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Un nuevo estudio de la Universidad de Colorado sobre la luna de Júpiter, Europa, puede ayudar a explicar el origen de sus gigantescas cúpulas de hielo, lo cual también conllevaría el posible descubrimiento de evidencias de nuevas formas de vida, tanto presentes como pasadas.
El Profesor Robert Pappalardo y la doctorando Amy Barr, consideraban que
las misteriosas cúpulas podrían estar formadas por burbujas
de hielo provenientes del interior de la cortezas congelada, las cuales
son empujadas hacia arriba por corrientes térmicas desde el hielo
más caliente en el interior. Hoy en día, los científicos piensan que la creación de estas cúpulas de hielo requiere de pequeñas cantidades de impurezas, tales como cloruro sódico -sal de mesa- o ácido sulfúrico -el ácido de las baterías-. Estos compuestos funden el hielo a bajas temperaturas (recordar la adición de sal para descongelar el hielo en las carreteras), creando un pequeño calentamiento de nuevas gotas de hielo que suben a la superficie en algunos lugares, creando las cúpulas. “Durante algún tiempo hemos tratado de comprender cómo estas gotas de hielo pueden subir hacia arriba a través de la corteza congelada de Europa, de unos 21 kilómetros de grosor”, dijo el Profesor Pappalardo, del departamento de Ciencias Astrofísicas y Planetarias. “Nuestros modelos nos enseñan que una combinación de hielo caliente emergiendo en el interior de la corteza, unido a pequeñas cantidades de impurezas de cloruro sódico y ácido sulfúrico, proporcionaría la fuerza suficiente para formar esas cúpulas.” Un artículo de estos autores sobre este asunto, se presentó en el Congreso Anual de la División de Ciencias Planetarias, celebrado del 2 al 6 de Septiembre en Monterrey, California. El programa de este Congreso puede leerse en la dirección: http://dps03.arc.nasa.gov/administrative/schedule/index.html. La posición de la luna Europa respecto a Júpiter conlleva
la generación de considerables mareas, lo suficientemente importantes
para “exprimir la luna” y calentar su interior, dijo Pappalardo.
“Las gotas de hielo caliente se elevan a través de la corteza
de hielo hasta la superficie más fría, derritiendo las
saladas regiones en su camino. Las gotas menos densas pueden continuar
ascendiendo en todas direcciones creando las cúpulas.”
Han sido detectadas tenues nubes de polvo en las lunas Galileanas de Júpiter
(Io, Europa, Ganímedes y Calisto) gracias al detector de polvo
que lleva la sonda Galileo. La mayoría de las partículas fueron detectadas en altitudes menores de cinco veces el radio de los propios satélites. Se han identificado las partículas de polvo por su dirección de impacto, su velocidad de impacto y su distribución de la masa. Los tamaños medios de las partículas rondan los límites del umbral del detector de la sonda Galileo, siendo menos abundantes los de mayor tamaño. Los resultados obtenidos implican que las partículas provienen de impactos a velocidades altísimas de micro meteoritos en las superficies de los satélites. Las nubes del polvo de las tres lunas galileanas externas tienen características muy similares y parecen corresponderse de acuerdo con las predicciones realizadas mediante modelos matemáticos para las superficies sólidas de estos satélites (formadas por hielo-silicato). La densidad del polvo en las cercanías de Io, sin embargo, es de un orden de magnitud más bajo de lo esperado. Esto puede ser debido a que su superficie es más suave, y esponjosa (depósitos volcánicos) con respecto a las otras lunas. Se han encontrado variaciones apreciables en las densidades obtenidas por los sensores de la Galileo en sus diferentes sobrevuelos sobre los satélites, especialmente en Calisto, pueden ser indicativos de las asimetrías entre los impactos y el movimiento de las lunas. La sonda llegó a su máxima distancia de Júpiter el pasado día 14 y actualmente se encuentra realizando su último viaje de vuelta hacia el planeta, contra el que se estrellará el 21 de septiembre de 2.003. - Traducida y adaptada por Aitor Conde - Noticia original arXiv La
sonda Galileo ha descubierto sorprendentemente un conjunto de entre 7
a 9 objetos rocosos en las cercanías de la luna Amaltea cuando
la sobrevoló hace cinco meses. En una muestra de como de imprevistos
pueden ser los descubrimientos en una misión espacial, los objetos
fueron detectados con el escáner de estrellas usado para la orientación
de la nave durante su misión y que habitualmente se usa teniendo
varias estrellas brillantes como referencia. Los datos tomados por el escáner fueron grabados y posteriormente retransmitidos hacia la Tierra. El análisis de dichos datos por el equipo de expertos de la misión, ha resultado en la detección de dichos cuerpos de los que se está intentando averiguar su densidad y tamaño, que se estima en unos 100 a 200 metros. Los descubrimientos se han remitido a la Unión Astronómica Internacional. Se supone que estos cuerpos han sido capturados gravitacionalmente en una órbita cercana a Amaltea o son el resultado de antiguas colisiones con ese satélite. - Noticia original web Galileo.
