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noticias de galileo INFORME

Jueves 04.09.03.
Descifrando las manchas rojas de Europa.

Un nuevo estudio de la Universidad de Colorado sobre la luna de Júpiter, Europa, puede ayudar a explicar el origen de sus gigantescas cúpulas de hielo, lo cual también conllevaría el posible descubrimiento de evidencias de nuevas formas de vida, tanto presentes como pasadas.

El Profesor Robert Pappalardo y la doctorando Amy Barr, consideraban que las misteriosas cúpulas podrían estar formadas por burbujas de hielo provenientes del interior de la cortezas congelada, las cuales son empujadas hacia arriba por corrientes térmicas desde el hielo más caliente en el interior.

Hoy en día, los científicos piensan que la creación de estas cúpulas de hielo requiere de pequeñas cantidades de impurezas, tales como cloruro sódico -sal de mesa- o ácido sulfúrico -el ácido de las baterías-.

Estos compuestos funden el hielo a bajas temperaturas (recordar la adición de sal para descongelar el hielo en las carreteras), creando un pequeño calentamiento de nuevas gotas de hielo que suben a la superficie en algunos lugares, creando las cúpulas.



“Durante algún tiempo hemos tratado de comprender cómo estas gotas de hielo pueden subir hacia arriba a través de la corteza congelada de Europa, de unos 21 kilómetros de grosor”, dijo el Profesor Pappalardo, del departamento de Ciencias Astrofísicas y Planetarias. “Nuestros modelos nos enseñan que una combinación de hielo caliente emergiendo en el interior de la corteza, unido a pequeñas cantidades de impurezas de cloruro sódico y ácido sulfúrico, proporcionaría la fuerza suficiente para formar esas cúpulas.”

Un artículo de estos autores sobre este asunto, se presentó en el Congreso Anual de la División de Ciencias Planetarias, celebrado del 2 al 6 de Septiembre en Monterrey, California. El programa de este Congreso puede leerse en la dirección: http://dps03.arc.nasa.gov/administrative/schedule/index.html.

La posición de la luna Europa respecto a Júpiter conlleva la generación de considerables mareas, lo suficientemente importantes para “exprimir la luna” y calentar su interior, dijo Pappalardo. “Las gotas de hielo caliente se elevan a través de la corteza de hielo hasta la superficie más fría, derritiendo las saladas regiones en su camino. Las gotas menos densas pueden continuar ascendiendo en todas direcciones creando las cúpulas.”

Estas cúpulas son enormes -algunas tienen más de 6.4 kilómetros de diámetro y 90 metros de altura- agrupándose en la superficie de Europa, dijo Barr. “Estamos esperanzados en nuestra investigación, porque creemos que es posible que cualquier forma de vida, presente o pasada, o incluso la química de los océanos, pueden ser elevados hacia la superficie, formando estas cúpulas. Sería básicamente como un ascensor para los microorganismos.” Barr comparaba el ascenso de hielo caliente procedente de la corteza de hielo interior hasta la superficie con una cacerola de salsa de spaghetti hirviendo. “El fuego por la parte de debajo de la cacerola lleva la salsa más caliente hacia arriba, creando burbujas en la superficie”, dijo ella. “El problema es que la superficie helada de Europa es tan fría y dura como una roca”.

Pappalardo fue el impulsor de la idea de que pequeñas cantidades de sal o de ácido sulfúrico ayuden a crear las cúpulas de Europa. Ya conocía estructuras similares en nuestro planeta, formadas en grupos en regiones áridas. En la Tierra, existe una cantidad suficiente de sal, capaz de desplazarse a través de las grietas en formaciones de rocas, creándose así grupos de cúpulas en la superficie.

“En definitiva, las imágenes en color y en infrarrojo de Europa, captadas por la sonda Galileo parecen indicar que parte del hielo de la superficie de esas cúpulas está contaminado. Las impurezas vistas en la superficie son indicios de la composición interna de la luna joviana, indicándonos una corteza salada helada”, dijo Pappalardo.

Constantemente, la superficie de Europa es alcanzada por radiación procedente de Júpiter, que probablemente impediría cualquier forma de vida en la superficie de la luna”, dijo Barr. “Sin embargo, una sonda podría detectar indicios de vida microbiana justo debajo de la superficie”. Pappalardo y Bath están afiliados al Laboratorio CU-Bolder de Física Atmosférica y Espacial.

