El ejemplo de Jesús es libertad

 

Pregunta: Jesús arriesgó su vida por lo que hizo en el sábado. ¿No podía él haber evitado la controversia a menos que fuera necesario, no podía haber evitado sus actividades en el sábado a menos que sus discípulos necesitaran saber cómo guardar apropiadamente el sábado?

 

Respuesta: Jesús criticó el enfoque que los fariseos les daban a varias leyes y rituales, incluyendo el ritual de lavarse las manos (Mateo 15:2), las filacterias (Mateo 23:5) y las reglas corbán (Marcos 7:11-13). En todas estas cosas, él contrarió a los fariseos y arriesgó su vida. Mas estas críticas no tenían como propósito mostrarles a sus discípulos cómo continuar estas costumbres practicándolas de una mejor manera. De hecho, las críticas de Jesús ayudaron a la iglesia primitiva a darse cuenta de que estas costumbres eran obsoletas. Por tanto, cuando vemos en los Evangelios que Jesús criticaba la manera como se hacía algo, no podemos suponer que él quería que la iglesia continuara la práctica de una mejor manera.


En ocasiones, Jesús criticó la manera como los fariseos enfocaban las costumbres que eran buenas, incluyendo las limosnas, la oración y el ayuno (Mateo 6:2, 5, 16). Acerca de estos temas, Jesús claramente les enseñó a sus discípulos que continuaran su práctica (vers. 3, 6, 17). Pero nunca les enseñó que observaran el sábado. Se nos dice acerca del trabajo que Jesús hizo en el sábado, pero nunca se nos dice que él descansó en el sábado. En repetidas ocasiones hizo notar que las reglas restrictivas eran violaciones del propósito del sábado; él enseñó que un enfoque en detalles externos era ineficaz e incorrecto. Esas restricciones no transformaban el corazón.


Jesús mostró que se puede hacer varias formas de trabajo en el sábado. Él comparó el sábado con las reglas relacionadas con el pan de la proposición, haciendo notar que las cosas santas pueden usarse para propósitos seculares cuando existe una necesidad. David quebrantó la letra de la ley y aún se consideró inocente de acuerdo con la ley espiritual. Jesús es más importante que los rituales del templo, y los rituales son más importantes que los requisitos estrictos de la ley del sábado. Lógicamente, entonces, Jesús es más importante que el sábado. Él es el nuevo enfoque de adoración.


Sin embargo, Jesús nunca quebrantó el sábado, ni enseñó a otros que lo quebrantaran. Pero tampoco enseñó en contra de la circuncisión y de los sacrificios. No podía hacerlo mientras el antiguo pacto estuviera en vigor. Podía señalar ciertos problemas administrativos y presentarse a sí mismo como Señor, pero no era tiempo todavía de rechazar públicamente ninguna ley en particular (Juan 16:12-13). Mas las implicaciones están allí. Cuando Juan describe a Jesús trabajando en el sábado, no se siente obligado a explicar que los cristianos no lo podían hacer. Cuando Lucas dice que las personas eran liberadas en el sábado, no se siente obligado a aclarar de alguna manera lo que ha dicho. El ejemplo de Jesús con respecto al sábado es libertad, no reglamentos.

 

Pregunta: Debemos orar para que no tengamos que escapar en el sábado (Mateo 24:20). ¿Demuestra esto que los discípulos de Jesús estarían guardando el sábado?

 

Respuesta: Esta advertencia fue dada a "los que estén en Judea" (vers. 16), y esta advertencia está preservada solamente en el Evangelio de Mateo, el cual fue probablemente escrito a los cristianos judíos. La advertencia de Jesús nos dice más acerca de las prácticas en Judea de lo que nos dice acerca del cristianismo.
Siempre hemos sabido que es permitido escapar para salvar la vida en el sábado. Sin embargo, la razón por la que pudiera ser difícil escapar en el sábado es debido a que los incrédulos están guardando el sábado, no los que están escapando. Quizá los que están escapando guardan el sábado o quizá no lo guardan, pero en cualquiera de los casos puede ser difícil escapar cuando la gente de Judea han cerrado sus negocios, cerrado las puertas de la ciudad, etc. Este versículo no prueba que los discípulos estarían guardando el sábado, sino que puede ser difícil escapar en el sábado.

 

Pregunta: Los relatos de la resurrección muestran que todavía se guardaba el sábado después de la crucifixión de Jesús. Las mujeres "descansaron en el día de reposo, conforme al mandamiento" (Lucas 23:56). ¿Muestra esto que el sábado es todavía un mandamiento para los cristianos?

