[lanadadora]

 

 
   
   
 
distortion; the magnetic fields nonesuch 2008 por Nacho Muro
 

Nunca podré olvidar la regular primera impresión que nos causó a todos (sí, a todos) la primera escucha de este nuevo disco de los campos magnéticos. ¿Otra vez sonando a los primeros noventa fuera de los noventa? Pues sí, esa parece que fue la premisa inicial del inigualable Stephin Merritt al plantearse la creación de este álbum.

Seguir la carrera de las muchas caras de este ser no resulta fácil, es más, resulta muy difícil. Lo mismo te hago una ópera china que te compongo un disco cuyos títulos de canciones empiezan todos por la letra i. Él es así, y a estas alturas ya nadie le va a cambiar, ¿por qué íbamos a hacerlo? Pues en estas, ahora le ha dado por sonar al noise-pop que vino bautizando de gloria la primera parte de la pasada década.

“Distortion” ya dice mucho desde su título, cosa que nos puede sonar obvia, pero no, afortunadamente la obviedad no parece ser algo en lo que Stephin quiera incidir. Las trece canciones de este disco pueden ser de todo menos obvias. ¿Cuántas de ellas se nos ocurre que podrían incluirse en el “Psychocandy” de los mejores Jesús & Mary Chain? Pues por un lado todas, pero a la vez ninguna. Ahí radica el gran logro de este disco, en que quizá sea su trabajo menos pop, pero también el que más a la vez. Lo dicho, no es tan fácil.

Ya desde “Three-way” se nos presenta una vereda que nos parece recurrente, pero en la que nos esforzamos en encontrar algo nuevo, y vaya si lo conseguimos. “California girls” y “Mr. Mistletoe” son quizá las encargadas de dar el contrapunto de mayor claridad, la primera, y de mayor tristeza, la segunda. Y luego llegamos hasta ese reposo de “Too drunk to dream”, sin duda, el tema con más reminiscencias noise y luego está el carrusel mágico de “I’ll dream alone” y ya sin darnos cuenta hemos llegado al delirio final con “Zombie boy”, la oscuridad post-ochentas era esto y “Courtesans”, probablemente la moraleja de esta preciosa y también imperfecta fábula.

El indie es así, a veces se gana y a veces ocurre como con Stephin Merritt, que el triunfo hay que dárselo de antemano, confiando en la solvencia de lo que ha hecho siempre y en la inmediatez de un proyecto tremendamente pop como es el suyo.

Siéntense, aquí o en 1991, donde ustedes quieran.

 

   
 
 
 

 

 
   
   
 
 
   
la nadadora además de a family también escucha a zola, astrud, belle and sebastian, carlos berlanga, magnetic fields, sr. chinarro, los discos de sarah, heavenly, california snow story, tindersticks, la buena vida, le mans, laika, migala, fangoria, dar ful ful, apenino, piano y otros muchos que va descubriendo cada día.