El proyecto ha sido financiado por el Programa de Exobiología de la NASA y el Programa de Investigación de Licenciados. Pappalardo envió recientemente un informe al Consejo Nacional de Investigación, en el que reafirmaba su idea acerca de la necesidad de lanzar una sonda en la próxima década, con el objetivo de orbitar la luna Europa. Actualmente forma parte de un equipo de la NASA que desarrolla objetivos para la misión de Orbitadores de las Lunas Heladas de Júpiter (Jupiter Icy Moons Orbiter mission). Los objetivos científicos de la misión incluirán la confirmación de la presencia de un océano en Europa, analizar la composición de la superficie y encontrar lugares adecuados de aterrizaje para una futura misión.

- Noticia original Universidad de Colorado
- Traducido y adaptado por Enrique Serrano



Miércoles 30.04.03. Galileo detecta nubes de polvo sobre los satélites de Júpiter.

Han sido detectadas tenues nubes de polvo en las lunas Galileanas de Júpiter (Io, Europa, Ganímedes y Calisto) gracias al detector de polvo que lleva la sonda Galileo.

La mayoría de las partículas fueron detectadas en altitudes menores de cinco veces el radio de los propios satélites. Se han identificado las partículas de polvo por su dirección de impacto, su velocidad de impacto y su distribución de la masa.

Los tamaños medios de las partículas rondan los límites del umbral del detector de la sonda Galileo, siendo menos abundantes los de mayor tamaño. Los resultados obtenidos implican que las partículas provienen de impactos a velocidades altísimas de micro meteoritos en las superficies de los satélites.



Las nubes del polvo de las tres lunas galileanas externas tienen características muy similares y parecen corresponderse de acuerdo con las predicciones realizadas mediante modelos matemáticos para las superficies sólidas de estos satélites (formadas por hielo-silicato). La densidad del polvo en las cercanías de Io, sin embargo, es de un orden de magnitud más bajo de lo esperado. Esto puede ser debido a que su superficie es más suave, y esponjosa (depósitos volcánicos) con respecto a las otras lunas. Se han encontrado variaciones apreciables en las densidades obtenidas por los sensores de la Galileo en sus diferentes sobrevuelos sobre los satélites, especialmente en Calisto, pueden ser indicativos de las asimetrías entre los impactos y el movimiento de las lunas.

La sonda llegó a su máxima distancia de Júpiter el pasado día 14 y actualmente se encuentra realizando su último viaje de vuelta hacia el planeta, contra el que se estrellará el 21 de septiembre de 2.003.

- Traducida y adaptada por Aitor Conde
- Noticia original arXiv




Domingo 13.04.03. Galileo descubre varios objetos rocosos en las inmediaciones de Amaltea.

La sonda Galileo ha descubierto sorprendentemente un conjunto de entre 7 a 9 objetos rocosos en las cercanías de la luna Amaltea cuando la sobrevoló hace cinco meses. En una muestra de como de imprevistos pueden ser los descubrimientos en una misión espacial, los objetos fueron detectados con el escáner de estrellas usado para la orientación de la nave durante su misión y que habitualmente se usa teniendo varias estrellas brillantes como referencia.

Los datos tomados por el escáner fueron grabados y posteriormente retransmitidos hacia la Tierra. El análisis de dichos datos por el equipo de expertos de la misión, ha resultado en la detección de dichos cuerpos de los que se está intentando averiguar su densidad y tamaño, que se estima en unos 100 a 200 metros. Los descubrimientos se han remitido a la Unión Astronómica Internacional. Se supone que estos cuerpos han sido capturados gravitacionalmente en una órbita cercana a Amaltea o son el resultado de antiguas colisiones con ese satélite.

- Noticia original web Galileo.




Sábado 01.03.03. Hasta septiembre, Galileo. El final de un titán.

El equipo de vuelo de la sonda Galileo finalizará hoy sus actividades tras recibir la última telemetría del ordenador de la nave. A partir de ahora la sonda realizará un último viaje de siete meses antes de transmitir los datos finales en tiempo real de su impacto contra la atmósfera de Júpiter el 21 de septiembre. El equipo ha enviado los últimos comandos al ordenador de la nave para mantenerla operativa los días finales. La Galileo a pesar del grave problema del despliegue de su antena de alta ganancia ha agudizado el ingenio para sortear obstáculos que comprometían la misión. A pesar de todo en el JPL (Jet Propulsión Laboratory) están muy orgullosos de los resultados desde su lanzamiento desde el Atlantis en 1989 y su misión fue ampliada por tres veces debido al buen funcionamiento de la nave.

