino iniciado por Cristo.

  *  El evangelio: La liturgia de la Palabra llega a su cumbre cuando se anuncia la Palabra de Cristo. Cada año litúrgico presenta la lectura de un evangelio.

 

  La oración

La Iglesia escucha, acoge y acepta, proclama y celebra la Palabra, y a la vez responde, con fe viva y comprometida.

El salmo responsorial:

 El diálogo entre Dios y el hombre se realiza y expresa, sobre todo, en este salmo responsorial. Se reza después de la 1ª lectura.

  Los silencios:

La densidad de la Liturgia de la Palabra pide un tiempo de silencio, de recogimiento y meditación para poder asimilar el lenguaje. Es necesario el silencio de la asamblea para hacer suya la Palabra de Dios. La fuerza de la Palabra exige respuesta, compromete e implica a la asamblea.

El "Aleluya":

Es una palabra hebrea que significa: "Alabad al Señor". La palabra "Aleluya" pide siempre el ser cantada. En cuaresma se omite.

La profesión de fe (El credo):

Es una de las respuestas que suscita la Palabra, es la señal de identificación y reconocimiento de los cristianos, una forma de comunión en el espacio y en el tiempo.

La plegaria universal:

Es la conclusión de la Liturgia de la Palabra: Se llama "oración de los fieles" porque la dicen los "bautizados" y se llama "universal" porque se suplica por todos los hombres.