La Galileo se encuentra en órbita de Júpiter desde 1995 y sus reservas de propulsor son muy escasas y la nave está muy envejecida. Sin propulsor no se puede orientar la antena a La Tierra y ahí finalizaría el contacto con los controladores. Para evitar una posible colisión con Europa en un futuro, ya que hay sospechas de actividad biológica, se decidió estamparla contra Júpiter. Ahora la nave se alejará de Júpiter hasta 26 millones de kms. (el día 14 de abril), describiendo lo que será su trigesimosexta y última órbita. - Traducido y adaptado por Carlos Perla La
sonda Galileo ha comenzado a transmitir los datos de alta prioridad científica
que recogió a bordo de su grabadora durante el encuentro a comienzos
de noviembre con Júpiter y Amaltea. Los daños causados por las
fuertes radiaciones en las cercanías de Júpiter dejaron fuera
de servicio durante semanas a la sonda y su grabadora de datos. Los técnicos
localizaron el fallo en un diodo que controla el motor usado para desplazar
la cinta de una posición otra y tras varias semanas de trabajo a larga
distancia han conseguido solucionar el problema. Los investigadores aseguran
que la sonda ya está enviando información pero nadie puede asegurar
si la transmisión de cortará en cualquier momento. El director
del proyecto Eilene Theilig ha comentado que 'esto es un gran tributo a la
dedicación y la imaginación del equipo y continúa la
tradición de continuar superando los problemas de la sonda para conseguir
el éxito de la misión. La transmisión comenzó a finales de la semana pasada, después de varios movimientos de la cinta a comienzos de esa misma semana, que la dejó preparada para transmitir los datos de mayor interés científicos del encuentro. El periodo que abarca esta información comienza el 4 de noviembre cuando Galileo se estaba acercando a Júpiter más que su luna Io y finaliza el 5 de noviembre cuando la sonda se puso a si misma en modo de reposo como parte de la reacción programada en la sonda para proteger sus circuitos ante la intensas radiaciones en la zona, justo después de sobrepasar la luna Amaltea. 'Esperamos que estos datos sean los mejores jamás recogidos de la región interior de la magnetosfera de Júpiter', ha dicho el Dr. Torrence Johnson, científico del proyecto. Los datos recibidos nos darán información sobre las partículas de polvo del anillo que rodea Júpiter y que la nave atravesó el día 5 de noviembre. La
recuperación se produjo después de hacer pasar una corriente
eléctrica a través del diodo dañado por la radiación.
El primer intento duró seis horas y apenas produjo ninguna mejoría.
Otros tres nuevos intentos con una duración total de 83 horas fueron
llevados a cabo y produjeron unas significativas mejorías, hasta tal
punto que el motor pudo funcionar durante una hora. Un nuevo quinto intento
no produjo los resultados esperados. De todas formas, con unos movimientos
de algunos minutos es posible que la transmisión se lleve a cabo. El
equipo continuará recibiendo los datos hasta mediados de enero cuando
las operaciones con la sonda terminen, finalizando la misión.El diodo dañado es un semiconductor de arseniuro de galio, un componente
que emite luz. El control del motor posee tres de ellos. La luz emitida por
ellos atraviesa una ventana con una rueda dentada y llega a los detectores
al otro lado de la rueda y esto produce señales digitales que hacen
que el motor gire. El daño vino producido por los protones de alta
energía del cinturón de radiación de Júpiter
que desplaza los átomos del material semiconductor de su posición
original. - Noticia original Galileo JPL La
sonda Galileo nos sigue deparando sorpresas. El sobrevuelo de la pequeña
luna Amaltea el pasado mes de noviembre nos ha mostrado que el satélite
rocoso está plagado de agujeros y que probablemente contiene más
espacios huecos que roca sólida. 'La densidad es inesperadamente baja'
ha dicho John D. Anderson, astrónomo del JPL de la NASA. 'Amaltea es
aparentemente un pequeño montón de escombros débilmente
unidos'. Los astrónomos han sospechado durante mucho tiempo que algunos asteroides podrían ser montañas de escombros que se han ido uniendo durante miles de millones de años. Pero incluso los trozos que forman Amaltea no parecen ser muy densos, por lo que aumentan las dudas sobre su origen. La luna rojiza de Júpiter mide 270 kilómetros de largo y 140 de ancho. Anderson y sus colaboradores han calculado su masa a partir de los efectos gravitacionales que afectaron a la sonda Galileo cuando sobrevoló el pasado 5 de noviembre la luna a tan sólo 160 kilómetros de su superficie. Peter Thomas de la Universidad de Cornell también ha calculado su volumen gracias a las fotografías obtenidas de los sobrevuelos anteriores de la sonda Galileo, por lo que es fácil deducir su densidad. Esta
ha resultado ser muy cercana a la densidad del hielo de agua, pero la luna
evidentemente no está formada sólo por hielo. Su baja densidad
y su aspecto irregular sugieren que debe estar formada por distintas piezas
unidas unas contra otras por la gravedad y mezcladas con espacios vacíos
en su interior. Lo que ha sido más sorprendente es la baja densidad
de las partes sólidas de Amaltea que son incluso menos densas que el
