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ÍNDICE
· FONDOS DE ESCRITORIO
· FECHA Y HORA DEL IMPACTO
· ¿POR QUÉ ESTE FINAL?
· ¿CÓMO SERÁ EL FINAL?¿QUÉ VEREMOS?
· INFORME DE LA MISIÓN
· SIMULACIÓN EN TIEMPO REAL
· ENLACES DE LA MISIÓN


FONDOS DE ESCRITORIO


Impacto de Galileo contra Júpiter: Lunes 22 de septiembre - 04:33:34 GMT(?)
(Noche del domingo 21 en América y amanecer del lunes 22 en Europa)

Web Galileo Countdown - JPL


CalixtoEl próximo lunes 22 de septiembre, a las 04:33 GMT (la noche del domingo en América, o el amanecer del lunes en Europa), la misión Galileo llegará a su fin. Han pasado 14 años desde su lanzamiento a bordo del transbordador Atlantis y 8 años desde que llegase a su destino, el sistema de Júpiter. Será el fin de una de las misiones más fructíferas y problemáticas de la historia de la exploración espacial. Durante estos ocho años, el Orbitador Galileo ha explorado en profundidad el Planeta Gigante y sus cuatro grandes lunas, realizando observaciones de alta resolución de sus superficies y atmósferas, tomando ingentes cantidades de datos con sus instrumentos. Además, ha realizado observaciones detalladas de Venus, La Tierra y varios asteroides.

Pero todo esto ha llegado a su fin. En sus instantes finales, la sonda Galileo se acercará a una gran velocidad hacia el que ha sido su referente durante estos años para penetrar en las capas altas de su atmósfera y desintegrarse en pocos segundos. ¿Por qué este final tan drástico? ¿Por qué no sigue esta nave enviando datos y orbitando el planeta?. Para tomar esta decisión se han tenido en cuenta tres datos: la sonda no tiene combustible para maniobrar, sus instrumentos están muy deteriorados por la radiación y hay que evitar que la luna Europa quede contaminada por esta nave.

Esta veteranísima nave inició su viaje con una desagradable sorpresa: su antena principal no pudo desplegarse por completo , impidiendo la retransmisión de los datos adquiridos a la Tierra, por lo que la misión se dio casi por perdida nada más empezar. Sin embargo los ingenieros comprobaron que en vez de usar esta antena podrían usar otra más pequeña con la que la nave contaba, pero los datos tendrían que ser transmitidos a una velocidad casi ridícula por lo que el retorno científico sería mínimo. El ritmo al que los datos iban a ser enviados a nuestro planeta pasó de los 134 kilobytes por segundo a tan sólo 10 bits por segundo, es decir, en vez de recibir una imagen por minuto se pasaría a recibir una imagen al mes. Los técnicos de la misión se afanaron por encontrar una solución y la encontraron: reprogramarían toda la nave para que los datos que obtuviese los enviase a la Tierra 'comprimidos' con lo que se podrían recibir más datos que si se enviasen 'en bruto'. Además, aprovecharían las semanas en las cuales la sonda no se encontraría con ninguna luna para enviar los datos a la Tierra. De esta forma se multiplicó por 200 la cantidad de datos que se recibirían, lo suficiente como para recibir 200 imágenes al mes junto con los datos del resto de instrumentos de la nave.

La misión tenía una duración original de dos años (hasta 1.997) pero vistos buenos resultados de la sonda y el buen estado de sus instrumentos se amplió de nuevo dos veces, hasta 1.999 y hasta el 2.003. De esta forma se tuvo la oportunidad de realizar numerosos sobrevuelos de las lunas de Júpiter, en especial Io y Europa.

Sin embargo, el paso del tiempo hacía mella en la nave y el combustible que permite orientar la antena hacia la Tierra se estaba agotando. Por si fuera poco, la intensa radiación que rodea al planeta había puesto en 'modo seguro' a la nave en numerosas ocasiones, causando la pérdida de datos y de control sobre Galileo, además de acabar con algunos de los instrumentos, entre ellos la cámara principal de la nave y la cinta de almacenamiento de datos. Incluso el procesador de la nave, un chip modelo RCA 1802 de principios de los 80 (usado en las primeras consolas de videojuegos como el Pong), estaba ya muy deteriorado.