La sonda Galileo cesó sus operaciones alrededor del sistema de Júpiter el pasado 28 de diciembre después de transmitir sus datos almacenados en cinta. El pasado 5 de noviembre hizo su mayor acercamiento a Júpiter y su luna Amaltea, cumpliendo la órbita número 35, llevando a Galileo en una nueva órbita más alejada del planeta que ninguna de las anteriores. No se obtuvieron fotografías pero si otros datos como la bajísima densidad de este satélite. Los motivos económicos aducidos por la NASA nos privaron imágenes de alta resolución de Amalthea, aunque en un ambiente tan hostil al estar tan cerca de Júpiter era dudoso que la astronave pudiera obtener imágenes. Todos los datos adquiridos en esos encuentros finales han sido retransmitidos poco a poco hacia la Tierra desde que el equipo que la controla lograse 'resucitarla' tras pasar varias semanas apagada. El equipo de la misión llegó a las 300 personas en los momentos cumbres de la misión principal, quedando en tan sólo una docena en los momentos finales y 30 en el encuentro final.

Desde que la nave fuese lanzada abordo del transbordador Atlantis, la nave ha enviado abundante información sobre asteroides, un cometa fragmentado, la atmósfera y el campo magnético de Júpiter y la geología de las cuatro grandes lunas. En el haber de la Galileo figuran los sobrevuelos de los asteroide Gaspra en 1991 de Ida en 1993 (descubriendo un inesperado compañero), los datos sobre la colisión del Shoemaker-Levy 9, la atmósfera de Júpiter, su entorno magnético y valiosos datos de sus cuatro lunas principales, incluyendo datos muy interesantes del probable océano subterráneo de Europa y de las erupciones volcánicas en Io.

La Galileo se encuentra en órbita de Júpiter desde 1995 y sus reservas de propulsor son muy escasas y la nave está muy envejecida. Sin propulsor no se puede orientar la antena a La Tierra y ahí finalizaría el contacto con los controladores. Para evitar una posible colisión con Europa en un futuro, ya que hay sospechas de actividad biológica, se decidió estamparla contra Júpiter. Ahora la nave se alejará de Júpiter hasta 26 millones de kms. (el día 14 de abril), describiendo lo que será su trigesimosexta y última órbita.

- Traducido y adaptado por Carlos Perla
- Noticia original web Galileo





Miércoles 18.12.02. Recuperados los datos de la sonda Galileo.

La sonda Galileo ha comenzado a transmitir los datos de alta prioridad científica que recogió a bordo de su grabadora durante el encuentro a comienzos de noviembre con Júpiter y Amaltea. Los daños causados por las fuertes radiaciones en las cercanías de Júpiter dejaron fuera de servicio durante semanas a la sonda y su grabadora de datos. Los técnicos localizaron el fallo en un diodo que controla el motor usado para desplazar la cinta de una posición otra y tras varias semanas de trabajo a larga distancia han conseguido solucionar el problema. Los investigadores aseguran que la sonda ya está enviando información pero nadie puede asegurar si la transmisión de cortará en cualquier momento. El director del proyecto Eilene Theilig ha comentado que 'esto es un gran tributo a la dedicación y la imaginación del equipo y continúa la tradición de continuar superando los problemas de la sonda para conseguir el éxito de la misión.

La transmisión comenzó a finales de la semana pasada, después de varios movimientos de la cinta a comienzos de esa misma semana, que la dejó preparada para transmitir los datos de mayor interés científicos del encuentro. El periodo que abarca esta información comienza el 4 de noviembre cuando Galileo se estaba acercando a Júpiter más que su luna Io y finaliza el 5 de noviembre cuando la sonda se puso a si misma en modo de reposo como parte de la reacción programada en la sonda para proteger sus circuitos ante la intensas radiaciones en la zona, justo después de sobrepasar la luna Amaltea.