 

Respuesta: El sábado todavía existe. La fiesta de la Dedicación existe también, pero su existencia no prueba que se tiene que observar. Cuando los Evangelios nos dicen que la resurrección se descubrió "después del sábado, en el primer día de la semana", no nos están diciendo que guardemos el sábado, como tampoco nos están diciendo que guardemos el primer día de la semana. Simplemente nos están diciendo cuándo ocurrió este acontecimiento, usando el término que era extensamente conocido en ese tiempo.


Las mujeres descansaron en el sábado, pero su ejemplo no nos dice si el mandamiento está todavía en vigor. En la actualidad, muchos sabatarios considerarían permisible preparar un cuerpo para su sepultura, especialmente si la persona ha estado muerta por más de un día y se carece de refrigeración. Los lectores de Lucas, hayan o no guardado el sábado, se preguntarían por qué las mujeres descansaron aunque estaban ante esta necesidad en particular. Lucas fue inspirado a decirles a sus lectores que las mujeres descansaron debido al mandamiento.


Lucas usó la palabra "mandamiento", pero eso no probaba que el mandamiento era requerido para sus lectores. Pablo usó la palabra "mandamiento" para describir las reglas que dividían a los judíos de los gentiles (Efesios 2:15), pero la palabra no da a entender que esos mandamientos todavía tenían validez para sus lectores. Lucas simplemente está usando términos comúnmente comprendidos para explicar por qué las mujeres descansaron. Él no está dando un mandamiento a sus lectores para que sigan ese ejemplo.


En una manera similar, la frase "camino de un día de reposo" (Hechos 1:12) no implica nada relacionado con la distancia que debemos caminar hoy en el sábado. La frase simplemente es una forma de medir la distancia, como el "sábado" era el nombre de un día de la semana. El nombre no implica una obligación que los cristianos deben seguir cumpliendo.

 

Pregunta: La costumbre de Pablo era guardar el sábado (Hechos 13:14; 16:13; 17:2). ¿No deberíamos nosotros seguir su ejemplo en esto (1 Corintios 11:1)?

 

Respuesta: Como Jesús, Pablo por costumbre iba a la sinagoga. Pero ¿por qué debemos insistir en imitar una frase de la oración e ignorar otra parte? ¿Por qué debemos citar el ejemplo del "sábado" pero no el de la "sinagoga"? El hecho de que esta era una sinagoga debiera enfocar nuestra atención en la situación histórica y debiera prevenirnos con respecto a costumbres específicas. El apóstol Pablo iba a la sinagoga en el sábado porque allí era cuando y donde la gente se reunía para escuchar las discusiones de la Escritura. Allí era cuando y donde él tenía un auditorio. Él iba a los judíos primeramente y luego a los gentiles, y la mejor manera de predicar a los judíos era yendo a las sinagogas en el día en que los judíos estaban allí.  (1)


En ciertas ocasiones, Pablo observaba también otras costumbres judías, tales como la circuncisión, los votos y su participación en ritos del templo. Su ejemplo no es automáticamente autoritario. Si imitamos todas las maneras en que él vivió como Jesús, tendríamos que ser solteros y predicadores ambulantes. Debemos discernir cuáles detalles de sus vidas se basaron en la cultura en que vivieron, cuáles se basaron en el cristianismo y cuáles se basaron en ambos.


El apóstol Pablo se consideró a sí mismo bajo la ley de Cristo, no bajo la ley del antiguo pacto (1 Corintios 9:19-21). Tenía la libertad de observar las costumbres del antiguo pacto cuando estaba entre judíos, y tenía la libertad de ignorarlas en otras situaciones. Pedro estaba en libertad de "vivir como los gentiles", al igual que Pablo (Gálatas 2:14). En la actualidad, nosotros debemos obedecer los mandamientos de Jesús (Mateo 28:20), y Jesús nunca le ordenó a nadie que descansara en el sábado.


En Antioquía de Pisidia, Pablo dio un mensaje controversial en la sinagoga: "Así pues, hermanos, ustedes deben saber que el perdón de los pecados se les anuncia por medio de Jesús. Por medio de él, todos los que creen quedan perdonados de todo aquello que bajo la ley de Moisés no tenía perdón" (Hechos 13:38-39).


Los judíos y prosélitos le pidieron a Pablo que les hablara el siguiente sábado (vers. 42), y eso fue lo que Pablo hizo. Él no trató de cambiar su costumbre de guardar el sábado. Una gran porción del grupo tendría que trabajar los siguientes seis días y no les hubiera sido posible reunirse el domingo. Además, sería bueno para ellos pensar y hablar acerca del mensaje de Pablo durante toda la semana. Debido a que Pablo esperó una semana, toda la ciudad pudo escuchar acerca de la controversia, y debido a eso, vinieron a escucharlo (vers. 44).