Vista la situación, en el año 2.000 se tomó una decisión sin precedentes: estrellar la sonda contra el planeta gigante. De esta forma se consiguen dos objetivos: adquirir datos del entorno del planeta mientras la nave se acerca a él y evitar que al quedar en órbita alrededor de Júpiter de forma incontrolada, acabe en un futuro estrellándose contra la luna Europa y contaminándola con las bacterias que pudiese transportar abordo en su interior.

Europa es un satélite que podría albergar vida bajo su corteza y los científicos no quieren contaminarla con bacterias terrestres que pudieran confundir a una sonda que la estudie en un futuro.

¿COMO SERÁ EL FINAL? ¿QUÉ VEREMOS?


La sonda Galileo encenderá algunos de sus instrumentos cuando se encuentre a unos pocos millones de kilómetros del planeta para comenzar la adquisición de datos, que serán enviados a la Tierra de inmediato y no serán almacenados a bordo. La cámara de imágenes no será encendida porque desde hace tiempo está muy dañada y además porque no habría tiempo suficiente para enviar los datos a nuestro planeta, impidiendo también el envío de los datos de otros instrumentos que si funcionan perfectamente. Así que no tendremos imágenes del acercamiento, como tampoco las hubo del último encuentro de Galileo con la luna Amaltea en noviembre de 2.002. Por tanto no veremos nada.

Mientras la sonda se precipita hacia las cercanías del planeta, algunos de sus instrumentos mandarán datos en directo a la Tierra que podrían ser muy útiles, confirmando la existencia de un pequeño anillo rocoso cerca del Júpiter, así como datos sobre un anillo gaseoso en el interior de la órbita de Amaltea. Conocidos los problemas de Galileo con la radiación ambiental del planeta, es muy probable que la sonda deje de funcionar y de enviar datos cuando aún se encuentre relativamente lejos de Júpiter y no pueda mandar ningún dato de interés, sin tiempo además para una recuperación de la sonda. Los datos enviados por Galileo tardarán 50 minutos en recorrer la distancia entre ambos planetas.

Instantes antes de llegar a Júpiter, la nave viajará a 46 kilómetros por segundo, unos 162.000 kilómetros por hora. En esos momentos, al atravesar las capas más externas y menos densas de la atmósfera, la sonda de irá tornando rojo incandescente y sus antenas exteriores ya se habrán desintegrado.

Treinta segundos más tarde, la nave tendrá un color blanco incandescente y sus 85.000 partes se irán separando unas de otras y despedazando.

Un minuto después, la nave estará ya 500 kilómetros dentro de la atmósfera con las temperaturas rozando los 12.000º C y sus componentes de aluminio se estarán transformando rápidamente en gas.

Otro minuto más tarde y a 900 kilómetros en el interior de Júpiter, los escasos restos que queden formados en su mayor parte por los componentes de titanio, también se vaporizaran. En total, en unos tres minutos, la nave al completo habrá quedado incinerada y reducida a vapor atravesando los primeros 900 kilómetros de los 72.000 que consta el radio del planeta, tan sólo la parte más superficial y menos densa de sus atmósfera.


DESCRIPCIÓN DE LA MISIÓN:

Lanzamiento a bordo del Atlantis. Imagen: KSCGalileo en la bodega del transbordador. Imagen: KSC DESCRIPCIÓN: El 18 de octubre de 1.989 partía del Kennedy Space Center en Florida el transbordador espacial Atlantis con la sonda Galileo en su bodega de carga. Un par de días después del lanzamiento, la astronauta Shannon Lucid realizó las maniobras necesarias para abrir la bodega, preparar la sonda y soltarla para que ésta pudiera comenzar su periplo por el Sistema Solar. Como la nave no tiene suficiente combustible para llegar a Júpiter es necesario ingeniárselas para diseñar un plan de vuelo que la llevase a sobrevolar varios planetas y con ello conseguir la suficiente velocidad para llegar a su destino. Por ello, la sonda sobrevoló Venus y luego dos veces nuestro planeta para posteriormente dirigirse hacia su destino final ... (ir al informe)

 



Trayectoria de impacto hacia Júpiter


Vista de Júpiter desde la sonda Galileo