'Esperamos que estos datos sean los mejores jamás recogidos de la región interior de la magnetosfera de Júpiter', ha dicho el Dr. Torrence Johnson, científico del proyecto. Los datos recibidos nos darán información sobre las partículas de polvo del anillo que rodea Júpiter y que la nave atravesó el día 5 de noviembre.

La recuperación se produjo después de hacer pasar una corriente eléctrica a través del diodo dañado por la radiación. El primer intento duró seis horas y apenas produjo ninguna mejoría. Otros tres nuevos intentos con una duración total de 83 horas fueron llevados a cabo y produjeron unas significativas mejorías, hasta tal punto que el motor pudo funcionar durante una hora. Un nuevo quinto intento no produjo los resultados esperados. De todas formas, con unos movimientos de algunos minutos es posible que la transmisión se lleve a cabo. El equipo continuará recibiendo los datos hasta mediados de enero cuando las operaciones con la sonda terminen, finalizando la misión.

El diodo dañado es un semiconductor de arseniuro de galio, un componente que emite luz. El control del motor posee tres de ellos. La luz emitida por ellos atraviesa una ventana con una rueda dentada y llega a los detectores al otro lado de la rueda y esto produce señales digitales que hacen que el motor gire. El daño vino producido por los protones de alta energía del cinturón de radiación de Júpiter que desplaza los átomos del material semiconductor de su posición original.

Galileo tiene casi totalmente agotado su combustible, necesario para mantener la antena de la sonda apuntando hacia la Tierra y controlar el rumbo. Mientras ha sido controlable, se la ha puesto en una ruta de colisión contra Júpiter en el próximo septiembre, previniendo el riesgo de un posible impacto contra la luna Europa en el futuro, ya que es un hábitat de interés para el estudio de la vida extraterrestre.

- Noticia original Galileo JPL





Miércoles 11.12.02. Amaltea está llena de huecos.

La sonda Galileo nos sigue deparando sorpresas. El sobrevuelo de la pequeña luna Amaltea el pasado mes de noviembre nos ha mostrado que el satélite rocoso está plagado de agujeros y que probablemente contiene más espacios huecos que roca sólida. 'La densidad es inesperadamente baja' ha dicho John D. Anderson, astrónomo del JPL de la NASA. 'Amaltea es aparentemente un pequeño montón de escombros débilmente unidos'.

Los astrónomos han sospechado durante mucho tiempo que algunos asteroides podrían ser montañas de escombros que se han ido uniendo durante miles de millones de años. Pero incluso los trozos que forman Amaltea no parecen ser muy densos, por lo que aumentan las dudas sobre su origen. La luna rojiza de Júpiter mide 270 kilómetros de largo y 140 de ancho.

Anderson y sus colaboradores han calculado su masa a partir de los efectos gravitacionales que afectaron a la sonda Galileo cuando sobrevoló el pasado 5 de noviembre la luna a tan sólo 160 kilómetros de su superficie. Peter Thomas de la Universidad de Cornell también ha calculado su volumen gracias a las fotografías obtenidas de los sobrevuelos anteriores de la sonda Galileo, por lo que es fácil deducir su densidad.

Esta ha resultado ser muy cercana a la densidad del hielo de agua, pero la luna evidentemente no está formada sólo por hielo. Su baja densidad y su aspecto irregular sugieren que debe estar formada por distintas piezas unidas unas contra otras por la gravedad y mezcladas con espacios vacíos en su interior. Lo que ha sido más sorprendente es la baja densidad de las partes sólidas de Amaltea que son incluso menos densas que el material que forma la luna Io. Todo esto ayudará a elaborar nuevas teorías sobre la formación de las lunas interiores de los planetas y algunos asteroides.

La nave que ya ha gastado su combustible, aún está siendo controlada por los técnicos del JPL, pero todavía no ha podido enviar toda la información obtenida en el sobrevuelo de Amaltea y Júpiter debido a un fallo en la cinta grabadora de datos. La órbita actual la llevará a impactar contra Júpiter el 21 de septiembre de 2.003.

- Noticia original JPL
- Noticia Space.com




Jueves 14.11.02. Recuperada parcialmente la sonda Galileo.

