| bert, el
mismo que dibujó la portada de una
casa para siempre, el cómic que publicó
borobiltxo libros hace dos años,
es el responsable del diseño de la
carpeta de ortopedias bonitas. en su interior,
en el de una casa para siempre, aparece
un chico con una copia en vinilo de i’m
your man, una finlandesa (kati rapia) que
vive el verano de barcelona y una novia
que corría sola por la calle.
en el interior
de ortopedias bonitas hay historias parecidas.
historias de (des)amores contadas con la
ironía del que ha perdido en la batalla
de dos. y también hay pornografía
barata y demasiado carmín, pero faltan
pelos en el baño, posturas elegantes
o abogados. canciones escritas, o sufridas,
justo después de ver como desaparece
la maleta con todos esos objetos que a partir
de entonces pasarán a convertirse
en recuerdos.
y como hay
quien cuenta sus relaciones por los poemas
que se escribieron (que ahora le harían
reir) y quien lo hace por el olor de su
champú para puntas abiertas y cabello
graso, en este primer álbum de manos
de topo, dedicado a todas las mujeres que
les rompieron y les romperán el corazón
y cantado como si el niño gusano
hubieran olvidado sus referencias musicales
y, para empezar de cero, se comprasen el
kiss me kissme kiss me de the cure, podemos
encontrarnos teclados que no saben callarse
cuando entra la voz, arreglos de cuerda
que ayudan a dramatizar y estribillos tan
ingeniosos(“y que te vayas con otros
que no hacen ni la mitad por ti, es feo.
y que te acuestes con otros que no hacen
ni la mitad por ti, es muy feo”) como
el que eleva a clásico inmediato
a “es feo”, una de las mejores
canciones del disco (pero no la única,
ahí están “cartero”,
“morir de celos”, “balas
en dallas”, “otra llamada”…).
ortopedias
bonitas me recuerda al circo luso o el compito
de chinarro, más que en términos
objetivos, en esa sensación que desprende
(y desprendían aquellos) de estar
por encima de lo estrictamente musical.
a que no es necesario que todo sea perfecto
cuando hay la suficiente personalidad. y
a mí me parece que aquí la
hay.
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