material que forma la luna Io. Todo esto ayudará a elaborar nuevas
teorías sobre la formación de las lunas interiores de los planetas
y algunos asteroides. La nave que ya ha gastado su combustible, aún está siendo controlada por los técnicos del JPL, pero todavía no ha podido enviar toda la información obtenida en el sobrevuelo de Amaltea y Júpiter debido a un fallo en la cinta grabadora de datos. La órbita actual la llevará a impactar contra Júpiter el 21 de septiembre de 2.003. - Noticia original JPL - Noticia Space.com Los
científicos continúan luchando para recuperar la cinta grabadora
de la nave Galileo para poder obtener algunos de los datos finales obtenidos
por la sonda en su acercamiento a Amaltea y Júpiter para ser retransmitidos
a la Tierra antes del 15 de enero, el día en el cual la nave será
definitivamente apagada. La nave entró en modo seguro el pasado día
5 de noviembre durante la fase de máxima aproximación al planeta,
mientras tomaba datos del campo magnético de Júpiter y del anillo
de polvo que lo rodea. En este modo, la nave interrumpe todas sus operaciones
hasta que reciba nuevas órdenes de los controladores. Desde entonces,
los técnicos del Jet Propulsion Laboratory ha devuelto la sonda a su
estado normal y mandaron una última serie de instrucciones el pasado
martes. Sin embargo, las indicaciones que llegan de la sonda muestran que
la cinta grabadora no se puede mover, lo que impediría recuperar los
datos grabados en ella. De momento no se tienen los suficientes datos para
saber que es lo que provoca esta situación, pero se sigue trabajando
en ello. Según parece, esta parada de la grabadora no es igual a las
anteriores por lo que podría tener una causa diferente. De momento,
los científicos siguen analizando los datos enviados en tiempo real
por la nave hasta el momento de su parada, que permitirán estimar la
masa de Amaltea y por tanto conocer algo más sobre su composición.La destrucción de la sonda contra Júpiter el próximo mes de septiembre se realizará para mantener libre de toda contaminación biológica a la luna Europa ya que en un futuro podría llegar a estrellarse contra ella. - Noticia original AP Desbordada
por la radiación del entorno, la sonda Galileo se colocó en
'modo seguro' durante su máxima aproximación al planeta Júpiter,
dejando a los científicos preguntándose que datos ha adquirido
si es que lo ha hecho y si será capaz de enviarlos a la Tierra. La
nave se puso a si misma en modo seguro (se apagan automáticamente todos
los instrumentos y mecanismos que no sean vitales) unos 30 minutos después
de sobrevolar la luna Amaltea y a tan sólo otros 30 minutos de su máximo
acercamiento al planeta. Para los técnicos de la misión esta situación no es ninguna crisis porque ya ha sucedido otras veces y porque era bastante posible que ocurriese. De hecho, la nave ha recibido durante la misión una dosis de radiación cuatro veces mayor que la prevista originalmente y en su encuentro con Júpiter iba a recibir la dosis más alta de radiación de todo su periplo. De momento se sigue trabajando en su recuperación y así poder radiar los datos que posea de vuelta a la Tierra. Este encuentro ha sido el último de la misión ya que su próxima órbita la llevará a chocar contra Júpiter el 21 de septiembre del año que viene. Aunque no se llegase a recuperar el contacto con la nave, el camino que sigue actualmente la llevará al impacto contra Júpiter en la fecha prevista. Si la nave fuese recuperada, los datos almacenados en el ordenador y la grabadora serán mandados a nuestro planeta durante los próximos dos meses. Pase lo que pase, el equipo de la misión se disolverá en enero y se reunirá en septiembre para asistir a la 'cremación' de la Galileo. Unas
manchas rojas descubiertas en unas fotografías de la superficie helada
de Europa podrían ser fragmentos de hielo más calientes que
emergen a la superficie, atravesando las capas de hielo de la corteza. Esta
podría ser la forma en la que sale al exterior el material del océano
que hay bajo su superficie. Una imagen en color de estas formas lenticulares
fue presentada en una conferencia esta semana por investigadores de Colorado
y es accesible por Internet. Estas manchas o lunares son visibles en una región
del hemisferio norte y miden unos 10 kilómetros. De esta forma, este
satélite lleva material del exterior al fondo del océano y viceversa,
por lo que es potencialmente posible el transporte de organismos hasta la
superficie. Recordemos que la nave Galileo en órbita de Júpiter
desde 1.995, ha conseguido fuertes evidencias de la existencia de un océano
profundo y salino bajo la superficie de hielo, con grandes posibilidades para
el desarrollo de la vida. Todas estas investigaciones ayudarán al diseño
de la futura sonda a Europa. Esta imagen es una combinación de fotografías de alta resolución en blanco y negro obtenidas durante la órbita número 15 de Galileo el 31 de mayo de 1.998 con otras de baja resolución a color obtenidas el 28 de junio de 1.996 durante la primera órbita de la sonda. - Informe de la Universidad de Colorado - Fotografía PIA3878 del JPL Photojournal
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