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La
primera impresión que me produjo
las otras vidas fue que encontré
más de la piel del oso que de canciones
gringas. Como si éste fuera el siguiente
paso natural al de aquel debut, tras un
pequeño giro de cabeza entre ambos
para mirar hacia otra dirección y
después volver de nuevo la vista.
¿Tienes tú un poco esa impresión?
Para mí es el tercer paso dado por
El Hijo, si lo quieres ver así. Y
mi impresión es que continúa
y supera a los dos anteriores. Si no, supongo
que no habría visto la luz.
¿Cómo
planteaste la composición del disco?
¿Son todos temas nuevos o hay alguno
que, por la razón que fuera, no entrase
en el CD-EP que supuso tu debut?
“En
medio del llano” estaba ya más
o menos escrita tal y como es ahora cuando
La piel del oso. Antes incluso que “Gorilas
en la niebla”. Pero no me pegaba con
aquel disco. A las pocas semanas de grabar
ese EP escribí “Saturnalia”,
también con su forma más o
menos definitiva. Ambas canciones junto
con “Últimamente” y “Leche
y Miel” fueron tocadas ya en el primer
concierto de El Hijo, en Barcelona, en diciembre
de 2005.
Sí
parece evidente, desde los inicios de “el
hijo” e incluso antes, la necesidad
de narrar algo que resulte interesante a
la hora de elaborar cada canción,
y esto lleva a preguntarme cuánta
importancia le das a la letras. ¿Incluso
podrías plantearte algún día
(o te has planteado en alguna ocasión)
la idea de escribir algún texto sin
el objetivo de que forme parte de alguna
canción?
Supongo que en El Hijo las letras son tan
importantes como las melodías y todo
el tratamiento musical. Pero aquéllas,
sin música, serían textos
en el vacío. Son escritos que están
pensados o arreglados para ser cantados.
Son letras de canciones no textos independientes.
En
general cuando escribo lo hago sin más,
no con el objetivo de escribir una letra
de canción. Tomo notas, más
bien. Las letras suelen ser el fruto de
tirar de uno o dos hilos-frase apuntados
de trabajar sobre esa base previa. Pero
normalmente, lo que me parece que vale de
lo que escribo, acaba formando parte de
una canción.
En
cuanto a proponerme terminar algo escrito
al margen de la música, hace tiempo
que ni me lo planteo. Escribir me parece
un trabajo duro, disciplinado, muy mental
y muy posiblemente carezco de cualidades
para dedicarme a ello, pero quién
sabe
¿Pretende
la frase “9 canciones escritas por
Abel Hernández” que aparece
en el libreto confirmar lo importante de
la letra en este proyecto?
No
creo. Sólo decir que lo que hay ahí
es un conjunto de canciones (letra y música)
escritas por mí. Igual que aparece
que Raül es el Productor o que Mole
y Kieran Han Tocado o que parte de la letra
de “Mirando Atrás” la
escribió Jesús Llorente o
que se ha grabado en Paco Loco… A
veces en los créditos se olvida poner
cosas importantes como de quién son
las canciones. No quería que ocurriera.
Y tanto musicalmente como en el estilo narrativo
de las letras, a mí “el hijo”
me sigue acercando a algunos de los cantautores
más clásicos de los sesenta
o setenta (cohen, drake, van sandt...).
Sin embargo, en más de una reseña
he leído sobre un alejamiento de
las influencias anglosajonas hacia otras
propuestas más cercana que yo (quizás
por ese cliché al que nos hemos abonado
y del que no sabemos salir) no encuentro.
Al menos conscientemente ¿las hay
y se me están escapando por vivir
intentando siempre pensar en inglés?
¿Podrías citar alguna?
Las
cosas que me gustan son muchas. Anglosajonas
y de otros sitios. Escucho mucha música
de ahora y de antes (casi más). Aunque
no voy cogiendo de aquí y de allá
cuando escribo canciones. Sospecho que no
ha influido más Cohen que los Beatles,
Zombies o Brincos, ni Dylan (quizá
mi fijación más duradera y
potente) más que Vainica Doble, Lole
y Manuel, Radio Futura o Parálisis
Permanente, el Folk británico que
el rock psicodélico, el flamenco
que Franco Battiato...
Pero
descifrar o encontrar influencias es cosa
vuestra no mía.
Respecto a la forma de trabajar.
¿Hasta dónde éste es
el proyecto de Abel Hernández y a
partir de dónde entran Xavier, Kieran
y raül? Es decir, ¿se ensayan
las canciones como grupo o el resto de la
banda entra en escena justo para la grabación?
Escribo las canciones solo. En algunas ocasiones,
ya con una idea general hecha enseño
eso a Raül. Su opinión ha sido
a veces importante para determinar la validez
de mis sospechas sobre lo que la canción
iba siendo, y para dar algún que
otro viraje.
A
partir de ahí, hablando de “Las
otras vidas”, en unos casos miramos
cómo tocar esa canción en
directo (creo que sólo Saturnalia,
En medio del llano y Los reyes que traigo)
antes del disco, lo que nos acercó
de alguna forma a lo que luego haríamos
en él. En otros, Mole, Kieran y Raül
se encontraron con la canción en
los cinco días previos a grabar en
que nos juntamos para mirar cómo
íbamos a grabar. Incluso hubo una
que la sacamos directamente en el estudio.

¿Y
como se lleva eso de ser un solista de una
banda de cuatro componentes?
La
banda es un posible formato para las canciones.
No hay problema si no está aunque
a veces se echa de menos. Pero siento que
puedo tocar las canciones yo solo o no necesariamente
acompañado por todos (a veces toco
acompañado únicamente por
Raül…)
Además,
este tipo de formación debe implicar
bastantes problemas, para preparar los directos
e incluso para realizar conciertos, ¿se
lleva bien todo este tema?
Se
lleva como se puede. Ensayamos lo justo
y necesario y no hace falta más,
la verdad. Cuando se puede llevar la formación
de cuarteto se lleva, si no, se intenta
hacer de otra forma. El formato es variable,
flexible, es una de las ventajas de no tener
un proyecto de sonido, de banda, sino de
canciones.
Es positivo en este aspecto que al sonido
de “el hijo” le viene muy bien
el formato de actuación acústica
(que obviamente implica menos gasto que
el de banda completa) del que, hoy en día,
quizás se esté abusando en
demasía, llegando a casos un poco
forzados.
Sí.
Yo disfruto también mucho tocando
solo o acompañado por Raül,
por ejemplo. Las canciones cogen otro aire
pero no necesariamente peor.
Y, aparte de agradecerte el interés,
una curiosidad para terminar la entrevista.
Un detalle que me ha llamado bastante la
atención es la colaboración
de Jesús Llorente, que ya fue alguna
vez el pequeño lord en los tiempos
de migala, en la letra de uno de los temas.
¿Es tanta su implicación?
da a entender que la relación con
el responsable del sello es algo más
que meramente comercial.
Además
de un responsable de compañía
de discos que siempre se ha mojado conmigo,
Jesús es amigo y escribe bien. Él
me envió varias ideas para unas letras
y hubo parte de “Mirando atrás”
que me gustó y, misteriosamente,
encajaba casi a la perfección con
otras letras del disco. Encontré
con mucha rapidez los cambios y la melodía.
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