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Vosotros sois la luz del
mundo.
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la gloria de Dios resplandece, o sea, donde Dios se
manifiesta y da a conocer, es en el grupo humano que está
viviendo ya la realidad de este Reino suyo. Ahí es
donde resplandece su gloria, que es su amor. Eso es la
luz del mundo. Se han acabado ya los derechos geográficos
a ser tierra santa, ni nunca cuatro muros pueden ser un
templo para Dios Todo esos eran cosas infantiles de una
humanidad antigua. Lo único que puede ser santo, es
decir, semejante a Dios (santo está en relación con el
Espíritu Santo), lo único que puede recibir el espíritu
de Dios y parecerse por eso a Dios mismo, es el hombre.
Por tanto, lo único que puede reflejar la presencia de
Dios en el mundo es el hombre. Lo demás son cosas
antiguas, supersticiones antiguas, objetivaciones
antiguas que, en una edad adulta de la humanidad, no
tienen sentido. De manera que las comunidades donde
existe, vive y está, además apareciendo, brillando ese
Espíritu de Dios, que es el amor por el bien del
hombre, la actividad en favor del hombre, esas son es
la luces del mundo. Y no hay otra luz.
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