| num9 es
el nombre que ha adoptado coque yturriaga
para su nuevo proyecto en solitario. y hablar
de coque sin nombrar a migala, a día
de hoy, es aún muy complicado. pero
a mí no se me ocurre sino nombrarlo
de refilón y decir que "the
glow-worm’s resistance" puede
sonar mucho más cercano a emak bakia
(la banda que tiene junto a abel hernández)
que al colectivo de no-músicos. si
me apuran, diría que solo me recuerda
de aquellos a "isabella afterhours"
(tal vez la canción perfecta para
hacerse una idea de lo que es num9), el
magnífico tema de aquella sorpresa
que fue diciembre 3 a.m.
resulta que
hoy en día, gracias a la informática
casera, la electrónica es un recurso
bastante utilizado para montarse una banda
sin llenar la ciudad de anuncios de los
de se busca bajo o batería para grupo
de rock. pero este recurso, si no se sabe
utilizar correctamente, tanto si juega un
papel principal como secundario, se puede
volver en contra y terminar ofreciendo una
impresión de inacabado o sonido prefabricado.
en num9 ocupa, quizás y según
el momento, ambos papeles; y siempre aprovechados
de la mejor manera. porque esencialmente
éste es un disco de música
pop. aunque no me atrevo a decir pop electrónico
porque la cabeza se nos va a donde no debe.
ni los ochenta ni el synthpop están
presentes en este disco, sino un sonido
más cercano a contemporáneos
(en la música actual veinte años
convierten a uno en un clásico) como
four tet o postal service, vistos siempre
desde la distancia y, tal vez marcado por
sus proyectos anteriores, desde un punto
de vista un tanto melancólico.
son pocos,
entonces, los momentos en los que el ritmo
coge protagonismo absoluto, a giant step
(primer single), the dream o the wait (mi
favorita), y por eso es fácil irse
al título del debut en acuarela de
pepo márquez con the secret society,
para resumir citando eso de música
de baile para chicos tristes y solitarios.
música de baile para cuando nadie
te ve.
|