Los científicos continúan luchando para recuperar la cinta grabadora de la nave Galileo para poder obtener algunos de los datos finales obtenidos por la sonda en su acercamiento a Amaltea y Júpiter para ser retransmitidos a la Tierra antes del 15 de enero, el día en el cual la nave será definitivamente apagada. La nave entró en modo seguro el pasado día 5 de noviembre durante la fase de máxima aproximación al planeta, mientras tomaba datos del campo magnético de Júpiter y del anillo de polvo que lo rodea. En este modo, la nave interrumpe todas sus operaciones hasta que reciba nuevas órdenes de los controladores. Desde entonces, los técnicos del Jet Propulsion Laboratory ha devuelto la sonda a su estado normal y mandaron una última serie de instrucciones el pasado martes. Sin embargo, las indicaciones que llegan de la sonda muestran que la cinta grabadora no se puede mover, lo que impediría recuperar los datos grabados en ella. De momento no se tienen los suficientes datos para saber que es lo que provoca esta situación, pero se sigue trabajando en ello. Según parece, esta parada de la grabadora no es igual a las anteriores por lo que podría tener una causa diferente. De momento, los científicos siguen analizando los datos enviados en tiempo real por la nave hasta el momento de su parada, que permitirán estimar la masa de Amaltea y por tanto conocer algo más sobre su composición.

La destrucción de la sonda contra Júpiter el próximo mes de septiembre se realizará para mantener libre de toda contaminación biológica a la luna Europa ya que en un futuro podría llegar a estrellarse contra ella.

- Noticia original AP




Miércoles 06.11.02. La sonda Galileo se apaga después de pasar por Júpiter.

Desbordada por la radiación del entorno, la sonda Galileo se colocó en 'modo seguro' durante su máxima aproximación al planeta Júpiter, dejando a los científicos preguntándose que datos ha adquirido si es que lo ha hecho y si será capaz de enviarlos a la Tierra. La nave se puso a si misma en modo seguro (se apagan automáticamente todos los instrumentos y mecanismos que no sean vitales) unos 30 minutos después de sobrevolar la luna Amaltea y a tan sólo otros 30 minutos de su máximo acercamiento al planeta.

Para los técnicos de la misión esta situación no es ninguna crisis porque ya ha sucedido otras veces y porque era bastante posible que ocurriese. De hecho, la nave ha recibido durante la misión una dosis de radiación cuatro veces mayor que la prevista originalmente y en su encuentro con Júpiter iba a recibir la dosis más alta de radiación de todo su periplo.

De momento se sigue trabajando en su recuperación y así poder radiar los datos que posea de vuelta a la Tierra. Este encuentro ha sido el último de la misión ya que su próxima órbita la llevará a chocar contra Júpiter el 21 de septiembre del año que viene. Aunque no se llegase a recuperar el contacto con la nave, el camino que sigue actualmente la llevará al impacto contra Júpiter en la fecha prevista.

Si la nave fuese recuperada, los datos almacenados en el ordenador y la grabadora serán mandados a nuestro planeta durante los próximos dos meses. Pase lo que pase, el equipo de la misión se disolverá en enero y se reunirá en septiembre para asistir a la 'cremación' de la Galileo.




Viernes 01.11.02. Las manchas rojas en la superficie de Europa podrían ser materiales del océano interior.

Unas manchas rojas descubiertas en unas fotografías de la superficie helada de Europa podrían ser fragmentos de hielo más calientes que emergen a la superficie, atravesando las capas de hielo de la corteza. Esta podría ser la forma en la que sale al exterior el material del océano que hay bajo su superficie. Una imagen en color de estas formas lenticulares fue presentada en una conferencia esta semana por investigadores de Colorado y es accesible por Internet. Estas manchas o lunares son visibles en una región del hemisferio norte y miden unos 10 kilómetros. De esta forma, este satélite lleva material del exterior al fondo del océano y viceversa, por lo que es potencialmente posible el transporte de organismos hasta la superficie. Recordemos que la nave Galileo en órbita de Júpiter desde 1.995, ha conseguido fuertes evidencias de la existencia de un océano profundo y salino bajo la superficie de hielo, con grandes posibilidades para el desarrollo de la vida. Todas estas investigaciones ayudarán al diseño de la futura sonda a Europa.

Esta imagen es una combinación de fotografías de alta resolución en blanco y negro obtenidas durante la órbita número 15 de Galileo el 31 de mayo de 1.998 con otras de baja resolución a color obtenidas el 28 de junio de 1.996 durante la primera órbita de la sonda.

- Informe de la Universidad de Colorado

- Fotografía PIA3878 del JPL Photojournal