En las ciudades gentiles de Listra y Derbe, no se dice nada acerca del sábado. Aun en Atenas, donde vivían algunos judíos, nada se dice acerca del sábado. En su lugar, Pablo "cada día discutía igualmente en la plaza con los que allí se reunían" (Hechos 17:17). La predicación diaria es una costumbre válida también, si deseamos seguir el ejemplo que Pablo y Jesús nos dejaron.
Santiago hizo notar que se predicaba sobre Moisés en las sinagogas cada sábado. (Hechos 15:21). ¡Pero Santiago no trató de animar a los gentiles a que asistieran a las sinagogas! (2) Los conversos necesitaban oír acerca de Cristo, no acerca de Moisés. El concilio de Jerusalén rechazó la opinión de aquellos que pensaban que los gentiles debían guardar toda la "ley de Moisés" (vers. 5). 
(3)


"Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios" (vers. 19). En lugar de requerirle a los gentiles cristianos que guardaran la ley de Moisés, el concilio les dijo que se abstuvieron de sangre, de carne de animales estrangulados, de la idolatría y de la fornicación (vers. 20). El concilio dio un decreto benigno debido a que en las sinagogas se predicaban los requisitos estrictos (vers. 21). El sábado era parte de la ley de Moisés, tanto como lo era la circuncisión, pero nada se dijo para hacer del sábado una excepción, ni por el concilio ni por Lucas, quien escribió para los lectores gentiles muchos años después.


En Corinto, Pablo nuevamente empezó en la sinagoga, y allí habló cada sábado (Hechos 18:4). Pero muy pronto Pablo dejó la sinagoga y empezó a predicar en la casa que estaba al lado de la sinagoga (vers. 7). Después de esto, no se dice nada con respecto al sábado, y Pablo pudo haber enseñado cada día de la semana. Aun al estar ocupado en la fabricación de tiendas, él podía hablar de las Escrituras con cualquiera que tuviera tiempo para escucharle. En Éfeso, Pablo predicó todos los días de la semana por dos años (Hechos 19:9-10). Esta es también una costumbre válida.


De regreso a Jerusalén, Pablo se detuvo siete días en Troas (Hechos 20:6). Pero no leemos nada sobre el sábado. Lo que leemos es que la iglesia ("nosotros") esperó hasta el primer día de la semana para reunirse y partir el pan, y Pablo predicó hasta que terminó el sábado (vers. 7).


¿Por qué hasta entonces? Aparentemente el primer día de la semana era cuando los creyentes se podían reunir. Aunque Pablo tenía prisa (vers. 16), tenía que esperar hasta el primer día de la semana. Este también fue un ejemplo significativo.


En resumen, nunca se nos dice que Pablo descansó en el sábado, o que él enseñó a que se descansara en el sábado. Lo que se nos dice es que él aprovechó ese día como una oportunidad evangelística, y que podía aprovechar cualquier día de la semana para predicar acerca del Salvador. Su ejemplo nos demuestra libertad, y nada acerca de requisitos.



Anotaciones finales


(1) Los gentiles temerosos de Dios asistían frecuentemente a las sinagogas en el sábado, pero ellos no observaban necesariamente el día absteniéndose de todo trabajo. Aparentemente los rabinos no consideraban necesario que los incircuncisos guardaran el sábado.


(2) Si los cristianos normalmente asistían a las sinagogas, Lucas no hubiera tenido la necesidad de comentar que la costumbre de Pablo era ir a la sinagoga en el sábado. Lucas no dice es "nuestra" costumbre; solo de Pablo. Cuando Pablo estaba en Éfeso con Aquila y Priscila, él fue solo a la sinagoga (Hechos 18:19). Aquila y Priscila no fueron a la sinagoga con Pablo, aunque ellos eran judíos.


(3) Por décadas, nosotros hemos entendido correctamente que los legalistas enseñaban que los gentiles convertidos tenían que circuncidarse y guardar la ley de Moisés para ser salvos.
Entendimos que Santiago mencionó cuatro prohibiciones, y que aparte de ellas, los gentiles convertidos no tenían que observar la ley de Moisés. Sin embargo, comúnmente limitábamos "la ley de Moisés" a los sacrificios y otras cosas que no queríamos hacer. Como se mostró en la anotación final 6, todo lo que Moisés escribió —el Torá en su totalidad— se consideraba parte de la "ley de Moisés".

 

Esta serie de preguntas y respuestas sobre el sábado apareció en el periódico The Worldwide News del 23 de mayo de 1995.